domingo, 29 de abril de 2007

Una Infanta


Me alegra que haya nacido una Infanta de España, que uno es de los que se alegran cuando nacen niños, gracias a Dios. El título pone un timbre casi insuperable de eufónica realeza, que aquí se conserva, también gracias a Dios. En Francia no nace un Delfín desde Luís Felipe, y - dónde va a parar!- un principe de las pocas Casas Reales que reinan no tiene punto de comparación con una Infanta de España, que suena a Marcha Real , Bandera roja y gualda y salvas de artillería.

Además la nacida es Borbón, y las Borbonas han caído simpáticas desde que llegaron a España; no digo que sean modélicas, digo que desde siempre han tenido buena empatía. Así como las de Habsburgo imponían envarado respeto, las de Borbón atraían con corona y todo. Si sale a sus reales bisabuelas y tatarabuelas borbonas, eso que llevará ganado la recién nacida; gracia que espero tenga también su hermana, la Infanta mayor que, si no nace Infante (y me temo que aunque naciera), será, Dios mediante, Princesa de Asturias.

Se han quedado definitivamente anticuados los partidarios de la Ley Sálica, tanto como la salida del General Castaños que dijo aquello de -"...Mala noche y parir hembra!" cuando Dª Isabel II tuvo en 1851 a la Infanta Isabel, la "Chata", que, a pesar de ser primogénita, por ser hembra no reinó. Y no digo que hubiera sido peor una Isabel III que el Alfonso XII que fué, lo que digo es que también eso pasó.

Con que la nueva Infanta saque la mitad de la prosapia castiza de una infanta borbona, ya tenemos infanta para distraernos en crónicas y cronicones. A mí, como Infante no se prevé que reine con dos Infantas por delante, me gustaría que, por lo menos, crecieran católicas a machamartillo, que las borbonas eso sí lo han tenido; no digo que hayan sido virtuosas, sino que han sido devotas. Hasta Pio Nono lo declaró en público de Dª Isabel II, de la que dijo que era -"...Leggera, leggera, ma molto, molto pietosa!...".

Después de todo, lo que pudieran haber perdido de sangre regia, lo han repuesto con sangre asturiana, solar germinal de la España profunda.

Así que viva la Infanta! Y que viva católica.

A ver si la dejan...


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1 comentario:

JOSAN dijo...

Crecerá católica de puertas para afuera, eso está claro, pero ¿en su corazón? Dios quiera que me equivoque pero esta va a tener poco de católica convencida, creo yo, y estoy haciendo castillos en el aire. Si la educara su tía Cristina... ¡ahí si que salía católica de veras!