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jueves, 18 de junio de 2015
La Econcíclica
La expectación de la econcíclica ha sido otro parto de los montes. Una vez conocida la intención de PP Franciscus de elaborar y publicar un documento de tema ecológico-traumático, ¿quién pudo jamás pensar en un documento extraordinario de impacto global-planetaria-galáctico-cósmico? Para poder es necesario ser, o al menos poseer, y no es el caso (salva semper reverentia y salva también la sacra potestad magisterial con toda su sancta auctóritas, que no discutimos y que creemos católicamente, piadosamente, mucho, a pesar de los pesares todos: ¡Protesto!).
Sin entrar en pormenores, diría que la econcíclica francisquista es un totum revolutum de tópicos sobre el tema. Su estilo, vulgar. Su interés intrínseco, bajo. Su interés extrínseco, ocasional y presumiblemente efímero. Todo lo que dice ya está dicho, y lo discutible que dice, es discutible.
Resumiendo: La econcíclica no es un hito, ni hará historia, y pasará como pasan quasi todas las encíclicas. Al cabo de dos semanas, dejará de ser objeto oportuno para convertirse en libro-regalo repetido-incómodo de fastidiosa acumulación por saturación de stock en librerías de segunda mano o viejos. En otras palabras, si se encuadernara more antiquo, la mayoría de los ejemplares de la 'Laudato si' se apilarían intonsos.
Como dice ciertas verdades, sería asumible con pragmática circunspección. Como expone desde determinadas perspectivas, no merece la pena hacer causa, ni pro ni en contra. Sería excesivo.
Y poco más tengo que decir al respecto.
p.s. Confieso sin pudor : No suelo leer encíclicas papales fechadas post 1960, la década en que nací.
+T.
lunes, 19 de octubre de 2009
Mi primo ecologista

Tengo un primo, mi primo Roberto, que es ecologista. Ecologista militante-despectivo con conatos agresivos reprimidos por mi prima Mari Lola, que es su doña represora y esposa amantísima, a pesar de las ecologías. Ya se han amoldado uno al otro, y los niños - dos - se les parecen mucho, también con aficiones ecólogas.
Lo que más les exaspera (a Robertito, más) es que yo les diga que su filo-ecología es más nociva para la "madre naturaleza" que el modus vivendi del más vulgar homo urbanus. Y que cada acto ecológico que acometen, desgasta y contamina más que si se estuvieran quietos en casa cosumiendo energía y acumulando desechos no-biodegradables.
Por ejemplo, el caso de este próximo venidero puente de los Santos-Difuntos (que ahora se llama Jalogüin): Mi primo Roberto & family se van a Cazorla, a ver la berrea. Contaminarán con no sé cuántos litros de gasolina que lanzarán en humo por Andalucía entera, de Sevilla a Jaen; se han gastado en el hiper-mercado no sé cuántos €uros en comestibles y bebestibles que se irán comiendo y bebiendo por la misma ruta, dejando un rastro de envases plásticos y de papel por todo el camino (eso sí: en contenedores reciclables etc.). Para dormir al aire de la berrea, llevan tiendas de campaña de material sintético y colorines que plantarán en algún claro, entre una bella arboleda que quedará desnaturalizada con las horrendas tiendas.
En la acampada quemarán leña, una fogata controlada, of course, sin peligro de incendio. Y llevan también camping gas, y sacos de dormir, ropa de marca deportiva, artilugios, complementos, etc. Y cámaras: Dos docenas de dvds para grabar imágenes y sonidos que serán el tormento de los amigos de mi primo Roberto, espectadores forzosos de las grabaciones de los berridos.
Yo les insisto que lo que yo practico es más ecológico: Contamino menos porque me muevo menos, uso autobuses y trenes, consumo en casa y la basura la tiro en el contenedor de mi calle, no hago fotos, ni pelis, ni grabo a los animalitos. Y lo más importante: Les dejo hacer sus naturales funciones y necesidaes genésicas sin incordiar a las criaturas. No piso los bosques, ni uso carreteras de montaña, ni me meto en espacios protegidos, ni planto una tienda de campaña en un parque natural. Ni irrumpo con una camarita en mitad de una berrea.
Por supuesto les recalco que irse a ver la berrea con los niños es un acto aberrante, y que el "observatorio" desde donde ven los berreos es como un palco tribuna de espectáculo porno-bestial. Y se molestan (mis primos).
Pero más molestos estarán los pobres venados teniendo que montar a sus ciervas para fruición de "ecologistas". Yo creo que berrean del berrinche de tener que copular con público fotografiante deuvedegrabante y youtubepublicante.
Volverán de la berrea, mi primo & family, satisfechos y ufanos de su modernísimo perfil ecologista practicante. Nunca aceptarán que han estropeado, pisoteado, contaminado, desvirtuado y prostituído el "ecosistema natural" muchísimo, muchísimo más que yo, que no soy ecologista, ni lo he sido, ni lo seré: Yo respeto mucho la naturaleza y no me consiento caprichos naturista-ecologistas.
Espero que un día los ciervos y demás criaturitas me lo agradecerán.
&.
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