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miércoles, 20 de noviembre de 2019

El Sínodo de la Pachamama




Del Sínodo amazónico, entonces adveniente, dijimos ya algo hace dos años (véase aquí El sínodo jibaro). Lo decíamos con mucha ironía para insinuar justificados temores sobre lo que, ya se intuía, sería un embeleco para encubrir malas pretensiones de la pseudo-vanguardia des-católica, que nos impondrían luego a toda la Iglesia con la coartada del sínodo amazónico como arma de penetración. Los hechos del sínodo ya clausurado (aunque no conocemos a fondo todas las intervenciones y debates del mismo) confirman lo que se temía, todo con mucha hojarasca selvática para encubrir el daño ya premeditado por los promotores, rectores y autores sinodales.

Como ilustración del desvarío del sínodo amazónico han resultado en extremo escandalosas esas anti-ceremonias con fetiches indígenas adorados en ridículas escenas, en los Jardines Vaticanos, con el Papa presente y aquiescente, para estupor de los católicos conscientes y diversión de los espectadores de toda laya que se tragan con frivolidad lo que leen y ven en los medios. Ya sabemos que el vulgo mira, oye y olvida pronto, como ventolera que arrastra polvo y se va con el mismo polvo que venteó. Pero tocante al efecto que todo eso causa en la Iglesia, sabemos también que el daño es real, muy grave, por cuanto afecta al Credo y su presentación ante el mundo, como una perversa anti-figura de la propaganda fidei, ahora vuelta una especie de seminatio errorum con – y eso es lo grave – cobertura católico-romana de alto nivel, del más alto nivel.

Al respecto, pienso y concluyo muchas cosas, con un juicio tristemente resentido por tener que reflexionar sobre tales hechos, tan lejanos de la recta fe, la piedad y la Doctrina Católica Apostólica que se nos ha transmitido y que vemos como se descompone por la acción insidiosa de quienes deberían ser los garantes de la doctrina y que se desvelan en el susodicho sínodo como agentes de la confusión doctrinal más lesiva.




Cada vez que veía las imágenes de los extravagantes rituales vaticanos con los idolillos amazónicos, recordaba esa escena de la película 'La Misión', de Roland Joffe que he insertado en yutube. La ficción del film imagina en una muy lograda secuencia el encuentro primero del misionero jesuíta (padre Gabriel, interpretado por Jeremy Irons) con los indígenas, en un riachuelo, en mitad de la selva, con el sacerdote inerme sentado sobre una piedra, tocando con un oboe una melodía que se integra en la belleza de la naturaleza incontaminada de la selva y que capta, a pesar de ser extraña para ellos, la atención y la emoción de los indios, que cambian su recelo aprensivo y agresivo por una amable recepción, que se continua luego con la propia misión que desarrolla la película. El misionero ni duda de la bondad de su presencia entre los indígenas ni de su intención misionera, ni de la suficiencia de sus medios ni de los resultados futuros, obras y frutos, de su acción sacerdotal y también cultural. ¿Y por qué? Porque tiene fe: Cree en Dios, cree en Cristo Redentor, cree en su sacerdocio, cree en su misión, cree en la eficacia de los Sacramentos que va a celebrar y cree en la vida sobrenatural y eterna que va a iniciar confiriendo la gracia de Dios.

La escena, inspirada en relatos reales de misioneros de entonces, tuvo que repetirse muchas veces, por el estilo, con Francisco Javier o José de Anchieta o Francisco Solano o Junípero Serra como protagonistas, con los mismos escasos pero firmísimos medios espirituales y personales que describe la escena de 'La Misión', salvando la variabilidad de escenarios concretos, fechas y referencias de cada misionero y de cada misión. Pero, en suma, coincidentes con la escena de la película.

A aquellos santos misioneros no se les ocurría admirar la idolatría indígena ni adorar fetiches pre-colombinos, por ancestrales que fueran. Su atención se centraba en evangelizar, explicitando aquel lema que alentó tantas vocaciones misionales: 'Da mihi ánimas, coetera tolle' (Gn 14,21), versículo implícito en el principio 'Salus animarum suprema lex', nuclear en la Teología/Eclesiología.

Porque todo esto ha faltado y/o no se ha manifestado con la necesaria claridad y la sólida intención y convicción desde el principio del sínodo, en su planteamiento y desarrollo, ni en el instrumentum laboris ni en el aula sinodal, por todo eso, las pachamamas y sus rituales han sido la elocuente imagen del malhadado sínodo amazónico. Faltaba fe, no había fe, no tenían fe ni en el mensaje, ni en los medios, ni en el fin: Ni en Cristo Redentor, ni en su Evangelio, ni en su Gracia.

P.s. De la exhortación y demás documentos pendientes, no esperamos más ni mejor; por desgracia, Franciscus y su camarilla pueden rubricar y publicar un auténtico instrumentum destructionis.

Oremus!


+T.

viernes, 27 de octubre de 2017

El sínodo jíbaro

Témome que nos toman el pelo (el poco pelo católico que nos va quedando) con ese 'sínodo amazónico'. Conque no se convoca un sínodo para evangelizar a la morisma de la morería de la islamidad que nos aterroriza e invade y nos planta jaimas y mezquitas sin freno; así que no se convoca un sínodo para la evangelización de China con los millones de chinos que tiene China y lo necesitados que están los chinos de la China de una buena misión, con todo esto (y pongo como ilustración sólo dos urgencias misioneras de urgente misión), y nos salen con un sínodo para la Amazonia, donde yo no sé cuántas tribus hay (las que queden) y en donde dudo se tenga intención recta de evangelizar católicamente. Vamos, vamos.

¿O es que se cree alguien con dos dedos de pesquis católica (la poca que nos va restando) que los misioneros brasileiros, empapados en pablofreirismos y teologíasdelasliberaciones se van a dedicar a bautizar indígenas hasta cansárseles el brazo y enseñarles el Catecismo de Ripalda? ¿Es que algún católico con perspicacia católica se traga la bola de que esa jerarquía brasileña criada a los pechos de Héldercámaras y Casaldáligas tiene interés en que los indígenas de las selvas amazónicas hagan la Primera Comunión y observen el cumplimiento de la Misa dominical?

Bueno, pues ese es el cebo que quieren que piquemos. Todo para pescar dos monstruosidades des-católicas: Curas casados (para evangelizar el Amazonas) y mujeres diaconisas (para lo mismo en el mismo sitio)...Y de paso, de coda, como el que iba a por atún y a ver al duque, colarnos la enormidad por la gatera y que, después de la tropelía en el Amazonas, broten, por petición extrapolada de las conferencias episcopales, curas uxorizados y diaconisas por todas las fronteras de la geografía católica.

¿No eran los jíbaros de la Amazonia quienes reducían las cabezas de los vencidos y se las colgaban luego de adorno? Pues eso me temo yo que quieren hacernos a los católicos (los que quedemos): Reducirnos la cabeza, jibarizarnos para capitidisminuirnos.

¡El Señor nos libre!

+T.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El Triunfo de Javier


Nuestra Parroquia de San Francisco, cuando me hice cargo de ella, no tenía una imagen digna del Santo Titular, En cuanto pude, me procuré una, preciosa y digna. Además, hace año y medio, compré muy barato (fue providencial, creo yo) un viejo y bonito cuadro representando la muerte de Javier. Debe ser de del XVII-XVIII, no sé decir si bávaro o napolitano. Es muy 'jesuitón', pues representa propiamente la estampa de la muerte de Javier muy difundida por la Compañía de Jesús:

El Santo Javier agoniza bajo un pobre chozo, tendido sobre un montoncillo de heno, rígido, con los ojos muy vivos vueltos al Cielo; tiene un crucifijo en la mano derecha, y la izquierda abierta sobre el pecho; de la sotana desabrochada sale una llamarada. A su derredor hay un libro abierto, un pequeño icono de la Mater Dolorosa, un rosario y una calabaza. En el ángulo derecho, entre las olas, a toda vela, está la nave en la que Javier ya nunca embarcará. Sobre el Santo, cinco Querubines miran el tránsito del misionero, abriendo los Cielos que le esperan.

El chozajo y la paja recuerdan el pesebre de Belén. Los ojos mirando a lo alto y la imagen de la Virgen Dolorosa parecen un eco del Calvario. El velero, un alegoría de las venturas y desventuras del mundo.

A las puertas de China, con el ansia insatisfecha del misionero, lejos de todo y todos, también del capitán Ignacio, bajo cuya guía profesó con los otros primeros socios, un día de la Asunción en Montmartre, dieciocho años hacía, con cuarenta y seis años intensamente entregados, estragado, cansado, tantas veces frustrado por los hombres y animado sólo por Dios, el Señor que impone su providencia al impaciente Javier.


Estos cuadros hagiográficos son una estampa para el arte, un medio para la piedad y un motivo para el examen espiritual. Si se le quiere decir 'triunfo' sólo lo es desde el paradigma de la Cruz. Según esta clave sí es victoria. Según el mundo, no, por mucho que se pinten querubines para adornar un gran fracaso.

Con esta escena javieriana he estado esta tarde dando vueltas a unos papeles con un cuestionario de evaluación de la parroquia según el esquema del análisis DAFO, un método para análisis de empresas. Con buena intención - supongo - se pretende que sigamos las pautas del DAFO y las apliquemos a la parroquia, el arciprestazgo, la diócesis. Me pregunto si también a la Iglesia Santa y Católica.

¿Analizar lo divino con metros tan humanos como los que se usan para calibrar empresas?

¿Hemos perdido la conciencia de la esencia y sobrenaturaleza de nuestro negocio, de nuestra empresa?

Me refiero, claro, al negocio y la empresa de Javier.


+T.

domingo, 21 de octubre de 2012

Misioneros...¿de la Fe?

El cartel anunciador del Domund 2012, por lo menos el que nos han mandado a la parroquia, es uno de esos montajes catequético-visuales que te dan excusa para montar una plática sobre el lema de la campaña misionera de este año. Existe el problema de que, como el montaje es moderno y lo moderno se abre intencionalmente a la libre interpretación, cualquiera puede sacar de lo representado otra imagen subjetivizada, mediante el manido recurso explicativo (a veces expresamente buscado) del 'para mí'. Para la mamá de unos niños de la catequesis el cartel era, según su primera impresión, una evocación del Increíble Hulk, supongo que por las manos pintadas de azul y verde que aparecen en primer plano del cartel. Me quedé de una pieza cuando me lo dijo, aunque convine que el parecido era razonable. Desde luego, el mensaje de las Obras Misionales Pontificias quedó truncado después de aquella sorprendente respuesta.

Pero ha sido un youtube de la misma campaña Domund 2012 el que me ha movido a escribir esta entrada,  al presentar las misiones católicas como una actividad asistencial-filantrópico-humanitarista, como unas pocas (mínimas) instantáneas que se puedan captar como netamente referidas a nuestras misones católicas, y unos protagonistas desmitificados como héroes pero no identificados claramente como sacerdotes, religiosos, monjas y laicos católicos cumpliendo la misión de evangelizar. Vean:



Sólo uno entre todos los rostros/personajes que hablan dice algo que se puede entender como netamente misionero. Los demás dicen que hacen lo que cualquier voluntario de una ONG. La idea que se extrae del vídeo es que la misión de los misioneros católicos en sus misiones es la misma que la que desempeñan los agentes voluntarios de las ONG, salvo un pequeño apartado, no muy desarrollado/expresado en el youtube, que se refiere a la religión y las cosas de la fe. Un detalle muy secundario, relativamente poco importante, porque lo verdaderamente relevante son las labores de atención humanitaria y promoción humana, económica, social y cultural que cumplen los misioneros (a quienes no se les identifica como tales misioneros). Esa es la impresión que se saca del youtube.

Las diferencias entre el antes y el después, entre el pre-concilio y el post-concilio, profundas y traumáticas en aspectos de la vida eclesial tan sensibles y fundamentales como la liturgia o la teologia, la moral o la familia, también afectaron a las Misiones Católicas, que se fueron desconfigurando hasta un grado de des-identificación como el que manifiesta ese youtube. Compárenlo con las clásicas y admirables misiones que aparecen en otros audivisuales, reportajes documentales o películas de ficción. Por ejemplo ¿recuerdan la película de Fred Zinnemann 'Historia de una monja', recuerdan las escenas de la misión africana? Compárenlas con las del youtube y comprobarán que los misioneros de entonces desempeñaban las mismas labores asistenciales que los actuales, pero con un carácter y una conciencia patentemente católica, justo lo contrario que lo que sale en el vídeo del Domund 2012, cuya presentación enfatiza el humanitarismo asistencial y minimiza la misión católica.

Entre aquella película y este vídeo median los 50 años del Vaticano 2º que se están celebrando, cincuenta años de pérdida paulatina de la conciencia católica de nuestras misiones y nuestros misioneros: Serán abnegados, casi heróicos, pero apenas se les nota que son católicos en misión de fe.

Como desafiante paradoja, quiero recordar y recalcar que el tenaz opositor y resistente al Vaticano 2º y su obra fue el gran misionero católico Monseñor Marcel Lefèbvre, Arzobispo de Dakar y Delegado Apostólico para las misiones francófonas de África. La triste distancia que separan las misiones que atendió Mons. Lefebvre de las que hoy casi no se reconocen como misiones católicas, es la misma que sufre la Iglesia Católica al compararse desde nuestra actualidad con su pasado más reciente, el de esos cincuenta años que algunos están convirtiendo en otra especie  de infranqueable telón de acero, con el veto expreso de recuperar lo que quedó atras, al otro lado de la barrera temporal de los cincuenta años del Concilio que fue.



Lejos, muy atrás, han quedado aquellas campañas del Domund, con los chiquillos vestidos de misioneros y las huchas con las figuras del indio, el chino y el negrito. Lo preocupante, más allá del tipismo perdido, es la impresión de que también ha cambiado la idea, el concepto, la forma y la presencia de las misiones y los misioneros de la Iglesia.

Esta mañana, en la Plaza de San Pedro, era muy vivo el contraste entre los misioneros canonizados representados en los tapices que colgaban de la fachada de la Basílica de San Pedro y sus hermanos misioneros que asistían a la ceremonia de canonización. La monja que portaba el relicario de Santa Marianne Cope  ni siquiera vestía el hábito de su congregación.

Son detalles mínimos, dirán algunos. Pero conllevan un significado elocuente, tan cargado de mensaje como si fueran un cartel en vivo del Domund, les respondo yo. Obviamente, la lectura de estos contrastes entre el ayer y el hoy de nuestras misiones resulta tan desconcertante como decepcionante: No por defecto de la acción, sino por la omisión de la misión.

+T.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La actualidad de Picpus, un caso entre tantos

Le tengo cierta simpatía al recien re-elegido superior general de los Misisoneros de los Sgdos. Corazones. Fuímos unos años compañeros de estudios, nunca amigos pero sí cordiales conocidos. Es un tio estupendo, con una vocación (siempre me dio esa impresión) muy sincera. Se ha pasado la mayor parte de los años de su sacerdocio como misionero en África. Si lo han re-elegido, será porque sirve para dirigir. Y me alegro.

Pero lo cortés no quita lo valiente ni la simpatía significa comulgar con ruedas de molino, porque tratándose de la Iglesia, de una congregación católica, las diferencias con lo que trasluce la antaño admirable Congregación de Picpus son, por mi parte, muchas, graves y profundas. Los que tengan mi edad y anden por la cincuentena recordarán lo que fueron los Misioneros de los Sagrados Corazones de hace esos mismos años, cuando difundían la devoción del P. Damian de Molokay y publicaban la revista Reinado Social del Corazón de Jesús, hoy reciclada en 21RS, una de las publicaciones más reputadas de la vanguardia des-católica española.

Entré, por curiosidad, en el blog que contaba la relección del p. General. Me encontré con las inquietantes fotos de un ambiente des-católico, el típico de una antigua congregación católica en proceso de descomposición post-conciliar. El re-elegido p. General es el único que sale retratado con el hábito tradicional de la congregación, los demás (y las demás, que también aparecen las monjas de los SS. CC.) visten de calle, el look corriente post-moderno urbano-laical. Un signo, se quiera o no se quiera ver. Dan la impresión de ser una estupenda organización de promoción humana, en distintos sectores y niveles, comprometidos con pobres y marginados de todo el mundo, pero a una distancia abismal de lo que fue la misión católica tradicional. Además con todos los agentes de descomposición y crisis de identidad doctrinal y litúrgica activos.

Vean en el álbum de fotos la página 20-21 (hay que picar en la foto para abrir el album, y luego seguir hasta dar con la pag. 20-21), con las imágenes de una titulada 'eucaristie selón le rite indien': El sacerdote sentado delante de una mesilla, reliado en un lienzo pardo, con una chica sentada a su lado, hombro con hombro; en otra de las fotos, la misma chica ofrece delante del altar un plato de margaritas. Y algunos detalles más que Uds. podrán apreciar, todos por el estilo. Hay más fotos de otros 'actos' y 'celebraciones' litúrgicas, ninguna satisfactoria para quien tenga un mínimo de sensibilidad y consciencia/conciencia católica.

Los padres misioneros de la antigua Congregación de Picpus tienen también colegios, de donde todavía sacan algunas vocaciones. Antes, en esos colegios se formaban niños de cierto nivel social, chicos de familias católicas que recibían una buena formación religiosa, además de la instrucción académica. Actualmente, los alumnos de esos colegios (como los de jesuitas, maristas, claretianos, escolapios...etc. etc. etc.) sufren una acusada de-formación católica, recibiendo un ligero barniz cristiano en el que priman conceptos y valores humanitaristas y casi nada de la verdadera espiritualidad católica que identificaba, hasta no hace mucho, a la venerable Congregación de Picpus.

Resumiendo: Dedicación admirable en el Tercer Mundo, gran promoción humanitaria, misión/evangelización minimalista, modernismo doctrinal, confusión y descomposición litúrgica, pérdida grave y notable de la identidad de la congregación misionera católica original, tal y como fue fundada.

Y como esta, tantas.

+T.

martes, 14 de julio de 2009

Un Santo Torero

La primera vez que estuve en Montilla fue en la primavera de 1981. Nunca olvidaré la tarde de aquel Sábado en Córdoba, con los patios de la Judería celebrando la Cruz de Mayo, un ambiente que parecía irreal, de pura estampa de Romero de Torres (a eso me supo a mí). Pero nuestro destino era Montilla. Íbamos a venerar a San Juan de Ávila, su sepulcro-urna en la Iglesia de la Compañía. Y visitamos su casa, que la estaban restaurando y donde se me quedó un poco de alma entre las tejas, la cal y las vigas de la casita del Maestro Ávila.

Lo que me resultó chocante fue que siendo Juan de Ávila quien es, en el pueblo se notaba que se le admiraba con cierta "lejanía", como uno de esos Santos que dan renombre, que se veneran, pero no son "populares". Porque estaba a la vista que el Santo de Montilla era Francisco Solano.

En la fachada del ayuntamiento y en las fachadas de las casas se veían azulejos representando al Santo: Un franciscano con la cruz levantada en una mano y dos indios a sus pies, una de esas iconografías tipicamente misioneras, inconfundible. En Montilla, el Santo sin discusión por encima y a distancia del Beato Ávila.

Y es que tener de paisano a un Santo es algo muy serio. Francisco Solano nace y se cría y empieza a hacer "cosas de Santo" en Montilla. Porque sus primeras curaciones milagrosas suceden cuando una epidemia asolaba su pueblo, un caso excepcional de un "profeta creído en su propio pueblo". Por gracia de Dios.

Una gracia de Dios que le hacía protagonista de verdaderas "florecillas" como las de su padre San Francisco. Andanzas, anécdotas, pequeños y amables milagros de esos que asombran a la gente sencilla y se les quedan grabados. Y mucha vida ejemplar, mortificada, pobre y obediente. Y excelente predicación. Todas esas cosas que hacen, que van haciendo a un Santo popular con toda la apreciación (infalible?) del sensus fidei fidelium. La gracia de Dios que hacía su faena y Francisco Solano que se dejaba hacer, dócil y manso en las manos del Espíritu.

Uno se figura que un personaje asi, con fama de santo y bueno probado y comprobado se queda quieto como geranio en maceta. Los hay así. Pero también (y sin contradicción) los hay inquietos sin contradecir a su natural manso y apacible. Solano era de estos, porque en cuanto se le presenta la oportunidad pide irse a las Américas. Nosotros mandamos a las Américas lo peor y lo mejor: Ambiciosos hidalgos y ruinosos aventureros, la media nobleza que aquí tenía poca fortuna que hacer, y lo mejorcito de nuestra clerecía, lo más selecto.

Cuando Francisco Solano llega a América, el continente entero es un bullir de empresas y encomiendas entre los Virreinatos. Pero Solano no iba a hacer negocios humanos ni a sacar beneficios mundanos. Su "nuevo mundo" es una ganancia para el Reino de Dios. Y con ese ánimo desembarca en Perú después de un viaje lleno de peripecias, hasta con naufragio estilo "paulino". Y desde el Perú se adentra en el corazón más profundo de la América, cruza los Andes, penetra en la selva, y por muchos años evangeliza por las actuales Argentina y Uruguay, por el Tucumán y el Estero.

Solano es de los misioneros que bautiza, que convierte. Los tibios conceptos de la misionología actual (tan descreída) parecen de otra naturaleza si se los mide con la sobrenaturaleza de los métodos y las actividades y los logros misioneros del Siglo de Oro de nuestras misiones. En la Fundación Gratis Datae está publicada gratis la preciosa obra del P. José María Iraburu Hechos de los Apóstoles de América; el capítulo que le dedica se titula: "San Francisco Solano el Santo que canta y danza". Alguna vez que la gente "grave" se extrañó de sus expansiones de canto y baile, Solano decía riendo - "¡Si es que al fin soy un loco!".



Pero debia tener más cordura que todas las testas ilustres del Virreynato juntas. Se sabe que no tuvo nunca un físico atractivo, porque era canijo de carnes, un espantajo con hábito, de tez morena descolorida por los rigores del ayuno y las severidades de su penitencia, que nunca dejó. Pero tenía toda la gracia de un cordobés, con la chispa de un amontillado añejo de esos que dejan regusto en el paladar. Sabía tocar la guitarra y cantaba con un gracejo especial, que encantaba a los indios. Es de los pocos santos que tiene un instrumento musical como atributo, porque en algunas representaciones le ponen a los pies un violín (y no sé por qué no una guitarra).

Para ser completo, era torero. Un cordobés con más temple que Lagartijo y Manolete que paró aun toro desmandado plantándose delante a cuerpo cabal: Mandó, templó, y el noble bruto le lamío los pies y se dejó atar con la cuerda del sayal de Solano, que llevó por la calles, la gente admirada, al toro hasta su encierro. Fue en un pueblo de aquellos de la Argentina que él misionó, se llamaba San Miguel.

Cuando el 92 montaron en La Rábida una exposición sobre los Franciscanos en América, y había varios recuerdos de Solano: Un retrato al óleo pintado de un dibujo que le sacaron el día siguiente de su muerte (el santo cadavérico). Y también tenían expuestos un catrecillo donde el Solano se sentaba, y una Cruz de palo de caoba que llevaba en sus predicaciones, y su báculo, una rama curada con nudos y una horquilla de remate. Todos estos objetos-reliquias se conservan en el Convento de Clarisas de Montilla (digno de visitar), llegados a su pueblo como una especie de fervoroso y piadoso legado encomendado a su pueblo natal.

Montilla tiene recordado y bien venerado a su Santo, pero me parece que no me equivoco cuando imagino a Solano llevando siempre a su Montilla por donde fue, que bien sabe Dios que la oblación para la misión no quita la querencia de la tierra y la casa paterna (y materna).

Pero a mí el milagro de San Francisco Solano que más me gusta (además del del toro) es el que sucedió en el Aljarafe de Sevilla, en el Convento de Loreto, entre Espartinas, Villanueva del Ariscal y Umbrete. Que resulta que el 14 de Julio de 1610, el mismo día que expiraba Solano en el Convento de los franciscanos de Lima, a la misma hora en que su alma dejaba este mundo, las campanas de la espadaña del Convento de Loreto rompieron a repicar solas.

Y es que los santos-santos tiene proceso abierto y directo en el Cielo (donde les esperan tanto como ellos lo esperan).

En alabanza de Cristo, amén.

+T.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Benedicto en África

El dia 3 de Junio, en la fiesta de Ss.Carlos Luanga y compañeros Mártires de Uganda, se lee como lectura hagiográfica del Oficio un fragmento de la homilía pronunciada por Pablo VI cuando su canonización, en 1964. El Papa Montini predicaba emocionado cómo el África de Perpetua y Felicidad y tantos Mártires de la Iglesia antigua emergía otra vez pujante y cristiana con la sangre de los jóvenes Mártires. Unas palabras proféticas, porque desde entonces no ha habido año sin mártires en África, el continente que rejuvenece a la Iglesia (junto con Asia, también martirial).
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Que el Papa Benedicto visite dos de las naciones africanas, Camerún y Angola parece casi nada, apenas una porción de la extensa y doliente África. Pero ayer tarde, mientras retransmitían en directo la llegada de Benedicto XVI a Camerún, en Popular-tv, un misionero comentaba el valor que en la cultura africana tiene la visita de un "jefe", mayor aun cuando se trata de un "jefe religioso". La sensibilidad espiritual del África que el Papa visita es mucha y muy prfunda, muy distinta de la del Occidente decadente y enfrentado a los valores y virtudes cristianas.

En África la Iglesia Católica lleva invertido un capital misionero de cientos de miles (¿cual será la cifra total real?) de sacerdotes, religiosos, monjas y seglares. Un verdadero empeño, genuinamente católico, ya desde la Edad Media, floreciente e incesante a partir del siglo XV. Al día de hoy al Iglesia Católica puede enseñar el "libro de cuentas" de su misión en África, tan irreprochablemente sacrificado, inmensamente rico en caridad y piedad, en compasión y compromiso humano y creyente. Cuando Benedicto pisa África está sobre la tierra fecundada con sangre y sudor de muchos "mejores". Que no paran de dar, de entregarse y de sufrir en y con África.
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Pero el mundo no habla de esto, que se obvia, que se mete en paréntesis, que se desprecia como noticia y/o comentario. Los medios, la prensa-radio-televisión del caduco Occidente en crisis hablan hoy de su obsexión, auto-describiéndose. Esta mañana comentaba en el blog de un amigo que África es una llaga abierta que quieren disimular tapándola con gomas. Y no dejan que se opine nada que contradiga la tesis oficial de que el sexo y sus excesos se curan con más sexo. Esa es la tesis del super-1er.mundo occidental sobre África. Y no admiten contradicción. Una aberrante obsexión que llega al punto de monotematizar la visita de Benedicto XVI sólo bajo esa vergonzosa tesis.

.No harán la estadísticas de los hospitales, ni de los orfanatos, ni de los centros de maternidad de nuestras misiones. Sólo barajarán cifras de dos o tres organismos (relativamente efectivos, peligrosamente desacreditados alguno) de la ONU; también disfrutan sacando a relucir las mini-actividades de alguna ong super-subvencionada. Una minucia comparado con la ingente actividad (permanente, no temporal ni estacional) de las Misiones Católicas en África.

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Cuando el Papa se presenta en África lleva por delante las OMP y deja detrás miles de centros misioneros que se quedarán haciendo todo el bien que contínuamente hacen.

Debería ser delito de lesa-conciencia que un ministro de una de las naciones-pesadilla de África se permita criticar al Papa. El Occidente y sus "potencias" que han vampirizado África y la tienen sumida en la más sórdida miseria no tiene argumentos para objetar, precisamente, al Papa.

Pero el ministro francés (y los que remeden su desvergüenza, que no me extrañaría que algún fulanillo o fulanilla de por aquí también abriera el hocico) cuenta con los medios, tan sumidos ellos mismos en la infecta corriente de Occidente. Propaganda en mano de los malos y acoso hostil a los buenos. Eso es lo que padecemos, el Papa el primero (eso también es "martirio").

Bien. Oremos por Benedicto, y por África. Su empeño y el nuestro es de fe. Y los frutos (compárelos el francés y quién se atreva sin complejos) son valorables y contrastables: ¿Quién da más y quita menos a África, quién?...¿Quién sufre más y soporta más el sufrimiento de África con África y en África, quién???

&.

sábado, 7 de febrero de 2009

Pedir con una hucha y otras gestiones

Eran cuatro, más otras dos que se les unieron por la tarde. Estuvieron desde las 11'30 de la mañana hasta las 9,15 de la noche pidiendo para Manos Unidas-Campaña contra el Hambre. Señoras de su casa, cada una con sus problemas y sus cosas (cosas y problemas muy notables, cada cual con su pequeño mundo cuestas). Volvieron cansadas, y un tanto desilusionadas por la regular respuesta/correspondencia de la gente. No es que sean blandas, son bastante recias y tienen experiencia de otras veces, que no es la primera vez que piden con una hucha en la mano. Pero desalienta ver cómo te rehuyen y esquivan. Aunque comentaron que el centro comercial no tenía el "ambiente" de otras veces, ellas sabían que no era por la "crisis", sino más bien por la poca voluntad.
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Esta mañana ha salido para lo mismo otro "comando". También son seis y esperan tres "recambios" por la tarde. Son chicas jóvenes, una con la carrera terminada, y las demás universitarias unas y otras trabajadoras. Tienen más "nervio" que las señoras. En la Parroquia las esperan de vuelta sobre las 9-9'30.

¿Es contradictorio postular con una hucha para una "campaña contra el hambre en el mundo" en un centro comercial típico ejemplo del consumismo del 1er. Mundo que agrava el hambre en el 3er. Mundo? ¿Es vergonzoso contactar con la dirección-gerencia del centro comercial y pedir permiso para colocar una mesa, poner propaganda y poder estar a la entrada con las huchas? Siento comprobar que hay personas que dirían que sí, que eso es relacionarse con el enemigo. Piensan de esta forma tan...¿tan qué? No se definir o adjetivar. Bien, quede aquí mi sentida comprobación de opiniones por el estilo.

Con el dinero de las huchas de las señoras y las chicas se complementará la colecta parroquial. Junto con lo que se recaude en otras cinco parroquias más, se pretende pagar los gastos de instalación y puesta en marcha de una piscifactoría en una aldea africana. La población (se piensa sobre todo en los niños) necesitan proteínas para enriquecer su pobre dieta, y los misioneros han estudiado y proyectado las piscifactorías para suministrar pescado sano y barato, que también supondrá la educación-promoción de los trabajadores que quedarán al cargo de la piscifactoría.

El coste del proyecto asciende a 14.840 € , que se espera sufragar con las colectas, donaciones y cuestaciones de las parroquias del Arciprestazgo, este fin de semana (y hay proyectos como este por toda España, y llevan 50 años con la campaña contra el hambre, estas señoras de Manos Unidas). Dice el cura que si no se pide, no se recoje y no se podrá mandar el dinero para la piscifactoría. También dice que los misioneros están esperando esa cantidad, porque dirigieron el proyecto a Manos Unidas para que se incluyera entre los objetivos parciales de la campaña-colecta de Febrero-2009.

En otro frente, con otra intención, un grupo de universitarios de AUPA saldrá esta tarde a pegar carteles contra el aborto, contra la ampliación de la ley abortista. Serán siete u ocho. Algunos han acabado los exámenes del cuatrimestre, otros todavía no. Van con todo el entusiasmo del que se sabe y reconoce conscientemente contracorriente. Yo les digo que "contra mundum". Un mundo adverso a la vida que se tragará los carteles que desaparecerán en la marejada de la indiferencia (a algunos les provocará malestar, a otros violencia, a la mayoría no les dirá nada porque ni los verán).

Pero un cartel pegado vale un testimonio. Y cada testimonio tiene detrás un motivo de fe. Y son valientes, y cada cartel que peguen les definirá mejor en su fe decidida a salir y estar y que se note. Tienen valor.

¿Habrá quien les cuestione por ser lo que son, estudiantes creyentes pro-vida, universitarios católicos movilizados? No se de dónde han sacado el dinero para los carteles. Si como asociación reciben alguna ayuda, ¿se les acusará de rendirse al sistema? ¿pensará alguien que por estar en la universidad pública gestionada por los que hacen leyes abortistas mis entusiastas amigos de AUPA merecen ser descalificados?

En las Cáritas parroquiales se saben de muchos casos (todos muy tristes, todos penosos) de abortos. No hace mucho supimos de uno especialmente traumático que terminó de manera desconcertante: La familia que tenía empleada a la madre (una chica extranjera, sin familia en España) la despidió cuando supo que había abortado. Al poco, volvió a quedar en estado y esta vez pudo tener al bebé gracias a otra familia que supo de su situación y la acogió, haciéndose cargo de cuidarla durante la gestación. El niño nació, y su madre y él siguen en casa de esta familia.

Estas son nuestras "bases". En la punta de nuestra "estructura" - por ejemplo - un Cardenal "diplomatea" con un embajador, o un gobierno, o un presidente. Ex officio, por obligación de su oficio. Se expone al flash de un fotógrafo y el articulete de prensa con el irónico comentario del gacetillero de turno. Pero está haciendo lo que tiene que hacer, cumpliendo un encargo que debe atender.


Son nuestras "coordenadas": Nos movemos en un centro comercial con una hucha, en el despacho de una alta instancia, en una esquina pegando un cartel, en un ordenador tecleando para un blog. Y ante un Sagrario rezando bajito, o sin palabras, sólo con el corazón: Cor ad cor loquitur.

Y somo los mismos, todos y todo por Él y para Él. Si se nos entiende, lo agradecemos. Si no, lo sentimos. Pero seguimos.

+T.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El Divino Impaciente (en torno a)

Es que me gusta escribir de personajes y cosas relativas cuando toca el dia de. El dia del Santo u Santa u efemérides la que sea. Tradición-tradición-tradición, como cantaba y bailaba el simpático Topol en "El Violinista en el Tejado" (una preciosidad de peli, recomendable por muchos conceptos (el sobrenatural más que ninguno)).

Aun cuando vige mi Javier del año pasado (que recomiendo leer), hoy toca Javier, y me obligo a escribir, velim nolim, Javier! Que pienso tuvo que tener la tensión alta, por lo menos tal y como lo imagina Pemán, que lo imagina muy bien: Impaciente. Concedo que el "divino" pudiera ser que le rebajara la tensión. Pero respondo que no sé, porque a Javier lo pintan con fuego saliéndole del pecho: La sotana desabotonada, la camisa asomando, y una llamarada escapándosele del corazón. Como decía, hipertenso, taquicárdico, y con cuadros de ansiedades...divinas.

Los pálpitos emocionales intensos son habituales en los Santos. Es un fenómeno que rara vez está ausente, y que hace del santo cristiano (que es el más y el más verdadero) un personaje muy distinto, muy diferente, del santón extra-cristiano que busca ataraxías y nirvanas en este mundo. En este mundo, el santo cristiano está apremiado, espoleado, urgido: Charitas Christi urget nos! Y por eso y otras cosas anejas, los pálpitos intensos y las impaciencias (divinas).

.
El Javier impaciente de Pemán es un navarro del XVI que se come el mundo por Cristo, con Él, y en Él. Y así, más o menos, tuvo que ser el Javier real, el que escribía:

"...Muchas veces me vienen ganas de recorrer las universidades de Europa, principalmente la de París, y de ponerme a gritar por doquiera, como quien ha perdido el juicio, para impulsar a los que poseen más ciencia que caridad, con estas palabras: «¡Ay, cuántas almas, por vuestra desidia, quedan excluidas del cielo y se precipitan en el infierno!»

La imagen del Javier con el brazo cansado de bautizar gentiles, hijos de Dios por la Gracia...y el brazo cansado de Javier, tan impaciente, tan ansioso. Si le hubieran dejado más tiempo y espacio, Asia sería tan católica como lo son hoy las tierras donde Javier dejó su huella inquieta. Que por cierto, el brazo aquel guarda cierta impaciente inquietud, porque me parece que es la reliquia más viajera de la Catolicidad, y rara es la temporada que no la sacan del Gesú para llevarla por aquí y por allá, como si estuviera ansiosa de bendecir mundo y hombres hasta el dia de su resurrección carnal.

Las escenas javierinas de Pemán son traducción en verso para el tablado de los pasos reales, históricos, de Ignacio y Javier. Lean:

- Ignacio:
.
¡Que abismo
disimulado y profundo!
¿Qué importa ganar el mundo
si te pierdes a ti mismo?

(esto es el Evangelio)

- Ignacio:
.
No quito
nada a tu afán generoso;
pero te quiero… un poquito
menos dado a lo extremoso.

(y esto comedia andaluza con huella de los Quintero)

Y ahora, habla Javier:

Soy más amigo del viento,
señora, que de la brisa…
¡y hay que hacer el bien deprisa,
que el mal no pierde momento!

Y este también es Javier (con mucha actualidad y mensaje, por cierto):

¡Buen modo
de celar las cosas santas!
Por evitar sacrilegios,
que la procesión no salga;
por no irritar a lo malo
que lo bueno no se haga.
.
Como se vé, el tolerancismo y el talanterío que cede espacio a los malos y le quita su terreno a los buenos, no es javieriano (ni católico). Y aunque el verso lo ponga Pemán, el concepto es del Santo. Sin duda.

Pemán atinó en el título para su Javier, como los grandes que adelantan en la portada la sustancia de la obra con dos o tres palabras. "El Divino Impaciente" es un genial título para un drama genial. Tan acertado que es gracia de Dios y de su Javier impaciente que en la India y la China de Javier estén activos los mártires de la Iglesia del XXI, con la impaciencia del intrépido español que les evangelizó, corriéndoles el síndrome de Javier por la sangre que todavía se derrama: Que también el martirio es cierta impaciencia.
p.s. Con dedicación especial a mis parientes, amigos y compadres jesuitones: ¡Que no pierdan la impaciencia de Javier! (y nos la sepan contagiar). Amen.
.
+T.

lunes, 22 de octubre de 2007

Memorias de África

Ayer fue el día del Domund. De chico he salido con las huchas de cabeza de chino, o de negrito, o de indio; a mí la que me gustaba llevar era la del indio, con sus plumas (si alguien tiene una, se la compro; también la admito de regalo). Ya no salgo a pedir, ya no soy niño; ahora sólo estoy en Misa y entrego el sobrecito para la colecta.

En la Misa de 12, el cura dió su sermón (consistente-contundente-conmovente: Una pieza cada Domingo, porque mi cura no predica en vano); cuando llevaba diez o doce minutos de prédica, nos anuncia que la Delegación Diocesana de Misiones ha mandado a unas misioneras para que ambienten la colecta del Domund; que una de ellas, la madre Amparo, misionera durante muchos años en África, nos va a dirigir unas palabras.

La madre Amparo - setentona, gordona, con su toca y su hábito gris - se presentó: Había estado cuarenta años de misionera; cuando llegó, el país se llamaba Alto Volta, cuando lo dejó era Burkina Faso. Le pillaron allí los últimos años de la colonización, los años de la independencia, y desde entonces hasta que volvió, hace cinco años.

Comenzó a hablar sobre las doce y veinte (la Misa empezó a las doce); a la una menos diez seguía la madre Amparo, misionera, contando cosas del Alto Volta y Burkina Faso. El cura se removía en el sillón, se quitaba las gafas, se tapaba la cara con las manos, dijo tres "...ejem, ejem, ejem...!!!" desde su sillón, y la madre Amparo, impertérrita, seguía al micrófono.

A la 1 menos ocho minutos ( a continuación había otra Misa a la 1 ) el cura tomó medidas drásticas: Mandó a un monaguillo - ocho años, vestido de colorado, gafitas, tímido, chiquiturro - a decirle a la madre Amparo que acabara ya ; terminantemente. El monaguillo se fué junto a la madre Amparo, se plantó junto a ella, y muy suavito le tiraba de la falda a la monja. A estas alturas de la plática de la madre Amparo, con el cura a punto de la apoplejía y la escenita del monaguillo, la gente se lo estaba pasando bomba...pero deseando que acabara ya la reverenda con su relato.

Extracto del relato de la madre Amparo hasta que el monaguillo que le mandó el cura la interrumpió:

- Llegó al Alto Volta con treinta años

- vivió con otras misioneras en una choza de un poblado; tuvieron que dispersarse para abarcar más territorio de misión; a ella le tocó vivir en un pobladito de unas cincuenta familias, donde compartía media choza con una familia de padre, madre y cuatros chiquillos que habitaban media choza; la otra mitad era para la madre Amparo, una cabra y dos gallinas

- enseñaba a los niños francés; curaba en un dispensario; ayudaba a las ancianas del poblado; iba con las mujeres a recoger agua a 12 kms. del poblado; daba catequesis a los niños; rezaba

- se tuvo que venir de la misión porque, al poco de cumplir setenta años, enfermó y su Congregación religiosa le mandó venirse de vuelta a España y dejar su puesto en Burkina Faso a otras misoneras más jóvenes

- desde que llegó a España pertenece a una comunidad de su misma Congregación, en un asilo de ancianos y enfermos de alzheimer, en Sevilla

- todos los dias se acuerda de su gente, sus hermanos, que dejó en su aldea de Burkina Faso, y reza por todos

- necesitan recursos para mantener abierta la misión

.............. (y llegó el monaguillo) ....................


Era el relato de una vida, toda una vida; tan dificil de resumir y trasmitir en menos de una hora, enmedio de una Misa de Domingo, un dia del Domund.

Eran sus memorias de África. No era un relato de aventuras, ni de amoríos; tampoco había paisajes fascinantes, ni fauna salvaje. Eran las memorias de un África tan verdadera como la pasión de la madre Amparo: Un testimonio que no cabía en tres cuarto de hora porque se desbordaba desde un corazón que se había entregado a una Misión.

Lo pequeño unido a lo infinito (que es eterno) suma infinito (y lo eterno).

El monaguillo que mandó el cura a la madre Amparo estaba intentando parar una infinita eternidad de pasión hecha misión.

Ayer, el Domingo de la colecta del Domund para las misiones, en mi Parroquia.

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