viernes, 11 de diciembre de 2009

¿Mártires por el Crucifijo? Las mitras primero, please.

No pretendo que esto sea una “carta abierta"; ni siquiera aspiro a que Osoro lo lea; ni mucho menos que responda. Nada de eso; conozco mis límites. Pero tomándole “virtualmente” la palabra a Osoro, ya que da pié, le cedo el paso: ¡Usted primero, Monseñor! O con más protocolo: Su excelencia Reveredísima delante, siempre delante, siempre el primero. ¿Que a qué me refiero? A su invitación, a eso que dice la carta: “Seamos cruces luminosas, crucifijos vivientes”

Cuando me preguntan qué (tipo de) obispo me gusta más, suelo responder que los mártires: Los obispos que me gustan son los mártires. Eso lo tengo muy claro. A los obispos en general les profeso afecto teologal y caridad pastoral, rezo por todos (por todos “los que promueven la fe católica y apostólica”, como reza el Canon Missae; a los que no, que se los lleve un remolino). Pero a los que amo y admiro son a los mártires; mártires patentes, sin confusión, estilo Thomas Becket (que me parece que es el Santo Patrón de los Obispos, precisamente, para que vean Uds. que no me equivoco en mis preferencias).

Conque ateniéndome a mis gustos episcopales estoy deseando, deseandito, de tener en España algún Obispo Mártir actual, del presente. Y verían ustedes cómo cambian las cosas. Porque una cosa es alentar a los fieles a que se dejen crucificar, y otra que el obispo con mitra y báculo sea el primero que rompa filas y suba determinado, decidido y diligente al patíbulo. Un espectáculo que siempre edifica y conmueve y anima. Muchísimo.

Y no es que yo no sepa de qué pasta están hechos los obispos, no. Yo sé que son del mismo barro común, greda y arcilla como la de los demás (algunos tirando a cántaro, otros más modelo botijo, y algunos más finos con perfil de porcelana de Sèvres; pero barro al fin). Yo sé que a San Pedro tuvo que salirle el Señor en la Via Apia y que su Apóstol le preguntó Quo vadis?; yo sé que San Cipriano se emboscó en un cortijo de Cartago hasta que se decidió, más tarde, a salir y exponerse. Yo sé todo eso. Sí. Pero por todo eso espero de nuestros jerarcas más, mucho más.

Si en España hubiéramos tenido más obispos “testigos” y menos obispos “dialogantes", otro gallo nos cantaría ahora. Que los sermones de púlpito (oh! perdón: ambón, quería decir) y las pastorales y las circulares y demás género están muy bien (bueno, es un decir, ustedes me entienden). De letras y párrafos y citas andan nuestros prelados sobrados (ha habido uno que recientemente ha publicado sus Pastorales Completas en un tomo que pesa 3 kilos y pico, y que los pobres curas no saben qué hacer con el mamotreto). De recursos orales y escritos estamos despachados, muy bien despachados. Pero de “martirios” andamos escasos, muy cortitos, vacíos: Sin ejemplares en la galería, vamos. Y si algo necesitamos es, precisamente, eso: Ejemplos martiriales episcopales.

Cuando el Concilio de Nicea, el primero ecuménico, contra Arrio y los arrianos (otra vez de actualidad por todos sitios, quién se lo iba a figurar), los Padres Conciliares llegaban al aula conciliar con las marcas de las torturas, las señales de sus martirios incoados y no acabados. Eran los Confesores, los que se libraron de la muete cruenta final pero soportaron los instrumentos de los verdugos o padecieron las penalidades de las cárceles y los trabajos en las minas. Fueron lo más santo de aquel Concilio. Y los que dieron fuerza con sus personas a los que luego sufrieron la persecución de los arrianos, el valeroso e infatigable Atanasio el primero, hasta gastar su vida por la Fe.


Pues eso. Que lo sepa (debe saberlo) Monseñor Osoro y con él todos sus excelentísimos y reverendísimos hermanos epíscopos: Que estas exortaciones al martirio llevan mitra, o no valen. Que primero los jefes y después la tropa. Que la vocación al ministerio más alto requiere del elegido el sacrificio más claro y ejemplar.

No sé por qué se me ha venido a la cabeza una escena de una de esas pelis de la 1ª Guerra Mundial (¿Senderos de Gloria de Kubrick ??): Los soldados en las trincheras, arreciando bombas y metralla, y los capitanes tocando un pito para que los soldados salieran de las trincheras y “avanzaran". Una escena patética.

Pues eso. Ánimo y adelante. Estamos esperando la señal. Y esperamos que no sea sólo un pito. No sé si me explico.


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jueves, 10 de diciembre de 2009

Las neo-abominaciones de Israel


La semana pasada tuve cierto ánimo esperanzado de que la cosa iba en serio. Si los suecos se han "implicado", a la larga la canalla política pan-europea terminará movilizándose para ir metiendo en cintura a Israel, ese peligro hecho consumado en estado, consentido y favorecido contra toda justicia y derecho. Después incluso me fui tomando las noticias en serio, con ese margen de descrédito que toda la política destilada en los organismo europeos se merece, política de 2ª potencia y trabada ab origine. Pero algo es algo: Reconocer a Jerusalén E. como capital de Palestina (lo que debiera haber sido garantizado desde el fatídico 1947, hace 70 años) y boicotear cualquier actividad político-diplomática israelí en ese sector de la ciudad. Bien. Poco, casi nada, pero algo. Bien.

Sin embargo la realidad se impone con toda su pervesa carga, atormentadora. Primero el boletín de Zenit de ayer, increíble si no fuera tan probable:

Alarma de Cáritas de Jerusalen: Las aldeas de Cisjordania no tienen agua potable

No tienen agua porque Israel no les da agua, porque no son israelíes, porque son palestinos. Y ya se sabe lo que un palestino vale en la Palestina ocupada militarmente por Israel: Un palestino no vale casi nada (o vale 100 por 1 --> 1 israelí= 100 palestinos).


Y hoy la noticia del "placaje" egipcio, increíble si no fuera también tan probado:

Egipto instala un telón blindado para bloquear los túneles palestinos

Con lo que la tumba de los palestinos de Gaza tiene ya dos formidables muros: El de hormigón que levantaron los israelíes y el de acero que instalan los egipcios. Paradójica construcción que se oculta y se obvia en el mismo año de las absurdas manifestaciones por la caída del Muro de Berlín. El muro doble contra los palestinos, el muro de Israel más el muro de Egipto, ni se ve ni se siente ni es "muro". En el escenario del nuevo "Berlín-Gaza" sólo faltan metralletas y potentes reflectores y dar la orden de "Fuego!!!" (perros y alambres de espinos y militares encanallados, todo eso, ya lo ha también (les falta el look SS/Stasi, (las ideas exterminadoras también las tienen ya, hace mucho))).

Lo risible es que tengan que ser los suecos quienes levanten esta vez la liebre. Una movilización absurdamente confusa que en la mente desviada de casi todos mezcla actualidad con derechos/justicia y no separa churras de merinas.

El mal está instalado en Sión como se instalaron hace siglos poderes sacrílegos y blasfemos, aquella horrenda "abominación de la desolación". Que, por paradójico que suene, ahora resulta que es el mismo estado de Israel: Una abominación desoladora, el mayor riesgo que se ha consentido desde el final de la 2ª Guerra Mundial, mucho más peligroso que la antigua URSS o que el potencial demente de los USA.

La victima, realmente, es todo el mundo, amenazado por la furia satánica del Islam gracias a la siniestra coartada que Israel les procura, una serpiente que se muerde la cola. Pero la victima primera son los palestinos, la victimada Palestina aplastada por la bota estrepitosa y manchada de sangre de Israel.

Mientras todo esto es tan evidente para los cristianos de Tierra Santa - testigos y victimas ellos mismos, con un patético plus de sufrimiento - la gente, el vulgo, no sabe/no contesta; o sabe mal y contesta peor.

Pax super Ierusalem !

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Bárbara Virgen y Mártir, entiéndase bien

Ayer se me fue en blanco San Francisco Javier, entre un catarro y un trajín de mis labores que no me dejó ni tiempo ni ganas. En fin, caballero como era y compadre, espero me perdone San Javier. Total, para lo que uno escribe, más honrado estará Xavier con otras ofrendas que con un articulillo de blog, pienso yo. Pero conste, conste mi consternación (pequeña, mas sentida).

Así que no quiero que hoy se me escape Santa Bárbara, Virgen y Mártir. Que menos mal que fué entonces su martirio, en su época, porque si el caso de Stª Bárbara hubiera sido actual, se hubiera despachado como un vulgar episodio de violencia de género. Gracias a Dios que no.

Si ustedes me leen ya sabrán que advierto que la categoría de "Virgen y Mártir" es una de esas gloriosas desigualdades que ostenta con honra el Santoral, donde las desigualdades se valoran sobrenaturalemente, con toda justicia celestial. Unicuique suum, que ni todos son lo mismo ni todo vale lo mismo, vaya.

Lo que no sé es cuanto vale en diferencia una Virgen Mártir respecto a una "Ni virgen Ni mártir", que es otra categoría con toda la gracia - gracia de Dios - del catálogo tradicional de Santos. Supongo que habría que contestar que "según"; según las propiedades y circunstancias anejas de cada Santa en cuestión. Adviértase que fue un error más del post-concilio la supresión de la categoría "Ni virgen Ni martir", que es la que - yo pienso - tendría ahora más candidatas, dados los tiempos que corren y las cosas de los tiempos y sus currencias y sus corrientes. Ustedes me entienden; espero me explique.

Tocante a Santa Bárbara he conocido un caso que se me repitió luego con otra Santa Virgen. Se trata de la confusión popular entre la Virgen (la Virgen Madre de Dios, Ntrª Srª, María Santísima) y las Santas Vírgenes del Santoral. Claro que me refiero a devociones de elementalísima religiosidad popular, de esa que a las imágenes llama y conceptúa "santos" in génere, y por el estilo; almas cándidas y bautizados con apenas más talento cristiano que el mínimo necesario (que ya es mucho y muy apreciable sea el que sea, si es, aunque sea poquito).

Lo que ocurría es que Santa Bárbara era la patrona del pueblo, y la gente decía "la Virgen Santa Bárbara"; hasta aquí correcto. Lo incorrecto eran otros "detalles". Por ejemplo cuando querían que el cura le cantara la Salve a la Virgen (Stª Bárbara); o cuando en el camino de la romería de Mayo paraban la carreta con el estandarte de la Santa a las doce en punto y se empeñaban en rezarle el Ángelus a la Virgen (Stª Bárbara). De la primera impía-piadosa pretensión el cura se libraba entonando el himno de la Santa con mucho incienso y la oración de Santa Bárbara (en latín, of course); de lo del Ángelus se escapaba no yendo jamás a la susodicha romería ni a requirimiento de la alcaldía, ni con piquete de la Guardia Civil (todos "piadosamente" implicados en el intento).

Claro que el cura, buen católico, se extendía en los sermones, catequesis, fervorines y peroratas varias, todas las que venían a pelo, en explicar en qué términos y bajo cuales diferencias Santa Bárbara era "virgen". Y la gente decía que sí, que faltaría más, que ellos sabían, que sí, que lo entendían, naturalemente. Pero el cura recogía evidencias, pequeñas e flagrantes huellas y pruebas de la confusión.

Al final el cura decía a Santa Bárbara: -"Apáñate tú con ellos, que eres la Patrona". Y, también, el cura le decía al Señor: -"¡Que no saben lo que dicen ni entienden lo que rezan! Pero tuyos son, mios no: ¡Miserere omnium!". Y así.


Con las secularizaciones de las costumbres, y los sindicatos, y los seguros laborales, y la ministresa del ejército (todavía me parece mentira) etc. la devoción a Santa Bárbara ha decaído mucho. Y no es lo mismo, que ni siquiera viene en el Misal, con lo que fue Santa Bárbara antiguamente, veneradísima por todos sitios, pintada y esculpida por los mejorcitos. Yo digo lo que decía más arriba: Que Virgen y Mártir no está de moda ser, no se lleva. Y por eso, más que nada.

Claro que, bien mirado, tiene la ventaja de que como son menos los devotos, cabemos a más en la intercesión de la Santa; no hay mal que por bien no venga.

Deus qui inter ceterae tuae mirácula etiam in sexu frágili victoriam martyrii contulisti, concede propitius ut qui Beatae Barbarae Vírginis et Martyris tuae natalitia cólimus, per ejus ad Te exempla gradiamus. Per Dóminun Nostrum Ies.Xtum... Amen.


Ex Voto.

+T.

Lo de la ley represora del internete y sus circunstancias


La canalla marxista proletaria roja libertaria está que trina porque le "roban" por internete. Y yo feliz con que se cabreen y estén emberrechinados. Me divierte ver a la piara alterada, ya saben ustedes, todos esos que han medrado en los años de la dictadura sociata en su sub-mediocridad. Cuando empezaron su basura ni se imaginaban que un día controlarían ellos a la controladora SGA, esa invención que se excede para usufructo de tan pocos y a costa de tantos, de tantísimos.

Me gusta ver cómo ponen en el potro a Zp y sus ministros y ministresas. Si los verdugos son de la misma piara, más diversión. Y que vayan dando vuelta al torno, lentamente (o de prisa): Una vuelta más, otra más, y otra. Así. ¡Qué bonito!

Pero, en un segundo momento, recapacito y siento una enorme repugnancia: ¿Por qué un "manifiesto" de libertades de uso y usufructo internetero pesa más, mueve más y consigue más que un manifiesto pro-vida? ¿Por que una panda de cabreados del sistema que son ellos mismos la mayoría del sistema son capaces de movilizar y de ser escuchados? Ayer noche y esta mañana salían todos, con sus caritas de sociatas cabreados con sociatas, todos post-modernos, todos manifestados hiper-crispados en las redes sociales. Los cincuentones y cuarentones rejuvenecidos como cuando llevaban pancartas por las universidades; los imberbes y fifty-fifty con sus looks de marcas imaginando que hacen revolución generacional. Ellos son así.

Porque son los mismos. Son los mismos, los de la misma piara, tribu, cuartel, familia y casa. Es como una "crisis interna", que sí importa, que sí afecta porque son ellos mismos contra ellos mismos. Perro contra perro, lobo contra lobo, zorra contra zorra, víbora contra eadem, cabrón contra cabrón.

La paradoja es que no pueden ganar los dos, tienen que "pactar". Un pacto entre perros, entre lobos, entre fieras. Entre malos. ¿Qué puede salir de ahí? Nada bueno. Pero mientras se despedacen, todo es bueno. Que se destrocen, que se rompan, que se descuarticen, que se hagan trizas. Bien.

Yo veo todo el rifirrafe desde este rincón de internete, como el que mira una pelea de dos borrachos desde la ventana, sin meterme por medio, no sea que me arreen un botellazo de efecto colateral.

¿Que dimite la Sinde? Mejor. No debiera haber sido nombrada ministresa, conque si le dan la patada y la tiran al basurero, es lo que se merece. Y va bien pagada. ¿Que le da una crisis a Zp? Dos, que le den dos, o tres en una, total, ya puestos, hay que aprovechar.

Claro que al final, entre la ley del pan-abortadero, lo de los Crucifijos que van a quitar y esto de la ley represora del internete, los medios tele-radio-prensa-redes están distraídos y no se habla, por ejemplo, de los 4.000.000/cuatro millones de parados (y paradas).

Así que no me extrañaría que les traiga cuenta el follón y se hayan preparado el distraimiento con la colaboración de los que se quejan, los manifestantes, que al final son de los suyos, de la piara, los mismos.

En la repugnante España del papá de las dos góticas, todo esto es tan posible como real: Prensa rosa para el proletariado marujero y movida en la red para las clases conectadas.

Quousque tandem?

Pues yo diría que va para largo, visto y revisto el panorama y las "alternativas" (que son más de lo mismo, pero con Sorayas y babiecas de media barba y lengua floja). No hay más.

Sorry.

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martes, 1 de diciembre de 2009

Minaretes


Un minarete es un edificio exótico. Los primeros que recuerdo son unos que venían pintados en las cajas de polvos de maquillar que usaban mis tías: Maderas de Oriente. Mis hermanas, desde chicas, sentía una irresistible atracción por la sustancia de tocador, y en cuanto se descuidaban las titas se empolvaban del flequillo hasta los pies. También había un minarete en los botes de perfume de la misma marca, que traían dos maderitas dentro del bote, un misterio que yo pensaba que era la clave de aquel persitente aroma.

Después, ya de más mayor, me enteré de que la Giralda había sido un macizo y aburrido minarete, hasta que Hernán Ruiz lo remato airosa y graciosamente en cristiano, con sus campanas, sus alegorías, y el Giraldillo de bronce. Y ya nunca más fue minarete, gracias a Dios.

Siento cordial antipatía y tengo especial manía a los minaretes postizos de Santa Sofía de Constantinopla, ominosa recordación de la caída del Trono de los Basileus, Dios confunda al turco for ever.

Y sin embargo reconozco que la estampa de Estambul con sus minaretes es atractiva si se hace la abstracción de que aquello es algo extraño, ajeno a nuestras cosas. Un minarete más allá de Estambul, vale, muy bien, muy bonito, muy típical islamish o como se diga. Yes. Pero un minarete más acá del Bósforo es un horror o un error estético-histórico. Que pregunten en los Balcanes. Que pregunten en Chipre.

Tener minaretes en la vecindad es el síntoma de una afección anterior y originante. Es como la caca de perro que se pisa, que no es una caca espontánea, sino causada por el can cagador, valga el ejemplo (sin segundas).

Lo de Suiza me ha parecido estupendo, como una especie de acto que crea jurisprudencia. Me ha parecido cortito, escaso, ese 56% de anti-minaretistas; yo hubiera querido más, más. Para que no quepan dudas.

Si hubiera pasado aquí, no sé qué hubiera pasado. Porque aquí, por obra y gracia de la dictadura de las siniestras gobernantes y la corrección política de la oposición de antón-pirulero, aquí se reglamenta una tolerancia que no existe y se impone un gusto que no hay.

La gente corriente es tan poco aficionada a la morería como lo hemos sido habitualmente. Incluso más, porque antes los moros sólo se veían en la Guardia de Franco y en Marbella, pero ahora andan por todos sitios. Pregunten si gustan, y les dirán un sí de esos de encuestas de la calle; destapen las cacerolas, sin embargo, y verán qué se guisa en los magines de los opinantes, que no son adictos a la morería más allá de las Mil y Una Noches y las Maderas de Oriente y el viajecito a Estambul (nombre impío de Constantinopla, que es como se llama Bizancio).

Esto, si sigue, explotará. No sé cómo ni dónde ni cuándo. Pero si es a los gitanos, que son nuestros de aquí, y no los tragamos y de vez en cuando se arma una reyerta entre payos y gitanos que arde Troya, a ver cómo vamos a aguantar a los moros cuando empiecen los moros a sacar los pies del plato (o de la alfombra). Un horror que se ve venir y que llegará si siguen llegando moros con el gusto gustosísimo de nuestros des-gobernantes.

Tiene toda la gracia que se esté lidiando con la "violencia de género" del macho ibérico made in Spain, hasta con una ministresa para el caso, a la vez que se recargan las bombardas con metralla y pólvora prensada del más puro machismo islámico; véanse y cuéntense los velos y sáquense conclusiones.



A mí me entran escalofríos si me imagino un minarete en el perfil-paisaje de mi pueblo, pongo por ejemplo. Me dan repeluses y se me revuelven las tripas y se me afilan los nervios.

No sigo, pues. Aquí lo dejo y ustedes concluyan. Espero que no entre a leer en este blog ningún carajote (o carajotesa) de los que dicen (piensan?) "¿por qué no?" si se les pregunta si los minaretes.

Vuelvo al principio: Que a mí los minaretes me gustan en las cajas de polvos de Maderas de Oriente. Y poco más. Nada más.

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Repugnantísimo Garrigues W. el influyente


Hay tribus de supervivientes, clanes que se han casado con la que estaba en el escaparate desde el Cuaternario al Tercer Milenio, sin escrúpulos, ya fuera cromagnona la pretendida o niña masona la elegida. Ellos son así, enseñados para sobrevivir, educados para permanecer, sea con rey, con tirano, con dictador, con generalísimo, con emperador, con la reina Dido (de Cartago) y con Catalina la Grande (de Rusia) y/o con el Papa de Roma. La cosa es estar en la tribuna del que mande. La cuestión es seguir ganando con el que toque el pito. El que sea. Como sea. ¿Cómo se hace? Acomodándose, impasible el ademán. Y les molesta que se les incomode.

El tal Garrigues que se lanza a decir si-pero-no-sino-todo-lo-contrario, es un desecho de tienta del tentadero de la política que un día aspiró a ser pero se tuvo que replegar a sus labores, sus pingües labores. Él, propiamente, más que nada, ha heredado un despacho de papá, un negocio familiar, un apellido. Bien educado, bien relacionado, con contactos de arriba, de muy arriba, uno de los de toda la vida, de todas las salsas y en todos los cocidos. Ellos son así. Liberales, of course, con ese "toque inglés", of course.

Liberal, traducido, quiere decir omnívoro, quiere decir ubícuo, quiere decir polícromo. Y por eso opina y dice semejantes contradicciones, sin contradecirse, porque en un liberal-liberal no caben contradicciones, son un círculo circunferente que circula, que está aquí estando allí y sin dejar de estar ni en un sitio ni en otro. Siempre ganan a la ruleta porque apuestan a todos los números, passe, manque, le rouge et le noir, par e impar. Y si papá perdiera, el nene ganaría. Tienen asegurado el traspaso y amortizados los gastos del desgaste, si lo hubiera.

Lo que pasa es que despintan mucho donde se arriman, y dejan huella. Y olor. No sé cómo le responderán sus amigos, sus obsequiosos católicos que se honran de codearse con un Garrigues de los Garrigues de toda la vida, con tanta "clase" de esa clase. A ver qué dicen de lo que dice Garrigues (por cierto en un medio de provincias, un periódico zamorano, muy leído, no lo dudo). ¿Qué dirán los patronos de esa Cátedra docta donde le han sentado como "autoridad"? ¿Qué opinión les merece a los patronos de la Universidad de Navarra lo que dice/recomienda/aconseja/advierte/dicta Garrigues W en esa entrevista?

En suma, es una amonestación, con toda la gravedad del eminente Garrigues W. con despacho internacional. Dice, en suma, Garrigues W. que la Iglesia debe cambiar porque los tiempos cambian. Y el Decálogo del Sinaí se ha quedado obsoleto. Y la Iglesia católica debe ser social y políticamente abortista si no quiere quedarse atrás del todo, en la cola de la civilización y el progreso de Occidente. Lo dice él, Garrigues W. tan bien situado en la atalaya, que ve venir las cosas desde lejos, él que está tan alto y bien colocado.

Bien. Dejémosle ahí, en su cátedra universitaria, en su despacho, en sus cosas, con sus prospectivas y perspectivas liberales.

Pero permítanme que exprese mi inquietud: ¿No les da la impresión, no les parece a Ustedes que Garrigues amenaza, que Garrigues amaga, que Garrigues atenta? Porque a mí me da esa impresión. Relean la entrevista, please. ¿A que sí? ¿a que suena a palmetazo, a trallazo de látigo, a movimiento de fusta?

Como no publican listas, nunca se sabe quiénes son; y cuando filtran nóminas, están falseadas. Ya se sabe. Pero a mí el lenguaje de este me huele a logia, mandil, compás y escuadra desde lejos. O, por lo menos, lo representa muy bien. Y Trilateral y esas cosas, también, con todos sus inquietantes mitos.

Él dirá que no. Pero lean ustedes y vean que este tipo de personajetes se definen en adversativo, afirmando o negando con un pero/aunque/mas/sin embargo a continuación.

Por eso sobreviven tanto y bajo tantas circunstancias.

A mí me resta la curiosidad de saber en qué cree - si cree - este avispado semoviente.

De todas formas, el repugnante Garrigues, de los Garrigues, está dando un aviso. Sépase. Tómese nota. No digan después que no advirtió.


p.s. Por cierto, que además de ser Presidente de una cátedra de no sé qué en la Univ. de Navarra, es también doctor honoris causa por Comillas, sin solución de personalidad, sin contradicciones, muy "liberalmente". Ejemplo académico de cómo se puede servir a "dos señores a la vez" o tener velas encendidas a uno y al contrario (en la foto, el que le hace los honores y le pone el anillo en el dedo es el no-jesuíta neo-arriano rector de Comillas, tan afines ellos (lo que no termino de encajar es lo de Navarra etc.))

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sábado, 28 de noviembre de 2009

Bono, el que asesina con leyes


Dice Bono que está "dolido". Seguro que no puede dormir. Muy afectado y con remordimientos. A lo mejor ha ido a confesarse con los no-curas de la des-parroquia de Entrevías. Y dice en la prensa, con la cara de cateto ambulante versión nuevo-cacique nuevo-rico, dice que él, Pepe Bono, socialista, no es un asesino.

De verdad, Bono, ¿tú no eres asesino? Pero haces leyes para asesinar. ¿O te crees que Hitler mataba judíos en directo, con un tiro en la nuca? ¿O te imaginas que Stalin asesinaba rusos fusilándolos él mismo, con su propia mano? ¿Eso te figuras, Bono? Los crímenes mayores, esos que espantan a la humanidad, se han ejecutado con una firma sobre un papel, como tú y los de tu tropa sociata estais haciendo, Bono.

Ya que se acerca la Navidad, recuerda también que tampoco Herodes estranguló ni degolló con sus propias manos a los Inocentes de Belén. Herodes hizo como tú y los tuyos, desde su sillón dió permiso para matar.

Y así te podría seguir poniendo ejemplos, hasta con cuentos de reyes y reinas malvados que mandan asesinar, matar, aniquilar.

¿Y sabes tú quienes son los que pagan más y más caro? Los "parias de la tierra", la "famélica legión" que canta la letra del himno de los marxistas. Ya no les dejais ni el único bien que les quedaba, sus hijos.

Enseñais el mal a los niños, pervertís a los jóvenes, y facilitais que las madres se conviertan en asesinas. Todo eso haceis, Bono.

Si tú no te ves como un asesino, Bono, será que no te miras en el espejo de la vida. O que has roto el espejo de tu conciencia. O que pasas sin mirarte en los espejos del bien y del mal.

El espejo de la Ley de Dios hace mucho que ya no está en tu casa, tan tolerante para la muerte y tan poco defensora de la vida, la vida de los otros, de los que no podrán nacer gracias a las leyes que tú y los tuyos (y las tuyas), Bono, ideais, votais y firmais.

Tú, Bono, no eres un asesino con pistola, metralleta, bomba atómica o cámara de gas: Tú y los tuyos matais con leyes.




p.s. Por cierto, se me olvidaba: Tanto te molesta Pinochet y no te molesta el abuelo de tu nuera, el cojo Romanones.

n.b. No me pregunten, que no sé más: Pero la que está en la foto junto a Bono es una dominica liberal, de importación, con la lengua muy suelta y la fe descompuesta, que no sé qué pensará de la ley ni de la culpabilidad de Bono. Muy arrimada la veo al presidente abortista del Congreso.

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viernes, 27 de noviembre de 2009

Un requiem a media luz



Se me iba Noviembre sin un buen Requiem. Y no puede ser. A mí no me gusta Mozart, salvo el Requiem y otras cuántas piezas/fragmentos passim. Pero el Requiem sí, mucho. No sé si conté que estuve en un Requiem de Mozart por Mozart, memorable. Fue que a no sé quien se le ocurrió la tremenda de organizar una Misa de requiem por Mozart con su Requiem, de verdad. Y en San Pedro del Vaticano, nada más y nada menos. Tuvo que ser - por ahí tengo los prospectos, metidos entre las páginas de algún libro que no sé cual ni dónde estará - tuvo que ser en Noviembre del '92, si no estoy más alzheimer de lo que me temo. Fue un horror.

No recuerdo la orquesta, ni el coro, ni el director (quizá el plantel del Santa Cecilia???...no sé; o los del Mozarteum de Salzburgo???...no pongo en pie). Pero sí recuerdo que celebraba el cardenal Noé, Don Virgilio, que era entonces Arcipreste de la Basílica de San Pedro. Como fue maestro de ceremonias de Pablo VI se le pegó la voz del Papa Montini y entonaba las oraciones quasi como él, con una vocecita suave y carrasposa, muy comedido.

El invento vino por el bi-centenario de Mozart. Pero como los liturgistas y ceremonieros del Vaticano tenían (siguen teniendo?) alergia traumática reactiva contra el Misal Tradicional y el Rito Antiguo, por no celebrar la Misa tal y como se celebraba en tiempos del Mozart y su Requiem, idearon una componenda: Se interpretaron las partes del Requiem acomodándolas a la Misa de Pablo VI, (introito, kyrie, sanctus, agnus) y la sequaentia Dies Irae se dejó para el final, como una especie de (risum teneatis) de acción de gracias. Tuvo que ver.

Porque en el Vaticano son de piñón fijo para ciertas menudencias y detalles. Por ejemplo, la luz se enciende (toda la espléndida iluminación interior de la Basílica) si celebra el Papa; si no celebra el Papa, a media luz como el tango. Aunque fuera el celebrante el Cardenal Arcipreste y fuera el Requiem de Mozart por Mozart: A media luz.

Como era un requiem y a pesar de ser media luce se veía razonablemente bien, pues la cosa no llamó la atención a la gente que no sabe cómo se ilumina la Basílica cuando celebra el Papa, que da ganas de tocar las palmas (antes tocaban trompetas de plata, ¡las cosas!). Pero vale, valía aquella estupenda media luz para el Requiem. Empezó, siguió, Noé predicó una homilia ligerita, de circunstancias. Prosigue la Misa. La Comunión y todo. Termina con Bendición. Y se retira el Cardenal Noé camino de la sacristía, y en el momento en que bajó del Altar, empezaron a apagar las luces y empezó a sonar el Dies Irae. Las luces apagadas dejaron toda la Basílica apenas con la iluminación corriente de todas las tardes, y en Noviembre, a las siete, en Roma, es noche cerrada. Entonces sí que se creó "ambiente" de requiem, muy propio.

Pero, de pronto, unos estallidos, desde lo alto, como si pisaran cristales y crujieran: "crrrriiiissssstiiiiissssss-chiiiirrrrissscliiiiinnnn-clinnn-clinnn-clinn-triss-triss!!!! Y el coro y la orquesta con el Dies Irae, que es la mitad o más del Requiem. Y los crujidos aquellos, que nadie sabía qué sería, y todo el mundo mirando arriba, a la cúpula, porque parecía qe sonaba por allí. Pero era toda la Basílica la que rechinaba, cornisas, cúpula y artesonados.



Yo, muy yo mismo, inmutable, recogido, rezando y oyendo el Dies Irael y los chirridos como si no hubieran chirridos y sólo sonara el Requiem. Pero a mi vera había un prelado que estaba invitado, sentado junto a mí, los dos en preferencia porque teníamos buenos biglietti de esos que dan a prelados y monseñores y compromisos de curia etc. Y el prelado que estaba a mi vera decía por lo bajini, profundo : -"Ja,ja,ja; jo,jo,jo; ju,ju,ju...". Después me enteré que le habían propuesto otro Requiem de Mozart en su Catedral y por eso fué, a ver cómo quedaba, y poder decir si sí o si no.

Cuando terminó - aplausos comedidos, San Pedro impone mucho y con luz no-papal, mucho más (y después de un requiem, más) - nos enteramos por fín qué habían sido aquellos molestos chasquidos: Los cristales de las lámparas de artesonados, cornisas y el tambor de la cúpula, que rechinaban al enfriarse y hacían todo ese ruído multiplicado por los ecos de la Basílica, y más notorios por el silencio educado de los asistentes-oyentes del Requiem de Mozart por Mozart.

En fin, una tarde inolvidable, muy de Noviembre, muy selecta.





No pongo el Requiem de Mozart, no sea que me rechine el blog. Me he decidido por el de Cherubini, que me gusta mucho también, y es tan romántico, tan royaliste, tan demodée ancien regime, tan reaccionario, porque lo compuso para el infeliz Luis XVI, que en paz descanse y santa Gloria haya. Amen.

Lo compuso, claro, post-revolutionem et post-guillotinam. Si no, nos hubiéramos quedado sin Cherubini y sin su Requiem.

Las revoluciones y las izquierdas son de estética tan ínfima que no tienen requiem, ogh!

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