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domingo, 21 de noviembre de 2021

Niña celeste

 



Celeste y gracioso don

es tu pureza, María,

preciosa Niña de Dios

mientras la escala subías

cuando tu Presentación.

El Templo Santo se vió

en tu candor todo envuelto

y tu aroma de azucena

al de incienso se juntó

en preciosa ofrenda limpia

que en columna de perfumes

hasta el Empíreo subió.

Míranos con compasión

y con tus manos graciosas

por nos implora al Señor.


Ex Voto.

+T


sábado, 21 de noviembre de 2020

Niña Maria




P
resentan Joaquin y Ana
 su Niña al Templo de Dios
 y se llena la mansiòn 
sagrada de luz divina 
que envuelve limpia a Maria 
alumbrando su candor. 
Y es tanta y tal su pureza 
que aromas de flor trasmina 
la Niña mientras camina 
subiendo la escala en pos 
de Aquel que a consagraciòn 
su cuerpo y su alma anima 
inmaculando a esta hija 
que se reviste de sol 
sobre peana de luna 
y coronada de estrellas 
reluce tan pulcra y bella 
hoy que es su Presentaciòn.

Ruega, celestial Princesa, 
benigna al Señor por nos.

Ex voto

+T.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Niña María


Niña María regalo del Cielo,
para que las almas se eleven a Dios,
despéganos, Virgen, del fango del suelo,
súbenos contigo al Templo de Dios;
ruega que vivamos aspirando a lo Alto
con mil caridades cada día viviendo
con el corazón vuelto a tu Hijo, el Señor.

Te lo pido, Madre,
Virgen sin mancilla,
es mi simple ruego,
suplica sencilla,
que a tus plantas pongo:
cual rosa de otoño
en tu Presentación.

+T.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Su Reino no es de este mundo


Esta mañana se ha celebrado en nuestra parroquia el bautismo de un niño; por expreso deseo de sus padres se ha realizado según el rito bautismal antiguo, el tradicional, que comienza con esta pregunta del sacerdote:

- '¿Qué traéis, hombre o mujer?'

En la mente del autor del rito litúrgico, siglos ha, nunca pudo imaginarse que tan simple cuestión sería juzgada algún día como un desafío a leyes que negarían esa elemental y natural distinción, que define, por obra de Dios y ante su Iglesia, la identidad de una persona, y en el momento de recibir la Gracia para la vida eterna.

En un instante, el rito ancestral, claro en su requisito de precisar, ab initio, el ser individual del baptizando nos confronta, sin querer, pero de hecho, con nuestro mundo, nuestra sociedad y sus circunstancias, en cuanto contradicen y niegan la realidad natural, esencial según el antiguo principio escolástico 'Gratia supponit naturam' y el tomista 'Gratia non tollit naturam, sed perficit'.

Adoleciendo, desde hace medio siglo, de claridad conceptual, esencial en doctrina y rito, la Iglesia del tercer milenio se enfrenta sin la solidez necesaria a la delicuescencia cultural-moral del siglo.

La convicción de que somos de un Reino que no es de este mundo (Jn 18,36), se impone como una obligada seña para el católico consciente. Un signo que exige una consecuente militancia, resistente y activa.

Volumus regnare Christum!


+T.

martes, 21 de noviembre de 2017

Niña María


Niña María que al Templo llegas
y a Dios ofreces limpia inocencia,
lo que consagras será patena
que un día a Dios Hijo contenga,
por eso Él te hace Virgen perfecta.

Entre todas las vírgenes,
bella entre las bellas,
los Ángeles Santos
te admiran excelsa
y te aclaman laudantes
electa, integérrima.

Niña Bendita que al Templo subes
pisando leve la escala santa
que al Santuario de Dios conduce,
lo que presentas un día va a ser,
Trono de Cristo, el Enmanuel.

Darás tu sangre para el Cordero
que con su Sangre nos salvará,
tu cuerpo virgen formará el Cuerpo
que en sacrificio se inmolará.

Niña María, Virgen Bendita
del Verbo Humilde sagrario y ara
a nos, pecadores, Madre, prepara:
Que a Dios rindamos el alma limpia.


Orémus

Deus, qui beatam Mariam semper Virginem, Spiritus Sancti habitaculum, hodierna die in templo praesentari voluisti: praesta, quaesumus; ut eius intercessione in templo gloriae tuae praesentari mereamur.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte eiúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  
 Amen

Ex Voto

+T.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Niña María


Niña de toda pureza,
de gracia divina llena,
Virgen colmo de inocencia
refulgente de bondad
que con paso fino y leve
subes la sagrada escala
del Templo, oh Nueva Arca
que a Dios mismo contendrá.

Niña María que consagras
todo tu ser al Señor
con tu limpio corazón
desbordandose en amor
por Aquel a Quien te entregas:

Serás de su Hostia patena,
cáliz de su Sangre y ara
de su sacra Epifanía;
serás tú, Virgen María,
el Sagrario de su amor,
siempre jardín inviolado,
invicto alcázar cerrado
sólo reservado a Dios.

Tu digna Presentación
hace cantar a los Cielos
salmos de luz y alegría.
Que está plegaria sencilla
piedad me alcance y favor,
a mí, pobre que confía
en tu poder, Reina mía,
bendita Madre de Dios.

Ex Voto

+T.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Niña María


Oh Niña María,
de gracia plena,
ampara piadosa
a quién te reza.

Niña Virgen digna
de ser única electa
cándida inocencia,
de simpar belleza,
para ser de Cristo
su madre y doncella,
mirános clemente,
oh celeste Reina,
y haz que obedientes
sigamos tu estela
siendo al fin llamados
del Rey a la diestra.


Tu Presentación
la Iglesia celebra,
oh Niña María,
rogando pureza:
Desde el cielo riega
con ella la tierra.


Ex Voto

+T.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Niña María


La Niña María alegre camina,
un ángel le empina su lindo talón
que pisa la grada de la escala santa
subiendo graciosa al Templo de Dios.

La Niña María viene tan ligera,
latiendo su pecho con santa emoción,
un ángel querube incensa a su vera
cuando entra, preciosa, en la Casa de Dios.

La Niña María, virgen y doncella,
ofrece ante el ara puro el corazón,
y mil Serafines proclaman '¡Qué bella!'
llenando de gloria el Altar del Señor

Un palio de cielo con doce luceros
llevan cuatro Arcángeles cubriendo con luz
al pasar la Niña María por el Templo
con limpios destellos de blanco y azul.

Un fiel sacerdote, anciano y piadoso,
supo que la Niña era del Señor
un arca preciosa de nueva alianza
y su alma en dicha feliz rebosó.

¡Un día la Niña María sería
Madre siempre Virgen
de Cristo el Señor!

                                                                 ****  ****  ****



Orémus

Deus, qui beatam Mariam semper Virginem, Spiritus Sancti habitaculum, hodierna die in templo praesentari voluisti: praesta, quaesumus; ut eius intercessione in templo gloriae tuae praesentari mereamur.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte eiúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  
 Amen



Ex Voto

+T.

martes, 6 de noviembre de 2012

Patético 'funeral juvenil'


Que una chica menor de edad muera aplastada por una avalancha humana en una macro-fiesta de Halloween, no es una alegría. Tampoco es una muerte ejemplar. No es ejemplar que una chica acuda a sitios así, ni parece ejemplar la familia que consiente ese tipo de diversiones a sus hijos. Si no se sabía, si se ignoraba dónde estaba y cómo se divertía la joven, tampoco es ejemplar la ignorancia de su familia al respecto. Así fue la fiesta, como cuenta este youtube.  (véanlo todo, hasta el final, para hacerse idea)

Pero parece bastar que se sumen una serie de circunstancias (la juventud de la difunta, la fatalidad del accidente, la noticia de portada en los medios, la concurrencia de todo esto en un largo puente-fin de semana proclive a usar la página de sucesos como portada cuando no hay noticias más impactantes) para envolver en papel de espectáculo con lazo de acontecimiento social y ribetes de prensa rosa una triste tragedia con un terrible final...con funeral en la Catedral de Alcalá.

Además surge el tema familiar por la índole particular de una familia particular. Mientras los otros tres funerales de las otras tres víctimas han transcurrido más discretamente, el de la cuarta chica se ha magnificado en determinado medios, por razón familiar, por ser de determinada familia adscrita o afín a un concreto grupo católico. Si los amigos, allegados y afectos, movidos por cierta y muy equivocada espiritualidad de la heroicidad malentendida han versionado esa muerte triste, trágica, lamentable, patética, como un guión triunfal, se equivocan e inducen al equívoco: Una adolescente que muere a consecuencia de un tumulto en una fiesta rock de Halloween, es lo que es. Antes, cuando imperaba la sensatez, este tipo de cosas se tapaban con pena, y se vivían con resignación, hacia dentro, pero ahora se exteriorizan, en formato casi de espectáculo, con una movilización en torno al suceso en el que confluyen fenómenos socio-religiosos sorprendentes.

Que el obispo, Mons. Reig Pla, el del escabroso sermón televisado del pasado Viernes Santo, celebre el funeral de la joven difunta, es otra sorpresa. Él sabrá por qué, que yo no le encuentro motivo. Cuando un obispo celebra el funeral de alguien debe entenderse que es por alguna razón de peso, que en este caso no encuentro; más bien entiendo que un obispo, dadas las circunstancias, no debería estar. ¿O es que también considera ejemplar, admirable, honrosa y valerosa una muerte accidental como la de la joven víctima?

Si la juventud lee todo este epitafio escénico a propósito de esa muerte infeliz y desgraciada, la conclusión que extraigan los jóvenes será muy errónea.

Si los católicos movilizados/afectados por la muerte de esa chica son sinceros y hacen un juicio moral sensato y rectamente cristiano, deberán reconocer que una muerte como esa no debe magnificarse ni adquirir carácter de celebración porque no ha sido una muerte deseable, ni para una joven ni, mucho menos, para una cristiana. No sé si tendrán el valor de concluirlo.

Tal y como cuentan el suceso en algunos medios, da la impresión de que ha faltado poco para que hubiera surgido un grupo de entusiasmados 'santosúbitáneos' postulando una beatificación. Lean:

"Tenemos un ángel en el cielo" Carta de las amigas de Belén

y también esta otra entusista entrada:

¡Ya tenemos a Belen en el Cielo!

o esta noticia en la prensa:

El funeral de la joven Belen marcado por el dolor y la esperanza


Sorprendentes y extraños juicios; más todavía si se considera que proceden de ciertos ambientes que se presumen bien formados, católicamente instruídos. Pero así son nuestros tiempos, y así sienten los católicos del tercer milenio.

¿Nadie ha aconsejado, recomendado, contención, templanza, resignación? Y sufragios por la finada, que los necesitará, como todos, no diré si más o si menos.

Por los que han muerto, luto y sufragios. Los aplausos y parabienes no cuadran, no corresponden.


+T.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Rex Aeternae Gloriae


Rey que harás temblar al mundo con tu majestad gloriosa,
Rey que vendrás y todo ojo te verá en tu gloria,
Rey que estarás sentado en trono glorificado,
Rey que bendecirás a los que en vida te glorificaron,
Rey que llamarás a los que buscaron darte gloria,
Rey que llevarás a tus fieles a tu Reino glorioso,
Rey omnipotente, fuente de santa glorificación:

Míranos piadoso, a nosotros que gemimos
bajo el peso de nuestros pecados y del mundo;
míranos a nosotros los tentados, los débiles,
los míseros, los caídos, los pobres, los pecadores.

¡Míranos, Rey nuestro!

Desde el seno de la Virgen que te contuvo,
desde el pesebre de Belén donde naciste,
desde el taller de Nazareth donde trabajaste,
desde el Desierto donde fuíste tentado,
desde el Tabor donde te transfiguraste,
desde Jerusalén donde fuiste aclamado,
desde el Cenáculo donde te entregaste,
desde Getsemaní donde oraste,
desde el Calvario donde te sacrificaron,
donde te ofreciste, donde expiraste,
desde el Sepulcro donde reposaste,
donde resucitaste.

Míranos desde el trono de la Gloria,
desde la diestra del Padre.

Mándanos luz y misericordia,
perdón y gracia.

Bendicenos con los dones del
Espíritu Santo.

¡Venga a nosotos tu Reino!

¡Reina en nosotros!

¡Reina en nuestras almas!

¡Reina en mi corazón!

Míserere nobis!

Rege nos!



+T.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Otra historia macabra


Èl se llamaba Don Klaus Ranittër, y ella Doña Anna lo mismo. Eran los tios de una del pueblo que se casó con un muchacho de Hamburgo, que como estaban de viaje de vaciones por España, se pasaron por el pueblo porque traían unos regalos para la chacha Rosario y el chacho Arcario, los tíos de Rosarito, la que se casó con el muchacho aquel, el alemán.

Pues llegaron al pueblo, se presentaron en casa de Rosario la de Arcario; no se entendieron ni una palabra porque Don Klaus y Doña Anna no hablaban español ni el Arcario ni Rosario entendían el alemán, pero se dieron muchos besos y se rieron mucho los cuatro.

Y como la mesa une los cuerpos y las almas y las naciones se funden con el calor de una lumbre amable, aquella noche los recién conocidos se comieron un cocido de garbanzos con todos sus avíos, y media orza de manteca de lomo con pan de tahona, y unos pestiños recien enmelados, y unas batatas en almíbar, y dos botellas de tinto y media botella de Cazalla. Comieron y bebieron y se rieron y se fueron a acostar sin haberse entendido una pe ni una pa, pero la mar de contentos, como si se hubieran tratado de toda la vida.

El golpe ocurrió por la mañana, a eso de las 8 y media. La primera en enterarse fue Manuela, la de la vaquería, que acababa de ordeñar y estaba preparando las cántaras de leche para el reparto:

- ¡Ay Manuela, Manuela, ayyyy! ¡Ay Manuela de mi alma, que se me ha muerto, que se me ha muerto en mi casa! ¡Ay Manuela!

- ¡Ay qué desgracia, Rosario! ¡Ay tu Arcario, con lo bueno que estaba ayer mismo, que estuvo aquí con mi Rufino! ¡Ay el pobre Arcario!

- ¡Que no, mujer, que no, que mi Arcario esta mu güeno, gracias a Dios, no mientes ruina! ¡Que es el Don Klaus, el tio del marío de mi Rosarito, el alemán! Que han venío de visita y anoche se acostó tan bueno y no ha amanecío, Manuela, se ha quedado tieso el infelíz. ¡Qué desgracia, hija!

- ¡Qué desgracia, mujé!

Se pasaron la mañana avisando al médico para el certificado de defunción, al ayuntamiento para los papeles que había que mover, y llamando a Hamburgo, a la Rosarito y su marido, para contarles la tragedia y que se hicieran cargo de lo que hubiera que hacer.

Don Domingo, el cura, se presentó y rezó un responso, pero por lo visto Don Klaus y Doña Anna no eran catolicos (¡Nicht-Katholiken! ¡Lutheraner der lutherischen Kirche! o algo así, decía Doña Anna). Y el cura aconsejó que los funerales los organizaran en Hamburgo, cuando llegara el cadáver.

A Don Klaus tuvieron que embalsamarlo, meterlo en caja de zinc, otra caja de madera, y embalarlo para embarcarlo en avión. Después del embalsamamiento y la caja de zinc, tuvieron que esperar 24 horas, por no sé qué tramite del consulado. En aquellos años - eran los felices '70 - todavía no había tanatorios en Sevilla, y Rosario y Arcario no quisieron dejar a Don Klaus en el Depósito Anatómico Forense, y cómo no había nada en contra, se llevaron a Don Klaus al pueblo, a su casa, y le organizaron un velatorio como Dios manda.

Como el muerto era extranjero, el velatorio fue muy divertido, más de lo habitual. Se hicieron buñuelos, se sirvió chocolate y aguardiente, unas vecinas llevaron tortas, otras pestiños, y pasaron una noche muy agradable. Contaban luego que allí no suspiraba nadie, ni la viuda. Doña Anna, que no estaba acostumbrada al aguardiente serrano, agarró una melopea de anís El Clavel (seco) y tuvieron que acostarla. A Rosario el efecto del cazalla le dió por llorar (fue la única que lloró), y a las vecinas por reir.

El furgón fúnebre de la empresa funeraria del pueblo (Pompas Fúnebres San Sebastián) estaba contratado para llevarse a Don Klaus desde casa de Rosario la de Arcario hasta el aeropuerto; Doña Anna tenía pasaje en el mismo vuelo en que iría Don Klaus, ella en asiento de primera y él en la bodega, con el equipaje.



Cuando llegó el coche para llevarse a Don Klaus, Rosario hizo un aparte con Manolito, el de la funeraria:

- Manolito, ¿la caja del muerto es fuerte, va bien cerrada?
-¡Vamos! Una caja maciza y reforzada, con cerradura doble y tres cinchos, que eso no hay quien lo abra, Rosario.
- Pues mira, Manolito, vamos a echar a la gente del cuarto, antes de que cierres la caja, que hay que hacer una cosita, un capricho pa mi Rosarito, tu ya sabes que está esperando pa Julio y ha tenío un capricho, mira tú.
- Yo lo que usté quiera Rosario; total, al muerto le va a dar lo mismo.
- Eso digo yo, Manolito. Y ya que se lo llevan a Alemania, el pobrecito - ¡que en paz descanse, dichoso! - pues se aprovecha el viaje, ¿no es verdad, hijo?
- Eso mismo, Rosario.
- ¡Ea! Pues venga ya, antes que entre nadie y vea lo que no debe. ¡Arcarioooo, ven pacá a echá una mano, hombre!

Y se presentó el Arcario en la alcoba donde estaba Don Klaus de cuerpo presente, en su caja de zinc; por una ventanilla de cristal se le veía la cara, blanca como la pajuela, con un bigotillo y unas patillas rubias entrecanas. Como entre la caja de zinc y el ataúd de madera había espacio, metieron dentro dos sacos de naranjas, una fiambrera con manteca de lomo y otra con chicharrones, unas ristras de morcillas, dos chorizos, un queso, una ristra de ajos, una talega de garbanzos y otra de aceitunas gordales. Todo bien colocado, rellenando huecos, bien atado con guita fina. Sujeta a la ventanilla de cristal por la que se veía a Don Klaus, iba una carta de Rosario a su Rosarito:

Niña, Rosarito, por aquí todos buenos, menos el disgusto de Don Klaus, que ha sido un golpetazo, Dios lo tenga en su gloria y le de resignación a Doña Anna, la pobrecita. Niña, Rosarito, dice el tito Arcario que las naranjas son guachintonas, de las buenas, de la huerta de la Arquidía. Si no vas a aliñar las aceitunas todavía, déjalas en la talega, que ahí no se estropean. Un beso, mi alma, que te tengo en el pensamiento el día entero. Y muchos besos del tito Arcario, que está loquito de contento desde que se enteró de lo del niño, a ver si lo bautizamos cuando vengais en Agosto. Un beso mu grande de tu chacha. Rosario (rubricado).

A las dos semanas, recibieron Arcario y Rosario carta de Hamburgo, de la Rosarito:

"Queridos chacho y chacha, espero que esteis bien, aquí todos buenos, gracias a Dios. Las cosas llegaron estupendamente, como llevaron al tito Klaus a su casa, nadie se dio cuenta de nada, se sacó todo y ya después se llevaron al tito al cementerio, con la tita Anna que lloraba mucho, la pobre. Chacha, qué ricos los chorizos, y el queso y todo. Dile al chacho Arcario que todavía tengo naranjas, que me las estoy comiendo de una en una, pa que me duren más. Pero lo que más me ha gustao ha sido la manteca y los chicharrones. Las aceitunas, la mitad las puse en salmuera y la otra mitad para partirlas y aliñarlas con vinagre, a ver cómo me salen. Chacha, que dice la tia Anna que a ver si le mandais una botella del aguardiente que tenían ustedes, que dice que se acuerda mucho de lo bueno que estaba y que le sentó la mar de bien. Muchos besos, chacha, pa tí y pal chacho Arcario, que estoy deseandito que llegue Agosto, pa salí del parto y pal Bautizo, que dice mi marido que sí, que lo hacemos allí, si Dios quiere, en Agosto. Muchos besos, chacha, de tu Rosarito (rubricado) // Que no se te olvide el aguardiente para la tita Anna, que se acuerda la pobre mucho del tito Klaus // ".


Todo verídico. Doy fe.


&.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Una historia de cementerio


Doña Enriqueta era de las pocas (dos o tres) beatas del pueblo que comulgaban todos los días. Pero Doña Enriqueta no era beata, que era señora, señora viuda del médico del pueblo y señorita de nacimiento, de las mejores familias de la villa, por parte de padre y de madre, ya se sabe, mucho apellido y pocos reales. Pero entonces todavía conservaba casa señorial, criadas y mozos, y unos cuantos olivares, un par de viñas y alguna finquita más, todo bien administrado. La decadencia final sucedió cuando Doña Enriqueta finó.

Con setenta y muchos años, todavía admiraba y encantaba, una belleza con canas como había sido una beldad con veinte. Hasta el luto le sentaba bien, hasta el velo negro le favorecía, no sabían decir qué tenía, pero cuando pasaba por delante del casino, los señores se quitaban el sombrero desde que la veían venir, y la seguían con la mirada hasta que desaparecía por la esquina del marmolillo.

Iba a Misa de alba, de vuelta a casa tomaba un desayuno ligero, con media copita de coñac, y volvía a salir calle arriba, para el cementerio. Iba sóla, no quería que la acompañase la tata porque renqueaba y le entorpecía el paso, que a su edad Doña Enriqueta todavía lo tenía ligero y seguro.

Iba al cementerio a diario, menos los Domingos y Fiestas, desde que murió su hijo pequeño, en el frente, un mes antes de acabar la Guerra, en Febrero del '39. Desde el día después del entierro se impuso esa devoción. Cuando murió Don Augusto, su marido, siguió con lo mismo, con doble motivación. Ella era de poco llanto, de lágrima contenida y suspiro para adentro, de las de pena honda e impasible el ademán. Ni perdió nunca la sonrisa, ni a nadie fastidió con su luto. Pero el camino del cementerio sonaba todos los días al compás de su medio tacón.

Aquella mañana Don Francisco, el párroco, celebró la Misa con el Pepe el sacristán, Doña Enriqueta y Rosarito la de Buela, porque amaneció con temporal, una ventolera y un aguacero que quitaba las ganas de salir hasta a las más pías de la parroquia, sólo las irreductibles fueron capaces de vencerse y salir. Cuando terminó la Misa había dejado de llover, pero el celaje estaba tormentoso y el viento soplaba de abajo, avisando más lluvia.

Doña Enriqueta decidió dejar el desayuno y aligerar la visita al cementerio, aprovechando el escampado. Cuando cruzó la cancela del cementerio, el cielo barruntaba tormenta; al llegar al panteón sonó el primer trueno, con un relámpago como un fogonazo. El cementerio sobrecogía, el cielo tan oscuro, todo el suelo encharcado, con un silencio extraño porque todavía no había empezado a llover, sólo tronaba.

Al pasar, en la cuartelada de nichos que hacía pared con el panteón, había una sepultura abierta, un nicho de la segunda fila contando desde el suelo, la lápida estaba apoyada en la abertura, encajada de canto en uno de los extremos de la bovedilla. Doña Enriqueta se fijó en todo, echando una de esas miradas de paso, distraidas pero que ven todo lo que tienen que ver.


Cuando acabó el misterio del rosario que iba rezando, Doña Enriqueta añadió un responsorio, un Credo y el De profundis (ella sabía bien los latines de Misa, las Letanias, algunos salmos de carrerilla, y algunos responsorios también). No se entretuvo con más rezos, porque tronaba y tronaba, con los relámpagos y los truenos cada vez más cerca. Se dió la vuelta y, de pronto, se quedó petrificada, impávida, casi se le para el pulso: En el nicho de al lado, el que vió abierto y sin lápida, había algo, algo se movía, hacía ruído, como si se revolviera algo dentro, un ruído sordo, cada vez más. Horrorizada, tapándose la cara con el velo, vió como dos pies, dos botas, iban saliendo del nicho, luego dos piernas enfundadas en un pantalón mugriento, lleno de tierra y retazos de telarañas, y dos manos, dos manos que se agarraron al arquillo del nicho y, con un impulso torpe, arrastraron y dejaron caer fuera, sobre la tierra encharcada, un cuerpo, un cuerpo de hombre; la cara no se le veía porque la llevaba cubierta con un pañolón pardo, manchado. Cayó pesadamente en el suelo, se revolvió y se fue levantando apoyándose con las manos huesudas de uñas largas en el nicho de más abajo del que cayó. Y rompió a toser.

- ¡Ejeeem, ajuuummm, ajuuummm, ejeeem, jemmmm...!!!....¡Ay! ¡Doña Enriqueta dispense usted!
- ¡Jesús, por Dios! ¡Romualdo, hijo de mi alma! ¡Jesús, Jesús, Jesús!
- ¿Se ha asustado usted, Doña Enriqueta? Mire usted que yo no sabía que estaba usted aquí, si no no salgo.
- Pero Romulado, por Dios, ¿que hace usted dentro de un nicho?
- Las cosas, Doña Enriqueta, las cosas; que ayer me ajumé y me dieron aquí las tantas y cuando empezó a llover me lié en el capote y me metí en el nicho, y ahí he pasado toda la noche, que yo sé que no es sitio, pero las cosas, Doña Enriqueta ¿qué va hacer uno, si no tengo donde caerme muerto?
- ¿Que no? Para eso tienes el cementerio entero, Romualdo.
- Que no tengo donde recogerme, Doña Enriqueta, ni un mal chozo, quería decir, usted me entiende.
- Lo que entiendo es que por poco se me sale el corazón por la boca, Romualdo, que vaya susto...
-¡Ay Doña Enriqueta, que yo le juro por mis muertos que no había intención!
- No jures, no jures, que no hace falta. ¿Y eso lo haces mucho, lo de meterte en el nicho?
- Pues mire usted, Doña Enriqueta, ahora, con el mal tiempo, más de una noche me arrecojo en el nicho, en este que está bajito y alcanzo bien a meterme; como en esta cuartelá pega bien el sol, está mu sequito por dentro y no hay humedá, ni bichos. Y pa decirle a usté toa la verdá, en verano también me echo la siesta, que no sabe usté lo fresquito que se está dentro.
- Si hijo, sí, me lo figuro, la mar de a gusto que se estará, vivir para ver.
- Doña Enriqueta, no se lo diga usté a naide, que me busca usté un lío, que ya sabe usté que na más tengo la paguita de enterraó, que vivo de eso, Doña Enriqueta.
- Descuída, Romualdo. Toma, toma un duro y vaya usted a tomarse un aguardiente a la Ventilla, y entre usted en calor. Descuíde que no pasa nada, Romualdo.
- Ay, señorita Enriqueta Dios se lo pague a usté, que siempre tiene usté un detallito conmigo, Doña Enriqueta.
- Anda, anda...Ea, ahí se queda usted, Romulado, con Dios.
- Vaya usted con Dios, Doña Enriqueta, condió, condió...


Doña Enriqueta se entró en la ermita de la Soledad, junto al cementerio. Terminó el rosario; había empezado a llover, y le pidió a la santera que mandara recado a casa para que vinieran por ella. Al cuarto de hora llegó un coche a recogerla.

- Al ayuntamiento, Paco.
- Lo que usted mande, Doña Enriqueta.

- Buenos días, Doña Enriqueta, ¿necesita usted algo?
- Sí, Pepito, buenos días ¿está el alcalde?
- Sí señora, despachando con el Comandante de Puesto.
- Pues dile que quiero verle.
- Ahora mismo.

- Enriqueta ¿que traes?
- A sus órdenes, Doña Enriqueta.
- Usted siempre tan marcial, Sargento Cotán...
- Mira, Eduardo - siéntate, y usted también sargento -. Mira, Eduardo, me acaba de pasar lo que no te puedes figurar...

Y le contó al alcalde lo de Romulado el enterrador saliendo del nicho, con los truenos de fondo y el relámpago alumbrando la escena.

- ¡Jesús, Enriqueta! A mí me pasa eso y me muero allí mismo. Ahora mismo lo mando a llamar.
-¡Ni se te ocurra! Que el pobre se ha llevado tanto susto como yo al verme allí, creyendo que no había nadie. Déjalo y no le digas nada, que yo le he dicho que no lo iba a contar. Pero habrá que hacer algo, Eduardo, porque ese hombre no puede andar así, durmiendo en los nichos, que eso ni es cristiano ni es salubre.

- Dí que sí, Enriqueta, desde luego que no, que eso no puede seguir. ¿Qué quieres que haga?
- Venía pensando, Eduardo, que si no se podría arreglar la casilla de los trastos, la que está junto al osario viejo. Si tú das permiso, se le podría arreglar el techo y abrir una ventana, o dos, y echarle por medio un tabique y separarle un cuartillo con su alcoba y una cocinilla, y una puerta que de al costado de la ermita, para que no tenga que entrar y salir por el osario. Yo me hago cargo de lo que cueste la obra, pago el jornal de los albañiles y tú pones los materiales, ¿estamos?
-¡Y como no vamos a estar! Si tú cuando vienes no traes problemas sino remedios, Enriqueta. Así da gusto ser alcalde.
- ¡Anda, anda! Que a tí te gusta la alcaldía y el sillón como sea y con lo que sea, Eduardito, que eres alcalde profesional, como si hubieras estudiado la carrera. Bueno, ahí se quedan ustedes, que con lo del cementerio y el enterrador ya he perdido media mañana. Un beso, Eduardo. Sargento, que me alegro de saludarle, bien lo sabe usted.
- A sus órdenes, Doña Enriqueta.
- Con Dios, Con Dios...

- Su tia, Don Eduardo, es una señora. ¡Qué distinción, que simpatía!
- Mi tía, sargento, no es corriente. Y ademas de ser una señora es una santa, de las que no meten ruído y dejan buen olor por donde pasan.
- Usted que lo diga, Don Eduardo, una mujer sin par.

+T.

sábado, 30 de octubre de 2010

Halloween

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Happy Halloween Glitters


A estas alturas, sé bastante bien lo que me gusta y lo que no, también de los extranjeros y las cosas de por ahí, que también tienen cosas buenas por ahí. Y Halloween me gusta. Y no me gusta más porque la moda va aneja, por aquí, a ciertas pandas de repugnantes modernidades. Pero eso de ambientar Santos y Difuntos con terrores macabros me gusta. Yes.

Yo tenía una alcancía que era un ataud, se le ponía una peseta encima y ñññññggggññññgggññññññeeeeggggñññññññiiiiiiiiiiiññññgñgñgñgñgñg una mano de esqueleto, blanco-verdosa-fosforescente iba saliendo de debajo de un fieltro negro y arrastraba la peseta dentro del ataúd; al caer, ¡clin-clon!!, la calavera del muerto se levantaba y saludaba, ¡pim-pom!. Era mi hucha favorita.

Y mi llavero preferido era uno que mi padre me trajo de no sé dónde: un esqueleto de plástico articulado que se movía. Me lo pasaba bomba jugando a enterrarlo en su caja negra de cartón; como también era fosforescente, lo dejaba en la mesilla de noche, y se veía con la luz apagada, así, iluminado. Mi tia me lo quitaba de la mesilla: -¡Este niño y esas porquerías, que dan horror! ¡Guarda eso o te lo tiro a la papelera!

Las máscaras de Drácula, of course, mejor que las de Frankenstein. Eran de cartón, con un elástico finito, para sostenerla por detrás de las orejas. Las había de indios, de tigres, de gorilas, de cerditos, de Charlot, del Hombre Lobo, de El Zorro, del Capitán Trueno, de Los Picapiedra, de La Hormiga Atómica, Oso Yogui, Pepe Pótamo, Lagarto Guancho, Huckleberry Hound, Porky Pig, Canarín, Gato Silvestre, Tom y Jerry, Mickey Mouse, el Pato Donald, Goofy, Pinocho, Dumbo...y todos esos estupendos monigotes (sí, sí, quasi todos made in USA). Pero los mejores y más solicitados eran los de terror.

Vendían unos dientes de vampiro, de plástico, con los colmillos fuera, las puntas manchadas de sangre, que te los ponías y te dejaban la boca llena de saliva que se corría por las puntas de los dientes. Y se escondía uno detrás de una cortina, o de una puerta, y de pronto salía ¡aaaaaahhhhhhh!!! detrás de mis hermanas y sus amigas: ¡¡¡Drácula, Drácula!!! Todas chillando, nerviositas. Y se lo pasaban chupi. Mañana más, más susto y más Drácula.

Todo esto pasaba en la España de mi infancia, la España próspera y feliz de Franco (¡Arriba!), sin saber que era el Hallowen. Lo más terrorífico que se veía en la tele eran las Historias Para No Dormir (dos rombos) y El Fantasma del Louvre (uno de mis terrores infantiles, todavía me dan escalofríos). ¡Ah! y El Caso, que se vendía mucho; mi padre se lo compraba de vez en cuando a mi tía Rosario, que era muy aficionada a lo tremendo.

Quiero decir con esto que el Hallowen, sin saberlo, lo llevábamos puesto.




Cuando me salen con que es americano, que es protestante, que es pagano, y que va contra nuestras tradiciones de Todos los Santos y Difuntos, me hace mucha gracia, como si la Coca-Cola que todos beben y el estúpido rock-and-roll que les gusta a todos (los idem) y todo lo demás de lo demás made in USA, no tuviera la misma procedencia y viniera del mismo ambiente.

Señora anti-halloween, dígame: ¿Alguna vez se ha vuelto usted mormona tomando coca-cola? ¿se volvió usted de repente adepta del ku-klux-klan bailando un rock? ¿se convirtió su marido en yanky carajote tomándose un whisky con hielo??? Pues no tema usted que la nietecita se le transforme de pronto en Hilary Clinton si se viste de brujita porque es Jalogüin, muy señora mía, que no le pasará nada a la niña.

Desde luego - y esto no es desdecirme - cuando veo a alguna pandilla de pavas niñatas vestidas de horrendas estilo nenas Zp, me entran ganas de agarrar una escoba de verdad, de las de barrendero, aquellas de palo y varetas, y darles escobazos y purgarles la tontería.

Por lo demás, en Sevilla tenemos halloweenes que ya los quisieran los yankis: ¿O es que las Postrimerías de Valdés de Leal (1 y 2 )no son halloween puro y duro, con todo el arte y la gracia del barroco sevillano? Y el Bernini, que le puso calaveras y esqueletos con sudario a todo quisque, llenando Roma de Papas, Cardenales y patricios con preciosas calaveras de fino mármol y exquisito arte.

Digo todo esto para que se entienda cuán católico es tratar con muertos, muertes, calaveras, osarios y demás elementos macabros. ¡Si hasta la Danza Macabra la inventamos y pusimos de moda nosotros, los católicos! que hemos pintado y esculpido y grabado las más fascinantes danzas macabras al son del Dies Irae, música de muertos por antonomasia, también cosa nuestra.

Lo que pasa es que la post-modernidad es muy inculta, tan inculta que no sabe que Halloween tambien es nuestro.


Dos addendas:

a) ¿Habrá cosa más macabra y deliciosa que comer Huesos de Santos??? Con su azúcar escarchado de almendra blanca como la cal de un hueso, asomando por las puntas el huevo confitado, amarillo como un tuétano viejo. ¡Y lo ricos que están!

b) No sé quién habrá sido, pero deberían darle el premio al obispo más tonto del reino: Uno de la CEE (conferencia episcopal española) tuvo el otro día la ocurrencia de proponer que los niños, en vez de disfrazarse de fantasmas, brujas o zombis, se vistieran de Santos (sic: de Santos) para salir por las calles el 1 de Noviembre. Como lo leen, todo un reverendísmo señor obispo ibérico puro de oliva tuvo tamaña ocurrencia. Pa que le den el oscar a la pastoral tengo una vaca lechera que da leche merengada, al señor obispo que no sé quién será.

Total, que como decía, me gusta Halloween. Aunque yo sigo con mis costumbres de Tosantos, que me gustan más (sin contradicción con el Halloween, como ya les digo).

Conque ustedes lo pasen bien.

+T.


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Best Halloween Glitters

viernes, 27 de noviembre de 2009

Un requiem a media luz



Se me iba Noviembre sin un buen Requiem. Y no puede ser. A mí no me gusta Mozart, salvo el Requiem y otras cuántas piezas/fragmentos passim. Pero el Requiem sí, mucho. No sé si conté que estuve en un Requiem de Mozart por Mozart, memorable. Fue que a no sé quien se le ocurrió la tremenda de organizar una Misa de requiem por Mozart con su Requiem, de verdad. Y en San Pedro del Vaticano, nada más y nada menos. Tuvo que ser - por ahí tengo los prospectos, metidos entre las páginas de algún libro que no sé cual ni dónde estará - tuvo que ser en Noviembre del '92, si no estoy más alzheimer de lo que me temo. Fue un horror.

No recuerdo la orquesta, ni el coro, ni el director (quizá el plantel del Santa Cecilia???...no sé; o los del Mozarteum de Salzburgo???...no pongo en pie). Pero sí recuerdo que celebraba el cardenal Noé, Don Virgilio, que era entonces Arcipreste de la Basílica de San Pedro. Como fue maestro de ceremonias de Pablo VI se le pegó la voz del Papa Montini y entonaba las oraciones quasi como él, con una vocecita suave y carrasposa, muy comedido.

El invento vino por el bi-centenario de Mozart. Pero como los liturgistas y ceremonieros del Vaticano tenían (siguen teniendo?) alergia traumática reactiva contra el Misal Tradicional y el Rito Antiguo, por no celebrar la Misa tal y como se celebraba en tiempos del Mozart y su Requiem, idearon una componenda: Se interpretaron las partes del Requiem acomodándolas a la Misa de Pablo VI, (introito, kyrie, sanctus, agnus) y la sequaentia Dies Irae se dejó para el final, como una especie de (risum teneatis) de acción de gracias. Tuvo que ver.

Porque en el Vaticano son de piñón fijo para ciertas menudencias y detalles. Por ejemplo, la luz se enciende (toda la espléndida iluminación interior de la Basílica) si celebra el Papa; si no celebra el Papa, a media luz como el tango. Aunque fuera el celebrante el Cardenal Arcipreste y fuera el Requiem de Mozart por Mozart: A media luz.

Como era un requiem y a pesar de ser media luce se veía razonablemente bien, pues la cosa no llamó la atención a la gente que no sabe cómo se ilumina la Basílica cuando celebra el Papa, que da ganas de tocar las palmas (antes tocaban trompetas de plata, ¡las cosas!). Pero vale, valía aquella estupenda media luz para el Requiem. Empezó, siguió, Noé predicó una homilia ligerita, de circunstancias. Prosigue la Misa. La Comunión y todo. Termina con Bendición. Y se retira el Cardenal Noé camino de la sacristía, y en el momento en que bajó del Altar, empezaron a apagar las luces y empezó a sonar el Dies Irae. Las luces apagadas dejaron toda la Basílica apenas con la iluminación corriente de todas las tardes, y en Noviembre, a las siete, en Roma, es noche cerrada. Entonces sí que se creó "ambiente" de requiem, muy propio.

Pero, de pronto, unos estallidos, desde lo alto, como si pisaran cristales y crujieran: "crrrriiiissssstiiiiissssss-chiiiirrrrissscliiiiinnnn-clinnn-clinnn-clinn-triss-triss!!!! Y el coro y la orquesta con el Dies Irae, que es la mitad o más del Requiem. Y los crujidos aquellos, que nadie sabía qué sería, y todo el mundo mirando arriba, a la cúpula, porque parecía qe sonaba por allí. Pero era toda la Basílica la que rechinaba, cornisas, cúpula y artesonados.



Yo, muy yo mismo, inmutable, recogido, rezando y oyendo el Dies Irael y los chirridos como si no hubieran chirridos y sólo sonara el Requiem. Pero a mi vera había un prelado que estaba invitado, sentado junto a mí, los dos en preferencia porque teníamos buenos biglietti de esos que dan a prelados y monseñores y compromisos de curia etc. Y el prelado que estaba a mi vera decía por lo bajini, profundo : -"Ja,ja,ja; jo,jo,jo; ju,ju,ju...". Después me enteré que le habían propuesto otro Requiem de Mozart en su Catedral y por eso fué, a ver cómo quedaba, y poder decir si sí o si no.

Cuando terminó - aplausos comedidos, San Pedro impone mucho y con luz no-papal, mucho más (y después de un requiem, más) - nos enteramos por fín qué habían sido aquellos molestos chasquidos: Los cristales de las lámparas de artesonados, cornisas y el tambor de la cúpula, que rechinaban al enfriarse y hacían todo ese ruído multiplicado por los ecos de la Basílica, y más notorios por el silencio educado de los asistentes-oyentes del Requiem de Mozart por Mozart.

En fin, una tarde inolvidable, muy de Noviembre, muy selecta.





No pongo el Requiem de Mozart, no sea que me rechine el blog. Me he decidido por el de Cherubini, que me gusta mucho también, y es tan romántico, tan royaliste, tan demodée ancien regime, tan reaccionario, porque lo compuso para el infeliz Luis XVI, que en paz descanse y santa Gloria haya. Amen.

Lo compuso, claro, post-revolutionem et post-guillotinam. Si no, nos hubiéramos quedado sin Cherubini y sin su Requiem.

Las revoluciones y las izquierdas son de estética tan ínfima que no tienen requiem, ogh!

&.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Catharina novembrina


Me toca Santa Catalina, por patrona de filosofos. Yo no soy filósofo, faltaría más; pero he estudiado Filosofía. No toda la que quisieron que estudiara, porque soy muy escéptico tocante a la Filo, total un sarta de ocurrencias de unos y otros con más o menos acierto y/o aproximación a las cosas, los hombres y el Misterio Divino.

La sentencia "philosophia ancilla Theologiae" me parece absolutamente verdadera, muy práctica; y toda filosofía que niegue a Dios o le ignore, no debiera haber existido ni debería existir. Una puntada más: Nada más ridículo que titularse "filósofo"; conozco a uno que se lo puso en la tarjeta de visita, el mentecato. Es como lo de "escritor", que también es una irrisión encontrase a uno que te diga que es "escritor". Yo, para estas titulaciones, no reconozco a ninguno con menos de dos siglos.

Pero volvamos a la Santa, que hoy es su día. En los EEUU de América es cuando matan y se comen el pavo-turkey, tan célebre como la Coca-Cola y el Papa-Noel. Yo de chico, con lo de los pavos de Acción de Gracias que salían en la pelis yankees, no me enteraba bien si era Navidad o no, porque el pavo me confundía.
Hace unos años me pilló un día de Santa Catalina lo más cerca que he estado nunca de la Santa Catalina de verdad, porque estuve toda la tarde del 25 de Noviembre en el Convento-Iglesia de Stª Catalina en Belén, tan cerquita del Sinaí. Y yo emocionadísimo, la tarde entera rezando en la Basílica de la Natividad y en la de Santa Catalina, que se comunican..

Lo de la Santa en el Sinaí me fascina: Esas pinturas con Santa Catalina transportada por los Ángeles en vuelo libre por el cielo estrellado de Noviembre, el cielo del Oriente, de Alejandría al Sinaí. Una belleza. Desde luego me gusta muchísimo más que la iconografía tan repetida de Stª Catalina con la rueda. Aunque gracias a la rueda se reconocen las miles de Catalinas que hay por ahí, ya pintadas, ya esculpidas. Una Stª Catalina sin rueda despista mucho, mucho; tanto que se puede confundir con una Santa no se sabe cual.

La otra iconografía cateriniana, la del "desposorio místico", es deliciosa. Como una glosa del Iesu Corona Virginum, el Señor, Niño fuente de pureza e inocencia, entronizado en el regazo de su Madre Virgo Virginum, desposa a la virgen alexandrína, y pone un anillo de virtud a la electa.

Lo de la philosophia le viene por tradición, siendo Catalina docta, más docta, muchísimo más sabia y philosopha que ninguna alejandrina que habido haya nunca. Ni habrá otra como Catherina, tan inteligente que pasó de entender a amar, de pensar a contemplar, de lo terreno a lo celestial, de lo humano a Dios, con quien se desposa.

El martirio es la rúbrica de ese desposorio tan extraordinario. No hay matrimonio sin firma. Y luego la consumación, con sangre de virginidad sacrificada por la crueldad de los infieles en uno de esos espectáculos que los hombres no entienden y asombran a los Ángeles.


El Sinaí es hoy esplendidamente caterinista. La Zarza mosáica se reencendió rubicunda cuando salpicaron sobre el Santo Monte las gotas granas de la sangre de Catalina, Virgen y Mártir de Cristo. Durante siglos, los monjes cristianos han custodiado el Monte y el Cuerpo de la Santa, que trasmina myron milagroso.

Por las mañanas, en el desierto, se oye el tableteo de la llamada a la oración y se multiplica el Agios-Agios-Agios por las laderas de la cumbre santa, subiendo hasta las cimas donde Dios entregó la Santa ley a su siervo Moisés, las mismas alturas que rozaron los Ángeles cuando transportaron ligeros el precioso relicario de Catalina, esposa de Cristo.


Oratio ~ Deus, qui dedísti légem Móysi in summitate montis Sínai, et in eódem loco per sanctos Ángelos tuos corpus Beatae Catharinae, Vírginis et Mártyris tuae, mirabíliter collocasti: praesta quaésumus, ut ejus méritis et intercessione, ad montem, qui Christus est, pervenire valeamus. Qui Tecum vivit...&. Amen.


Ex voto IVº.

+T.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Dia de San Clemente


Tal dia como hoy, un 23 de Noviembre de 1248, se rendía Sevilla a Fernando IIIº el Santo. El reyezuelo Axataf, después de dos años de asedio y cerco, entregaba la ciudad a los cristianos. Al poco, ondeaba el blasón del rey de Castilla en la Giralda, el alminar de la mezquita que los moros levantaron sacrílegamente sobre la antigua Basílica paleocristiana-visigótica, que destruyeron.

Cada 23 de Noviembre, para celebrar la efémerides y como acción de gracias, el Cabildo Catedral procesiona solemnemente llevando las reliquias del Papa San Clemente y la Espada del Santo Rey, dos reliquias vinculadas al dia y al personaje, el Santo y el Conquistador (Santo también).

La procesión es de Tercia, después del canto de Láudes y antes de la Misa Coral. Arranca del Altar Mayor y hace estación en la Capilla Real, donde está descubierta la urna de plata de Laureano de Pina que conserva el cuerpo incorrupto de San Fernando. El Cabildo municipal en pleno, bajo mazas, que asiste obligadamente a la celebración, destaca a dos de los ediles para que recojan de manos del canónigo capellán real mayor la Espada y el Pendón de Castilla. Hacen juramento de devolver la Espada tras la procesión, y toman la Espada por la punta, con paño de brocado (el Alcalde o su delegado; sólo el Rey, los Príncipes y los Infantes) y el Pendón Real (que es tradición que sea portado por el concejal más joven). Se incorporan a la procesión del Cabildo Catedral y procesionan juntos escoltados por la guardia Municipal, de gala.

Actualmente la procesión transcurre desde el Altar Mayor por delante de la Capilla Real y sigue por últimas naves hasta el trascoro, y vuelta al Altar Mayor para la Misa. Antes, hasta el '79 o el '80 (no recuerdo la fecha), la procesión iba por las Gradas Altas, saliendo por la Puerta de los Palos y entrando por la del Baptisterio. Los canónigos, muy perspicaces, viendo el rumbo que iban tomando las politiquerías, prefirieron quedarse dentro de la Catedral y no salir a la calle. Al poco de tomar esta decisión, hubo algunos 23 de Nov. manifestaciones pro-islamistas y contra-fernadinas, irreprimidas y consentidas gustosa y amablemente por los tolerancistas en el poder (y eso que todavía no había llegado los tiempos del Aliador de incivilizaciones ni el canguelo por los atentados de la morería fanática).
El relicario de San Clemente que se lleva en la Procesión de la Espada es un antiguo vaso romano de pórfido, que contiene las reliquias del Santo Pontífice, con vástago y pié de orfebrería, rematado por una preciosa imagen del Papa sedente, con tiara y ornamentos pontificales, de plata y oro. Si no recuerdo mal, llegó a la Catedral con otras ricas preseas como legado del célebre Cardenal Albornoz.


La Espada del Santo Rey llegó a la Catedral por permuta con la Abadesa y las Reverendas Madres del Real Monasterio Cisterciense de San Clemente, que conservaban desde tiempos de su fundación alfonsina varias reliquias del ajuar de San Fernando. Cambiaron la Espada por una concesión del agua de los Caños de Carmona, que derivaron un canuto del canalillo para dar al Convento agua corriente.


Las monjas de San Clemente, celebran la fiesta de Santa Gertrudis la Magna (16 de Noviembre) con vísperas solemnes y octava-novenario, para rematar la fiesta el dia de San Clemente. Esta tarde, después de la Misa Solemne, se hace procesión claustral con el Stmº Sacramento bajo palio. Al pasar por la reja del coro bajo y el lienzo de Valdés Leal que representa al Rey San Fernando entrando en Sevilla, las monjas tiran desde las rejas del coro alto una lluvia de pétalos de rosas tardías y jazmines, mientras repican las campanillas de los comulgatorios y los coros.
+T.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Toques de Ánimas

Desde el mediodía de Todos los Santos, después del Ángelus, comenzaba el campaneo, doblando el toque de difuntos toda la tarde, noche y madrugada hasta que oscurecía el Dia de Difuntos. Imponente.

Ya no se toca. Sólo se ha conservado el toque entre el mediodía y la tarde. Paran las campanas de noche y madrugada y vuelven a sonar por la mañana del dia 2. Pero no es lo mismo que estar oyendo dia, noche y madrugada el toque de muertos, sin parar.

Los monaguillos iban de puerta a puerta pidiendo "la limosnita de los Santos", y en cada casa les daban algo, ya fueran unas pesetillas, un duro los que más,o un puñado de castañas, o de bellotas, también algunos dulces. Eran para que se los tomaran durante las pesadas horas de toque en el campanario. Se ponían algodones en las orejas, y se pasaban un dia entero, entre el de los Santos y el de Difuntos, doblando las campanas. De noche, encendían una fogatilla en el campanario, para calentarse. De lejos, se veía la luz temblona de la candela alumbrando desde dentro los arcos de las campanas, que no paraban de tocar.

En las ciudades, el uso de las campanas es casi impracticable. En los pueblos, todavía se conserva en muchos, aunque sea un toque reducido de Ánimas, y no el continuado como antiguamente. En una ciudad, la muerte se escabulle y apenas se nota; en un pueblo, señorea todavía con bastantes "recursos". En mi pueblo tocan "la señal" en la torre de la Parroquia cuando muere alguien. Se empieza con una especie de "clave" distinguiendo al muerto con tres campanadas previas si es hombre, y dos si es mujer; seguidamente, comienzan a doblar el toque de difuntos. Y se hace un silencio respetuoso,"ambiental", temeroso, como si se suspendiera un rato el ruido corriente de la calle.

Cuando no se oye el eco de la muerte, no se aprecia tampoco el canto de la vida.

Estoy convencido.

+T.

martes, 20 de noviembre de 2007

Cuentos con lechuza de fondo


Era nuestro miedo muchas noches, noches de otoño o de invierno, cerradas, lloviendo y con viento que sonaba y silbaba en los cristales y por las ventanas. Para dormirnos nos contaban cuentos de ánimas, de muertos que aparecían y pedían Misas, de gente que murió y se las veía de noche en los espejos.

Mis tías contaban que sus tías les contaban que en los espejos, pasada la media noche, si te mirabas salía el reflejo del demonio. Sería por eso, pero nunca las ví ante el espejo pasadas las 12. Y las doce en el reloj de la cuesta sonaban tan lentas, sonando según las trajera el viento, más cerca unas veces, lejanas otras. Y rezaban por los difuntos, y los niños preguntaban, imaginando a los difuntos con las caras vistas en retratos viejos. Y el reloj repetía las doce.

Si rezaban el rosario, los niños se dormían; un rosario lento, tan largo, con tantos mementos y réquienes y difuntos. Yo calculaba que uno por cuenta, por cada perlita negra, por eso duraba tanto el rosario, y nos dormíamos.

Si el cuento lo contaba tia María, se acababa pronto y nos dejaba con ganas de más; si era un cuento de tia Titi, el cuento duraba y nos dormíamos la Titi y nosotros, y el cuento seguía en los sueños.

- Cuando se murió la vieja del callejón del Pinto, volvía en alma todas las noches y su hija la sentía que se acostaba a su lado y respiraba y se levantaba la colcha y el lado de la cama estaba frío como un muerto, como un muerto. Y la hija decía - "Madre, madre ¿es usted?" Y en eso se oía a la lechuza - "Shhiiiiissss...shhiiiiissss...ssshhhiiiisssss...." Porque su madre vino de Bilbao, era bilbaína, y la gente de Bilbao recalca mucho la ese, como las lechuzas.


Y en eso se oía de verdad a la lechuza...La lechuza se oye volar - ...plas...plas...plas...- y cuando vuela chirría -...sshiiirrssss....sshhiiirrrssss....ssshhhhiiiiishhhhjjjuiiiijssss...- y parecía que era el eco de la vieja del callejón del Pinto, que volvía y se acostaba en la cama de su hija por las noches.


- Y cuando se murió el niño de la hermana de la tata Patrito, por las noches se veía en el espejo la carita amortajada, que se la pintaron de albayalde, y el niño murió morito porque no lo bautizaron y está en el Limbo, sin pena ni gloria, y por eso se reflejaba la carita en el espejo de su madre, que se le cortó la leche en la cuarentena y estuvo a la muerte, la pobre...


- ¿Qué es que se le cortó la leche?
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- ¡Cuidado la pregunta del niño! Anda, que ya tienes un pecado de purgatorio: Esas cosas no se preguntan.

-- ¿Y tú, las cosas que les cuentas? Como si no hubiera cuentos con menos detalles.

- " Ea! Se acabó el cuento. ¡Venga el rosario!"


Y empezaba el rosario y después de persignarnos, ya estábamos dormidos, tapados hasta la coronilla, temiendo a la lechuza, a las ánimas en pena, a que se asomara el niño del limbo en el espejo.

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