martes, 19 de junio de 2007

Newton: 70 semanas para el 2060


Un flash de la entretenida Inglaterra de los Estuardo Carlos y Jacobo IIºs , las Queens Mary y Anne, y el desembarco de los Hannover; la London renacida de las cenizas, la arquitectura de Wren, la nueva Saint Paul y el exquisito St. Martin-in-the-fiels de Gibbs, con música de Purcell y Häendel.

Todo porque passim la prensa ha publicado esta mañana los cálculos de Sir Isaac Newton fijando para el próximo 2060 el fin del mundo con sus apocalípticas escenas etc. etc.

La prensa, cuando no tiene noticias frescas, desentierra dinosaurios o entrevista al monstruo del lago Ness, ya se sabe. Pero es pronto, porque todavía no es Agosto. O será que la prensa rosa ya está saturada de re-putadas, o que el siniestro Zp & piara ya no dan más de sí; o yo que sé, pero es una peregrina "noticia" sacar a relucir lo de Newton ahora a mitad de Junio.

Lo que se demuestra con esto es que el eximio físico era un herejazo protestantón de tomo y lomo, porque esa atracción por los cálculos de las últimas fechas, ha sido muy sintomático siempre de actividades o escarceos heretizantes. Pero el XVII científico fué así, con una lista insuperable de físicos-místicos-filósofos-teólogos muy polifacéticos: Descartes, Spinoza, Leibnitz, Pascal, Newton...

Newton, entre genialidad y depresión histérica, pronóstico el finiquito para el 2060 según cálculos basados en las misteriosas 70 semanas del capítulo 9, 20-27 del profeta Daniel, que siempre ha dado pié a muchas variaciones sobre el mismo tema, también muy sintomático. Pero es una alegría encontrarse de repente en la prensa ordinaria de la actualidad ordinarísssima con esa delicia de XVII que hace ciencia y cree y hasta se atreve con las profecias y le echa un pulso al Arcángel San Gabriel (que es el que anuncia las setenta semanas).

Yo no me figuro a Hawking - aunque respire el mismo aire del mismo Cambridge de Newton - tomándose en serio la Biblia, y sacando cuentas y números sobre las 70 semanas. ¿Qué ha cambiado? ¿Contaminación ambiental del aire y del rio Cam? ¿Algo más profundo? ¿Falta de gravedad, de ley de la gravedad?

El mérito de un Newton en aquel XVII no lo supera un lucasiano del XXI, sin duda. Tomarse en serio el universo creado, las leyes físicas y la Palabra del Creador, es muy serio. Dejarse atraer por Él, también: Es otra fuerza de gravedad, con su atracción de las cosas desde las periferias de sus orbitaciones al atractivo y poderoso centro inmovil que todo lo mueve, sin causa que todo lo causa.

El Viernes pasado recé algo también contemporáneo de Newton: Cor Iesu, Rex et Centrum omnium cordium!

Una necesaria y no contingente atracción que mueve y sostiene el mundo. ¡Qué pena que los científicos ya no sean místicos, ni se tomen en serio el libro de Daniel, ni se dejen atraer por el Centro!

P.s. (A mí el 2060, de todas formas, me pilla centenario...si me pilla sujeto a la gravedad terrena).
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(En la ilustración, Newton alegorizado por William Blake).-
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8 comentarios:

Juanan dijo...

Yo me quedo con la célebre frase de Einstein: "El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que abre la ciencia".

Pero hacer cálculos de la fecha del fin del mundo es una chorrada. Se podía haber leído eso de que "nadie sabe el día ni la hora".

Tente dijo...

El milenarismo ad pedem litterae es herejía, ¿no? Pero si se dan pistas en las profecías será para que se averigüe, ¿no?

Di, magister...

Terzio dijo...

El milenarismo (o quiliasmo) dió mucha guerra durante toda la Edad Media, y resurge de vez en cuando, verbigracia el pasado año 2000 o las miles - valga la redundacia- de veces que los mormones o los testigos de Jehová predicen y predicen y vuelven a predecir.

Las profecías, Tente mio, son profecias; las principales se refieren a Cristo y su Misterio, que son las funadamentales del Viejo Testamento y el Nuevo; las apocalípticas, son propias de un género escriturístico bastante complejo. Por ejemplo, si el Libro de Daniel se compone en plena época de persecución (Antíoco Epífanes etc), las claves significativas no se pueden extrapolar universalmete, aunque no excluyan un valor ulterior al del propio sentido literal del texto; esto significaría adentrarse en el múltiple y complejo sentido alegórico, muy sugestivo pero igualmente impreciso. Toda la apocalíptica, el Ap. de San Juan inclusive, conlleva ese "riesgo", tan conocido por la Iglesia.

Capito?

Siempre un placer instruirte, Tente mio.

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Toñi dijo...

Lo que no termino de entender es lo de las 70 semanas...

Terzio dijo...

Sí: En el Viejo Testamento, el número 7 alude casi siempre a la Semana de la Creación; el 70, además, es el ciclo de la Cautividad en Babilonia (Jr 25, 11-12) ; si el Libro de Daniel se escribe en plena crisis/persecución de antíoco Epífanes, todos esos elementos simbólicos se utilizan para profetizar un tiempo pautado de re-generación-

Las 70 semanas (de años?) son un período de 70x7, con una medida cronológica críptico-alegórica. Muy sugestivo el texto, que es de una gran belleza, y un "modelo" también para posteriores escritos apocalípticos o pseudo-apocalípticos.

Lee de corrido Dn 9, y en especial los versículos 24-27; merece la pena.

Tente dijo...

¡Magister, magister!

Toñi dijo...

¡Ahora caigo! Muchas gracias

JESÚS ZAMORA BONILLA dijo...

¿Para cuándo una estadística que nos diga la proporción de enunciados verdaderos frente a enunciados totales que contiene la Biblia? Eso es el preámbulo necesario para calcular su fiabilidad.

Por cierto, el número siete no tiene nada de particular. Es lo habitual en las culturas que utilizan un calendario lunar, porque es el número de días que pasan (aproximadamente) entre las sucesivas fases de la luna. Los hebreos, como casi todos los pueblos de la zona, lo utilizaban, hasta que el fanatismo monoteísta del período de los Profetas intentó barrer todos los restos de adoración a otros dioses. (Cf. "La gran transformación" de Karen Armstrong).
Los babilonios y los griegos, mucho más racionales, consideraban absurda esa división, porque siete es un número primo que no se puede dividir por nada, así que eligieron basar sus medidas en múltiplos de 12 o de 10, respetivamente.