jueves, 24 de marzo de 2016
Los que preparan
El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: '¿Dónde quieres que te preparemos la cena pascual?'. Él respondió: «Id a la ciudad, a la casa de tal persona, y decidle: “El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”. Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Mt 26, 17ss
La escena, como un episodio redivivo, se repite todos los años. Son otros discípulos, pero cumplen el mismo oficio que los originales, hombres temerosos de Dios y mujeres piadosas que preparan en nuestras parroquias, en nuestras iglesias, las cosas de la Pascua del Señor.
No son gente cualquiera, son gente escogida, como los primeros discípulos, de la confianza del Señor. No son perfectos, pero son eficaces, acuden, sirven, prestan, están a la hora en que se les necesita, todo el tiempo que sea necesario, incluso saben ya lo que se va a necesitar y lo prevén, lo preparan.
Poner los cirios en sus candeleros, el adorno de las flores, lavar, planchar, colocar manteles y lienzos sagrados, preparar el altar, los libros, las sillas, los bancos, las luces. Las cosas para la celebración del Misterio de la Salvación.
Parece poco, pero es mucho: Es eterno.
...y son obras que se pagarán en la Eternidad por el Amo a Quien sirvieron, el Señor a Quien se ofrecieron.
p. s. Hace un rato, en nuestra Parroquia, acababan de poner el Monumento, con la monumentalidad de su fe muy viva, muy servicial.
+T.
domingo, 20 de marzo de 2016
Junto a la Borriquita
Cristo Rey entre las palmas
los ramos de olivo, el ¡Hosanna!,
los mantos bajo tus plantas,
el júbilo y la alabanza
de Jerusalén que canta
al verte entrar. ¡Oh Señor!
del humilde borriquillo,
y el ¡viva! de los chiquillos
que te proclaman bendito
hijo regio de David.
Déjame volverme niño
y ponerme junto a Tí
cerquita de la burrita
cantándote ¡Santo, Santo!
Bendito Dios y Señor,
venga tu reino y tu paz,
rige al mundo con justicia
y redime la desgracia
que entenebrece a las almas
encadenadas al mal.
¡Salva a quienes te imploramos
misericordia y piedad!
+T.
sábado, 19 de marzo de 2016
José, incienso del silencio
Concluyo que el silencio, en la parte de los Santos Evangelios que toca a San José, es también revelación, un capítulo con versículos de rico silencio sagrado, como el humo del incienso, que es olor y no palabra, ofrenda consumiéndose sobre brasas, que sube y ambienta con aroma sagrado, velando suavemente el aire, incluso haciendo la luz visible en fascículos de rayos matizados en una claridad nublada por el sahumerio. Algo así son los silencios de San José.
Deduzco una profunda, muy intensa y atenta vida interior, un alma-tabernáculo, un sancta sanctorum donde las locuciones no se hacían con los labios sino con el espíritu, con lengua del Espíritu Santo.
Imagino tantos momentos de su unión marital-virginal, en que el esposo de la Virgen compartía con ella la inefable meditación de lo que iban guardando en sus corazones, que era, en suma, Jesus, Dios-con-ellos.
Iesu, María, Ioseph nobiscum semper. Amén.
Ex voto
+T.
lunes, 7 de marzo de 2016
Sicut Perpetua et Felicitas
El martirio de las cuatro Misioneras de la Caridad en Yemen ha coincidido casi en la misma fecha de la memoria litúrgica de las Santas Mártires Perpetua y Felicitas, dos insignes testigos de la fe caídas en la persecución de Septimio Severo, el año 202, en Cartago.
La foto cruenta de dos de las Mártires del Yemen me ha forzado a recordar lo terrible de cada martirio, su parte más dolorosa, que es la carne herida, la sangre derramada, la muerte campeando victoriosa cuando la vida terrena ha sido arrancada violentamente...y la vida celestial aun no se manifiesta, y no es visible el alma victoriosa, y no se ve la corona doble, refulgente, de la virginidad y el martirio, y sólo se enseña la desolación del dolor y la muerte.
La primera vista de todo mártir recién martirizado es una prueba para la fe: -'¡No os escandalicéis por el dolor, que nuestra sangre no os haga titubear: Manteneos firmes en el Señor!'. Con palabras como estas animaban los Mártires a sus hermanos en la fe de la Iglesia de Cristo, orando por ellos para que pudieran resistir el trauma escandaloso del martirio cruento. Así se animarán estos días los cristianos perseguidos del Yemen, Arabia, Siria, Iraq y todo el oriente islámico, amenazados por el alfanje de la impía media luna mahometana.
Después, todavía con el eco del dolor, vendrá la memoria de la fe con la gloria, con la iconografía de las neo-Mártires, bellas como lirios de pureza, coronadas con la gloria de las místicas esposas del Cordero. Y los cuerpos martirizados serán preciosas reliquias veneradas, hitos de la resurrección gloriosa ya segura, yemas preciosas en el tronco seco, prontas para abrirse en vara de flor.
¡Que las Santas Vírgenes Mártires de Cristo rueguen ante el Trono de la Misericordia por nosotros!
+T.
La foto cruenta de dos de las Mártires del Yemen me ha forzado a recordar lo terrible de cada martirio, su parte más dolorosa, que es la carne herida, la sangre derramada, la muerte campeando victoriosa cuando la vida terrena ha sido arrancada violentamente...y la vida celestial aun no se manifiesta, y no es visible el alma victoriosa, y no se ve la corona doble, refulgente, de la virginidad y el martirio, y sólo se enseña la desolación del dolor y la muerte.
La primera vista de todo mártir recién martirizado es una prueba para la fe: -'¡No os escandalicéis por el dolor, que nuestra sangre no os haga titubear: Manteneos firmes en el Señor!'. Con palabras como estas animaban los Mártires a sus hermanos en la fe de la Iglesia de Cristo, orando por ellos para que pudieran resistir el trauma escandaloso del martirio cruento. Así se animarán estos días los cristianos perseguidos del Yemen, Arabia, Siria, Iraq y todo el oriente islámico, amenazados por el alfanje de la impía media luna mahometana.
Después, todavía con el eco del dolor, vendrá la memoria de la fe con la gloria, con la iconografía de las neo-Mártires, bellas como lirios de pureza, coronadas con la gloria de las místicas esposas del Cordero. Y los cuerpos martirizados serán preciosas reliquias veneradas, hitos de la resurrección gloriosa ya segura, yemas preciosas en el tronco seco, prontas para abrirse en vara de flor.
¡Que las Santas Vírgenes Mártires de Cristo rueguen ante el Trono de la Misericordia por nosotros!
+T.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Andar sabiendo versus vivir corriendo
La foto es una instantánea casual tomada el Domingo pasado en Sevilla. Una vez al año, por estas fechas de Febrero, organizan una maratón en la ciudad. Si aquella Maratón histórica de Filípides fue una proeza - o así lo entendieron los griegos - una carrera a lo maratón es una de esas excentricidades de la modernidad que entusiasma y emociona a la gente del tercer milenio, que lo mismo echan los bofes corriendo 42 kilómetros pseudo-maratonianos, que se congelan en un peñasco del Everest o se descalabran en la ruta París-Dakar.
El Maratón original pudo ser algo heroico, pero los maratones urbanos post-modernos son un típico fenómeno acorde con el desconcierto entusiasmado de los tiempos y las modas. Dicen que quince mil y pico maratoneros se reventaron los pies el otro Domingo en Sevilla, por extravagante gusto y/o motivo, sólo por correr (aunque a los africanos que llegaron los primeros a la meta les pagaron/premiaron por ganar).
La foto, habrán Uds. adivinado, mis inteligentes habituales lectores, lleva implícita una lectura esencial y mil comentarios adicionales, o muchos más. Esencialmente, lo más sobresaliente de la instantánea son tres cosas: Los personajes, la acción y el sentido.
1- Los personajes: Una monja versus unos corredores.
2- La acción: El paso calmo, sereno, firme, determinado de la monja versus la agitación, la prisa, la aceleración, la ansiedad de los corredores.
3- El Sentido: La monja que va a lo suyo, es decir, a los otros, a atender a una pobre vieja o a un pobre enfermo, con su simple bolsa de plástico cargada de cosas pobres pero necesarias, con la mente y el corazón concentrados en los dos mandamientos que resumen todos demás, amar a Dios y amar al prójimo, versus los corredores en tropel de 15.000 que se cansan para cruzar una meta en cualquier sitio, donde habrá fotógrafos, público aplaudiendo y quizá una indefinible satisfacción por haber corrido la maratón, algo que parece estar en la mente de muchos cerca del concepto de hazaña, o mérito atlético o superación personal.
Añado un detalle más, complementario, pero muy significativo: Entre los personajes no hay comunicación. Si se ven, se ignoran, miran en direcciones opuestas; tampoco el espectador del fondo comunica, no siendo corredor ni monja tampoco. Ni miradas, ni palabras, ni contacto. Si se oyen, porque, evidentemente, había sonido (o ruido), la concentración prima sobre la distracción.
Ahora una cita al canto, para más ilustración de la estampa, una cita sacra, of course:
Y poco más tengo que añadir.
El que tenga entendederas, que entienda y se aplique el cuento de esta breve y visual parabolita, ocurrida, precisamente, en Cuaresma, el otro Domingo, en Sevilla. Cuyo concepto resumido podría titularse 'Una monja contra una maratón'; o, también, 'Un cristiano versus mundum'; o, también, 'El paso del cristiano y la carrera de los paganos'; o 'El camino del creyente y la desbandada de los perplejos'. U otro título semejante o equivalente.
n.b. Por cierto, la monja es una de las Hermanas de la Cruz, que hacen eso mismo todos los días del año, no sólo el día de la maratón.
+T.
El Maratón original pudo ser algo heroico, pero los maratones urbanos post-modernos son un típico fenómeno acorde con el desconcierto entusiasmado de los tiempos y las modas. Dicen que quince mil y pico maratoneros se reventaron los pies el otro Domingo en Sevilla, por extravagante gusto y/o motivo, sólo por correr (aunque a los africanos que llegaron los primeros a la meta les pagaron/premiaron por ganar).
La foto, habrán Uds. adivinado, mis inteligentes habituales lectores, lleva implícita una lectura esencial y mil comentarios adicionales, o muchos más. Esencialmente, lo más sobresaliente de la instantánea son tres cosas: Los personajes, la acción y el sentido.
1- Los personajes: Una monja versus unos corredores.
2- La acción: El paso calmo, sereno, firme, determinado de la monja versus la agitación, la prisa, la aceleración, la ansiedad de los corredores.
3- El Sentido: La monja que va a lo suyo, es decir, a los otros, a atender a una pobre vieja o a un pobre enfermo, con su simple bolsa de plástico cargada de cosas pobres pero necesarias, con la mente y el corazón concentrados en los dos mandamientos que resumen todos demás, amar a Dios y amar al prójimo, versus los corredores en tropel de 15.000 que se cansan para cruzar una meta en cualquier sitio, donde habrá fotógrafos, público aplaudiendo y quizá una indefinible satisfacción por haber corrido la maratón, algo que parece estar en la mente de muchos cerca del concepto de hazaña, o mérito atlético o superación personal.
Añado un detalle más, complementario, pero muy significativo: Entre los personajes no hay comunicación. Si se ven, se ignoran, miran en direcciones opuestas; tampoco el espectador del fondo comunica, no siendo corredor ni monja tampoco. Ni miradas, ni palabras, ni contacto. Si se oyen, porque, evidentemente, había sonido (o ruido), la concentración prima sobre la distracción.
Ahora una cita al canto, para más ilustración de la estampa, una cita sacra, of course:
"...¿No sabéis que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corred así, para ganar. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adónde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, mortifico mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado." I Cor 9, 24-27
Y poco más tengo que añadir.
El que tenga entendederas, que entienda y se aplique el cuento de esta breve y visual parabolita, ocurrida, precisamente, en Cuaresma, el otro Domingo, en Sevilla. Cuyo concepto resumido podría titularse 'Una monja contra una maratón'; o, también, 'Un cristiano versus mundum'; o, también, 'El paso del cristiano y la carrera de los paganos'; o 'El camino del creyente y la desbandada de los perplejos'. U otro título semejante o equivalente.
n.b. Por cierto, la monja es una de las Hermanas de la Cruz, que hacen eso mismo todos los días del año, no sólo el día de la maratón.
+T.
lunes, 22 de febrero de 2016
Sensaciones

Recordando otros viajes de otros Papas, se tenía cierta impresión de solidez, de autoridad, con la sensación de que el Papa ponía orden, o, por lo menos, lo incoaba. Recuerdo, en este sentido, los viajes a América de JPII, en los años '80.
¿Por qué con PP Franciscus la sensación, en cambio, es la contraria?
Si, además, me hablan de sinodalidades, el malestar ambiental eclesial que se queda flotando en el éter católico, es mayor.
Por eso, pregúntome: ¿Por qué las flores?
+T.
jueves, 18 de febrero de 2016
Indigeneando
El indigenismo pastoral es uno de los avatares en que sobrevive y se actualiza la teología de la liberación, tan relanzada por el francisquismo. Si las formas del periplo mejicano de PP Franciscus conservan la impronta juanpablista, la vena dista mucho de la de los viajes iberoamericanos del Papa Wojtyla. Entre aquella foto de JPII amonestando a Ernesto Cardenal y los yutubes de PP Franciscus alternando con Raul Castro, hay una desconcertante distancia, que no sólo es temporal.
No comulgo con el rezo del indígena que en la Misa celebrada en Chiapas se emocionaba diciendo ante el Papa que 'la fe nos ha mantenido en pie de lucha por el Reino de Dios'; ese lenguaje, en esos términos, no es católico, no es cristiano, hiede a marxismo y heterodoxia inmanentista.
El viaje, tan cargado de momentitos de emoción muy magnificados por los medios que cubren la información, parece al fin una campaña de animación socio-política con breves y ligeras pinceladas de piedad popular, con las Misas multitudinarias como coartada. Y poco más.
El clero des-católico estará entusiasmado, pero los católicos conscientes vivimos en permanente estado de inquietud.
Nos anima considerar que si tan pronto pasó el efecto del voluntarioso JPII, sin apenas huella actual en América, salvo pocas excepciones, lo mismo pueda pasar con el francisquismo.
Es de temer, sin embargo, que, supuesta la degeneración general, las consecuencias sean distintas y, en este caso, lesivas.
Duele ver que la nación con la mayor población católica del mundo esté recibiendo en estos días una dosis tan pobre de catolicismo. Una extraña siembra que dará un imprevisible fruto.
El día menos pensado nos contarán en Rome Reports que se ha creado, con aprobación papal, una misa en la que el evangelio se proclama con señales de humo, y el padrenuestro con tambores lejanos.
Lo paradójico es que en esta era de la globalidad la Iglesia esté jugando a zambullirse en indigenismos regionalistas con aliños teológicos.
+T.
No comulgo con el rezo del indígena que en la Misa celebrada en Chiapas se emocionaba diciendo ante el Papa que 'la fe nos ha mantenido en pie de lucha por el Reino de Dios'; ese lenguaje, en esos términos, no es católico, no es cristiano, hiede a marxismo y heterodoxia inmanentista.
El viaje, tan cargado de momentitos de emoción muy magnificados por los medios que cubren la información, parece al fin una campaña de animación socio-política con breves y ligeras pinceladas de piedad popular, con las Misas multitudinarias como coartada. Y poco más.
El clero des-católico estará entusiasmado, pero los católicos conscientes vivimos en permanente estado de inquietud.
Nos anima considerar que si tan pronto pasó el efecto del voluntarioso JPII, sin apenas huella actual en América, salvo pocas excepciones, lo mismo pueda pasar con el francisquismo.
Es de temer, sin embargo, que, supuesta la degeneración general, las consecuencias sean distintas y, en este caso, lesivas.
Duele ver que la nación con la mayor población católica del mundo esté recibiendo en estos días una dosis tan pobre de catolicismo. Una extraña siembra que dará un imprevisible fruto.
El día menos pensado nos contarán en Rome Reports que se ha creado, con aprobación papal, una misa en la que el evangelio se proclama con señales de humo, y el padrenuestro con tambores lejanos.
Lo paradójico es que en esta era de la globalidad la Iglesia esté jugando a zambullirse en indigenismos regionalistas con aliños teológicos.
+T.
sábado, 13 de febrero de 2016
Juanpablismo . 02
El viaje francisquista a México sigue el formato del periplo papal juanpablista, con un toque de más acusada vulgaridad, quizá. Pero la populachería infra-católica es la misma, con la misma impronta juanpablista.
Pero el deliberado minimalismo formal de PP Franciscus seculariza aun más todo lo que podría ser significativo del Papa y del Papado. Aunque sabemos que existe como fondo el secularismo de la cultura a-religiosa de la post-modernidad, aborrecemos que la Cabeza Visible de la Iglesia asuma la informalidad globalizada de cualquier otro líder de la actualidad, apenas perceptible en su diferencia de identidad por la sotana blanca y poco más.
De la ínfima calidad de otros particulares más esencialmente católicos, liturgia y palabra, por ejemplo, no hablo porque la crítica necesariamente desfavorable supera mis capacidades.
Lo que podría ser siempre admirable se ha vuelto repetida y cotidianamente lamentable.
p.s. Sobre la circunstancia de estar en Cuaresma, también elijo callar.
+T.
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