miércoles, 20 de enero de 2010

Sebastian y cosas de


En el Misal antiguo aparece asociado a San Fabián, papa que fué; como son mártires los dos, es justo y oportuno el emparejamiento. Lo que pasa es que el Papa, por ser Pontífice, prevalece y va delante. Pero en devoción universal es Sebastián el que gana, sin duda. Y sin perder terreno, porque lo que ha perdido en devotos por una causa, los ha ganado por otra. Aunque no sabría decir si es ganancia.

Me refiero a que ya no se invoca a San Sebastián como protector en las epidemias, que esta fue su especialidad allá por la Edad Media gloriosa, que acudió al patrocinio de Sebastián por todos sitios, siendo el suyo uno de los patronazgos más extendidos desde el Báltico a Tarifa, con tantas imágenes sebastianistas expuestas a la veneración, casi todas interesantes, muchas de mérito, numerosas de gran valor artístico. Porque tuvo, además de la universal devoción, ese otro privilegio de contarse entre las iconografías más ricamente representadas del Arte Cristiano.

Por supuesto es la devoción la causa de su extensa iconografía. Pero hay que reconocer que el tema en sí resultaba muy atractivo para los artistas al ser uno de los pocos desnudos que se podían justificar, concediendo al artista una libertad de expresión y figuración que otros desnudos iconográficos no permitían. Por ejemplo, el tema del Crucificado, que exige una especial formalidad reverente (aunque sea, de hecho, el mejor tema de desnudo del Arte Cristiano). Pero a San Sebastián se le puede representar con más posibilidades, incluso con más imaginación puesto que de su martirio el relato tradicional no da detalles que obliguen a figurarlo en determinada actitud o posición concreta. La escena de Sebastián atado a un laurel y asaeteado en sus miembros, deja a la libre voluntad del pintor o el escultor exponerlo con los brazos amarrados delante o detrás, arriba o abajo, a los lados o por encima de la cabeza, los pies juntos o separados, atados también o libres. Estos particulares, junto con los demás accesorios, hacen interesantes todas las variantes de la iconografía del Santo.

No puedo precisar desde cuando, pero el "colectivo gay" ha hecho de San Sebastián su Santo predilecto. No por sus virtudes, ni tampoco, of course, porque el Santo padeciera ninguna nefanda inclinación, sino - es obvio - por la atractiva desnudez de sus imágenes, punto de atracción fundamental para la admiración del mundo gay.

He visto por ahí algunas "apologías" del tema recalcando la fijación de la iconografía de San Sebastián en algunos artistas relativamente "señalados" como, por ejemplo, Il Sodoma (sobran comentarios). Yo diría que puede ser, pero que es más razonable y probable que la elección del tema haya sido impuesta por el mecenas o el que encargó la obra, pues no es común que un artista repita por gusto un mono-tema tan concreto; y aunque ha habido casos, no es lo habitual. De todas formas, si un pintor quisiera recrearse en el desnudo masculino, podría haberlo hecho con mejores excusas que con un Sebastián poli-versionado, mucho más en aquel periodo renacentista-manierista, con la reaparición de la temática mitólogica y alegórico-pagana, tan generosas en desnudezes.

Lo extravagante, sin embargo, es el caso a la inversa que también se ha vulgarizado de manera absurda, en tanto ha ido creciendo y extendiéndose la influencia de la "cultura gay". Y es que basta que un artista haya representado un San Sebastián para que le endosen el haber sido "gay", sin remisión.

Hace un par de años, en El Prado, fui estupefacto testigo de una de estas escenas de "salida de armario" falseada y forzada. Era un grupo de unas diez personas, con un guía tipo "guía", el grupo también tipo "grupo de museo", de joven-mediana edad fifty-fifty hombres y mujeres, gafitas, bufandas, etc. El guia, delante del San Sebastián de El Greco, explicaba el cuadro y entre col y col aludió a la "naturaleza homosexual del tema" que explicaría ciertas dudas sobre este y otros desnudos masculinos en la obra del Greco...etc. etc. etc. Y ya se lió con la consabida represión de la Inquisición, la Iglesia etc. etc. etc.

Yo no sabía si reirme estentóreamente, o si darle un bastonazo en la boca al mentecato guía-gay. El grupo, sonreía, consapevolenti tutti. Y así escriben ellos "su" historia, poniendole mallas y tutú rosa a todo y a todos. "Cultura gay" llaman a eso. ¡Horreur! (además de empalagosamente kitsch del peor gusto degenerado).


Volviendo al tema iconográfico, hay que decir que entre las representaciones antiguas la escena del martirio con el Santo desnudo asaeteado alterna también con otras en las que el San Sebastián aparece vestido de caballero, o con atuendo militar o cortesano. En la Catedral de Sevilla, en la nave de la Puerta de los Palos, la vidriera sobre el portón es un bello ejemplo de este tema, pues representa nada más y nada menos que al Emperador Carlos V en figura de San Sebastián (o viceversa); la figura del Santo está vestida como el emperador, con jubón, manteleta con vuelta de piel, greguescos cortos, calzas y zapatos de corte, y la cabeza cubierta con gorra de la época, con adorno de plumas. Sólo el detalle de las flechas que empuña la figura en la mano derecha, como atributo martirial, dan la clave para identificar el retrato del Emperador con la imagen de San Sebastián. Me parece recordar que tiene fecha al pie, la de la estancia del Emperador en Sevilla cuando casó en el Alcázar con Dª Isabel de Portugal. La vidriera es del maestro pintor-cristalero Arnao de Flandes, una de las más señaladas de las de su serie.

Bien. Baste lo dicho; aunque me he quedado con ganas de decir algo de la peli del estupendo y controvertido cineasta Derek Jarman, su "Sebastianne", rodada con tipos efébicos passolinianos y diálogos integramente en latín, gay hasta las cachas (que salen muchas), pero interesante y nada vulgar, como toda la obra de Jarman (algunas de sus pelis son "capolavoro", como el Caravaggio, hay que reconocer).

Total, que me encomiendo a San Sebastián, patrono de mi pueblo y de muchos pueblos como el mio, que hoy le celebramos con fiesta, agradecidos a su patrocinio. Los Santos no fallan; aunque muchas veces parece que no están, no dejan de guardar, amparar y defender a quienes acuden impetrando su intercesión ante el Señor..

Oratio:

Infirmitatem nostram réspice, omnípotens Deus, et quia pondus propriae actiónis gravat, beatorum Mártyrum tuórum Fabiáni et Sebastiáni intercessio gloriosa nos prótegat. Per Dmn.nost. Ies.Xtm...Amen.


p.s. Ahora que caigo, la Oratio es muy asumible por los nuevos devotos de San Sebastián, muy apropiada para su estado y sus cosas, veramente.


Ex Voto

+T.

1 comentario:

Cata dijo...

Su anecdota del Prado, en el Prado y en tantos otros lugares viene haciéndose tan común... Pero lo que quería decir a la sazón: ¡Que lástima no haber estado allí para ejercer de diablillo y haberle convencido plenamente de lo del bastonazo!! Su bastón será de mando, of couse, bien brillante la empuñadura!!

Con respecto al Prado, aunque Villamediana no se refiriera exactamente al actual museo, bien nos vale para esta ocasión recordar el genial epigrama:

"Vivo en Madrid y no conozco el Prado,
y no lo desconozco por olvido,
sino porque me consta que es pisado,
por muchos que debiera ser pacido"