jueves, 13 de diciembre de 2007

Santa Lucía

Santa Lucía es italiana, y ejerce de italiana Vérgine e Mártire; y católica, como Santa que es (N.B. Los Santos, todos, son católicos, si no, no son santos, por supuesto. Esto hay que tenerlo claro, y así se ahorran complicaciones y todo eso).

Su vida, y su martirio son también muy italianos, muy mediterráneos, muy sicilianos. Porque la clave que cierra este arco rutilante de luz y gracia es Sicilia (N.B. Pronúnciese/léase "Sichilia" y "Luchía", prego; es que si no no es lo mismo). La secuencia de escenas que concluyen con su martirio es esta, resumidamente:

+ Nace en Siracusa, de familia cristiana, noble y pudiente
+ con su madre, Eutiquia, va a Catania, al sepulcro de Stª Ágata, para que su madre cure de unas hemorragias
+ estando allí, se le aparece en una visión Stª Ágata, su madre sana, y a ella se le augura ser compañera de santidad y martirio de la mismísima Stª Ágata
+ de regreso a Siracusa, le pide a su madre que le entregue la dote que pensaban gastarse para casarla, porque la va a entregar a los pobres y luego consagrará al Señor su virginidad
+ el prometido se entera y, despechado, arma un expolio y la denuncia por cristiana a los tribunales
+ siguen el interrogatorio ante el juez perverso y los crudelísimos pasos del tormento
+ al ser degollada con la espada, profetiza el fin de la persecución y la victoria de la Iglesia

Todo esto ocurría en Siracusa el año 310, apenas tres antes del Edicto de Milán.
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Su iconografía es una preciosidad, con la figuración del candor virginal, la fortaleza de la mártir, y la gracia de la taumaturga, con la palma en una mano y el platillo con los dos ojitos en la otra. Il Caravaggio, que es medio paisano, la pinta con todo el drama siciliano ("sichiliano", recuerden), representando Il Seppelio di Santa Lucía, que es un cuadro digno de que le pongan música de Caldara o Pergolessi (un aria verista de Mascagni también le pegaría). El cuadro, Sicilia pura, está en Siracusa, de donde es la Santa.
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Lo que pasa es que el cuerpo lo robaron los venecianos y está en la Chiesa di San Geremía e Santa Lucía, en el Altar Mayor, en su iglesia, inconfundible porque tiene una cúpula redonda como un globo, al borde mismo del Gran Canal, vicina alla Dogana vecchia. Yo pienso que estaría mejor y más celebrada en su Siracusa natal, pero si ella se ha querido quedar en Venezia, lo comprendo, porque Venezia es Venezia.




El cuerpo está visible en la urna. Hasta el año cincuenta y pico se veía al natural-que-espera-el-sobrenatural; quiero decir que estaba tal cual, incorrupta, revestida de rica y recamada túnica, con una corona en la cabeza...pero la cabeza y el rostro, a pesar de la corona y la rica veste, eran terribles de ver. Yo tenía (y debo tener por ahí, extraviada por algún sitio) una foto de cómo estaba. Digamos que daba la impresión, toda la impresión. Tanta que cuando llegó de patriarca a Venezia Don Ángelo Roncalli (todavía no era, claro está, Juan XXIII, pero lo sería, e incluso beato Giovanni XXIIIº), mandó inmediatamente que le cubrieran la cara con una mascarilla de plata, y así se la venera ahora, con mascarilla de plata, túnica roja bordada, y sin corona.
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De vez en cuando le han cambiado el vestido, y con el que le han retirado, han hecho reliquias (yo tengo una en un relicario precioso, veneciano, muy clásico). En el convento de Santa Lucía in Selci, en Roma, de madres agustinas, donde expíden las reliquias de la Lipsanoteca del Vicariato Pontificio del Laterano, tienen, a más de otras reliquias suyas, un par de zapatillas de la Santa, y también dan en unos frasquitos de cristal el famoso "Olio Benedetto di Santa Lucía", muy bueno para las cosas de los ojos.

Prospecto para su uso: Tómese el aceite bendito y pónganse unas gotitas en una gasa o un poco de algodón, y aplíquese sobre la parte afectada (ojos, preferentemente, aunque no se excluyen otras partes); al tiempo, recítese una oración encomendándose a la Santa; si pudiera ser, además del Páter y un Ave con Gloria, dígase también este "Scongiuri contro le malattie
in dialetto siciliano da Cianciana"

Santa Lucia m-mezzu l'ardia
forfici d'oru m-manu tinia,
s'ahià a passari la Matri Maria:
dimmi chi à, la figlia Lucia?
aiu l'ucchiuzzi malati;
tinni và a lu iardineddru.
piglia un mazzu di pitrusinuti
lu strichi manuzzi manuzzi
ca ti passanu l'ucchiuzzi.

Santa Lucia la saura sàna
iddra camina bbaggiàna bbaggiàna,
avi li pedi comu na BBammina.
iddra nun caminava, n celu liggiva,
oru tagliava e argentu cusiva.

(No importa si no se entiende porque la que se tiene que enterar es la Santa, que atiende mejor en siciliano)



La Santa Lucía, cantada por Caruso, para ambientar con sole sorrentino questa sembianza della gloriosa Santa Lucía.

Evviva Santa Lucía!!!!


+T.

martes, 11 de diciembre de 2007

Armenios

Me ha impresionado este mapa que he encontrado hoy en inet. Ha sido casual, pero escalofriante el impacto:


Los puntos rojos marcan lugares donde se masacró a los armenios (el tamaño de cada punto es proporcional al número de víctimas); el trazo rojo con puntas de flecha señala las rutas por las que las tropas turcas condujeron a los armenios en penosas condiciones hasta las fronteras, en algunas ocasiones por el desierto y al desierto; los puntos azules ubican los campos de concentración.

Una persecución contemporánea a una nación, un pueblo y una religión: Por ser armenios y por ser cristianos.

Turquía se resiste a reconocer el histórico y terrible genocidio.

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lunes, 10 de diciembre de 2007

Magnificat

Para no perder el ritmo del blog, y como estamos en la octava de la Inmaculada y en pleno Adviento, viene bien este vídeo con música, voz e imagen ilustrando el canto de la Virgen: El Magnificat que el compositor de música sacra Marco Frisina compuso para la cantante Mina:





Es muy bello. Frisina es un consumado maestro de música sacra moderna. Tiene apreciables influencias de Ennio Morricone; la partitura de The Mission suena mucho en este Magníficat. Está pensado en forma antifonal, con el estribillo "magníficat, etc." para intercalar como antífona-responsorio entre las estrofas del Cántico. La madura y poderosa voz de Mina está un poco forzada en los agudos y los bajos (tiene ya una edad muy respetable), pero suena magnífica, tan italiana, tan "Mina", tan Festival de San Remo.


Una música para Diciembre, por la Inmaculada.

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sábado, 8 de diciembre de 2007

Visibilizar la Gracia


Es dificil trasladar formalmente lo espiritual, traducirlo materialmente; mucho más si es una parte del Misterio lo que se pretende expresar. Supone un continuo desafío para el artista y una prueba para la iconografía.

Se acierta más cuando el Misterio se ha hecho humano (vida, dolor, amor), y es posible captar admirablemente, con recursos conmovedores, la ternura del Nacimiento, o el sufrimiento de la Pasión. Pero en cuanto el Misterio se acerca a lo divino, lo inefable se resiste a la representación material; así , por ejemplo, es más dificil para el arte figurar la Resurrección, y cuando lo intenta obtiene logros iconográficos muy parciales.

Representar el misterio mariológico de la Inmaculada Concepción es un verdadero reto, pues ocurre en la esencia recien existente de una criatura, apenas perceptible, y encierra un hecho soteriológico privilegiado, irrepetible, único, con implicaciones arcanas, como la predestinación, la eternidad, la gracia.
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La mejor iconografía inmaculista es española; quizá porque los siglos de la gran controversia doctrinal concepcionista coinciden con nuestro Siglo de Oro. En España, en el XV, XVI y XVII, se escribe, se pinta, se esculpe y se compone muy bien, con extraordinarios medios, facultades e inspiración. Incluso con una peculiar gracia para captar lo humano del Misterio y el Misterio en lo humano. Existe una armónica sincronía de estética y mística en la palabra, la música, y las formas de aquel período y sus mejores representantes espirituales y artísticos, dificilmente superables.
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Se atrevieron y lo hicieron imaginando lo humano como motivo, y lo celestial como fondo; la mujer será lo sustancial, y la gracia un aditamento. Se escogieron recursos los más bellos, delicados, simples. Y se compone como un enamorado sueña, canta, escribe, pinta; para que cuando se mire, se diga, se oiga, también brote un efecto parecido, se despierte algo así.


De nuestras Inmaculadas sevillanas me gustan la inocencia blanca y dorada de las de Zurbarán; lo suave de Murillo y su popular belleza, femenina y célica, carne en el cielo; me conmueven las miradas recogidas, la estática orante de las de Montañés, Mesa, Cano y los Ribas, plegaria tallada, salmo en madera; me fascinan las de Roldán y Cornejo, gráciles, clamores de cielo y oro.

Y les pongo música de Correa, Ortíz, Guerrero, Morales y Victoria. Y unos nardos tardíos, y una voluta de incienso, y un naranjo con fruto, y un cielo claro, media luna y doce luceros.

Y también baile de Seises, los que esta tarde y su octava le van a cantar y le van a bailar:

Virgen Santa Inmaculada
más que el ampo de la nieve
que trituras con pie breve
la cabeza del dragón:

Desde siglos, tú lo sabes,
fue la gloria de Sevilla
aclamarte sin mancilla
en tu Pura Concepción!

Una octava, una semana, ocho tardes de Diciembre se lo van a estar cantando, bailando, recordando.

Ella no lo ha olvidado: ¡Que no la olvide Sevilla!

+T.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Nicolás de Myra-de Bari


Es uno de los Santos más universales, venerado no sólo por la Iglesia Católica, sino por todas las Ortodoxas Griegas, Eslavas y Orientales; conservó su veneración en los países nórdicos y otros del área germana-sajona incluso después de la reforma protestante y el severo luteranismo, pasando luego a ser el Santa-Claus/Papá Noel popularizado desde los EEUU por medio del cine y la publicidad comercial.

Tuvo fama de taumaturgo ya en vida, siendo obispo de Myra, en la actual Turquía. La Leyenda Dorada narra sus más famosos milagros, aunque asombran igual otras hechos de Nicolás:

- rescata con su herencia patrimonial a tres jóvenes doncellas que iban a ser prostituidas por su propio padre, entregándoles una espléndida dote en oro a cada una

- consigue trigo abundante de un cargamento con el que subsana una penosa carestía en Myra, y administra su distribución durante dos o tres años

- se presenta en medio de una ejecución y se interpone entre el verdugo y la víctima, salvando la vida de tres inocentes condenados a muerte



Y la legenda continua con una secuencia de milagros, todos admirables, sencillos, bondadosos, familiares, domésticos.

San Metodio, uno de sus biógrafos, cuenta que estuvo en cárcel y a punto de ser martirizado durante la persecución de Diocleciano, y que fue liberado cuando Constantino asume el poder. La tradición griega dice que participó en el concilio de Nicea, en el 325, y que allí se enfrentó personalmente a Arrio, y se mostró firme sostenedor de San Atanasio.



Con su fama de santidad, murió en el año 343. en el siglo VII-VIIIº se le dedica una íglesia-basílica en Myra, su ciudad. En 1087, con Myra ya en poder de los turcos, poco antes de la 1ªCruzada, 47 soldados y 4 monjes, todos de Bari, sacan sus reliquias de su sepulcro y arriban con ellas el 9 de Mayo a Bari, donde se veneran desde entonces. La urna de sus reliquias exuda una especie de óleo transparente llamado "manna di San Nicola", que todos los años se bendice y se distribuye mezclado con agua a los fieles que lo piden.

Su iconografía es riquísima en la tradición iconográfica de Grecia, Creta, Rusia, Serbia, Bulgaria, Ucrania, Moldavia, Polonia, Lituania, etc. Se le representa calvo, de cabeza redonda, con cabellera ondulada recortada en las sienes y un mechón en la frente (pelo cano o negro), la barba poblada, más bien corta que luenga; a ambos lados, en pequeño tamaño, Cristo bendiciente y la Virgen entregándole el omofórion; preferentemente lleva la cabeza desnuda, con el omoforión cruzado al pecho; los del siglo XIX lo representan con la corona-bonete litúrgico de los ortodoxos.


La iconografía occidental lo representa con atuendo episcopal romano, mitra y báculo (aunque algunas veces lleva la corona ortodoxa y el báculo en t o con la doble serpiente, así como el omofórion). Suele portar sus emblemas o signos parlantes: Las tres bolas doradas representan las dotes de las doncellas; tres niños en una tina, recordando un milagro en el que salvó la vida a tres chiquillos que iban a ser cruelmente asesinados (segun otras versiones que se estaban ahogando); otras veces se le representa en milagros de navegantes, socorriendo a naves en peligro o a los náufragos.


Del Santa Claus-Papa Noel, no digo nada porque sé poco.

El dia de San Nicolás conserva también un recuerdo tomista, de especial valor:
Cuentan los biógrafos de Santo Tomás de Aquino que en los últimos cuatro o cinco años de la vida del gran teólogo y filósofo fueron frecuentes los momentos en que Tomás entraba en éxtasis, levitaciones incluso. El dia de San Nicolás, en su querido convento dominicano de Nápoles, tuvo uno de esos éxtasis mientras celebraba la Santa Misa; durante casi dos horas se mantuvo extático y levitando un palmo sobre el suelo, ante el Altar. Le asistía su secretario, fray Reginaldo de Priverno, que le ayudó a reponerse cuando salió del trance y pudo concluir la Misa. Después Tomás se dirigió a su celda y, si no lo detiene fray Reginaldo, estuvo a punto de quemar todos sus escritos, junto con los apuntes y esquemas preparatorios, repitiendo que luego de la iluminación recibida durante aquel éxtasis, todo le parecía paja y humo. Desde el dia de San Nicolás, 6 de Diciembre de 1273, no volvió escribir nada. Solamente rezaba, con don de lágrimas y frecuentes extásis.


Acabo con una cita de un autor oriental, anónimo del siglo X, sobre San Nicolás: "...Oriente y Occidente lo aclaman: En todo sitio habitado, campos, y ciudades, islas y aldeas, hasta el confín de la tierra, su nombre es reverenciado y se erigen iglesias en su nombre".
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Y en el XXI, lo mismo.
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miércoles, 5 de diciembre de 2007

¡ Que se quiebren la cuerna !

Esta sobremesa por poco se me atraganta el postre cuando veo en el telediario de TV1 que machacan a El País por una noticia publicada en la que decía, más o menos, que TVE se había entregado sin condiciones a Mediapro.
Lo gracioso es que la solemne locutora, mientras hablaba y se explicaba, iba confirmando lo de la noticia de El País, pero sin dejar de arrearle a El País.

Y yo encantado: A ver si se despedazan y devoran El País, la TVzpera, Prisa y Mediapro, y no dejan rastro unos de otros.

¡Ojalá!

(supongo que el bobo del donmariano y los cretinos políticos del pperío mirarán para otro lado, como si fuera de mal gusto meter palo en candela)

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martes, 4 de diciembre de 2007

Manus Vitae

San Juan Damasceno es el último Padre de la Iglesia. Cierra en pleno siglo VIII el gran capítulo de la Patrística, con una Iglesia amenazada y sometida en el Oriente por Islam, y con los oscuros siglos del alto medievo envolviendo todo el Occidente, con apenas algunos claros sobre la sombra.
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Le tocó vivir en circunstancias difíciles y peligrosas; cristiano y servidor del califa Abd-el-Malik, en el Damasco de los Omeyas, Juan Mansur se convirtió en la voz de la iconodulía al estar, paradójicamente, a salvo de la persecución de León III Isáurico. Sus Tres Apologías contra la iconoclastía tuvieron tal difusión dentro de las fronteras de Bizancio, que el propio emperador tramó una conjura para denunciarlo por traición ante el Califa. Fue condenado a perder la mano derecha, que se la cortaron y expusieron en la picota de una de las plazas de Damasco.

Cuenta la tradición que rezó toda la noche ante una imagen de la Virgen que, milagrosamente, le restituyó la mano cortada. En acción de gracias mandó pintar un icono de la Madre de Dios en el que aparecía una tercera mano, como memoria del milagro. El icono de la Trijherusa se popularizaría más tarde desde el Monte Athos, de donde pasó a la iconografía rusa.

Después de este azaroso episodio, el Califa, convencido de su inocencia y de la calumnia tramada por el Isáurico, quiso devolverle su rango de funcionario en la corte de Damasco, pero Juan prefirió retirarse de por vida a la laura de San Saba, entre Jerusalén y Belén, donde hizo vida monástica y escribió los últimos tratados teológicos y espirituales de la época de los Santos Padres. También dice la tradición que fue ofrenda a la Virgen por la mano cortada y milagrosamente restituída: Escribir, no dejar de escribir de Dios y para Dios mientras tuviera vida.
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Murió muy anciano, casi centenario, con una obra rica, extensa, sabia, que recogería la Escolástica siglos después, influyendo notablemente en Santo Tomás de Aquino y los mejores autores del siglo XII-XIII.

De uno de sus textos, la Declaración de la Fe, procede este bello exordio, que es un canto a la vida:

" Tú, Señor, me sacaste de la sangre de mi padre; tú me formaste en el seno de mi madre; tú me hiciste salir a la luz, desnudo como todos los niños, ya que las leyes naturales que rigen nuestra vida obedecen constantemente a tu voluntad.Tú, por la bendición del Espíritu Santo, preparaste mi creación y mi existencia, no por la voluntad del hombre ni por el deseo carnal, sino por tu gracia inefable. Preparaste mi nacimiento con una preparación que supera las leyes naturales, me sacaste a la luz adoptándome como hijo y me alistaste entre los discípulos de tu Iglesia santa e inmaculada."
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Después se explaya emocionado sobre su vocación al sacerdocio, pero llama la atención esta incorporación del misterio de la vida al Credo que expone, como el capítulo sine qua non, ese que hoy se niega desde las leyes de una civilización pervertida, que no entiende ni la vida, ni su misterio, ni el Misterio que elige la vida para dar Vida a los que viven en sombras de muerte.
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Es uno de los Santos que me inspira especial devoción: Por asuncionista, por iconódulo, por teólogo.

He tenido todo el día, desde muy temprano, una lamparilla encendida ante el icono de la Trigerusa, tan bella. La mano milagrosa de la Virgen para Juan Damasceno ha sido también una mano suplicante por mí y por los mios, y por la vida, y por la Iglesia.

Una mano de esperanza que reza y se acoge al amparo de la Theotokós, que gestó en su seno al Dios de la Vida.




Cántico de los Querubines, tono 3º, de la antigua liturgia bizantina.

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lunes, 3 de diciembre de 2007

Javier

Un particular común a toda vocación verdadera es la resistencia, la que hace el llamado cuando comprende que se le llama. No hay vocación sin pero, no hay vocación sin oposición.

La llamada se tiende a confundir con el medio humano-terreno, hasta que se acepta su entidad sobrenatural y que es Dios el que está llamando valiéndose de causas intermedias, la Iglesia entre ellas, pero no sólo.

El medio intermedio de la vocación de Francisco Javier fué Ignacio de Loyola. Sería digno de ver al maduro padre Ignacio, con su leve y disimulada cojera, acercarse por detrás a Francisco y decirle quedamente aquel "...Javier, Javier, ¿de que te vale ganar el mundo si pierdes tu alma..." La voz de un santo que se está haciendo Santo y que busca más gente para la Santidad es poderosamente inquietante, sobrenaturalmente turbadora. La voz del padre Ignacio en el oído de Javier tuvo que ser así.

El escenario era La Sorbona de París. París siempre ha sido París. La esencia de una ciudad se hace, se va haciendo lenta, en la historia, con la historia, por la historia, pero con definición de carácter desde sus orígenes, y el París de esta vocación con protagonistas españoles era París, que tanto afecta a los españoles.

Cuando el llamado se rinde, se rinde con versículo de profeta; lo pondré en francés, para que suene a parisien: "...Tu m'as séduit, Seigneur, et je me suis laissé séduire..." Jr 20,7 La conmoción es finalmente sincera, honda, personal, amorosa y dolorosa, y gozosa.

Javier, después rendir la plaza de su corazón, diría con toda consciencia la oblatio universalis: "...todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esta me basta", aquella absoluta ofrenda que el padre Ignacio pone en la 4ª semana de sus Exercicios Espirituales, la "contemplación para alcanzar amor", que empieza así:

"Primero conviene advertir en dos cosas: La primera es que el amor se debe
poner más en las obras que en las palabras. La 2ª, el amor consiste en
comunicación de las dos partes, es a saber, en dar y comunicar el amante al
amado lo que tiene o de lo que tiene o puede, y así, por el contrario, el amado
al amante; de manera que si el uno tiene sciencia, dar al que no la tiene, si
honores, si riquezas, y así el otro al otro." E.E. nº 230

Y más abajo, en el nº 234, viene la oblación universal:

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y
toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo distes, a Vos, Señor, lo
torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y
gracia, que ésta me basta.

Y ya está.

Esta mañana, en el Oficio de Lectura, salía una vibrante carta de Javier al padre Ignacio. Javier ya estaba en Asia, evangelizando en la India. Este párrafo es emocionante, retador, inquietante:

"...Muchas veces me vienen ganas de recorrer las universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: «¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno!»

¡Ojalá pusieran en este asunto el mismo interés que ponen en sus estudios! Con ello podrían dar cuenta a Dios de su ciencia y de los talentos que les han confiado. Muchos de ellos, movidos por estas consideraciones y por la meditación de las cosas divinas, se ejercitarían en escuchar la voz divina que habla en ellos y, dejando de lado sus ambiciones y negocios humanos, se dedicarían por entero a la voluntad y al arbitrio de Dios, diciendo de corazón: «Señor, aquí me tienes; ¿qué quieres que haga?» Envíame donde tú quieras, aunque sea hasta la India."

Como un loco, dando voces por las áulas de La Sorbona de París, despertando a los que duermen, inquietando a los tranquilos, llamando como le llamaron a él.

Es la pasión de Javier. Hoy ha sido su día, y ha sonado su voz de "Divino impaciente".

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