viernes, 25 de enero de 2008

Conversiones


La fiesta de la Conversión de San Pablo es una excepcional ocasión litúrgica que festeja una excepcional conversión de un personaje excepcional. Alguna más de ese estilo hay por ahí, repartidas entre las fiestas y memorias de los calendarios litúrgicos particulares de las Órdenes y Congregaciones religiosas, pero en el Misal Romano es una excepción que no se repite con ningún otro Santo, porque a ninguno se le celebra con ocasión de algo tan extraordinario como la conversión.

Los relatos de la conversión de Sáulo están repartidos entre los Hechos de los Apóstoles y las propias Epístolas Paulinas (Hch 9, 1-18; 22, 5-16; 28, 9-18 y Gal 1, 12-17) Conviene leerlos seguidos para hacerse una idea del impacto del episodio en la vida de la naciente Iglesia y en el propio Pablo, que repite una y otra vez su "experiencia". Pasar de ser perseguidor a ser apóstol, es algo definitivo, tanto que quedará luego reflejado en la teología paulina, al alternar el binario muerte/resurrección como configurantes de la experiencia-transformación de la vida cristiana.

Del encuentro con el Señor camino de Damasco, también le queda una huella en su eclesiología: Aquel "...Sáulo, Sáulo ¿por qué me persigues?..." dió a entender al inteligente Paulo que perseguir a la Iglesia era hacerlo con Cristo, y que había una conexión que él determinaría identidad entre el Señor y su Iglesia: Corpus Christi quod est Ecclesia (con una resonancia sacrificial-eucarística que también el perspicaz Apóstol profundizaría luego). Fue una conversión, profunda, transformante, irresistible...¿Irresistible?

Yo, como los otros que andan por sitios como yo, me he reído en ejercicios, retiros, meditaciones, pláticas y demás foros espirituales cuando salía el tema de la gracia y la conversión y el sacerdote platicante hacía una ocurrente y sabrosa mención de la "gracia tumbativa", a saber: Especialísimo auxilio espiritual que a modo de empujón, batacazo, caida en picado o ataque fulminante afectaba a un pecador que quedaba ipso-facto convertido en santazo incontinenti. Sic (más o menos).

¿Eso fue lo de San Pablo? ¿Una irresistible gracia tumbativa incontinenti? Si se sacara el tema en una disputata escolástica, los sed contra lloverían; muchos (casi todos) con las pegas referidas al libre albedrío del pecador para poder hacer eventual resistencia a la tumbativa en cuestión. Porque ese es un quid (entre otros) que el fascinante Tractatus de Gratia tiene bloqueado desde las apasionantes controvesias De Auxiliis, allá por el siglo XVII, que el Papa mandó callar...y hasta el presente, porque la mini-teología de hoy apenas balbucea un anacrónico discurso pre-niceno, o se distrae haciendo teologías en porciones de lo que sea o para lo que sea o de dónde sea. Sic (más o menos y con las notables excepciones que caben y son).

Desde un exámen "interno" de los textos del relato de la conversión, deduzco que esos días de ceguera, con la conmoción previa de la voz en el camino y la visita final de Ananías, tuvieron que ser un intenso proceso que resolvió en tan breve intervalo la trayectoria que a otros puede llevar una vida (o más). Aquí conviene traer a colación el versículo de la IIª de San Pedro que dice eso de que "...delante de Dios un dia es como mil años y mil años como un día" (2 Pedro 3, 8-9.), tan misteriosamente esclarecedor del Misterio.

Algo así tuvo que ser...y algo así nos tendrá que pasar. Porque:

- es el mismo Señor que convierte a Paulo el que quiere también nuestra conversión

- y poderoso es Él para efectos y recursos de gracia, Él que es la Fuente de la Gracia

- y no deja lo que ha empezado, ni retira la palabra dada, ni revoca sus dones ni su vocación, ni cierra sus Cinco Llagas que están abiertas y activas y sensibles

- y además y finalmente (y con perdón) no somos Saulo, que cuando iba camino de Damasco llevaba en la conciencia la lapidación de Esteban Protomártir y andaba persiguiendo y atormentando cristianos.

Estos particulares paulinos me hacen ser muy optimista, porque a pesar de mis pecados que son (y los que han sido, más los que me temo vendrán en comisión), si a Saulo lo convirtió en Pablo a mí me tiene que convertir en un super-mejorado Terzio que yo no sé cómo será, pero que tendrá que ser espléndido en la misma proporción que va de Saulo a Pablo (lo que pasa es que en mi caso y en el de Uds. se está espaciando el lapsus, porque cada guiso tiene su tiempo, cada fruto su estación, y cada alma el tempus del ictus de su tumbativa incontinenti).

¿Me he explicado? Pues sic...más o menos.

Amén.
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p.s. Gracias a Dios que no estamos en siglo de peritos y virtuosos teólogos, porque si al Maestro Ávila lo tuvieron tres años preso en la Inqusición de Sevilla, no sé lo que me tocaría a mí si le hicieran una inquisitoria a esta entradilla de blog.
Miserere!


T.

Atacado por mail!

Acabo de llegar de casa de mi Tía, y me he encontrado un mail terrorista-bomba con un yotube de....¡¡¡ César Vidal !!!

Horrible, temible, terrible: Con pelo cardado en tupé, teñido color caoba, cara boba, cabeza de cacerola...

No diré quién ha sido el terrorista, pero le aviso que lo purgará allí donde se purgan crímenes tales, sin indulgencia que valga.

Para serenarme-tonificarme he tenido que ponerme este youtube de desgravio:




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Pero me temo que no sean suficiente los champiñones danzantes de la Fantasía de Disney bailando el Cascanueces de Tchaikovsky para esfumar la sombra de ese tupé teñido-pedante.

Ah!

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jueves, 24 de enero de 2008

Patronazgo equilibrante



El recurso a la analogía retrata a veces el alma del autor, su interioridad. La Introducción a la Vida Devota trae, entre muchas, esta que describe muy bien al Obispo de Ginebra:

"Finalmente, así como los que están enamorados con amor humano y natural casi siempre tienen empleado el pensamiento en recordar, el corazón en estimar y la boca en alabar al objeto de sus amores, y cuando se hallan ausentes no pierden ocasión de manifestar su afecto por cartas, y en cualquier árbol que encuentran escriben el nombre de la persona amada, así los que aman a Dios no pueden dejar de pensar en él, suspirar por Él, aspirar a Él y hablar de Él, y quisieran, si fuese posible, grabar en todos los corazones del mundo el santo y sagrado nombre de Jesús"
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S.Fcº de Sales, Introducción a la vida Devota, c.XIII
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A veces pienso que los periodistas tienen un patrón súper, muy por encima de los méritos de la profesión. Después pienso que qué Patrón de los que pone la Iglesia a las cosas no está por encima de la realidad pedestre de lo patrocinado y los patrocinados.
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Los patronazgos antiguos - y más si son populares y tradicionales - tienen una simpática lógica interna que pone al Santo junto a algo porque eso ya iba con el Santo y su historia o se le adjuntó por historia. Cuando el patronazgo es más "de oficio", por asignación curial-pastoral, ya no resulta ni tan lógico ni tan afortunado. Que a San Francisco de Sales lo pusieran de patrón de los periodistas porque publicó y mandó publicar folletos y opúsculos de propaganda-devoción católica en la Ginebra acosada por los calvinistas, tiene su explicación...relativa. Lo mismo hubieran podido valer muchos de antes de él, y todavía más de después suyo.
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Una cosa, sin embargo, le da un especial valor al patronazgo: Dado como está la prensa y el periodismo, la piedad amable y suave del Santo ginebrino es un buen contrapeso sobrenatural para nivelar la desfavorable balanza de amarillismos, frivolidades, mendacidades, escándalos y malos poderíos del periodismo.
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La prensa que Sales promocionó como medio de evangelización es de otro estilo, concorde con esa cita del corazón grabado por amor con el Nombre. Existe - puede existir - un periodismo así, pregonero del bien, lo bueno y los buenos; un periodismo hecho con buena intención por buenos profesionales que buscan el bien y cuentan bien lo que pasa, que no ocultan lo malo que sucede pero no buscan lo malo como suceso; que dicen la verdad que conocen y no alteran la verdad de lo que está por conocerse: Un periodismo de buena voluntad y buenas noticias...
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Eso, en cierto sentido, es un Evangelio.
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Y esto una analogía (no tan buena como la del Santo para su Filotea, claro) sobre la buena prensa a propósito de su patrón y su día.
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miércoles, 23 de enero de 2008

Manifiestos


La primera vez que oí la palabra "Manifiesto" fue en casa, porque mi abuela y mi madre y mi tía llamaban "Manifiesto" a la Exposición del Santísimo, y cuando les tocaba el turno de la Hora Santa decían que iban al Manifiesto. Y la gente del pueblo lo mismo: Manifiesto. Así que la palabra me huele, en primera acepción, a incienso, y me suena a Tantum Ergo.

Como en mi casa a los niños nunca nos consintieron palabrotas, ni los mayores las decían jamás, lo del "manifiesto comunista" no lo oí hasta 4º de bachiller, en clase de historia moderna-contemporánea, completando el vocablo con una segunda acepción todavía sin olor ni sonido, sólo con la imagen de ese Marx hirsuto y con cara de ogro que salía en la ilustración del manual de historia. Más tarde, supe también qué mal apestaba y qué estridente sonaba ese otro "manifiesto".

El Viernes pasado, apareció publicado en el Correo de Andalucia un "manifiesto" firmado, decían, por doscientos y pico "cristianos"; entre ellos noventa curas, algunos entre los mejor colocados en el stablishment de la Iglesia Hispalense, ex-curiales, canónigos y párrocos de notables parroquias de la ciudad. Muy mal redactado, como verán, se manifiestan contra el acto pro-Familia del 3o de Diciembre pasado en Madrid (nada que objetar, si eso fuera todo, que no les gustara la fiesta del Día de la Familia en Madrid). Pero el "manifiesto", aparte de apestar a sectario y politicamente proclive a la piara, contiene muy graves enunciados:

1º niegan la potestad-autoridad de la Jerarquía para enseñar doctrina moral sobre la familia y temas anejos

2º desprecian el concepto de ley natural y su valor/contenido universal como fuente/principio de ética

3º nombran despectivamente/agresivamente a los Cardenales y Obispos convocantes-presentes en el acto, y - me temo - incluyen en el desprecio al Papa Benedicto que estuvo virtualmente presente, por conexión-alocución dirigida desde Roma

4º a la vez que invocan la Constitución (dos veces la nombran), no citan ni un versículo siquiera de la Sagrada Escritura ni el Magisterio ni la Tradición que sostenga lo que dice el "manifiesto"

La tropa firmante (Sevilla es una capital provinciana y quasi todo se sabe de quasi todos) apenas tiene credibilidad, salvo la que se auto-invisten los sectarios de esta laya. Pero si el que alienta y promueve el manifiesto es el más notable de entre los supuestos firmantes, la acción/decisión lleva carga de trilita y metralla, porque es de los que no dan puntada sin hilo.

Quizá sea que se echa encima el 9 de Marzo y hay que sacar las comparsas para la campaña de apoyo a la piara y su candidatura. ¿No he comentado que entre los firmantes - clero incluído - los hay estrechos, íntimos colaboradores de la piara caciquera, paniaguados y arrimados al pingüe pesebre? Si será clamorosa la empatía, que al dia siguiente, el alcalde Menteserrín de Sevilla pegaba el "manifiesto" en su blog junto a un retrato suyo (risum teneatis!) de Primera Comunión, manifestando su apoyo manifiesto al "manifiesto".

Increíble si no fuera tan cierto como que la Giralda seguía esta tarde en pié.

Dice el cura de mi Parroquia que cada docena tiene su Judas: Trescientos con firma tiene la Diócesis de Sevilla, clérigos ordenados in sacris incluso, digo yo.

Alguien debería hacer/decir (por lo menos) algo. Dice Antonio Burgos, el periodista, que en Sevilla, pase lo que pase, nunca passsssa nada. Y me temo que nada passsse.

Pero el "manifiesto" con las firmas de los firmantes está publicado y dice lo que dice (y esconde aun más veneno que el que rezuma).

A mí me da mucha pena, me indigna más, y me asquea todavía más.

p.s. Hoy los Obispos andaluces han publicado estas orientaciones: Lástima que no hayan salido antes para que la piara del manifiesto hubiera podido ladrar también en contra.

p.p.s. Pero un comunicado multi-episcopal no debería disimular la gravedad del "manifiesto".

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Tres

No me pregunten qué o quienes son porque no lo sé:


En el comentario del sitio de donde la he robado, decían que eran las asesoras de campaña de Hilaria (la "ella" del ex ). Pero me resisto a aceptar tamaña ofensa para tan simpáticas viejitas.

Si fueran brujas, son encantadoras. No están lejos de una vieja de aquelarre de una pintura negra de Goya, o de un Disparate. Pero la humanidad de los tres amables rostros les chispea a las tres desde la punta del gorro a la boca sin dientes.

¿Música? Of course: El coro de las brujas del Macbeth de Verdi, por ejemplo. Pero he pensado que mejor algún fragmento de La Bella Durmiente de Tchaikovsky, donde salen Tres hadas tan atractivas como estas tres ladys mágicas que toman té.




Aunque supongo que las Tres magas de la foto no están para un pas-a-deux como estas ágiles y gráciles danzarinas del youtube.

p.s. Una duda: ¿Tendrán escoba?


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martes, 22 de enero de 2008

Schubert para la intimidad

Estaba buscando la Serenata de Schubert cantada por Fischer-Dieskau, pero sólo he encontrado este precioso youtube con el Lindenbaum, el Tilo:





Pero también he hallado esta joya: El "mítico" Richard Tauber disfrazado de Schubert, tocando y cantando Serenata, con su dramática voz de spinto:




Y otra pequeña Serenata-tesoro: Beniamino Gigli cantándola con letra en italiano:




De todos los lieder de Schubert, este es mi predilecto, porque lo conozco desde la cuna. Me lo cantaban para dormirme, porque mis Tias sabían la Serenata de Schubert con letra "arreglada" para la Novena de la Virgen. Ellas cantaban: "Nubes doradas/orlan tu frente/ de candor virginal;/ y en tu mirada brilla esplendente/ luz de amor celestial./..."

El primer casette que compré, fue uno que traía una versión orquestada de la Serenata de Schubert, con otras piezas "melódicas" (el intermezzo de Cavallería Rusticana, la Meditatión de Thais de Massenet, el Sueño de Amor de Listz, una pieza de Rachmaninoff...y algo del amigo Fritz...y un vals de Chopín...y ya no me acuerdo de qué más). El casette se gastó de tanto ponerlo y volverlo a rebobinar y poner. Todavía está por ahí, en alguna caja de cartón, porque me da pena tirarlo.

Esta versión se parece a aquella del casette, tan "melódica", pero que a mí, con dieciseis años, me hacía soñar:
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domingo, 20 de enero de 2008

Geografía Salutis


Esta mañana, en el Oficio de Lectura, se leía este fragmento del Deuteronomio 1, 3-7:
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El año cuarenta, el día uno del undécimo mes, habló Moisés a los israelitas exponiendo todo cuanto Yahveh la había mandado respecto a ellos.
Después de batir a Sijón, rey de los amorreos, que moraba en Jesbón, y a Og, rey de Basán, que moraba en Astarot y en Edreí,
al otro lado del Jordán, en el país de Moab, decidió Moisés promulgar esta Ley. Dijo:
Yahveh, nuestro Dios, nos habló así en el Horeb: «Ya habéis estado bastante tiempo en esta montaña.
¡En marcha!, partid y entrad en la montaña de los amorreos, y donde todos sus vecinos de la Arabá, la Montaña, la Tierra Baja, el Négueb y la costa del mar; en la tierra de Canaán y el Líbano, hasta el río grande, el río Eufrates.

Nada más empezar a leer me rebrota este tema recurrente: Esa geografía Sagrada, la de la Tierra Santa, sigue siendo actual, trazando las terribles coordenadas donde sangre de hombres de ahora renueva la de Abel, mientras otros perpetúan la vocación de Caín.

La gravedad añadida es que todo eso ocurre ahora, en el siglo XXI. Con el pasado marcando nuestras espaldas, somos los herederos del siglo precedente, el de las dos guerras mundiales, el siglo más traumáticamente belicista y mortífero de todos los siglos. Desde que se intentan paces mundiales después de probar que una guerra, a estas alturas de la historia, termina siendo algo que acaba implicando al mundo entero, parece como si lo peor de la guerra, como una cultura activa, se hubiera instalado en esas coordenadas que comprenden la geografía de la Biblia, entre el Sinaí y el Aram de los Patriarcas; desde el Egipto a la Babilonia mil veces citados en los versículos santos.

Los autores de esta guerra en suelo bíblico, son en parte los mismos que combatían en el Creciente Fertil desde el despuntar de la civilización agrícola, la que pasa de la piedra a la arcilla, y del bronce al hierro. Ese paso jalonado de la cultura que formará en torno al Mediterráneo, madre del Occidente actual, se mide estrato a estrato, debajo del suelo hoyado sin cesar por guerras, unas tras otras, hasta el presente.
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Las profecías están tan frescas como la sangre, siempre nueva. Ya sean trenos terribles, elegías, maldiciones o cantos de esperanza que mantienen misteriosamente activa la Palabra, como una secuencia reactualizada violentamente por el pecado de los hombres, los de entonces, de hace siglos, y los de ahora, los que disparan morteros y cohetes en los mismos sitios donde pelearon con carros y espadas de bronce.

Ningún día sin Caín, cada tarde con su Abel.

Pero también con algo nuevo, que es Testamento Eterno:"... sanguinem aspersionis, melius loquentem quam Abel..." Hb, 12,24. Como un grano sínapis Mt 13,31, también ha sido plantada en esa Tierra que no es de muerte, sino de Salvación.


+T.

sábado, 19 de enero de 2008

De Societate Iesu

Cuando empiezo a escribir esto, acaban de dar la noticia: Adolfo Nicolás es el nuevo Praepósitus Generalis de la Compañía de Jesús. Español, 71 años, de Palencia, desde hace más de 40 años jesuíta en Japón. Es desde hoy - a la espera de la confirmación del Papa - en 30º general de la Compañía de Jesús.

No sé cuántos votos de los 217 electores aistentes a la Congregación General habrá obtenido, pero en estos casos suelen ser más de los estrictamente necesarios.

De entrada, extraña la edad, que es poco más o menos la misma que tiene Kolvenbach, el hasta hace dos semanas Prepósito General, que presentó su renuncia al Papa por motivos de edad-cansancio-salud. Supongo que, como tantas veces, en situaciones poco clarificadas, se opta por una salida de cierto compromiso: Un hombre mayor, al que se le prevé un mandato relativamente corto, a ver si mientras se despeja el horizonte.

Un particular a tener en cuenta es que, año más año menos, es de la misma generación que Benedicto XVI. Y también que por edad y por circunstancias, estará muy en sintonía con el estilo de la Compañía marcado por el p. Pedro Arrupe, prepósito post-conciliar, también español y también jesuíta muchos años en Japón.

Me reconozco simpatizante del padre Arrupe; fue por un libro suyo "Ese Japón increíble", una breve y entretenida autobiografía, especie de novela de género vocacional-misional, donde contaba su juventud estudiantil, el despertar de la vocación, los años de formación en la Compañía, y sus primeros apostolados en USA y Japón, donde vivió y sufrió en directo los preámbulos de la 2ª Guerra mundial, y hasta la terrible experiencia de la bomba de Hiroshima. Por eso la simpatía.

Pero las buenas empatías no quitan que reconozca la penosa trayectoria de la Compañía durante los años en que Arrupe fue su Prepósito General. Fueron los tiempos entusiastas del Concilio y su post-concilio, esos que vieron cómo degeneraban y se arruinaban tantas congregaciones religiosas por (todavía no sé bien por qué) una mala digestión/asimilación del Concilio (o lo que no era ni concilio, ni obra, ni doctrina del concilio).

Tengo la impresión de que el padre Arrupe fue la primera víctima del "espíritu arrupe", como el Vaticano II se corrompió por el "espíritu del vaticano segundo". El mismo Pablo VI tuvo que "amonestar" a la Compañía; a Juan Pablo I, no le dio tiempo de amonestar; y Juan Pablo II amonestó duramente, una de las intervenciones papales más severas que se recuerdan en la historia de la Compañía de Jesús. El episodio coincidió con un rápido declinar de Arrupe, enfermo, el nombramiento de un delegado personal del Papa (el jesuíta p. Paolo Dezza, luego cardenal) para regir ínterim la Compañía, y la convocatoria de la Congregación General en la que salió elegido el hasta ahora prepósito, Peter Hans Kolvenbach.



Me pilló en Roma la muerte del padre Arrupe. Sus últimos años fueron un silencioso y humilde declinar, muy sufrido, ascéticamente asumido y ofrecido; me consta. Murió en Febrero de 1991, una noche muy fría, que casi nevó, y amaneció la Plaza de San Pedro blanca de escarcha y aguanieve. Con unos amigos sacerdotes del Colegio Español, estuve en la capilla ardiente de Arrupe, en la la residencia de Borgo Santo Spírito; recuerdo su cadáver, consumido, color de cera, casi con la apariencia de esos cuerpos de santos que se veneran en las urnas sotto l'altare, tan frecuentes en Roma. El dia de su funeral en el Gesú, también pude estar en la Misa, celebrada según tradición por el P. Maestro General de los Dominicos. Recuerdo que Martini llegó retrasado, con la Misa empezada, sentándose en un sillón especialmente reservado para él, en el presbiterio. También me acuerdo del fervor espontáneo de cientos de personas que besaban, tocaban y pasaban estampas con la foto de Arrupe por su ferétro. Hace poco fué exhumado y trasladado a una cripta de una de las capillas del Gesú.

Si Arrupe cometió errores, hubo un Arrupe antes y un Arrupe después que son buenos garantes de la santidad y los méritos personales del Arrupe del libro que leí y del Arrupe que vi enterrar. Son uno y el mismo, con un peso en la balanza de mucha virtud entre notables desaciertos a la hora de regir la Compañía en tiempos tormentosos para la Iglesia.

Pero a este sucesor suyo, no sé si le dará tiempo para enderezar la derivación calamitosa de la Compañía. Y este padre Adolfo Nicolás no es Arrupe, aunque sea español y haya estado en Japón (lo que no sé cuánto ni cómo pueda obrar en su crédito o su descrédito)

En la actualidad, la Compañía está enredada en todas las "vanguardias" católicas que des-catolizan y afectan desfavorablemente a la Iglesia Católica, que en muchos sitios se ha desvirtuado a la par y al ritmo de la Compañía. Porque la Compañía de Jesús sigue siendo muy influyente en la Iglesia Católica, para la que se concibió y fundó por el gran Ignacio de Loyola, maestro en el "sentire cum Ecclesia".

Si el padre Adolfo Nicolás supiera cómo aportar la dosis necesaria de ese "sentir con la Iglesia" que la Compañía necesita para recuperarse y regenerarse como la Societas Iesu que San Ignacio puso al servicio de la Iglesia, bienvenido sea el padre Adolfo Nicolás. Pero si su generalato fuera una re-experiencia de los confusos y errados tiempos de Arrupe y su "espíritu", mejor que sus años sean breves y que ceda pronto el gobierno.

Algo así - me atrevo a decir - estará pensando aquel al que rinden un 4º voto "circa misiones", tan necesitado de misioneros fieles, inteligentes, activos y santos para la missio en este recien abierto primer siglo del Tercer Milenio .

La grandeza espiritual de la Compañía y su historia, es prueba de que pueden; si no pudieran, la Compañía no merece ser, porque significaría que no quieren (?), definiéndose contra la Iglesia y el alma de la propia Compañía.

Preghiamo!

+T.