miércoles, 28 de noviembre de 2007

El festín de Baltasar


Se está leyendo en la lectio contínua de la Misa el Libro de Daniel; esta mañana ha tocado el capítulo 5º con la terrible narración del festín de Baltasar:
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Baltasar, uno de los sucesores de Nabucodonosor, celebra en su palacio de Babilonia una fiesta (orgía?) y manda sacar los vasos sagrados que su padre robó al Templo de Jerusalén. En medio tan disipada ocasión, se les hiela a todos la sangre cuando ven aparecer una mano misteriosa que en el muro ante el que luce el candelabro (de los siete brazos, la Menorah?) traza unos signos enigmáticos. Llevan a Daniel a la sala, y Daniel lee las palabras: "Mené, mené, tequel, ufarsin"; esto es, contado, pesado, dividido. Mejor la cita entera:

26 Y esta es la interpretación de las palabras: Mené: Dios ha contado los días
de tu reinado y les ha puesto fin; 27 Tequel: tú has sido pesado en la balanza y
hallado falto de peso; 28 Parsín: tu reino ha sido dividido y entregado a los
medos y a los persas".29 Entonces Baltasar mandó revestir de púrpura a Daniel e
hizo poner en su cuello el collar de oro y proclamar que ocuparía el tercer
puesto en el reino.30 Esa misma noche, mataron a Baltasar, rey de los caldeos
.

Tremenda la escena. Calderón tiene un auto sacramental inspirado en este pasaje, con una alegoría de la Eucaristía, muy calderoniano, porque el tema se presta y es muy sugerente.

El pasaje de Dn 5, que expone de manera profética los hechos, significa, entre otras cosas, el juicio de Dios sobre la historia y sus protagonistas: Si Nabucodonosor y su casa han sido la ruína y el flagelo merecido por los pecados de Judá, son meros instrumentos de la Providencia, y llegada la hora pagan severísimamente sus culpas, atentados y blasfemias contra el Pueblo de Dios y lo Sagrado.

Esta mañana, en inet, las noticias eran locamente vanales (unas bodegas valencianas venden un cava hecho con oro de 18 kilates) o dementemente criminales (los sangrientos detalles de los abortos en los abortaderos de Barcelona). Todo eso alternando con la esquizofrénica ansiedad por el cambio climático y las previsiones de los previsores del cambio climático.

No sé si en medio de nuestras Cortes, o en Bruselas, o la White House, o la ONU, aparecerá una mano que escriba "contado, pesado, dividido"; pero como nos cuenten, nos pesen, y nos dividan como al Baltasar de la Biblia, vamos listos...

Mejor dicho: Van listos los baltasares.

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4 comentarios:

Coeli dijo...

El mundo siempre ha sido mundo y Baltasares de hoy los hay por doquier.
He estado en festines encabezados, como no, por los Baltasares de turno, con los bolsillos llenos de lo que no es suyo, moviendo piezas-personas- mentalmente como el que juega al ajedréz, planeando y, después, llevando a cabo su juego en el tablero de la realidad, al precio que sea.

Suelen ser individuos sin alma, al estilo Dorian Grey, con una estupenda posición social y económica que han logrado maquiavelicamente
El poder es su fín. Roban sin escrúpulos, con guantes blancos y sin mancharse. El resto del mundo, las personas,para los Baltasares no son más que medios de los que servirse.
Se sienten alimentados por halagos ajenos y se saben por encima del resto.

Conozco a más de un Baltasar, y los he tenido que sufrir directamente; incluso alguno de éllos, en esta Sevilla provinciana nuestra, tiene un puesto destacadísimo de gobierno en una Santa Cofradía. El Cristo un día de estos se baja de la Cruz y le atiza un zurriagazo.
Al lado de estos Baltasares te sientes siervo de la gleba, qué digo, esclavizado totalmente, y lo soportas estoicamente intentando mantener tu dignidad; y todo por ganar el pan.

A estos Baltasares les encantan los festines, festines que empiezan con mucha bebida y comida , y la pseudoalegría de los siervos.
Degeneran en ordinarieces, pensamientos impuros y estupideces. Llegado ese punto, ya da verguenza ajena el panorama. Es el momento de marcharse, a ver si Baltasar y sus bufones no se percatan...
Después la degeneración es total, el sexo y la perversión son las estrellas del festín.

Cuando he vivido estas situaciones , siempre de forma obligada, y te marchas porque no aguantas más, te acusan de excesiva responsabilidad y seriedad.

Ahora que se acerca la Navidad, me acuerdo de esas comidas de empresa, con el Baltasar presidiendo, y mi hastío y vergüenza de aprovechar la Navidad como excusa para el festín. Qué escarnio.

Me tranquiliza que el tiempo pone a cada uno en su sitio y que a "cada cerdo le llega su San Martín"

Terzio dijo...

Qué barbaridad!

Necesitas abrir un blog urgentemente.

De verdad.

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Coeli dijo...

Terzio, ¿por qué? ¿para qué? ¿qué gano con éllo?

No dispongo de mucho tiempo y dudo de mi capacidad intelectual y preparación para hacer algo bien hecho.

De nuevo te recuerdo que me debes dos comentarios en tu escrito sobre Sta. Catalina y una petición de acuerdo. Por favor, contesta a tu escriba de blog.

Terzio dijo...

Complejos.

Hay que imponerse.

'