viernes, 20 de junio de 2008

Tornos, disciplinas y congresos en PpularTv

Soy tímido, más bien. Con gran sentido del ridículo. Hipercrítico de quasi todo y consciente de que perfecto sólo es Dios, y de Èl para abajo, náide (menos la Virgen que es su Madre, que Esa es aparte como explica el potuit-decuit-ergo fecit. Amén).

Este preámbulo quizá sea excesivo para lo que comentaré, que es tan poca cosa y tan ridícula. Pero me afecta en la medida en que hay gente que piensa que me afecta, y no me afecta, y por eso me afecta. Y comento. Y critico. Que es lo que puedo, tan sólo, por otra parte.

Primero diré que persevero en la mortificación comprometida de ver Popular Televisión. Yes. Tiendo a la perfección, yo tan imperfecto, y me mortifico la mente, los ojos, los oídos y la razón viendo Popular Televisión. Con medida, sin pasarse, con permiso expreso de mi director espiritual, que es duro y de vieja escuela.

Cuando las Carmelitas del Barrio de Stª Cruz dejaron - las muy impías - de hacer disciplinas de cáñamo y cilicios de alambre (también se cortaron el hábito, se quitaron la toca, se menguaron el velo, y se quedaron remotamente parecidas a las que Stª Teresa reformó, siendo ahora vulgares monjas decadentes en aceleración); pues cuando pensaron que lo suyo no era fomentar la penitencia sino el liberal-catolicismo claustral, yo me quedé sin instrumentos de mortificación. Me propusieron otras formas, otros materiales. Pero es que la costumbre y tal; aparte de que uno es muy clásico para las penitencias y estas cosas serias.

Yo llegaba al portón, pasaba al compás y entraba en el zaguán de la portería, donde está el torno. Tiraba de la cadenilla y sonaba la campanilla del torno: Tilín-tilín-tilén-lén-tilíiiinnn...Al cabo de una ave (un avemaría) se oía a través de la caoba del torno:

-"Ave María Purísima".

Y yo: - " Sin pecado concebida. Buenos días. Mire, madre, que quería una disciplina y dos cilicios, uno de los estrechos y otro de los anchos".

Y la monja, después de un silencio grave que duraba un compás de 4/4 largo maestoso: - "Ya sabrá Ud. lo que dice nuestro Padre San Juan (de la Cruz), que la disciplina sin orden es cosa de bestias".

Y yo: - "Si madre, lo sabía. Pero yo tomo disciplina por dirección espiritual; y muy moderada, aunque más merezco por mis pecados.

Y la monja: - "Quite, quite! Que se ve que es Ud. un santito, y quiere adelantar virtudes.

Y yo: - "Pues qué poco ve Ud. madre, porque de santo yo no tengo ni un pellizco, que soy más malo que un dolor.

Y la monja: - "Ay! Qué cosas dice Ud. ¿Ud no será el dirigido del P.Lecaroz, aquel que vino con él cuando el triduo de nuestra Santa Madre, verdad?

Y yo: - "El mismo, pero más pecador".

Y la monja: - "Ay qué alegría! Cuando se lo diga a la la Madre (la Priora) se va a alegrar muchísimo. Pues que sepa que pedimos por Ud, por su vovación, porque se veía que Ud. tenía vocación..."

- ¡¡¡...Talán-talán-talán-talán-talán...!!!

Y la monja: - "Ay, vaya por Dios! Que tocan la Sexta, y tengo que cerrar el torno. Mire, ahí lleva, en la bolsita, separados, la disciplina y los cilicios. Y rece por nosotras que nosotras rezamos por Ud.

Y yo: -"Muchísimas gracias, madre. ¿Cuanto es?

Y la monja: -"Estas cosas no se venden, Ud. sabe. Lo que Ud. quiera dejar, lo deja como limosna para el convento."

Y yo: -"Muchísmas gracias, Dios se lo pague. Ahí dejo una limosna, en el sobrecito".

Y la monja: -" Dios se lo pague a Ud. Mire, llévese estos escapularios, y unas estampas de nuestra Santa Madre; y también un librito con las máximas de San Juan de la Cruz, que nos lo han mandado de Ávila, de regalito.

Y yo: - "Vamos madre, que como no me vuelva santo no será por falta de medios ni por culpa de Ud."

Y la monja: - Ay! Jesús! Las cosas que dice! Ea! Vaya Ud. con Dios! Y que rezamos por Ud, no se olvide.

Y yo: Gracias, madre. Recuerdos a la Priora y a las otras. Con Dios!

Bien. Pues como las monjas ya no son aquella madre tornera y cada vez se le parecen menos (para detrimento de ellas), ya no han lugar estas escenas, ni me dan por el torno material ascético, ni estampitas, ni máximas de San Juan (de la Cruz). Sunt lácrimae rerum!



Por eso me mortifico los sentidos externos con Popular Televisión, que eso era lo que iba a contar. Bueno, eso exactamente, no; eso era, digamos, "lo formal", porque "lo sustancial" es lo que sigue (tomo aire!):


Eran las cuatro y pico. Como es Viernes, armándome de valor y santo coraje me dispuse a ver lo que fuera que estuvieran poniendo en Ppulartelevisión. Yo pensaba que era una peli de las de blanco y negro de las de Juan de Orduña, La Leona de Castilla o por el estilo, que es lo que ponen los Viernes a las cuatro y pico. Cuando, con golpe estupefaciente directo a la glándula pineal, sale en pantala.....el Congreso de Valencia del PP !!!!

Oh! ¿Y ahora qué hago? Yo no estoy preparado para esto! Yo soy hipertenso! Yo soy cardíaco! Oh! Santa Florentina Bendita (hoy es Santa Florentina de Écija, la Santa hermana del San Isidoro que hablábamos ayer etc.)

¿Por dónde iba? Sí. Lo de Stª Florentina, ¿no? Pues eso: Santa Florentina, esto es mucha disciplina!!

Pero faltaba lo peor: Sale el ppero que abre el congreso, y está sin corbata, con una cateta camisa de rayas de cuatro dedos la raya, y con los botones de la camisa abiertos, luciendo el pecho! Pero es que apunta la cámara al Donmariano y está lo mismo! Con chaqueta sin corbata y camisa cani de rayas desabrochada!




Oh qué horror político-estético-programático! En ese momento, el ppero que saludaba dió un cordial saludo a Rodrigo Rato, que estaba presente en carne mortal. Y yo desfallecí. Mis fuerzas ya no me tenían. Temiéndome ver también al Rato desencorbatado y desabrochado con camisón de rayas, apagué la tele y cerré los ojos intentando dormir una siesta. Siesta que se me plagó de fantasmas tales, que desperté sobresaltado, azogado corpore et anima.

No sé si entre los selectos visitantes del blog habrá alguno experto en discreción de espíritus. Si alguno hay, comprenda qué nocivas me son estas disciplinas de PPopular Televisión, y convenga conmigo que mejor será tornar al cáñamo y el cilicio de alambre...Aunque los tenga que encargar de importación.
.

n.b. La fotito ppera es antigua, no de ahora. Y aunque muestra y demuestra que la tendencia descamisera viene de atrás, por lo menos tienen bandera...¡Y hoy no había bandera! (o yo con la impresión no la ví).
.

&.

7 comentarios:

Toñi dijo...

Nada, don Terzio, no tenga tanto apuro, por estos pagos creo que todavía hay disciplinas del plan antiguo y monjas del idem.

Tumbaíto dijo...

¡Huy! ¡Cuánta suavidad en las mortificaciones! ¿Sabe qué es eso? ¡Penitencia de algodón de feria!

Palíllos aguantando los párpados y a ver el telediario entero del Gabilondo en la cuatro. ¡Eso es penitencia!

Terzio dijo...

Gracias, amable Galsuínda, gracias. Descuída que acudiré a tu reserva de material ascético en cuanto consuma el vigente.

Y a tí, intrépido y temerario Tumbaíto, te concedo: La penitencia acostumbrada relaja la penitencia, y conviene variar; es verdad. Pero: Ojo con el Gabilondo que ese es del enemigo! y, en cuano te descuides, te siembra media fanega de cizaña a la cuartilla.

No te expongas!

'

Tumbaíto dijo...

Del enemigo de costumbre, of course.

Apolonio-de-Rodas dijo...

Buenas tardes, don Terzio, para disciplina de la dura de verdad, vease los programas vespertinos de la gente que va a reconciliarse con familiares, novios peleados, asuntos de herencias y derivados, y luego un poco de OT, supermodelos y cosas por el estilo, le aseguro, que la mortificación la tiene asegurada.
Un saludo desde Valencia, donde estamos sufriendo el congresito de marras.

Anónimo dijo...

En las Calderonas (sic) de Valladolid, había una monja que cuando le pedías un cilicio, te preguntaba a través del torno :
- ¿Grande o pequeño?
- Pequeño, por favor.
- " ! Ah, una cintita...!"

Agus Alonso-G. dijo...

Genial!