viernes, 25 de octubre de 2013
Iterum calamitatis aetas et miseriae
El otro día publicaron en L'Osservatore un articulete de Kasper, el cardenal, con insensatas afirmaciones e inquietantes observaciones. Ponderaba la Sacrosanctum Concilium, cuyo balance, a los 50 años de la desgracia, consideraba 'largamente positivo'. Para incremento del sufrimiento de los que nos afectamos por estas cosas, el Kardinal añadía que era necesario reconocer que "...falta mucho por hacer para conseguir que los fieles entren verdaderamente en el misterio eucarístico". En este mismo sentido, Don Walter dice que había necesidad de democratizar la liturgia: "...Bisognava “democratizzare” la liturgia" (leer artículo aquí).
Hoy me he vuelto a encontrar con el funesto Kasper al leer otro artículo sobre el mismo drama en España: Su Papa Francesco la corrida dei vescovi spagnoli
El artículo italiano enlaza con otro en español que informa de las Jornadas de Liturgia organizadas por la CEE que se celebran estos días en Cáceres. El titular lo dice todo; lean el enlace: Comisión Episcopal sugiere actualizar la Liturgia para acercarse a los fieles
Para romper a llorar.
O, mejor, para organizar una rogativa ad fulminandos illos .
Si nos preguntamos cómo puede subsistir un lenguaje semejante, unas intenciones tan sesentayochistas, podríasenos responder que, puesto que se celebra (es un decir) el medio siglo del V2º aquel (el concilium, no la bomba), se retoma el lenguaje de aquel tiempo, con sus expresiones, con sus mismas tendencias, como en una fiesta retro-hippy se anima a la gente a vestirse con la moda de aquellos años 60-70. Pero si echan Uds. un vistazo al programa de actos de las Jornadas Litúrgicas cacereñas, descubrirán que la razón es más cruda y espesa: Los protagonistas son los mismos de siempre, los mismos delincuentes litúrgicos los que hablan, exponen y conferencian. Vean y repriman las náuseas:
Jornadas de Liturgia - Cáceres, del 22 al 25 de octubre de 2013
No están todos los que son, pero son todos los que están.
Y si han aplicado un poco la atención al programa de los incombustibles y abominables nombres, ¿no han notado la proporción alarmantes de catalanes?
Mons. D. Lluís Martínez Sistach
D. Salvador Pié i Ninot
D. Matías Augé Benet
D. Bernabé Dalmau
Son por lo menos el 50% de los actuantes; o más, si excluímos la intervención del obispo del lugar, Fcº Cerro, que está más por anfitrión que por perito.
El resto, un orfeón mitad dinosaurios mitad oficiales-funcionarios: Fernando Sebastian, JCR.García Paredes, Santiago del Cura y uno de la Comisión.
No crean Uds. que profeso tirria anti-catalana; nada de eso. Recalco esto porque aun gemimos y lloramos bajo la dictadura siniestra de los liturgistas catalanes, peste funesta que se desliza en la tiniebla.
Una de las primeras cosas que hice al hacerme cargo de la parroquia fue anular las suscripciones a unas cuantas revistas y editoriales de liturgia, todas engendro de liturgistas catalanes. Cuántas parroquias, conventos y centros de culto siguen atados a ese indigesto pesebre no lo sé decir. pero calculo que quasi la mayoría de los curas entre los 50-80 años son adictos a esos estupefacientes.
Resumiendo, todo esto quiere decir que todo sigue igual, con perspectivas de empeoramiento intenso y extenso.
Los días de PP Franciscus han acabado con la restauración benedictina. Los que rabiaban cuando Benedictus emprendía su ilusionada restauración retornan y emergen de sus antros con hambre voraz y cruel apetito.
Son los monstruos de ayer y anteayer. Y auguran un futuro de otros 50 años de ensayo y descomposición.
No cabe otro pronóstico porque los pájaros del mal augurio son los mismos de antes.
+T.
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jueves, 24 de octubre de 2013
El perlado de Limburgo
Cuando te enseñan el palacio de cuento de hadas que ideó Gaudí para el obispo Grau, te suelen recalcar que ningún obispo ha residido en él: Grau porque murió en mitad de las obras, sus sucesores porque renunciaron a continuarlas, y los que al fin las remataron porque aquel castillo de ensueño no era, prácticamente, habitable. O quizá porque, en verdad, ninguno se atrevió a habitarlo, porque no parece casa de obispo sino alcázar de princesas encantadas. Las locuras que, más o menos por aquella misma época, se permitía Luis II de Baviera, no se avenían bien con lo que se suponía debiera ser el perfil de un obispo español de mediados del siglo XIX
Así y todo, el disparate del obispo Grau dejó un precioso palacio de Gaudí en mitad de la Astorga maragata, siendo hoy el principal atractivo turístico de la ciudad. Pero el insensato Franz Peter Tebartz van Els se ha gastado la barbaridad de 31 millones de €uros en un complejo de edificios y una residencia típicos de la más vulgar y horrenda arquitortura contemporánea (con el torreón del palacio viejo en una esquina testimoniando que lo antiguo es mejor, más bello y más original).
Aunque el disparate arquitectónico no ha escandalizado por feo sino por caro-carísimo. Además, no era solamente el nuevo caserón del obispo Tebartz van Els, sino otras excentricidades igualmente costosas e impropias: Coches, viajes, dispendios varios.
Uno de los articuletes más interesantes que leí al respecto recalcaba que todo esto ha pasado porque un obispo controla y gobierna una diócesis como quiere y hace lo que le da la gana, con todos los derechos y sin apenas freno: A un obispo no hay quien lo pare
Quien lo dice es (me temo) un des-católico peligroso, de esos que aspiran a anular a los clérigos e instalar en el gobierno y la administración de la Iglesia a 'seglares competentes'. Pero tiene razón en lo que dice. Aunque no diga que para llegar a esos escandalosos dispendios el obispo insensato de Limburgo habrá debido contar con alguien más, clero y seglares. El Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung informó que el verano del 2011 los presupuestos para las obras de la nueva residencia episcopal que ascendían ya a 17 millones de €uros se fraccionaron en diez proyectos de obras menores para no tener que pedir la necesaria autorización del Vaticano, como está previsto en casos de sumas cuantiosas. ¿Quiénes sabían e iban consintiendo todo esto? Probablemente algunos de los mismos que después se han movilizado para que interviniera la Conferencia Episcopal germana y, finalmente, el mismísimo PP Franciscus, que ha apartado de sus funciones al prelado limburgués.
El escándalo está consumado. Con otros escandalosos efectos. Por ejemplo, la gente se pregunta por la economía de las diócesis alemanas. Si una diócesis discreta, como Limburgo, se mete en semejantes proyectos y gastos ¿a cuánto asciende la tesorería de una diócesis metroplitana, como Colonia, Múnich, Hamburgo o Friburgo? La pasada semana, un artículo del Die Spìegel denunciaba que ni los propios directores financieros de estas archidiócesis saben cuántos activos poseen.
Todos temen que aumenten las defecciones, que siga creciendo el número de los católicos alemanes que abandonan la práctica religiosa, una tendencia alarmante ya desde hace unos diez (o más) años.
Otro artículo sobre el caso, comentaba que PP Franciscus iba a dar un escarmiento, para que otros prelados escarmienten en cabeza ajena.
Volviendo a nuestro caso de Astorga, yo me he acordado de tantos episodios que, sin ser como lo de Limburgo, se le parecen.
Ayer mismo me enteré del dineral que se han gastado en el Colegio Español de Roma para re-decorar la capilla, con proyecto de carísimos mosaicos del artista eclesiástico de moda, el estridente Rupnik.
Y así vamos, languideciendo como pabilo vacilante, pero sobre candelero de plata y esmaltes.
+T.
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martes, 22 de octubre de 2013
Luteraneando
Salva semper Charitas (cum reverentia etiam), a mí me repugna ver al Papa confraternizando con un hereje, porque es el Papa. El ecumenismo es de todos sabido que salva ciertas repugnancias, todo sea por el amor de Dios; bien, vale, valga. Pero ¿todo se puede incluir en el lote del encuentro ecuménico? ¿Aun aquello que con sólo mostrarse o comparecer manifiesta contradicción y/o desafío a nuestras católicas creencias, que - es de suponer - el Papa profesa, por ser quien es, en el más alto grado de su expresión de fe católica?
Cuando unos clérigos luteranos visitan al Papa en el Vaticano, se entiende/se puede entender el acto como, diríamos, de cierto protocolo ecuménico. De protocolo es que se observe el protocolo, que los visitantes se atengan al ceremonial y la etiqueta del acto, sin hacer y/o decir nada estridente. Desde luego, no se espera que los representantes luteranos entren cantando las 95 tesis de Wittenberg (aunque las lleven grabadas en lo más hondo de sus entrañas luteranas). Pero ¿y si el ser mismo del que se presenta ya es, de por sí, desafiante y ofensivo?
Por ejemplo - y a eso me refiero - esas cuántas 'clérigas' luteranesas que han estado coram Papa, en la presencia de PP Franciscus, que las habrá saludado, como suele, con inclinación escapular y flexión lumbar. Que si ya tiene miga que nos hayamos tragado la bola del ecumenismo omnímodo, tiene delito que convivamos sin rechinar dientes con la aberrante incorporación de la hembras al estamento clerical. Y siendo el Papa el centro de la escena (por mucho que PP Franciscus quiera descentrarse y periferizarse), el acto es un insolente bofetón en el rostro de la Santa Madre Iglesia (que es la Católica, y no otra, ni ninguna más).
Claro que cuando se claudica en un punto, es más fácil luego rendirse a dos, y a tres después, y así ir cediendo, punto a punto, encuentro a encuentro, diálogo a diálogo, hasta que un día se concluye en una escena así como las de Asís.
El medio milenio de la herejía de Lutero y la catástrofe consiguiente, parece ir celebrándose ya más en Roma que en Wittemberg. Lamentable entusiasmo este, confuso y anómalo, católicamente demencial, pero tan cierto como la escena que comento, cuyas imágenes son un clamor de hasta dónde han llegado las tesis de Lutero y hasta dónde nos ha llevado el fatídico ecumenismo vaticanosegundero.
Es de temer que, si dentro del vaticano se recibe en ambiente 'cordial y distendido' a las preladas luteranesas, cuando toque hacer la fiesta allende los pagos de Lutero, PP Franciscus se vea alternando, tête-a-tête, con esas aventajadas hijas de Catalina Bora, esposa que fue del hereje Martín Lutero.
La audiencia pontificia que cuento, terminó solemnemente con la entrega solemne de una tetera abollada y oxidada que un luterano promíscuo-católico (o viceversa) hizo a SS PP Franciscus, que quasi se queda mudo de emoción (o de estupor) por el regalo y su anejo comentario alegórico.
Fue entonces cuando, movido por algún carisma papal ad casum, PP Franciscus proclamó un nuevo concepto ecuménico: 'El ecumenismo del martirio' (léase aquí el breve oráculo y otros dichos)
Ignoro qué harán con la tetera. Espero que no le hiervan en ella un mate a PP Franciscus, porque podría, probablemente, tetanizarse y quedarse sin asistir a los faustos luteranos del 2017, cuya celebración espera con especialísima expectación el Cardenal Koch, con su boca abierta.
¿Sería una pena que no pudiera ir?
+T.
Cuando unos clérigos luteranos visitan al Papa en el Vaticano, se entiende/se puede entender el acto como, diríamos, de cierto protocolo ecuménico. De protocolo es que se observe el protocolo, que los visitantes se atengan al ceremonial y la etiqueta del acto, sin hacer y/o decir nada estridente. Desde luego, no se espera que los representantes luteranos entren cantando las 95 tesis de Wittenberg (aunque las lleven grabadas en lo más hondo de sus entrañas luteranas). Pero ¿y si el ser mismo del que se presenta ya es, de por sí, desafiante y ofensivo?
Por ejemplo - y a eso me refiero - esas cuántas 'clérigas' luteranesas que han estado coram Papa, en la presencia de PP Franciscus, que las habrá saludado, como suele, con inclinación escapular y flexión lumbar. Que si ya tiene miga que nos hayamos tragado la bola del ecumenismo omnímodo, tiene delito que convivamos sin rechinar dientes con la aberrante incorporación de la hembras al estamento clerical. Y siendo el Papa el centro de la escena (por mucho que PP Franciscus quiera descentrarse y periferizarse), el acto es un insolente bofetón en el rostro de la Santa Madre Iglesia (que es la Católica, y no otra, ni ninguna más).
Claro que cuando se claudica en un punto, es más fácil luego rendirse a dos, y a tres después, y así ir cediendo, punto a punto, encuentro a encuentro, diálogo a diálogo, hasta que un día se concluye en una escena así como las de Asís.
El medio milenio de la herejía de Lutero y la catástrofe consiguiente, parece ir celebrándose ya más en Roma que en Wittemberg. Lamentable entusiasmo este, confuso y anómalo, católicamente demencial, pero tan cierto como la escena que comento, cuyas imágenes son un clamor de hasta dónde han llegado las tesis de Lutero y hasta dónde nos ha llevado el fatídico ecumenismo vaticanosegundero.
Es de temer que, si dentro del vaticano se recibe en ambiente 'cordial y distendido' a las preladas luteranesas, cuando toque hacer la fiesta allende los pagos de Lutero, PP Franciscus se vea alternando, tête-a-tête, con esas aventajadas hijas de Catalina Bora, esposa que fue del hereje Martín Lutero.
La audiencia pontificia que cuento, terminó solemnemente con la entrega solemne de una tetera abollada y oxidada que un luterano promíscuo-católico (o viceversa) hizo a SS PP Franciscus, que quasi se queda mudo de emoción (o de estupor) por el regalo y su anejo comentario alegórico.
Fue entonces cuando, movido por algún carisma papal ad casum, PP Franciscus proclamó un nuevo concepto ecuménico: 'El ecumenismo del martirio' (léase aquí el breve oráculo y otros dichos)
Ignoro qué harán con la tetera. Espero que no le hiervan en ella un mate a PP Franciscus, porque podría, probablemente, tetanizarse y quedarse sin asistir a los faustos luteranos del 2017, cuya celebración espera con especialísima expectación el Cardenal Koch, con su boca abierta.
¿Sería una pena que no pudiera ir?
+T.
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miércoles, 16 de octubre de 2013
Francisquismo:Terroríficos avisos
Pero aun sin Parolín, parece que el nuevo equipo de gobierno vaticano ya está en marcha. Esta mañana, el ABC presentaba a los cinco españoles de la curia francisquista. En el conspicuo grupo faltaba uno más, el salmantino Fernando Vérgez Alzaga LC, secretario general del Governatorato (la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano), que ha sido nombrado obispo titular de Villamagna di Proconsolare. Un nombramiento más significativo, si cabe, siendo el elegido miembro de la congregación de los Legionarios de Cristo, cuya restauración, después de la lamentable crisis sufrida, parece que va viento en popa. Si algunos piensan y comentan que el bertonismo periclitado ha dejado paso franco a la vieja guardia sodanista, pudiera ser que acertaran, a la vista de los acontecimientos.
De lo que pueda ir pasando cuando estos hombres de iglesia comiencen efectivamente su gobierno/gestión bajo la batuta de PP Franciscus, no me atrevo a pronosticar nada. Me da miedo.
Anteayer mismo, el 14 de Octubre, San Calixto, PP Franciscus pronunciaba dos tremendos oráculos en el sermoncete de Santa Marta:
1- "...como hijos de la Iglesia debemos continuar el camino del Concilio Vaticano II, desprendernos de cosas inútiles y dañinas, de falsas seguridades mundanas que pesan a la Iglesia y dañan su verdadero rostro"
2- "...un proyecto animado por la creatividad y la fantasía del Espíritu Santo, que nos empuja también a recorrer caminos nuevos, con valentía, sin fosilizarnos!"
Horripilante, pienso (y siento!).
¿Qué son para PP Franciscus 'cosas inútiles y dañinas/falsas seguridades mundanas'? A saber.
No menos estremecedor es el programa anunciado de 'continuar el camino del Concilio Vaticano 2º', que significa (entiendo yo) seguir desmejorando/degenerando según las tendencias/pautas/derivas del postconcilio; como si la calamidad y los estragos no hubieran ya colmado y rebosado el continente eclesial-conciliar.
PP Franciscus quiere y se propone más vaticanosecundismo. Pero elevando el nivel de alarma catastrofista, matiza el programa y parece que invoca al espíritu-espectro del vaticanosegundo (todojunto) alentando-evocando (invocando?) 'la creatividad fantástica del Espíritu'. Item plus: Con 'caminos (precipicios?) nuevos y valientes (temerarios?)'. Añade, de estrambote, un inquietante particular/matiz más: 'Sin fosilizarnos'.
Yo pienso que el fósil puede que sea él mismo, fosilizado como un trilobites en el periodo eclesiológico del vaticanosegundo.
A lo peor, lo que ha sufrido Parolín es un ataque agudo de fosilización con retención de gases de espectro vaticanosecundista. Que, diga lo que diga Lombardi, a mí me parece muy grave.
Sobre todo para la Iglesia.
Oremus (plus)!
+T.
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domingo, 13 de octubre de 2013
Nuestros Mártires
Los martirios antiguos tuvieron una dignidad que luego se perdió. Las Actas de los Mártires documentan la comparecencia ante los tribunales, recogen las palabras de los Mártires ante los jueces, describen las torturas y el acto mismo del martirio, dan fe de la expectación del pueblo, testimonian el impacto de la muerte cruenta de los Mártires entre los fieles presentes y en la Iglesia a la que pertenecían. Incluso algunas escenas terribles están insertas en textos de la historiografía clásica, siendo referencias auténticamente monumentales.
Sin pretender exponer un tema que supera mi intención (y mi competencia y aptitudes), sin detenerme a examinar otros episodios martiriales, afirmo que esa dignidad del martirio de la antigüedad se pierde con la modernidad. Sin duda, las matanzas de la Revolución Francesa no son de la misma naturaleza que las escenas narradas por los antiguos martirologios. Pueden contemplarse todavía algunas escenas donde la dignidad de los protagonistas (jueces-verdugos-victimas) parece estar presente, incluso de forma notable. Pienso en el patíbulo de las Carmelitas de Compiègne, aunque no sé bien deslindar cuánto corresponde a la memoria novelada y cuánto a una crónica historiográfica, propiamente. Sin embargo, estos episodios en marco de dignidad (dignidad no significa ni justificación del crímen ni aprobación del medio) fueron los menos. En la Revolución, el desenfreno de la plebe se impuso atropellando las formas, extremándolas hasta un paroxismo de violencia y crueldad quasi insuperables. Las masacres de Septiembre de 1792 en Paris significaron la violación de aquella 'dignidad' que incluso el odio a la fe había sabido preservar. Las escenas del populacho revolucionario comiendo pan mojando en la sangre del cuerpo descuartizado de la Princesa de Lamballe suman la indignidad aberrante al terror del crímen. A los Mártires víctimas de aquel furor satánico también se les despojó del honor de comparecer dignamente como Mártires. Es difícil imaginar una escena de martirio entre el desenfreno de una orgía criminal, una borrachera de sangre y vileza.
Nuestros Mártires de la Guerra Civil padecieron ese estilo envilecido de martirio. Fueron odiados y masacrados, vejados y asesinados, inculpados y abochornados antes de ser atormentados. Fueron martirizados sin dignidad porque no la había, no la tenían ni la República infame que encubría los crímenes, ni los asesinos que los perpetraban.
Cada vez que ha habido una beatificación se han levantado los herederos de aquella indignidad, con casi las mismas voces, el mismo clamor de odio de aquellos con quienes se identifican, los verdugos, los victimarios, los envilecidos. No es que les remuerda una conciencia histórica, es que no soportan que la memoria glorificada de los buenos exponga a la luz la perfidia criminal de los malos. Son herederos ideológicos de los que mataban a los Mártires y no resisten ser testigos de cómo son alabados e invocados quienes fueron víctimas del odio sembrado y azuzado por quienes les precedieron; un odio atávico que incuban todavía hoy, con rabia malamente contenida.
Nuestros Mártires, que fueron proclamados caídos por Dios y por España, testigos de Cristo en España, remueven una conciencia culpablemente odiosa en quienes reniegan de Dios y de España.
Para quienes sí creemos y amamos a Dios y a la patria, esos Mártires son un estímulo, una fuerza, un patrimonio santo, un documento con rúbrica de sangre y gloria.
Por eso damos gracias.
Y pedimos: Si nos tocara ser como ellos, que lleguemos hasta la Cruz como ellos.
¡Bendito sea Dios en sus Santos Mártires!
¡Bendita sea España por la sangre de sus Mártires!
+T.
sábado, 12 de octubre de 2013
Dos lenguajes, dos pensamientos, dos niveles, dos 'verdades' ?
El Via Mariae, o como se llame, no me gustó. Hubo un momento, cuando leyeron algunos fragmentos de los Evangelios de la Pasión y cantaron un par de estrofas del Stábat Mater, que parecía que estábamos en el Via Crucis del Coliseo del Viernes Santo. Entiendo que para la ocasión, ante la Virgen de Fátima, lo suyo hubiera sido rezar el Rosario, una parte o - incluso - completo, los 15 Misterios, ¿por qué no? Cosas más pesadas y ceremonias más prolijas se hacen y se soportan.
PP Franciscus tuvo sus ya típicos gestos de sencilla devoción, cuando esperó de pié la llegada de las andas, cuando descendió del estrado y besó los pies de la Virgen, cuando se acercó y dejó en ofrenda un rosario. También mantuvo sus desconcertantes gestos; por ejemplo no cantó, ni rezó el Ave, ni tampoco el Pater (por lo menos no se le vio despegar o mover los labios; si cantó o rezó sería de internis).
El sermoncillo, sencillo. Piadoso, directo, discreto. Todavía no sé si es sencillo porque no sabe más italiano, o si porque es así, del todo y en todo, y no le sale más discurso. La misma impresión me da cuando predica el sermoncete cotidiano en Santa Marta.
Por eso desconciertan más las entrevistas y esa especie de off the record con los que encanta a los periféricos y desconcierta a los católicos (conscientes). ¿Por qué sucede, qué significa este fenómeno francisquista? ¿Utiliza PP Franciscus dos niveles de comunicación/expresión? ¿Por qué esos dos niveles, uno con los fieles, en la Plaza, otro con los 'periféricos', en la prensa?
Me acordé el otro día del viejo caso-polémica escolástico de la doble verdad averroísta. Claro que esto no es lo mismo, no puede ser, aunque tuviera algo que ver, pudiera ser, remotamente. Un disparate mio, más bien, probablemente.
Después recordé un caso reciente, una consulta de un amigo que había cambiado de director espiritual, el nuevo era un jesuita, me preguntó sobre el reverendo, y yo le dije que le propusiera un tema de Cristología, a ver por dónde salía. Para mi sorpresa, mi amigo me contó que todo bien, que respondió ortodoxamente, como un padre de Calcedonia. Me tranquilizó, aunque me extrañó.
Al punto, sin embargo, intuí lo sucedido. ¿Cómo el jesuita de marras, reputado experto en eneagrama, pudo exponer ortodoxamente? Por eso mismo, porque descubrió el interés de mi amigo y le contestó 'a su nivel', un recurso empático que resulta muy bien cuando se sabe usar oportunamente, en las circunstancias y con las personas adecuadas; una especie de ejercicio de fino relativismo, muy versátil.
Mutatis mutandis, ¿sería por el estilo el caso de las cosas (y los gestos) de PP Franciscus?
Averígüelo Vargas, me podrán decir. Pero, Uds. comprenderán, este caso no es materia de averiguaciones de Vargas, por ser quien es y tratarse de quien se trata. Y por eso (nos) preocupa.
Por cierto, un sutil detalle, muy curialesco, muy vaticano, muy (mal que le pese a PP Franciscus) muy cortesano: Los Cardenales presentes, todos, hasta Castrillón, con pectoral discreto y cadena barata de plata. Tutto in argento, todo argentinus. A su gusto.
Némine discrepante.
+T.
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viernes, 11 de octubre de 2013
Te Deum (in timore et tremore)
La relación es descendente, de Él a mí, toda gracia, toda riqueza, toda potestad; después sube, de mí a Él, por su gracia, por su rica misericordia, por su poder. Y se mantiene y me mantiene.
Cada vez que la rezo, me estremece esta profecía proclamante: "...Yo te he elegido hoy...Tú eres Sacerdote Eterno...". Sé que es a Él; pero sé que por Él y con Él es a mí, también.
Para siempre. El día de la gracia y el momento de la caída, en la tentación y en la desolación, con lágrimas y sin lágrimas, si hay gozo y si hay pena, afligido y exultante, ya sea débil, ya fuerte, arrecien vientos o haga sereno, con luz y con sombras, ansioso o sosegado, haya calma o esté agitado, en esta vida y más allá: Siempre sacerdote, para la eternidad.
Según el rito del pan y el vino, el antiguo rito de Melquisedec, subo al altar y ofrezco el Sacrificio Nuevo y Eterno, su Cuerpo, su Sangre, su Alma, su Divinidad. No sé por qué me quiso sacerdote, no sé por qué gran misericordia me mantiene, si no fui digno, si no soy digno, si temo cada días no ser digno.
Pero su don y su gracia, su fidelidad y su Sacramento es lo único que tengo que vale eternamente.
Por eso doy gracias y pido gracia.
Ex Voto
+T.
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