domingo, 22 de febrero de 2009

La Santa Cátedra / La Santa Sede

La fiesta del 22 de Febrero aparece en el Misal antiguo como "In Cathedra Antiochena Sancti Petri", con la rúbrica de que todo se hiciera como en la fiesta del 18 de Enero "In Festo Cathedrae Sancti Petri, quae Romae primum sedit". Así, la fiesta actual reúne en una sóla esas dos celebraciones, tan significativas, las dos ligadas a la memoria de una sede petrina, una en Antioquía, la ciudad donde se llamó por vez primera "Cristianos" a los discípulos del Señor, y la otra referida a la Sede Romana en la Urbe, donde finalmente el Apóstol evangelizó y fué martirizado.

La Oración del antiguo Misal es muy bella, católico-romana neta:
Deus qui beato Petro Apostolo tuo collatis clavibus regni caelestis ligandi atque solvandi pontificium tradidisti: concede ut intercessionis eius auxilio, a peccatorum nostrorum nexibus liberemus. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.

La del nuevo Misal, es otra, también tomada del antiguo eucologio romano:

Praesta, quaesumus, omnipotens Deus, ut nullis nos permittas perturbationibus concuti, quos in apostolicae confessionis petra solidasti. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

La primera recalca el poder de las llaves entregadas por Cristo a Pedro; la segunda la firmeza inconmovible de la roca apostólica, fundamento de la unidad de la Iglesia del Señor. Las dos fiestas celebran, además, el pontificado supremo del Apóstol primero en Oriente y luego en Occidente, en dos momentos sucesivos de su apostolado universal.

La fiesta de la Sede de Pedro aparece atestiguada ya en la Depositio Martyrum del 354, con lo que se le supone una memoria antiquísima de la Iglesia Romana. Desde la E.Media se vincula a la veneración de la reliquia de la Sede, que ha llegado a nuestros dias envuelta entre la tradición y la leyenda. De hecho es una cátedra de cierto estilo pre-románico, muy semejante a otras del periodo bizantino. Está adornada con placas de marfil grabado; la madera original de acacia de la primitiva sede ha sido embutida en otra estructura de roble. Con el tiempo se le fueron añadiendo refuerzos de hierro y unas argollas para facilitar su transporte, porque estuvo en uso durante siglos, como un elemento del mobiliario litúrgico para las ceremonias papales más solemnes.


Durante las obras de enriquecimiento y decoración del interior de San Pedro encargadas por Urbano VIII al maestro Gian Lorenzo Bernini, el papa decidió reservar definitivamente la reliquia para su sóla exposición-veneración, y el gran genio del barroco idea el Altar de la Cátedra, una imponente mácchina de bronces, mármol y estuco que centra el ábside de la Basílica Vaticana, en la perspectiva axial de las Puertas de Bronce, la nave, el Altar de la Confessio con su baldaquino y, en el fondo, la Cátedra con su fastuoso rompimiento de gloria. El espectáculo visual-emocional es inigualable e insuperado.

Pero lo material estético es sólo un trasunto representativo de la doctrina y la fe que se enseña y confiesa. Durante los pontificales romanos, cuando todavía el minimalismo litúrgico de los ceremonieri post-vaticanistas no habían arramblado con las solemnidades de las venerables liturgias papales, el Pontífice se sentaba debajo justamente de la Cátedra de la Gloria. Casi en un manifiesto pontificio, la sede del Papa en la tierra tenía por encima la Cátedra Petrina fundamento del Pontificado Romano, y sobre esta lucía el resplandor del Espíritu Santo representado en el vitral barroco que proyecta su luz dorada desde el fondo a toda la Basílica. Como un auto sacramental romano, la cátedra berniniana efigia a los Santos Padres de Oriente y Occidente, colosales figuras de bronce que sostienen la Silla de Pedro, como un dosel de fondo de la sede del Papa que rige a la Iglesia urbe et orbe. Eclesiología en imagen viva.


Las innovaciones de los liturgistas del post-Vaticano II fueron ya notables durante el pontificado de Pablo VI. Poco a poco fueron desapareciendo rituales, elementos, signos que marcaban el perfil tradicional del papado. Juan Pablo I, en su efímero pontificado, marcó un hito desafortunado al prescindir de la Tiara en la ceremonia de su coronación, precedente que asumió luego Juan Pablo II y que parece haber finiquitado Benedicto XVI de forma más terminante al dejar de representar la tradicional insignia papal incluso en su stemma-escudo. Una lamentable decisión que parece remediarse porque desde poco tiempo después de aparecer el escudo oficial de Benedicto XVI timbrado con la simple mitra episcopal, también fueron apareciendo en las fachadas de algunas iglesias y basílicas romanas el escudo del Papa Ratzinger con su correspondiente Tiara. Esperemos que se imponga y alguna vez apareza así en los sellos oficiales.

Lo que parece que tiene más dificil retorno es la sedia gestatoria. Hasta Pablo VI se usó habitualmente y, siguiendo la costumbre, el Papa entraba en las audiencias a los peregrinos, en la Sala Nervi, portado en la gestatoria. Todo el mundo le veía y le aclamaba. Los breves días de Juan Pablo I se utilizó la sedia, casi impuesta por los romanos que recibieron al Papa cuando fue a tomar posesión de su catedral de Letrán con la gestatoria dispuesta, y Juan Pablo I, al menos en esa ocasión, fue digna y solemnemente llevado procesionalmente a la manera de sus Predecesores. De Juan Pablo II se pueden y deben admirar muchas cosas, otras no. De entre los patentes desaciertos del Papa Wojtyla quizá uno de los más llamativos fue el estilo tan poco concorde con la tradicional solemnidad romana que se impuso en los ceremoniales de su largo pontificado. Paradójicamente, la sedia gestatoria nunca tuvo más razones que justificaran su uso que en los últimos años del quasi valetudinario Pontífice. A pesar de todo, la sedia no se recuperó.
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Que el Papa no es un primus inter pares jerárquico es dogma. Que lo que es supera en entidad, grado y dignidad a cualquier potestad eclesiástica, es claro y sólo lo dudan quienes son extraños en y para la Iglesia. En concordancia con estas verdades/realidades, los signos pontificios no deben ser, no pueden ser los mismos que los identificativos de la jerarquía común. La venerabilidad de un sacerdote u obispo se encumbra de manera sin par cuando se refiere y toca al Sucesor de Pedro, Vicario de Cristo y Cabeza visible de la Iglesia.

Ninguno se ha sentido cómodo en la Sedia, ninguno ha llevado con agrado la tiara. Aunque el semblante aparezca recogido y el gesto sereno, cualquiera adivina la molesta mortificación de sentarse en la sedia gestaoria o de llevar la tiara en la cabeza. Pero es el "officium", y también un "ministrare": Servir de símoblo de la Iglesia y prestarse a ser venerado en cuanto figura y suma representación terrena de la Iglesia. Y la Iglesia necesita y quiere esa imagen.


Cuando me confieso "más papista que el Papa" me reconozco como uno de esos que enseñan lo que el Papa es y estarían dispuestos a recordarle al Papa lo que es. Al contrario de tantos que no entienden, no comprenden...o no quieren. Un síntoma doloroso para la Iglesia y para los creyentes católicos conscientes de nuestra catolicidad.

Y es triste ver que un mundo que vive tanto de signos se niegue a asumir los signos más propios de su identidad...a no ser que quiera desentenderse o apostatar de esa identidad.

El Estado de la Ciudad del Vaticano que celebra los 80 años de los Pactos de Letrán es una institución histórica, humana, pero no de hombres en cuanto representación de la Iglesia de Cristo y su Vicario. Por eso es más que un estado, por eso es Santa Sede. La que hoy se celebra y venera en la Liturgia Romana, no como reliquia del pasado sino como misterio de y en nuestro presente.
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Oremus!
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+T.

Es Carnaval

En casa contaban que el Carnaval se dejó de celebrar "antes del Movimiento". Esa datación cronológica era recurrente y salía a menudo en las conversaciones de mesa camilla y brasero, cuando mis tías, entre rosario y rosario, nos contaban cosas de su época feliz. Decían "antes del Movimiento" como una elipsis para no decir la Guerra, por no refrescar dolores ni evocar fantasmas. Así y todo, siempre se escapaban unos suspiros delatores, como brisas del alma y del tiempo que pasó pero dejando reserva de suspiros para los restos. Hasta el último suspiro.

Una cosa tuve clara: Que el Carnaval no era virtuoso, sino crapuloso. También concluí que hubo carnavales de distinto grado, de varia intensidad y efectos. Los que mis tías gozaron tuvieron que ser poco más o menos como una fiesta de cumpleaños de ahora, de esas que los padres hacen para sus crios, como una especie de ensayo de relaciones sociales. Fueron aquellos carnavales de casa decente, con buñuelos, chocolate, anís y ponche. Y mucho rigodón y sevillanas. Y a las doce de vuelta, como la Cenicienta.

Después supe más de carnavales, leyendo. En Cadiz por Carnavales nunca estuve. He estado antes y después del Carnaval, la semana antes o ya en Cuaresma, con rastros de papelillos y serpentinas por las calles y un tablado medio desmontado en la Plaza de San Antonio. El Carnaval de Cadiz es la sublimación de la pocavergüenza y el summum de la ordinariez más exquisita, chabacanería que se vuelve risa contagiosa irreprimible en cuanto se escucha el pito de una chirigota, como una carcajada guasona y socarrona a lo Pemán, gloria de "La eternamente vencedora".

De Jerez, al ladito de Cádiz pero en otro mundo, es el padre Coloma, que en Pequeñeces plantea un drama con presentación-nudo-desenlace entre Carnaval y Cuaresma, se puede decir. A mí me gusta leer Pequeñeces por Carnaval, porque leí el novelorio un año por carnavales, yo estudiante todavía. Y me hice adicto. Otra novela de Coloma se llama casi igual, "Solaces de un estudiante", y también sale el Carnaval. Y en una lectura recreativa, "El primer baile", también. Y en "La Gorriona", y unas estampas de Carnaval y Domingo de Piñata deliciosas en "Por un piojo". Tengo 2 obras completas del p. Coloma, una para leer yo y otra para prestar; pero no la presto por miedo a perderla; la otra, la primera que tuve y leí, es en casi una obrita que Coloma hubiera escrito con gusto (y no tiene final todavía, a saber), pero esto ya lo he contado, otro año, casi lo mismo.

De otros carnavales también tengo semblanza literaria, de lectura, que soy sujeto de mucho libro y poco mundo. Y como el carnaval es mundano, sospecho que soy quasi analfabeto carnavalista, a pesar de lo leído.

De Cuaresma se más.

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sábado, 21 de febrero de 2009

Un pipiolo que escribe


Este de la fotito es un pipiolo, con cara y tipo de idem. Se llama Tony O´Neill. El O'Neill, pase, pero el Tony le hace más pipiolo. Y me parece que le gusta. A mi no, pas du tout. Del sombrerito, opino que es un detalle de buen gusto que es de mal gusto, por todo lo demás que no va con el sombrerete y la corbata look '60, la cara de niño bueno y esa solapada agresividad emboscada tras la mirada de cachorrito. No.

Pero el mocito ya tiene hasta "generación". La "generación" es un invento de literatureros, surgida en conatos de antologías, una catalogación relativamente petulante, de tesina. Tuvo éxito la ocurrencia, y ya en el 27 hubo "conciencia de generación" (los del 98 fueron pioneros, y salvaron cierta dignidad, todavía), y desde entonces hay que adscribirse (o tener quien te adscriba) a una para ser alguien en el quien es quien literaturero. Una vulgaridad, pues, si se considera que el precedente, antes, se computaba en "siglo". Y hay que ser cretino-cultural para entenderse "generacionista" de tales y considerarse a la altura del Siglo de Oro o del Grand Siècle o del Trecento florentino, un poner.

Pues el pipiolo de la foto a lo Charlot es, videtur quod, de la "generación offbeat". Ignoro quien pueda ser el inventor de esa generada offbeat, pero me parece más que probable que el que sea que tuvo la gracia de apadrinar y ponerles mote ya estará cobrando derechos de autor y copyright por cada vez que se diga, se cite, se escriba "generación offbeat". Si hay una constante referente a las nuevas "generaciones" literatureras es lo pronto que se les despierta la vis del copyright. Los pollos salen del huevo despabiladísimos para este negocio.

En este como en otros casos de la post-modernidad y el pseudo-arte, lo admirable es que se debatan en el fondo cuestiones de dinero, sumas considerables de esas que "motivan" suficientemente al escritorzuelo que fuere a escribir. Pero no es la historia de Dickens quemándose las pestañas a la luz de un quinqué, ganándose el pan por entregas, o de Dumas y su enigmático "negro". No, esa época pasó y ahora la post-modernidad hace antes al millonario y al literaturo sin solución de continuidad y en una entrega. También con publicidad de agencia, web, y editorial rampante, para que el mundo descubra el nuevo lanzamiento y su lanzado.

Si hay un mundo snob es el de las élites culturales; el snobismo nació en los salones y creció en las tertulias. Nadie que se tenga por algo y mire por encima del hombro a los demás que nada son se atreverá a reconocer que el perengano de marras es un petardete infumable o que jamás ha leído del sujetillo una línea, ni piensa hacerlo. Con lo que hay que leer y lo que se puede leer, ponerse a leer "a la page" es signo de la misma mentecatez que el que visita pasarelas de moda y se pone lo que dicen que se lleva esta temporada. Quedan pocos señores que van al sastre y se visten a su gusto, tan pocos como los que leen lo que les gusta y se asquean displicentes cuando ven que les pueda rozar la dictadura de la moda editorial. Y no es cuestión de dineros, sino de gusto, buen gusto. Y en música y demás lo mismo: Buen gusto para el gusto propio.

Encontraré una excusa razonable para el que tome el florete y combata por el derecho de la literatura del siglo XXI: El derecho mismo a que el siglo XXI tenga "su" literatura, que no se lo niego. Lo que niego es que sea "esta" literatura. El Lazarillo de Tormes, que es espejo y alma del XVI más crudo y descarnado, es anónimo y no apareció con crítica, publicidad contratada y mesa redonda. Au contraire, estamos en el momento este en que primero es el nombre y el perfil, y después la obra. Una obra tan discutible, que nadie lo dude. Lo reciente por lo reciente y lo novedoso por lo novedoso y lo contestario por lo contestatario no es el arte por el arte.

La gacetillera (que puede que sea admiradora ren-di-da del Tony y su sombrerito y su miradita pestañosa de caramelín) pregona enfática que el lema de la offbeat people es "sea lo que sea, me opongo a lo que sea"...o algo así. Muy radical. Pero me temo que sin raíces, improvisando en perpetuum mobile contra mundum, sin apoyo en nada para oponerse a todo. Y cabreado. Con carita de niño bueno peligroso, o con trazas de bruja post-moderna o de mugriento fan heavy-metal (veáse la foto del trio).

Con toda la contundencia de ese manifiesto offbeat, me opongo y mando al muladar noveluchas, papeluchos y literaturillos de esa ínfima pero bien promocionada especie. Ni que decir tiene que si fuera o fuese una "ella" la escritorcilla, desmejora en proporción mi disgusto. Yes.

Sólidos principios, firmes convencimientos, irreductible opinión.

p.s. Se me olvidaba, que quería decirlo: Fernán Caballero for ever!!!

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viernes, 20 de febrero de 2009

Blasphemia in loco sanctior

Esto es nuevo. Si no en la intención, por lo menos según el "formato". Un ataque de la judería al corazón de la Cristiandad. Y todo a poco del incidente magnificado de la salida de tono de un obispo tocante a las estadísticas de la shoáh, con el Papa acosado y los rabinos rabiando. Israel, otra vez Israel. O, por lo menos, en Israel:



Volvemos a lo mismo: Contra Mahoma ni una risita porque los moros tiran a matar. Pero contra Dios y su Iglesia, sí, que tienen mandado poner la otra mejilla.

A veces me tienta la imaginación deseando que salga un comando de vengadores que metan miedo. Ni falta que diga ni explique que la tentación también incluye ser tan comprensivo y protector y sensible con los activistas como los son los curas etarritarris vascuences y el Uriarte u el Setién con los asesinos de la eta. Con una maitzación: Simpatizar siquiera un átomo con un vasco asesino es ser tan asesino (en el alma) como el asesino etarra; pero mostrar viscerales simpatías por uno que le pone las peras a cuarto a los blasfemos (que total y al fin y al cabo van a arder en las llamas vivas muy bien ardidos), eso es corregir al que yerra y promover la atrición (sobre contricciones no digo, que eso es de internis y no me toca). Y sería por su bien, para que se arrepientan. Pero ya digo que es tentación: Lo de poner la mejilla y rezar por los que injurian y calumnian es Evangelio, nuestro Evangelio . Pero no se olvide que también es Evangelio que existe un infierno para los réprobos, socios del diablo y los suyos.

Ahora vuelvo también a pensar en el Papa y la peregrinación de Mayo, cuánto trabajito le va a costar y qué penoso le están poniendo el caminito, unos y otros y todos juntos contra él.

Israel es un caso que raya el absurdo en y desde muchos ángulos y perspectivas. Por lo pronto, el pueblo más "teológico" de la historia ha llegado a la post-modernidad siendo uno de los reductos del ateísmo y el secularismo más notables. Y sin embargo, se acoge al remoto Pentatéuco cuando tiene que justificar la invención del estado de Israel. Cosas veredes.

El programita ese, sea lo que haya sido, es un botón de muestra, pero no el único. También es sintomático que los marigaytas pupulen en Tell-Aviv, que un travesti represente a Israel en Eurovisión, o que la degeneranza reivindicante se organice un desfile-carrousel en Jerusalén, para lucirse (por cierto, ahora que sale, cada vez estoy más convencido: tres cuartas partes del invento de los gays y demás perrerías anejas es sólo por lucimiento, que es notorio lo que gusta a la especie lucirse en pasarelas, las que sean).

En España y Europa y Occidente, pitorrearse de los creyentes se considera ya tan "normal" que esta anécdota de la tele israelí no sería noticia. Espero y deseo que, siendo en Oriente, el episodio tenga otras consecuencias.

Soy pro-inquistorial confeso, también lo he dicho alguna vez. Y me alegraría mucho que volvieran los tremores inquisitoriales. Para algunas cosas, especialmente, como estas, verbigracia. Ni de lejos creo en el terrorismo religioso, tan contradictorio con el Credo, si se diera. Pero sí impondría penas muy duras, muy severas, a toda esa canalla infame que se rie de lo más santo.

Ya llorarán, que esos pecados si no se lloran en la tierra se lloran más allá. Fijo.

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miércoles, 18 de febrero de 2009

Nuestra Santa Escuela


Mi cofrade Jesús Mª me ha regalado esta joyita, como un tesorito del Odyssey rescatado del fondo del mar de los olvidos. Es que somos -rancio él y más rancio yo - de esta conspicua Escuela, que se intitula de La Natividad de Nuestro Señor Jesuscristo, institución de la vieja Sevilla que fue y que ha sobrevivido providencialmente a través de muchos capítulos de historia propia y ajena.

Para información de los ignorantes y/o curiosos, sumariamente, las "Escuelas de Cristo" son congregaciones mixtas de clérigos y láicos, independientes, con sólo cierta vinculación espiritual, no canónica, entre unas y otras. Por regla, no pueden pasar de los 70 miembros, de los cuales 30 pueden ser del clero y 40 seglares, cuidando siempre que los sacerdotes no excedan en número a los fieles comunes. Se obligan a vivir aspirando a la perfección cristiana, y participan semanalmente en un ejercicio de oración-formación-penitencia en un oratorio, a ser posible propio. Para su regimiento, la Escuela tiene a su frente un "Obediencia", sacerdote hermano de la institución elegido cada seis meses por los miembros, y que cuenta con la ayuda de cuatro o cinco cargos también elegidos entre todos, cada uno para un servicio de atención-mantenimiento. Así de simple.
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En el ejercicio semanal (los jueves por la tarde-noche, preferentemente) se rezan unas preces, se lee y explica-predica el Stº Evangelio, se pide por turno a algún hermano que comente algo a propósito, bien sobre la Sgdª Escritura, el Credo, o algún tema de doctrina o moral; seguidamente se reza el Miserere y se practica una displina en común; se concluye con el rezo del VeniCreator, preces a los Santos patronos de la institución, y Salve a la Virgen. Así. Pero lean, lean la cedulilla impresa, que lo cuenta todo muy bien.

Aunque del dicho al hecho...Por lo pronto, la disciplina no se toma desde hace más de cuarenta años (oh, ese intervalo, esa temporada, de los sesenta fatales al hodierno dia...). ¿Por? Por razonadas causas, pero ninguna de peso y valor suficiente. En el fondo es que nadie se atreve a reconocer que nos da "complejo" disciplinarnos, y más si es a la manera que era en la Santa Escuela:

- A un toque de campanilla del padre Obediencia, dos hermanos apagan las luces del oratorio, y sólo quedan encendidas una vela semicubierta por una linternilla en la mesa del Obediencia y dos faroles al pie del Altar, flanqueando una calavera (calavera real, de un difunto real, hueso como mis huesos y los de usted). Apagadas las luces, los hermanos presentes se desnudan la espalda con decoro y modestia, toman la disciplina que previamente se les ha repartido (latiguillos de cáñamo trenzado y anudado, de unos 45 cms. de longitud y seis extremos) y se flagelan las espaldas lo que dura el rezo a dos coros del Miserere. Acabada la salmodia, se componen la ropa, se encienden las luces y se prosigue el rezo del ejercicio. Se proseguía, quiero decir, porque ya no se hace.

En paradójica y contradictoria secuencia, las penitencias han ido cayendo en tanto y cuanto más iban aumentando los actos, tendencias y omisiones penitenciables. Y me refiero al universo mundo, y a la Iglesia (¡Ay!) que es la promotora oficial de la cosa: "Paenitentiamini et credite Evangelio!". Salvo algunas reservas espirituales (que no digo cuales, cuya reserva me reservo), hoy no se flagela quasi nadie. Alguna vez conté aquí que ya ni hacían flagelos ni nada. Nada.

Conque la Escuela, ahora, sólo reza. Y reza cada vez menos porque no reza lo que y como tenía que rezar. En mala hora, se "adaptaron" los rezos del latín al castellano vulgar; y en peor hora el adaptador siguió adaptando sine freno. La última barbaridad fue invitar a doñas a algunos ejercicios, y terminarlos con un piscolabis, una merienda "pia" para el concurso asistente.

Sí, ya toca que diga eso, ahí va: O tempora, o mores!



Pues eso.

Y por eso me ha congratulado el regalito de mi confratello. Es una cedulilla de recuerdo y propaganda, por los Pactos Lateranenses, que ahora hacen 70 años y lo están celebrando con una exposición y otros actos en el Vaticano y en Roma. Y aprovechando la fausta ocasión, la Stª Escuela se hacía también publicidad. Señal de que no andaba suficientemente bien nutrida de miembros activos la Stª Escuela, deduzco.

Peor estamos ahora. Yo hace una temporada que no asisto, por excusables motivos y válidas razones. Pero también, mayormente, por falta de virtud (mía y de los demás, los otros pocos que son y deben estar).

En fin, que ahí quedó mi testimonio, con explícito mea culpa.
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p.s. La vanitas de Champaigne no es adorno. Es que también tenemos calavera (una media docena en uso) en la Stª Escuela, tal cual una vánitas barroca, con su relojillo de arena y todo, todo, todo: Espíritu es lo que nos falta, calaveras no.

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martes, 17 de febrero de 2009

Ay Sión, Sión...!!!

No se por qué (algo se porque uno sabe (aunque no sabe ni todo ni siquiera parte de la parte (pero sabe por conjetura, por intución, por atento al Antón-pirulero))), pero imaginaba algo así, o por el estilo. Me explico:

Resulta que leo esto: Israel inunda Internet de propaganda . Que no me extraña, dada la dificil, cada más insostenible e injustificable trayectoria del Estado de Israel. Si - como se teme - el nuevo gobierno que se forme vuelve a las canalladas contra Gaza y los palestinos (y como distracción para la internacionalidad despistada meta más cizaña en el avispero de Medio Oriente, ya sea en Líbano, ya en Siria, ya en Irán (que el Señor nos libre), el peligrosísimo estado israelí necesita maquillarse o disimularse o infiltrarse o marear la perdiz o buscar un buen zarzal lobero para perdedero de propios y extraños. Es urgente.

Me alegro que una vez serenada la rabia de los rabinos (el año pasado la oratio pro iudaeis, esta temporada la marea por lo del imprudente lenguaraz Msr.Williamson, la que siga no se cual podrá ser (pero ya estará preparada, y la siguiente y la siguiente y la otra de más allá)) y retomadas la vía de las buenas intenciones, en Mayo - Deo volente - Benedicto XVI pueda ir de peregrinación a Tierra Santa. Los Santos Lugares necesitan esa presencia del Vicario de Cristo, que rezará con toda la competencia del sucesor de Pedro por aquella Patria de los creyentes, tan maltratada y herida, siendo como es la Tierra de Dios.

Quisiera (y más lo querrán los más santos que yo (y más lo quiere el Santo de los Santos, bendito sea!!!)) que este Israel deje de ser este Israel archi-conocido por sus desaciertos, malas disposiciones, violencias, agresiones, venganzas, represalias y represiones. Que sea otro Israel, que se geste como otro Israel, que se reconozca como otro Israel, que se regenere como otro Israel. Que auto-apostate de ser el Israel que es y renunecie a serlo jamás.

Y así no tendrá que tramar campañas de auto-apología (imposible, a estas alturas).

La otra semana, cuando la campaña de Manos Unidas contra el hambre, no recuerdo quién daba datos tremendos: Con los gastos de lo que gasta EEUU en la guerra-ocupación de Irak durante un año (1 año) habría suficiente para gestar y articular recursos y medios que acabaran con el hambre en los países del Tercer Mundo. Cuando lo leí, inmediatamente pensé en Palestina-Israel: ¿Qué se hubiera podido conseguir si lo que Israel lleva gastado en armas para matar, herir y destruir se hubiera empleado para el bien, la paz, la integración social, la educación...?

Todas esas cosas que algún día se tendrán que hacer pero cada día es más dificil e impensable que se hagan porque hace 70 años que no se hicieron y hace cincuenta que no se quiere hacer y hace cuarenta, treinta, veinte, diez...años que se hace todo lo contrario para que se puedan hacer.

Una necia locura. Si piensan que con movilizaciones en interrete se palia la cosa, van listos y estamos listos.

Pax super Ierusalem!

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viernes, 13 de febrero de 2009

Galería de impías horrendas (atque blasphemas)

Uno no gana para sustos, hoy más que ayer pero menos que mañana. Y la culpa, en este caso, es del internete - gracias a Dios - que no se sabe nunca con lo que se pueda topar en los procelosos mares de la navegación virtual.

Pero esto que traigo y que pongo es pornografía pseudo sacra pura y dura, hard-hard-heavy king size. El que tenga bemoles, que se atreva, yo ya he advertido, no me acusen luego ni me pidan daños y perjuicios:

Galería web-page de horrendas impías ellas

¿Qué? ¿Es o no es para echar a correr sine freno?

Por lo que a mí respecta, no se cómo salir del shock, y me temo pesadillas recurrentes en noches de íncubos y súcubos, con las caras (y demás) de estas ellas, colmo de aberración.

Lo peor es que no las querrán ni en los infiernos (que el demonio es malo, pero tiene juicio), y a ver qué van a hacer sueltas por ahí, causando estragos y remedando acciones sacras para acomplejados incáutos (por cierto que sale un calvo en la galería que no se bien por qué sale...a no ser que sea calva en origen o pretenda ser ella en futuro).

En fin, esto es el fin (a ver si acaba de una vez, y acabamos).

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Ministros, justicieros y monterías

Otra vez en el proscenio. Uno de los personajillos más ridículos de nuestra insufrible escena política, fantoche histriónico de considerandos, autos, imputaciones y resuelvos. Su psiquiatra sabrá qué desarreglos psíquicos le afectan y perturban. Yo intuyo un profundo complejo de inferioridad de no se decir qué etiología, que desemboca en un "aquí estoy yo" voluntarioso, superiorista y disimulante. Más o menos, porque no soy psiquiatra y entiendo de otras cosas etc. Pero tengo impresiones y me hago conceptos, composiciones de persona y lugar. Y este judicato es un peligro.

Un peligro muy bien manejado ad usum de la piara, tan afirmada en clientelismos de los tres poderes subsumidos en uno, sin distinción de funciones y una sóla y omnímoda esencia político-partidista. Es el de la cachiporra, el tente-tieso del estacazo y la trifulca, el que sale al tabladillo sin aviso, cuando el titiritero quiere darle fuerza a la farsa de los muñecos. ¡¡¡Pim, pam, pum!!!

En otros sitios de más prestigio no lo hubieran aceptado. Aquí sí cabe porque las tragaderas son tan anchas como angostas las mentes, en proporción a la inversa. Somos así y así nos estan conformando, todos conformes.

¿Y los afectados? Los afectados no sirven ni para pienso de cabaña porcina de granja. Ni para limpiar la casa (ni para convivir cínicamente con su basurilla, si no). No son competentes ni para echar testosterona al asunto, ahora menos que nunca que se imponen hembras y mandan. Una vergonzosa calamidad.
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Lo más cómicamente tipical spanish es que todo se trame y destape en y a propósito de una montería. Ellos que todavían sacan nodos con el Generalísimo queriendo tacharle de no se sabe qué porque gustaba cazar y le organizaban cacerías. Y ellos están lampando por hacer lo mismo, vestirse de verde inglés, tweed escocés y loden austríaco. Y con foto, of course. Caza mayor, of course. Con cuernos, faltaría más, que no hay montería sin cuernos y ladies ad casum.



Le tengo - no se si lo he confesado - especial adicción al magistral documento intitulado "La escopeta nacional", un peliculón del enorme Berlanga, esperpento en tono mayor real como la España misma, inmortal y perdurable. Véase y coméntese. Transportense situaciones, múdense las dramatis personae y tradúzcanse diálogos, acomodados a la España de la piara. Es muy divertido el ejercicio, ameno e instructivo.

Entonces aquellos que hubo, hoy estos que hay. Pero los mismos, hijos de mater Hispania al son del Gato Montés (o España cañí).

Y un carajillo para el frio.

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