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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Jesús de Ratzinger, 3ª entrega

 
En su momento (aquí), ya dije lo inoportuna que me parecía esa aventura extra-magisterial que ponía entre paréntesis a Benedicto XVI para reaparecer como el profesor-teólogo Ratzinger, publicando libros, siendo Papa, que no son del Papa. Una abstracción de difícil justificación.

La palabra del Señor sobre la irrevocabilidad de una vocación asumida (la vista de aquel que empuña el arado no puede permitirse mirar atrás cfr. Lc 9, 62) tiene en este caso - esa es mi opinión - una particularísima casuística, que no debiera haberse dado. El Papa no puede aparecer detrás o bajo la sombra nostálgica del profesor.

Confirmar la fe es enseñar la Revelación, el Misterio de Cristo, tal y como ha sido recibido por los Apóstoles, y mantener firmemente la regla de fe del Magisterio, una doctrina, una solamente; confirmar la fe no es exponer una galería de opiniones, de autores, de obras, de exégesis, de hipótesis abiertas a otras opiniones que puedan ir llegando de mano de otros autores, de otras obras, con otras hipótesis, dejando en suspenso, en el aire, una vaga indefinición, tanto más cuanto ello, como en este caso, puede suponer la desacreditación/credibilidad de un texto sagrado que es fuente de Revelación

El autor, Joseph Ratzinger (o Benedicto XVI???) se comporta como un docto erudito pero no enseña y confirma como un Papa. La gente leerá su libro como el libro 'del Papa' porque así se vende, esa es la propaganda que va aneja a su lanzamiento editorial para ser el best seller de Diciembre, el libro más vendido y regalado en Navidad, el más atractivo para un gran público católico que comprará, sin más distingos, 'el libro del Papa'.

Si el docto teólogo se impone al Papa, malo, muy malo. Y esa es la impresión que dan este libro y los otros dos. Una tríada absolutamente prescindible, que no dice nada que no hayan dicho ya otro autores; tres libros sin especial relevancia, moderadamente católicos, típicos de una moderna exegética católica sugestionada por el método histórico-crítico. Un tríptico ratzingeriano que sumirá a muchos en la confusión de no saber si enseña el profesor que fue o el Papa que es.

 La cátedra de Ratzinger no puede aparecer, coexistir y/o ser presentada confusamente junto a la Cátedra de Pedro.


+T.

viernes, 20 de marzo de 2009

Letal-Democracia, las fieras y el circo (que viene)

Aunque sea un felino menor, el lince no deja de ser una "fiera". Por aquí y en castizo, más bien "alimaña". Con una diferencia con respecto a las madres humanas desnaturalizadas: 1º Que una hembra de lince no va a un abortadero a que le maten las crías 2º Que tampoco la dejarían - si pudieran - porque las leyes, tan sensibles, de la piara progresista de la siniestra en el poder no lo permiten, tan responsables y sensibilizados ellos y ellas con los cachorros de la fáuna ibérica, pero tan feroces contra los hijos de los hombres. Ellos (y ellas) sabrán por qué.

Las izquierdas se quedaron sin ideología viable después del derrumbe del muro de Berlín y el comunismo (los más sagaces se transmutaron "socialdemócratas" unas décadas antes, pero sin renunciar a sus querencias). Sin ideología "respetable", las izquierdas han optado por definirse según contra-valores anti-humanistas aberrantes. Sin Marx que les inspire, se han apuntado a la contra-ética y ya no luchan contra el capital y los plutócratas (sería un suicidio) sino contra la vida, los inocentes, la familia, y lo cristiano. Ahora, el más "camarada" es el que propone el aborto más criminal, el que inventa leyes de eutanasia más expeditivas, el que planea una ley que de cáuce legal a la más degenerada "convivencia". Ese es el perfil (con ceja circunflexa).

Han conservado en el bolsillo - ¡oh los tiempos de la subversión juvenil, los piquetes universitarios, la filiación clandestina, la conspiración revolucionaria, la propaganda de octavillas y el boca-a-boca! - el manual del activista, apestando a viejo y podrido (por dentro y por fuera). Aprendieron bien, muy bien, que la mayor parte del éxito es publicidad, influencia, control de los medios de opinión. Que las masas son masas y ellos son los líderes de la revolución. Y se han revolucionado, por lo del lince, que es propaganda. Y propagar-propagar, aquí sólo propagan ellos (y ellas). Y nadie más.

Si se les dice que propagan muerte, se irritan. Si se les saca la cuenta de los que matan cada año, se ponen bravos (y bravas). Si se les llama asesinos legales, se ponen como fieras (como linces).
Por cierto que en estos días de abortadoras alborotadas y fieras enseñando los dientes, están dando leña en Barcelona, a los universitarios, a las juventudes descontentas con lo de Bolonia. Están arreando tela, tela, tela. Pero eso no es noticia.

Mientras, en las teles de ceja circunfleja, se arremete contra el Papa (la única voz de Occidente, lo demás son rugidos de fiera (y no lo digo porque esté en África)). Y se habla de las fieras enfurecidas por la ecuación real y cruda como la vida misma de que 1-lince en cría vale (x) veces más que 1-niño en gestación. Y la (x) que valora a la cría de lince es una cifra inversamente proporcional a la conciencia humana (recta conciencia humana): Menos conciencia, más vale el lince (y el niño menos). Y viceversa.

Y están rabiando porque lo estamos diciendo. ¿Qué esperaban? ¿Aplausos? ¿Entusiasmos? ¿Vítores?

En Luxemburgo, anteayer, sacaron adelante una ley eutanasista con una "mayoría" típica de las siniestras, 30 votos contra 26. Así funcionan "sus" mayorías, las de la letal-democracia. Aquí, dentro de nada, mientras las cajas y los bancos se hunden y todo se escora, los circunflejos (y las circunflejas) arbitrarán medidas de progreso por el estilo: Abortar niños y rematar viejos. Un futuro esperanzador, una opción "de progreso" ante la crisis.

Y las masas, borregueando sin chistar.

Se está preparando - ¿no tienen Uds. esa sensación - un circo. En el circo se definieron los antiguos cristianos, frente a las fieras. Fieras ya tenemos (linces, por lo menos). Público también. Y cristianos, claro, que es lo principal: Hacen falta cristianos-cristianos.

Sólo falta uno que grite "Cristianos ad leones (et leonas)!!!".

Y el espectáculo de la letal-democracia estará servido como un revival del paganismo más feroz: Panem, circenses et Christiani ad feras.
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miércoles, 28 de enero de 2009

A propósito de la elección del Patriarca de Moscú

Hace unas horas acaban de elegir al nuevo Patriarca de Moscú, Kiril, ex metropolita de Smolensko y Kaliningrado. Los jerarcas rusos se han reunido en la Catedral de Cristo Salvador, la misma que se recuperó tras la caída del ominoso régimen del comunismo ateo y el criminal partido comunista. Aunque pudiera parecer un sueño en los años rojos, es realidad cumplida, hoy mismo, gracias a Dios.

El Patriarca de Moscú es una jerarquía relativamente "nueva" en el mundo de la Ortodoxia, a la que precede por historia y privilegio la sede Constantinopolitana y su Patriarca Ecuménico. Fue desde el declive del Imperio de Bizancio y la caída de Constantinopla en poder de los turcos otomanos que el Metropolita de Moscú pasó a titularse Patriarca de todas las Rusias, y Moscú fue aclamada como "tercera Roma".

Aunque Roma es Roma y nunca ha dejado de ser Roma, la "romanidad" es un tráuma/un complejo de identidad que afecta y provoca una inevitable ansiedad en los que se han separado de Roma, paradójica pero muy significativamente, como si el recurso a cierta identidad romana (aunque sea ficticia) fuese una necesidad para auto-garantizarse cualquier pretendida primacía.

En algún artículo de alguna página de periodismo - iba a decir "católico", dejémoslo en "religioso" - se pondera la asistencia y participación en el concilio electivo de mujeres y laicos. Efectivamente, hay monjas ortodoxas y representaciones de monjes y seglares, según cierta tradicional costumbre de la Iglesia Ortodoxa Rusa para estos importantes eventos. También heredó esta costumbre de la antigua Constaninopla, cuyos Patriarcas eran elegidos (cuando el Basileus lo permitía y no nombraba directa e inmediatamente a su candidato) con intervención de los monjes (una fuerza de primérisimo orden en la estructura jerárquico-espiritual de las Iglesias Orientales) y ciertos importantes prohombres socialmente relevantes y eclesialmente significados. Recuerdo esto porque lo que algunos entenderían como elogiosamente "participativo" es, de hecho, una lastre heredado que dificulta/complica la (libre) elección del Patriarca moscovita.

Podría decirse que desde sus orígenes, la jerarquía de los patriarcas rusos se conformó según el modelo cesaro-papista del viejo Bizancio. Bajo el reinado de Ivan IV el Terrible y los zares de todo el siglo siguiente, el Patriarca de Moscú llegaría a la cumbre de su poderío e influencia. Pero el siglo XVII termina con el severo control-dependencia que Pedro el Grande impone a la jerarquía con la institución del Santo Sínodo, que anulaba practicamente al Patriarca sometiéndolo a la estructura del estado de manera semejante a como lo estaban las jerarquias reformadas en los estados de Europa, modelo en que se inspiró Pedro I para su reforma eclesiástica (casi avanzando el programa reformista de José II en Austria, todo un capítiulo de la historia eclesiástica del XVIII, preludio de las crisis del XIX). Ese estado de cosas, con el Patriarca sujeto al Sínodo y el Sínodo en manos del Zar, perduró durante toda la época de los Romanov, hasta la revolución bolchevique.

Sin preveer los terribles tiempos que se preparaban, la caída del trono zarista supuso la "liberación" de la jerarquía rusa, que se reorganizó según su antigua estructura, en torno al Patriarca de Moscú. A pesar de algunas sombras, la supervivencia durante la cruenta y devastadora persecución comunista es prueba de la fortaleza de la Iglesia rusa, la única institución que al dia de hoy representa la continuidad con la Rusia histórica pre-bolchevique. Sin duda, una de las claves (yo pienso que la mayor y de más entidad) para la reconstitución de la conciencia nacional y su identidad cultural. Rusia se forjó como nación desde la fe y siempre con su Iglesia como protagonista primerísima. Perdido el trono de los zares, la sede de Moscú y su Patriarca representan mucho, tocante al pasado y también al presente y el futuro.

Que el nuevo Patriarca ruso sea proclive al diálogo con Roma, es una buena noticia...que habrá que esperar a ver cómo se explicita. Las relaciones de Moscú con Roma han heredado todos los malos atavismos y han tenido muy pocos vientos favorables. Sin embargo, la atracción existe; incluso la tensión o el agravio la traslucen.



Confieso que me fascinan las formas y las expresiones del culto y la piedad de la Rusia Ortodoxa, especialmente la liturgia y la iconografía. También su espiritualidad. Un librito que he recomendado leer muchas veces es "El peregrino ruso", la historia del staretz que busca la oración constante, una semblanza íntima de la fe sencilla y ferviente, ansiosa de la presencia y la inteligencia de Dios-Jesucristo.

Estos últimos dias he seguido las noticias que iban dando sobre la elección del nuevo Patriarca. Me he divertido viendo las fotografías del concilio de elección, con la Catedral del Salvador tal cual una improvisada sala de simposio al estilo de los conciliábulos del infame partido de los asesinos marxistas, una molesta supervivencia de la estética y las formas del comunismo. Pero las fotos enseñan también cuánta identidad perdura.
Miren las fotos, una galería que lo mismo te re-presenta un Rasputín que un Soloviev o una Romanov metida monja. Rostros, atuendos, perfiles netamente ruso-ortodoxos, aunque lleven una tarjeta de identificación de plástico colgando junto a las panagias o enredadas entre la barba hirsuta.

Sé que otros harán otras lecturas, pero yo entiendo que es una victoria de la fe sobre la ideología del ateismo materialista, en el mismo sitio donde negaron el Nombre de Dios y levantaron un museo contra la religion: Mysterium Fidei!...y Rusia eterna (o, por lo menos, que vuelve a querer ser eterna).

+T.

miércoles, 21 de enero de 2009

Despropositada "fraternalidad"

Esta mañana me topé con este peregrino articulete. Su autor, por la foto, parece un bienintencionado católico, diría yo. Pero digo también que más liado que una madeja. Por lo que dice.
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No me merece la pena comentarle parrafito a parrafito. Me da pereza. Y cierta indignación, tambiné. ¿Tanto se ha perdido entre los católicos la ciencia y conciencia sobre estas cosas?

Israel - el actual estado de Israel - no es el Pueblo Judío. Lo he dicho unas cuantas veces estos últimos dias, a propósito de la barbarie de Gaza: Israel no es el Pueblo Judío. Item más: Los más ortodoxos de la ortodoxia judía están en contra del estado de Israel y sus circunstancias, desde que se concibió como tal.

El bienintencionado del articulete escribe una sarta de despropósitos, uno tras otro, partiendo de esta inexcusable e imperdonable confusión. Empezando por ese pretérito imperfecto al referirse a Cristo (que vive y reina y es más presente actual que todos los que vivimos sujetos a la mutabilidad caduca de nuestras temporalidades), lo que sigue me suena a herejía de esas que antes se quemaban sin preguntar, porque la primera impresión bastaba.

Para des-argumentar la sarta, yo le recomendaría al bienitencionado que se leyera de un tirón el Evangelio de San Juan, donde el Evangelista Juan hijo de Zebedeo se pasa todo el tiempo diciendo "...los judios...". Tenía claro, muy claro, lo que el bienintencionado tiene confuso: Que los Apóstoles y discípulos de Cristo ya no son "judios". Un tema, una verdad, que San Pablo proclama desde otras perspectivas, pero igual de rotundo, incluso tratando el tema del pueblo judio como un "apéndice" venerable que se resolverá según providencia de Dios, poco más o menos.

El tráuma de la shoah ha sido un tráuma para Occidente, pero no debe serlo para la Iglesia ni puede ser un "supuesto" que modere extrañamente lo que los cristianos (los católicos) pensemos a propósito de Israel.

El Pueblo Judío - mal que le pese al rabino de Venecia de marras y a todos sus colegas en el rabinato internacional - está llamado a la conversión, a creer en nuestro Señor Jesucristo y a confesarle Mesías Salvador, Hijo de Dios encarnado, prometido y anunciado por los Profetas. Y la Iglesia (Católica) reza por esa conversión.

Por su parte, el estado de Israel es una problemática institución, que, si quiere ser dignamente reconocido como estado, debe sujetarse al derecho internacional y dejar de ser el principal y más peligroso problema de Occidente en Oriente, problema que afecta a la seguridad y estabilidad del orden internacional. En este sentido, a Israel no se le debe exculpar ninguna de sus injustificables y bárbaras acciones contra los palestinos de Gaza y el Líbano. El terrorismo de Hamás no es pretexto para desencadenar el horror del híper-agresivo militarismo israelí.

Me extraña que el bienintencionado no lea las noticias sobre lo que dice el Papa, y la diplomacia de la Santa Sede, y la Jerarquía de Tierra Santa.

Y más me extraña que sostenga tan aberrante tesis "fraternalista", como si por ser hermano de alguno, uno tuviera que cerrar los ojos y pasar por alto los crímenes que el hermano de uno cometiera. Con ese argumento se han multiplicado las adhesiones - por ejemplo - al terrorismo canalla de nuestros vascos, con los "hermanos" de los etarras haciendo piña, todos fraternalmente unidos, juntos como hermanos. Como canta la copla.

Y es que hay bienintencionados con cara de bienintencionados que...vaya, vaya, vaya!!!

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sábado, 13 de septiembre de 2008

Exaltación

He tenido que hacer un comentario a propósito de la fiesta de la Exaltación de la Stª Cruz. Como este año cae en Domingo, se celebra litúrgicamente en vez de la dominíca ordinaria. En el Misal de Pablo VI se eliminó la otra fiesta de la Cruz, la del 3 de Mayo, tan tradicional y popular en España (litúrgicamenete sólo se ha conservado en el propio de la diócesis de Granada, y me parece recordar que también en Perú; no sé si en algún sitio más). Sólo quedó esta fiesta del 14 de Septiembre. La Cruz de Mayo conmemoraba la "invención", el descubrimiento del Lignum Crucis por Stª Elena, la madre de Constantino. Esta de Septiembre también se relaciona con el Madero Santo, pues recuerda originalmente la triunfal devolución de la Cruz a Jerusalén.

En el transcurso de una de la guerras entre el Imperio (ya Bizancio) y los persas sasánidas, el año 614, Cosroes II entra en la Ciudad y rapta el Lignum Crucis, que lleva a su palacio de Ctesifonte. Allí permaneció hasta el 628-29, en que el emperador Heraclio vence a los persas y rescata la Cruz, que devuelve solemnemente a Jerusalén. Era un 14 de Septiembre.

Una antigua leyenda narra que estando de vuelta Heraclio en Constantinopla, aquel mismo año, recibió una misiva de un desconocido jeque de la Arabia, que se decía "profeta de Dios", y que pedía al Emperador que se uniera a la nueva fe que estaba predicando por encargo divino. En el 634, Omar, el segundo califa sucesor de Mahoma, avanza por Palestina; en el 636 sitia Jerusalén; en 638 Omar entra victorioso en la Ciudad, que se convierte en el tercer lugar santo del Islám tras La Meca y Medina.

Heraclio apenas reacciona, paralizado por la contundencia y celeridad de los hechos. Los persas sasánidas también han caído, junto con las provincias de Siria y Egipto. Los griegos piensan que es un castigo por el matrimonio incestuoso del Emperador con su sobrina Martina. Un Heraclio derrotista y abrumado se retiraba a Constantinopla, después de unas rogativas que mandó hacer en Antioquía. Cuentan algunos cronistas que al embarcar dijo: -"Adiós, un largo adiós a Siria". Hasta las Cruzadas, cuatro siglos después.

Impresiona todavía hoy la secuencia tan rápida de los acontecimientos, como si la historia se precipitara inexorable sobre los personajes con sus nuevos protagonistas. Diez años van de la Exaltación de la Santa Cruz a la toma de Jerusalén por los árabes, un hecho dificil de asumir para la conciencia cristiana de la época. Oriente no reaccionaría, casi perpetuamente conmocionado por el golpe funesto. Sólo Occidente, un Occidente regenerado cristiano y romano después de la desordenada crisis de los bárbaros, será el que re-emprenda aquel capítulo de la historia, también con el signo de la Cruz como móvil principal.

Lo que me preocupa respecto a nuestro presente, precisamente, es que Occidente ha perdido la Cruz, y no sé qué podrá hacer sin ella, ni cuántos siglos podrán seguir de "hiato" en una historia que desde hace 2000 años está ligada a la historia de aquella Cruz.

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viernes, 12 de octubre de 2007

Armenios


Los hubo en Sevilla, como en cualquier gran ciudad; en Cádiz dejaron un rastro precioso, en la Capilla del Nazareno del Convento de Santa María, que forraron con paños de azulejos de Delft con inscripciones en armenio, y una preciosa pila benditera con su dedicatoria armenia. Una presea digna del Señor que allí se venera en esa Imagen de enigmáticos rasgos que sería tan del gusto de aquellos Zúcares armenios.


Están timbrados con la gloria de haber sido la primera nación que se convirtió al Cristianismo, con su rey Tiridates (Dertad) y la misión de San Gregorio el Iluminador, a comienzos del siglo IV. Quizá también por esa gloria hayan pagado luego el precio en sangre de la persecución, la dispersión y el martirio, como un signo providencial de elección.

Deberían haber desparecido como los pueblos y culturas de su entorno, absorbidas por persas y otomanos, pero han sobrevivido, anclados en torno al Ararat y dispersos como simiente al viento por todo el mundo.

Casi un siglo después de la inmensa persecución y masacre sufrida en Turquía, todavía están clamando un reconocimiento que se les concede con parsimonia y con polémica, quizá porque les ha faltado la fortuna de los medios y la publicidad de una causa.

Se han mantenido fervorosamente fieles a la Fe, y su Katholikós es casi su rey, y más que un rey.
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En Roma tienen Jerarquía Católica; me gustaba ir a su iglesita de San Biagio degli Armeni, en la Via Giulia, los 3 de Febrero por la fiesta de San Blas.

En Jerusalén son una de las Iglesias históricas presentes en la Ciudad Santa. La primera vez que entré en la Basílica del Santo Sepulcro, los sacerdotes de la comunidad de Rito Armenio celebraban su liturgia vespertina haciendo estación en la Piedra de la Unción. A pesar de la lengua, reconocí emocionado el fragmento de los Santos Evangelios con la escena de las Miróforas, lo estaban cantando mientras incensaban y besaban la Sagrada Losa.
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Por mis hermanos de Fe, la única Fe Salvadora, yo también reclamo que se les reconozca su martirio como pueblo, la sangre derramada de su nación, el genocidio perpetrado y silenciado.


Por mis hermanos los armenios.



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domingo, 18 de febrero de 2007

¿Con las armas del enemigo?

La noticia que salía ayer en la prensa me inquietó.

La Iglesia, los cristianos, tenemos suficiente experiencia histórica para saber que usar las armas del enemigo, sus mismas armas, es seguirle la estrategia y, al fin, perder la batalla y sufrir pérdidas.

Un Reino que no es de este mundo, no se defiende con armas de este mundo. Tanto más si la verdad se impone, más tarde o más temprano, con toda su incontestable contundencia.

Las armas del mundo son los recursos del mundo; en principio, no tienen por qué definirse como malos, en tanto que será una ulterior acción moral y sus consecuencias las que definan la bondad o maldad del acto y de sus medios.

Pero hay medios que ya vienen marcados por el uso. ¿Es indiferente combatir con esas armas dado que se pretende un bien, una verdad, una "reparación" justa?

Quizá sí; pero se está aceptando el juego del mundo, y se combate con sus mismas artimañas, se confía en idénticos recursos.

En el Areópago de Atenas (Hch 17,19-34), San Pablo urdió un discurso con las armas de un mundo al que, precisamente, tenía que predicar el Evangelio que no es de este mundo; fracasó ridículamente y resolvió no predicar otra cosa que a Cristo Crucificado (ICor 1,17-25;2,1-5).

Me gustaría que lo de la prensa de ayer sólo sea prensa...o espejismo. Sólo eso.

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