Mostrando entradas con la etiqueta diciembre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diciembre. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de diciembre de 2025

A modo de Te Deum





Gracias, Señor, por los días
 que dimos fruto este año,
 y perdón por las baldías
 horas de ayer y de hogaño.

 Por los pecados, clemencia,
 te rogamos, Padre Santo,
 compunción y penitencia
 con sentimiento y con llanto.

 Por defectos que no vimos
 y no fueron denunciados
 o los otros que tuvimos
 y en falso disimulamos.

 Por la soltura de lengua
 y por no habernos callado
 y no haber metido mengua
 a lo hablado o murmurado.

 Y así te presento cuenta
 en general por las cosas
 malas o de poca renta,
 vanas, ruines, perezosas.

 Por tantas diarias bondades
 que sin apreciar gozamos,
 por las ricas caridades,
 y dones que no apreciamos,

 Multiplico darte gracias:
 Te Deum con fe entonamos,
 Te Dóminum confesamos,
 En Ti hemos confiado.

 En Ti mi esperanza puse,
 nunca seré defraudado.


Ex Voto

+T.





jueves, 25 de diciembre de 2025

Villancinco (con música de campanilleros)


E
n noche serena
 reluce la Estrella.
 los Ángeles cantan
 y se duerme Dios:
 Ese Hijo que alumbró María
 es Cristo el Mesías, 
 Jesús el Señor. 

 Por Él brilla la Estrella,
 se aquieta la noche
 y se entonan cantos
 de angélica voz
 que a los hombres
 la paz les pregonan
 y en los altos cielos
 gloria dan a Dios.

 Un pobre pesebre
 y un Niño en pañales
 ven los pastores
 que van a Belén:
 El Ángel les dijo
 que vino a salvarnos
 el recién nacido
 que en el portal ven.

 La Virgen contempla
 y guarda piadosa
 todo lo que pasa en su corazón.
 Y José el patriarca
 aprende en su alma
 a ser en la tierra
 el padre de Dios.

 Cristianos venid
 y adorad creyentes
 el Santo Misterio
 de la Salvación.

+T.

lunes, 22 de diciembre de 2025

Pre-Villancico. De Jornaditas.



La nieve silenciosa

cubre los campos,

los montes y caminos

con blanco manto.


Pisando nieves,

ni José ni María

los fríos sienten:


El Sol que la Virgen

lleva en su seno

templa con su gracia

el crudo invierno.


¡ Gracia del Cielo, 

enciende en nuestras almas

divino celo !



Ex Voto.

+T.



 

martes, 31 de diciembre de 2024

Te Deum



Te Deum, por tantas cosas

 que Tú sabemos y yo,

gracias Te debo, Señor,

 y es de justicia alabarte;

quisiera por eso darte

lo que mereces, mi Dios.

La Luna sale y el Sol

en el cielo cada día

nunca faltan, son la guía

de las veces que Te rezo.

cuando medito o Te leo,

si es que ando o me detengo,

en mi camino Te encuentro,

y también Te siento dentro,

pulso de mi corazón,

de mis afanes aliento,

Tú mi celeste alimento

y de mis culpas perdón.

luz de arrepentimiento

y fuerza para mi cruz

verte clavado, Jesús, 

con tus brazos tan abiertos,

Vid de mis pobres sarmientos

que si en Ti no están injertos

no dan fruto y sólo son

ramales secos y yertos

sin vida. Sin Ti no acierto

ni a ver, ni a amar, ni a existir,

que sólo tu a mi vivir

das razonable concierto,

mi principio y fundamento

eres Tú y están en Ti.

Te Deum por eso canto

y suplícote a la vez:

gracias por lo que ya fue

y tu gracia para el año:

Mantenme firme sin que

me quede sin dar más pasos

y al fin, como hoy, como ayer

pueda rezarte el Te Deum

aun con más fervor. Amén.

+T.



viernes, 27 de diciembre de 2024

La Gloria (villancico jerezano)



Cuando era medianoche

la Virgen parió en Belén

al Hijo de Dios bendito,

la gloria,

a esta Madre que es Virgen

victoria,

gloria al recién nacío, ¡gloria !!!


Los Ángeles de los Cielos

bajan cantando al Mesías 

que en un pesebre reluce,

la gloria,

a su Madre la Virgen,

victoria,

gloria a Dios que ha nacìo, ¡gloria!!!


Los pastores de Belén

que un ángel les anunció

vienen a adorar al Niño,

la gloria,

a la Virgen María, 

victoria,

gloria a Cristo nació, ¡gloria!!!


San José mira a María

que le da el pecho a su Niño

y se goza el Patriarca, 

la gloria,

adorando el Misterio,

victoria,

gloria a Jesús nacío, ¡gloria!!!



+T.

martes, 24 de diciembre de 2024

Nieva en Belén

 


Nieva sobre Belén...

Por un caminito blanco por la nieve

vienen caminando María y José,

José va a que escriban su nombre en el censo

que César Augusto que imperaba en Roma

por todo su imperio ordenó hacer.

La nieve, tan fría, es limpia, es pura,

parece que viste a los campos del

ampo brillante juntando las nubes

que rozan los montes y todo blancura

se extiende cual lienzo impoluto que

resaltan a José y a María que vienen

viajando juntos desde Nazaret.

Al fin han llegado, aun nieva en Belén,

y buscan posada porque María siente

que el Hijo que lleva en su intacto seno,

como dijo el Ángel, ya está por nacer.

Nadie abre su puerta cuando José llama,

ninguna posada encuentra en aquel

Belén que la nieve envuelve en su frío,

más porque la tarde empieza a caer.

María entre la nieve que cubre su manto

parece tan bella - se admira José -

que el rosa que luce en sus dos mejillas

parecen de nácar fina y rosicler.

Le ofrecen, si quieren, para el menester

que tanto les urge, un establo humilde,

una pobre cueva y dentro un pesebre

con pajas doradas que brillan con el

haz de clara luna que baja del cielo

raso (ya no nieva) y viene a caer

sobre el rinconcillo donde está María

abriendo pañales para el Enmanuel. 


Todo se detiene un instante eterno,

del cielo luceros y estrellas se ven

como si cayeran sobre la nevada

y brotan rosales, jazmines; la miel,

inciensos y aromas de olor sacrosanto

impregnan la noche buena en Belén.

José oye que cantan "¡Gloria en las alturas

y paz en la tierra a los hombres de

voluntad buena!" y con ojos limpios

a Dios está viendo que María adora

y abraza en su pecho , y a adorar rendido

se ha puesto él también.

La nieve está ardiendo - ¡Oh Noche Bendita! -

con los Serafines que alaban al Hijo

de Dios y María en Belén.


+T.

Volver a Belén

 


Cuando era niño a Belén yo iba

cantando y tocando pitos y un tambor

al compás alegre de los villancicos 

viéndolo todo con fascinación:

El buey y la mula en el pesebrito,

San José, la Virgen y el Niño de Dios

la estrella luciendo plateada en el cielo

de papel pintado de azul con el Sol

arriba colgado con tanza de seda

y una bombillita de luz. El calor

de la lumbre con los pastorcitos

sentados -cuatro cinco - en su derredor

mirando pasmados al Ángel del Cielo

que les anunciaba que nació el Señor.

Y aquel escenario de corcho y lentisco,

romeros y jaras, telas y cartón

eran Evangelio que un niño veía

y viendo creía tan simple visión

cual si el mismo Ángel a mi me anunciara

como a los pastores que Cristo nació.

.... .... .... .... .... .... .... .... .... .... .... ....

Después, con los años, se enturbió la vista,

y no se veía tan limpio el telón

aquel pintado de azul con estrellas, 

ya no había bombilla que hiciera de sol.

Los pastorcitos se fueron rompiendo

cabezas y piernas que nadie pegó,

la mula sin patas, el buey sin los cuernos,

todas las ovejas desaparecieron,

de los angelitos sólo uno quedó.

La Virgen María perdió su corona,

San José su varita rematada en flor;

los Magos de Oriente también se rompieron,

la Estrella que siempre la chacha envolvía 

en papel de seda un día se oxidó

y alguien tiraría con los paños viejos,

los corchos, las tablas, el pito, el tambor.

Tan sólo quedóse en su cuna el Niño

Jesús que mi madre en su alcoba guardó.

La casa vendida, los cuadros antiguos

que siempre colgaban en el gran salón,

hasta los recuerdos se fueron borrando

y también el alma que las cosas tienen

y dan a las casas olor y calor.

,,,, .... .... .... .... .... .... .... .... .... ....

Ahora recupero aquellos tesoros

del Belén perdido y cuelgo aquel sol

de oropel y estrellas de papel plateado,

montes de corcho, valles de cartón

de verde pintados, y pongo ovejitas

con cinco pastores con su candelita 

y el Ángel que anuncia que Cristo nació.

Y cuando en Diciembre el cura se viste

de rosa un Domingo y cantan la O

de antiguas antífonas, resuena una voz

muy dentro, muy hondo, en m corazón

y saco a la Virgen, San José y el Niño

con mucho cuidado de un viejo cajón.

Y pongo el Belén, más simple, más pobre

que aquel Nacimiento de mi casa. Yo

que tanto he perdido, que tengo tan poco

de aquellos que hoy mis lágrimas son,

recuerdos mecidos por la leve brisa 

dulce y enmelada de la evocación,

renuevo rezando, temor y temblor,

el Santo Pesebre donde reclinó

la Virgen María, envuelto en pañales

a Jesús, su Niño, el Hijo de Dios.

Y también, yo sólo, canto villancicos

y beso mil veces los pies del Señor.


+T.

sábado, 21 de diciembre de 2024

O

 


Soñaba José - noches en camino -

sueños de Jacob, de escalas de ángeles

que suben y bajan al Cielo, y el Niño

que gesta María en su seno limpio

en trono radiante mil veces bendito

por los Serafines que esconden sus rostros

y son fuego vivo perenne de amor

y alaban a Dios y adoran al Hijo

que el Espíritu Santo en María engendró.


José no conoce, sólo sabe aquello

que en sueños el Ángel de Dios reveló

a su entendimiento para que guardara

al Niño y la Madre Virgen del Señor.

Despierto contempla más bella que el día

la faz de María radiante y el sol

parece que viste, que nimba, que dora

con luz de lo alto de suave candor

el aire que ronda sin sombra a su esposa

que al mirar enciende su fiel corazón

de esposo con santos temblores de amor.

Y así caminando a Belén se acercan

llevando el Misterio oculto de Dios.

La mula parece que barrunta algo

y mira con ojos de azabache al ángel

que delante lleva una estrella en flor

marcando con luces azules brillantes

aquellas veredas por donde los dos, 

José con María, van en oración:

Ven pronto Rey, Hijo, Adonai, Señor,

Llave de David, Enmanuel, Cristo,

nace y alumbra este mundo en sombras, 

Sol oriente, nuestro Jesús, Salvador.


+T.


sábado, 14 de diciembre de 2024

Rondando a la puerta

 




















Se que es de noche, porque no amanece,

y se que es su fuego, que tan hondo quema;

pero también se que mi alma ama

con temblor de amores como nunca amaba.

Se porque lloro penitentes lágrimas,

tan dulces, punzantes, que escuecen, que lavan,

cuando de Él predico,

cuando de Él me hablan,

cuando en Él medito,

cuando sus palabras

me vienen y vuelan rondando mi casa.

Se que es mi Señor, que su voz me llama,

que mi vida encuentra si se pierde vaga,

si entre los abrojos me embosco, me calma

viendo las estrellas que su mano planta

en el cielo oscuro, que nunca se apagan.

Yo se Quien me espera, aunque yo no vaya,

sentado a la mesa con pan, vino y agua.

Yo se que se ofrece cada vez que alzan 

mis impuras manos la Hostia sagrada

que en su sacrificio incruento salda

con Sangre divina mis deudas, mis faltas,

las del mundo entero que en su Cruz abarcan

sus brazos abiertos, sus plantas clavadas

que mis labios besan, que son mi esperanza

porque en ese trono gracia y paz derrama.

Y aunque sea de noche y no despunte el alba

espero su luz, su día, su llegada.

Ven pronto, Señor, que tu Iglesia aguarda

velando las noches hasta tu alborada

y tu Reino, Cristo, contigo nos traigas.

Mantén hasta entonces llama en nuestras lámparas.


+T.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Inmaculada


Azul es su manto,

su túnica blanca,

de plata la luna

rendida a sus plantas

que descalzas hieren

con leve pisada

la serpiente impía

de engaños armada..

Es de Eva hija,

pero Inmaculada,

sin mancha, sin culpa,

en gracia creada

por Dios que prepara

para el Hijo en ella

un arca dorada

donde haga Cristo,

la Eterna Alianza.

Por eso los ángeles

todos le cantan

himnos de gloria

y honor: Alabada

la que resplandece

recién concebida

de estrellas nimbada.


María pura y limpia

con tu manto ampara

a quienes te imploran:

gemidos y lágrimas

en gozo les cambia,

purísimo espejo 

de la Iglesia Santa.


Ex Voto

+T


domingo, 26 de diciembre de 2021

Soneto teológico de Don Luís de Góngora y Argote

 


Al Nacimiento de Cristo Nuestro Señor

Pender de un leño, traspasado el pecho,
Y de espinas clavadas ambas sienes,
Dar tus mortales penas en rehenes
De nuestra gloria, bien fue heroico hecho;
 
Pero más fue nacer en tanto estrecho,
Donde, para mostrar en nuestros bienes
A donde bajas y de donde vienes,
No quiere un portalillo tener techo.
 
No fue esta más hazaña, oh gran Dios mío,
Del tiempo por haber la helada ofensa
Vencido en flaca edad con pecho fuerte
 
(Que más fue sudar sangre que haber frío),
Sino porque hay distancia más inmensa
De Dios a hombre, que de hombre a muerte.

Es decir, que el Misterio de los Misterios es la Encarnación, que hace que el Verbo Eterno se haya hecho Niño en el seno de la Virgen. Después, vivir como hombre y como hombre morir fueron sólo consecuencias (asumidas en orden a la Redención); eso que tan admirablemente resumen los dos últimos versos del soneto gongorino:
"...porque hay distancia más inmensa / de Dios a hombre, que de hombre a muerte".

+T.

sábado, 25 de diciembre de 2021

Praesepe iam fulget

 


Ya brilla el pesebre
 que da luz al mundo,
 ya luce en pañales
 nuestro Salvador.
 Su Madre, la Virgen,
 le arrulla y lo adora
 y besa a su Niño
 que es Hijo de Dios.

 San José sus ojos
 recoge mirando.
 de gozo temblando
 con santo temor
 el grande Misterio
 de Enmanuel bendito
 que padre le ha hecho
 de su Creador.

 Arriba en los Cielos
 de Belén a coro
 los Ángeles cantan
 en la Altura a Dios
 Gloria y paz venga
 al hombre en la tierra
 de voluntad buena,
 que Cristo nació.

 Cantemos humildes
 y al pesebre, hermanos,
 piadosos vayamos
 a adorar a Dios.
 ¡Bendito por siempre
 y siempre alabado
 por siglos y siglos
 sea nuestro Señor!

 +T




martes, 21 de diciembre de 2021

Pre-Villancico

 


Es Virgen y lleva
 la Vida más plena
 en su seno intacto.
 La de gracia llena,
 la sin par bendita,
 que porta el Misterio
 del Dios-con-nosotros.
 Se llama María.
 La Esperanza nuestra,
 a Belén camina
 y a su paso todo
 se bendice y brilla:
 Relumbran los campos
 y la nieve limpia
 con fulgor su ampo
 por donde camina.
 Y en el cielo azul
 todo el firmamento
 de esplendor titila:
 ¡Pasa el Verbo Eterno
 en María encinta!


+T.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Inmaculada

 


Blanco de inmensa pureza,
luz radiante celestial,
la luna por pedestal,
corona de doce estrellas
 y mil Ängeles que alaban
 esa incólume belleza,
 espejo de Dios electa
 que refleja en su candor
 virtud, santidad y amor
 del Amor de los amores
 que por salvar a los hombres
 primera a Tí redimió,
 Doncella del Ave y Reina,
 alegría del Señor.
 Ruega, bendita, por nos
 que tu Pureza admiramos
 y aspiramos: Óyenos !!

Ex Voto

viernes, 25 de diciembre de 2020

Villancico 2

 


Jesùs bendito,
Rey de los Cielos,
desde el pesebre
danos consuelo.
Jesùs el Hijo
del Padre Eterno
y de la Virgen,
danos remedio.
Jesùs dulcìsimo,
Redentor nuestro,
mira a tus fieles,
guarda a tu pueblo.
A Tì den gloria
todos los reinos.
+T.

jueves, 24 de diciembre de 2020

Villancico 1

                                                                                                                                 

 
Caminito de Belèn
montada en un borriquillo
iba la Virgen María;
tira del burro José.
Sobre ellos - no se ven -
mil Arcángeles adoran
al Hijo Eterno, Enmanuel,
que del seno de su Madre
ya muy pronto va a nacer.
Lo que los Àngeles saben
serà algùn día la fe
ùnica que salva al mundo
y da al hombre eterno bien.
Venid, creed y adorad
al Dios que en Marìa late
siendo eterno e inmortal.
+T.

martes, 8 de diciembre de 2020

Pura y limpia Concepción




B
endita la gracia sea 
 de tu completa pureza 
 que vence con tu limpieza 
 y en el cielo y tierra ondea 
Tus pies pisando la luna 
 besan Arcángeles bellos 
 mas ninguno de entre ellos 
 igualan tu Concepción 
 ni a tu electa aparición 
 ganan al par en destellos.
 Ruega a Dios que con aquellos
 cantémoste un día nos.

+T.
  

martes, 24 de diciembre de 2019

Villancico - 1

La Estrella de Navidad
que en el firmamento brilla
relució primeramente
en los ojos de María.

Su esposo José la mira
y a la vez se maravilla
de su íntegra virginidad
y de su maternal dicha.

En el alma del Patriarca
la Estrella también lucía
con resplandor de pureza
y celestial alegría.

Esa Estrella del Mesías
desde el pesebre ilumina
a quién lo adora en Belén
dándole en su alma acogida.


¡Gloria a Dios en las alturas
y a los hombres luz y vida!

+T.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Pre-Villancico

 
 
Lirios en los caminos de Galilea
brotan por donde pisa la Nazarena
Virgen, como una estrella,
brilla en la tarde:
Del Hijo del Eterno
va a ser la Madre.

Luceros relucientes,
Santos Arcángeles,
Reyes y Profetas
venid, cantadle,
¡rezadle Avemarias!:
Su intacto talle
contiene al Infinito
que en Ella late.

¡Tal es su aroma,
que a su paso florecen
nuevas las rosas!

+T.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Adviento


Los rezos de la Primera Domínica de Adviento me insuflan - desde que recuerdo sus rezos - una limpia brisa espiritual, como cuando se abre la ventana en una mañana de Diciembre y huele el aire a invierno, a frío de calle y campo, a lumbre acogedora de la casa del niño que fui, a tahona y cocina de abuela, a salón con mesa de camilla y sahumerio de alhucema en el brasero, a naranjas en la despensa y aceitunas en la orza, todo junto, fresco, amable, dulcemente cálido y acogedor. Después de la sensación y el álbum de recuerdos, razono que quizá sienta así porque el Adviento que me conmueve, el original, fue así: Un tiempo cumplido en el que la Gracia se hizo vida con el 'Ave', un 'Ecce', su 'Fiat'...Todo tan entrañablemente humano, familiar, íntimo, quasi en el secreto de Dios y la Virgen, todo envuelto en el velo suave de su Providencia, limpio, impoluto, inocente, nuevo...

Tengo que predicarme cada año la penitencia del Adviento, cuyo tono penitente - el poco que había conservado - se ha desleído en el disolvente del 'blacfridai' y demás diablurías de los yanquis de 'papanoelandia'; y también loterías castizas y prematuros turrones, mazapanes, mantecados, alfajores y demás confites, tan adelantados de fecha.

Un com-páter me comentaba esta tarde que él iba a citar en el sermón a Dom Gueránger, que enseñaba en su 'Año Cristiano' que el tiempo del Adviento está principalmente dedicado a los ejercicios de la 'vía purgativa', entendiéndose - éxplicome - la tal vía como aquella manera de vivir que, según PP Franciscus, avinagra la faz sicut pepinillos.

- '...Pepinillos puedes comer los que quieras', díceme el nutricionista, tan serio tal cual si me llevara una cuenta de alma al estilo del Padre La Palma (para que se me entienda).

...Y el que no me entienda es porque ya sufre el virus del des-adviento del des-catolicismo del tiempo hodierno.

Concluyo, fratres, con el clamor del Bautista: "...Paenitentiam agite adpropinquavit enim Regnum Caelorum".

Porque todo lo que no sea esto, no es Adviento, seamos sinceros, que es tiempo de ello.


+T.