martes, 17 de marzo de 2009

El silencio de los borregos

Somos presa del partididucho del capullo en el puño, esa mala partida que fundó el viejo de la gorrilla, el que se auto-publicitaba como el "partido de los 100 años de honradez". Después de treintitantos años de cacareada democracia y estado de derecho, lo que el partiducho ha conseguido es una borregada acrítica y resignada ("ciudadanos" y "ciudadanía", dicen ellos) que pica y pica y vuelve a picar el anzuelo del partiducho. Vergonzosa proletariedad (quién lo diría) sin prole y bajo el dictado del los caciques del partiducho. Imbéciles estragados gobernados por cretinos voraces. Eso hay.
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Y haya lo que haya, venga lo que venga, la piara calla, el borrego pace y duerme. En Sevilla, por ejemplo, hay un contenido arrebato popular (ciudadano, es decir) por lo de la muchacha asesinada. El pueblo - que es siempre populacho en cuanto se le presentan oportunidades - lo que quiere es una guillotina en La Campana. Pero una guillotina es peligrosa porque, una vez que empieza la degollina, es muy dificil parar la máquina justiciera. Y por eso no. Además, está demostrado que las pasiones del pueblo exaltado empiezan con emociones y terminan en delirium pandemoníaco.

Para mantener el letargo indolente de la manada, se les da pienso de tele, pienso rosa, pienso para sentir y no pensar. Es tan efectivo que los borregos se estarán quietos pacientes, sin menearse de donde estén, pase lo que pase. Y el lobo rondando. El lobo que no es uno sólo, sino una jauría lobuna rabiosa y feroz, lanzada a cebarse con los borregos pacientes y silentes. Cuando sientan los dientes en el pescuezo, ya será tarde. Y después de los lobos, los buitres. Crisis (económica) se llama el peligro inminente, tanto que ya devora y desangra.

En Sevilla las Hermandades dicen que se van a unir para protestar contra la ley del aborto. Una tardía heroicidad porque en Sevilla se aborta tranquilamente y sin obstáculos desde que la tribu socialista impuso su ley del aborto que luego mantuvieron sin problemas los que no eran socialistas pero sí abortistas; por lo menos, digamos, "abortistas oportunistas". Las Hermandades de Sevilla se han alarmado, más que nada, por los 16 años de las futuras abortadoras, que parece demasiado tierna la edad aborteril. Pero más allá de esa edad parece que no se piensa lo mismo, porque no se piensa en los inocentes concebidos asesinables sino en la aberración de las adolescentes engendradoras-abortadoras.

No van a conseguir apenas nada. Porque de entre las mismas Hermandades saldrán los hombres graves de la moderación, próceres del compromiso y del entendimiento a dos, tres, cuatro, cinco bandas. Expertos en dejar todo en un manifiesto (hasta una manifestación), hábiles en cerrar ostentosamente la puerta principal y dejar abierta de par en par la del corral. Son los de siempre, que están en todo y se alían con todo. Y todo seguirá como va, sin molestar al que manda, que para eso manda. Y los otros, esos, los demás, son mandados, sólo mandados y siempre los mandados.

En Sevilla se recogen firmas pidiendo la cadena perpetua (porque no dejan que haya guillotina perpetua, que es lo que pide la sangre: "Sangue chiama sangue!!!"). En Sevilla dicen que las Hermandades se van a levantar (ahora) contra el aborto (de las quinceañeras, sólo). En Sevilla.

En Sevilla, tan barroca, todo es un trampantojo, un bastidor pintado que remeda una cúpula que no hay, una puerta que no está, un balcón que no existe. En nuestro Palacio Arzobispal tenemos dos de esos balcones de trampantojo, con un naranjo amargo delante, para mayor disimulo. No se podía un balcón en aquella esquina, y se pintó uno, para no romper la armónica secuencia de los de verdad.

No se qué harán las Hermandades alborotadas con lo del aborto de las mocitas. Pero llegará Semana Santa y los caciques del partiducho estarán en la presidencia de los Palcos, el Alcalde llevará su vara en las Cofradías que se la ofrezcan, el Arzobispo aparecerá en los Palcos junto a las Autoridades, las Autoridades estarán en los Santos Oficios del Jueves Santo, las Autoridades desfilarán ante el Paso de Duelo del Santo Entierro (autoridades Eclesiásticas, Civiles, Militares, Académicas y Cuerpo Consular). Y la estampa se reeditará, nihil innovetur...Y después los Toros, y luego la Feria. Y cuando llegue el Corpus nada se habrá cambiado, todo seguirá lo mismo. Y ya, con las calores apretando, a la playa y en Septiembre se verá.

En Sevilla (y - digamos - que Andalucía en general), se está acabando el curso, el año sevillano que dura de Octubre a Marzo, y lo demás es siesta.

Por eso nuestros borregos son tan especiales, de tan excelente calidad y aprovechamiento.


¿Y fuera? Fuera de Sevilla, ¿qué?...Oh! Lo mismo, lo mismito. Pongan cabaña ibérica donde aquí digo borreguería, y ya está. O peor incluso, porque un poco más allá de la Extremadura la piara ya no es siquiera ibérica, sino porcino vulgar. O carroñeros (una variedad que llaman "nacionalistas").


HAY ANIMALITOS,
COMO LOS BORREGOS,
DE DONDE SE SACAN
ABRIGUITOS NUEVOS.
ELLOS DAN LA LANA,
CON QUE FABRICAMOS
TELAS CALENTITAS
CON QUE NOS TAPAMOS.
Y LOS BORREGUITOS
BALAN SIN CESAR,
BALAN SIN CESAR,
CUANDO POR EL PRADO
LOS MIRO PASAR:
BE-EEEE,
BE-EEEE


n.b. Esta ripiosidad la he encontrado sin querer, y me ha hecho gracia...aunque no tenga gracia.
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4 comentarios:

Joaquín dijo...

Sabio artículo.

San Isidoro dijo...

Al menos que esto sirva para definirse.

Terzio dijo...

¿Sabio?, ¿tú crees?

¿Y tú crees que eso "define" y que se van a "definir"?

Bueno. Seré que los años me han vuelto escéptico-cofrade o agnóstico-hispalense...O algo así.

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San Isidoro dijo...

Ayer escuché a un hermano mayor de una cofradía en ese sentido. Yo mantengo la esperanza.