jueves, 25 de septiembre de 2008

En Guerra contra la Revolución

Estoy rodeado de gente especial, de calidad extra-ordinaria. De vez en cuando me sorprenden con regalillos que son también extra-ordinarios. Por ejemplo, desde hace ya un tiempo, recibo periódicamente una extra-ordinaria revista, de esas que te "señalan" con todas las consecuencias. La gente que la ve sobre mi escritorio, en el despacho, no sé qué pensará, pero seguro que piensan. Entre el totum revolutum de papelorios, documentos y libros, dejo expresamente encima, destacada, la revista de marras, a la caza de reacciones. Algunos hay que la miran de soslayo y salen bizcos del despacho por mirar de reojo esquinado y no atreverse a tomarla, abrirla y echarle un vistazo a la cosa. Ni osan hacerlo ni mucho menos decirme nada, por si acaso.
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La revista provocante se llama Ahora información, discreto y quasi insignifcante nombre que nadie diría que esconde un cañonazo carlistón con munición y metralla. Un cañonazo con bóina y borla que me huele a España romántica, como un retazo tardío y perdido de Fernán Caballero o el Padre Coloma. Ya digo que algo extra-ordinario.

La última que me ha llegado trae en portada, como ilustración de fondo, un fragmento de un cuadro recreando la Batalla de Somosierra. Llamativamente, se ha escogido un ángulo en el que resaltan unos frailes metidos en la refriega. Hay uno - con hábito de cisterciense o de lego dominico - con la Cruz alzada en la mano izquierda y disparando a bocajarro una pistola con la derecha. Y más abajo, uno que parece cartujo, apuntando y disparando un fusil, y en el plano más abajo, otro apuñalando a un soldado francés, y al lado hay otro apuntando a uno que parece un oficial napoleónico, o algo así. Toda una estampa, un poema con toda su trágica y melodramática heroicidad.

Lo más extra-ordinario es que aquellas cosas (la batalla del paso de Somosierra y todas las demás "gestas" de aquella Guerra) fueron más o menos así, tan abigarradamente pasional y española como la estampa del cuadro, todo arrebato por la patria y el rey con el fervor católico ebullescente en sangre carmesí sobre fondo dorado-gualda. ¡Viva!

Lo patético es que la Corona falló y, al cabo de la Guerra aquella, la Iglesia fue la victima de todos y por todos. No sé si se pagó con eso el purgatorio debido por los frailes y curas patriotas de trabuco y navaja contra el francés invasor. Pero desde entonces y hasta 1939 - con algunas intermitencias - no paró la persecución, y echó las raíces ese rabioso anti-clericalismo que se hizo "quístico" en los cuadros de la progresía hispánica de turno. Y hasta el presente.

Volviendo a mi extra-ordinaria revista, me he solazado canturreando letrillas de entonces, que salen en algunos de los artículos de ese número 93 :
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Bonaparte en los infiernos / tiene una silla poltrona / y a su lado está Godoy / poniéndole la corona.

La musiquilla que me sé - popular - es la misma pachanga graciosa que devino en Himno de Riego, ominosa pieza que amenizó en su dia no sé cuántas tragedias. A pesar de la antipatía incondicional que le profeso, opino que es muchísimo más bailable y festera que la Carmagnole y demás copletuchas por el estilo. También reconozco que con fondo de fusilería, tambor batiente y/o ritmo-cadencia de guillotina ganan mucho todas ellas, la verdad.
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Para colmo de mi frución, el Ahora de Julio-Agosto incluye un par de artículos que terminaron de exaltarme: "La Predicación de la Cruzada. El Btº Diego José" y "El Soldado Católico en Guerra de Religión". Con ilustraciones de un par de retratos del Beato y la portadilla de su opúsculo:

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EL SOLDADO CATÓLICO

EN GUERRA DE RELIGIÓN
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CARTA INSTRUCTIVA
ASCÉTICO-HISTÓRICA-POLÍTICA
en que se propone a un Soldado Católico
la necesidad de prepararse, el modo con
que lo ha de hacer, y con que debe ma-
nejarse en la actual guerra contra el impío
partido de la infiel, sediciosa y Regicida
Asamblea de la Francia.

ESCRIBIALA
EL P. FR. DIEGO JOSEF DE CÁDIZ,
Misionero Apostólico del Orden de Menores
Capuchinos de N.S.P.S.Francisco de la
Provincia de Andalucía,
A SU SOBRINO
DON ANTONIO XIMENEZ Y CAAMAÑO
Soldado distinguido Voluntario del ilustre y antiguo
Regimiento de Infantería de Saboya

PRIMERA PARTE
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CON LICENCIA:
ECIJA, POR DON BENITO DAZA
AÑO DE M.DCC.XCIV.




Como verán todo extra-ordinario.

Y yo cautivado y encantado con y por tan extra-ordinarias cosas.

Uds. comprenderán-me. Si no, peor para Uds y su vulgar gusto, con todos los respetos mios.
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p.s. Se me olvidaba el título de ese nº 93 de Julio Agosto: "1808-2008 En Guerra contra la Revolución".
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Ita!
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6 comentarios:

San Isidoro dijo...

:-)

Embajador en el Infierno dijo...

¡Que cosas lee usted D. Terzio!

Por si a alguno le pica el gusanillo pueden encontrar la manera de hacerse con un ejemplar aqui. La página está desactualizada, pero la sección "suscripción" sirve. Y no es nada cara para el estupendo contenido. Advierto.

Terzio dijo...

Oh! Me temía algo así.

El dia menos pensado seré martir (de la Tradición) gracias a mis extra-ordinarios adláteres.

Y por no pensar en conflicto con mis liberales jerarcas, que eso sí que sería una "batalladesomosierra".

Ah!

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Tumbaíto dijo...

Dejar de ser ilustrado para ser romántico sólo un sócrates podría apreciar diferencias.

(Era muy aficionado a las cosas minúsculas.)

Mendrugo dijo...

En guerra con ella. Es lamentable cómo tantos reverencian la palabra revolución, hasta los que menos deberían. Menos mal que no saben lo que dicen. (¿Menos mal?).

Terzio dijo...

Hombre! Son los que sacan ganancia de la revolución: La preparan, la provocan, la gestionan y la solucionan.

Desde el fatídico 1789, aparecieron los "profesionales" de la revolución-ones. De amplio-progresivo-versátil espectro, con tanta fortuna que Europa los exportó a tutto il Mondo, desde nuestras Américas a la China de Mao-Mao pasando por aquella de Octubre-Noviembre y un último botón de muestra "institucionalizado" en el fantoche bolivariano-ano.

En toda revolución son ventajistas; juegan en su campo y ellos dictan las reglas revolucionarias. Es su juego y su negocio.

El nuestro, no.

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