viernes, 4 de octubre de 2013

Francisquismo reformista

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El triunfalismo juanpablista tapaba y disimulaba la grave realidad de una iglesia enferma, débil, estragada por los excesos post-conciliares. Aunque JP2º aparecía en formato quasi heróico, la voluntariosa personalidad del Papa Wojtyla no se correspondía con la debilidad del cuerpo eclesial, languideciente, con mil heridas. El juanpablismo no sanó aquellos males. Quizá porque, en parte, se negaba lo evidente, el malestar generalizado.

Benedicto, desde el principio, se hizo cargo de aquella grave situación. Sus remedios fueron sabios, pero sin efecto porque el enfermo se resistía al tratamiento. Un cuadro clínico quasi psiquiátrico: El paciente no asumía su enfermedad, no tomaba la medicación y abominaba del docto terapeuta que le diagnosticaba y recetaba.

Ahora PP Franciscus reduplica el entusiasmo desplegando un inmenso telón sobre el escenario, que no se ve. El francisquismo ha encandilado al mundo, que aplaude ante el telón e ignora el escenario que hay detrás.

La inciativa de PP Franciscus es tecnócrata, parece ser: Nuevas ordenanzas, nuevos reglamentos, nuevo organigrama, nuevos gestores, nuevas formas de comunicar.

Eso ha dicho Lombardi, que la Pastor Bonus se ha quedado obsoleta, que el parto de los montes del G8 francisquista será una nueva constitución que creará una nueva burocracia vaticana, sin monseñores: Ahora vendrán gente corriente, seglares y...seglaras. Chicos de oficina y master, chicas de peli (la Chauqui esa, por ejemplo). Caducarán en breve los solideos y el paonazzo, llega el tiempo de las corbatas para ellos y el tacón aguja para ellas, pisando fuerte en los salones vaticanos.

El cataclismo del neo-programa puede ser de los que necesitan luego 50 años para recomponer el desastre. Otra cincuentena.

Sabemos - no somos bobo-neocones - que los tiempos son recios y la tempestad arrecia. Somos conscientes. Conviene recordarle a los ilusos (¡no se olvide!) que por los pecados del tiempo que el mundo fomenta, por nuestros pecados y nuestros pecadores, el Papa Benedicto estuvo a punto de verse ante un tribunal, porque el mundo lo quería ver juzgado y condenado. Cuánto pesó este y otros pormenores en el cónclave de Marzo no sé calibrarlo, pero sé que contó.

¿Eso explicaría la elección de Bergoglio, un estilo nuevo, en sintonía con la actualidad, una mano nueva al timón para afrontar una amenaza global? Quizá esa fuera una parte de la clave de aquel cónclave.

Seis meses de entusiasmo van despejando cuestiones, desvelando tendencias, trazando líneas. Y suscitando inquietudes. Y perplejidades.

Los males del alma no se curan con técnicas de empresa.

Lo enfermo de la Iglesia no son las curias, el daño es más hondo.

Si PP Franciscus no lo ve, incubará monstruos que le devorarán. Quizá sobreviva el aclamado Francisco, pero el Papa perecerá.

¿Son nuevos tiempos? No: Son viejos males, de hace 50 años, que ahora parece que se quieren tratar con tecnocratismos y personal seglar.


+T.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Desconcertar es su vocación (?)

La mesa del G8 francisquista parecía una mesa cualquiera de un consejo de empresa. En la pared de la izquierda se ve, sobre un facistol, una bella távola de (me parece) Matteo di Giovanni, una Madonna entre dos Santos (o dos Ángeles, no lo distingo bien); y en la pared del fondo, detrás y sobre el escritorio, un cuadro con marco rocalla y una pintura murillesca (me da esa impresión), quizá del propio Murillo, una Virgen con el Niño y el Bautista (?). Éstas dos bellezas y otros cuantos detalles de exquisita decoración religiosa enmarcan la escena como conviene. Es el Vaticano, una de las salas de las estancias papales. Pero la mesa, es de reunión de empresa, con botellines de agua. Vulgar, corriente.

Cuando han entrado y se han saludado, sin reverencia, sin besar el anillo, sin genuflexión, sin quitarse el solideo, se imponía la vulgaridad más pedestre, las formas corrientes, nada 'cardenalicias' en absoluto 'pontificias'. También se notaba que no había especial intimidad entre el grupo, parecían distantes, fríos, recelosos (?). Supongo que después se rompería el hielo de estos primeros momentos recogidos en el yotube.



En la entrevista que publicaba esta mañana La Reppublica, dice PP Franciscus que "este es el inicio de una Iglesia con una organización no tan vertical sino también horizontal" .

La entrevista es, otra vez, desconcertante (ver aquí en original italianoaquí traducida al español )

Algunos párrafos son extraordinariamente chocantes, por decirlos quien los dice (aunque parezca mentira que lo haya dicho):

"El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido. Es necesario conocerse, escucharse y hacer crecer el conocimiento del mundo que nos rodea. A mí me pasa que después de un encuentro quiero tener otro porque nacen nuevas ideas y se descubren nuevas necesidades. Esto es importante, conocerse, escuchar, ampliar el cerco de los pensamientos. El mundo está lleno de caminos que se acercan y alejan, pero lo importante es que lleven hacia el "Bien" (...)

¿Sabe qué pienso sobre esto? Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, adulados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado(...)

(...)en la Curia hay algunos cortesanos, pero la Curia en su conjunto es otra cosa. Es aquello que en los ejércitos se llama la intendencia, gestiona los servicios que necesita la Santa Sede. Pero tiene un defecto: es Vaticano-céntrica. Cuida los intereses del Vaticano, que son todavía, en gran parte, intereses temporales. Esta visión Vaticano-céntrica se olvida del mundo que nos rodea. No comparto esta visión y haré todo lo posible por cambiarla. La Iglesia es o debe volver a ser una comunidad del pueblo de Dios y los curas, los párrocos, los obispos están al servicio del pueblo de Dios(...)

Los males más graves que afligen al mundo en estos años son la falta de trabajo de los jóvenes y la soledad en que son dejados los viejos. Los viejos tienen necesidad de cuidado y de compañía; los jóvenes, de trabajo y de esperanza, pero no tienen ni lo uno ni lo otro, y el problema es que ya no lo buscan. Están atrapados en el presente. Y dígame: ¿se puede vivir atrapado en el presente? ¿Sin memoria del pasado y sin el deseo de proyectarse al futuro construyendo un proyecto, un futuro, una familia….?(...)

Cada cual tiene su idea del bien y del mal y debe elegir seguir el bien y combatir el mal como cada uno lo conciba. Sería suficiente esto para mejorar el mundo (...)

Sobre el consejo de cardenales, el llamado G-8 del Vaticano: "Este es el inicio de una Iglesia con una organización no tan vertical sino también horizontal" (...)

"Yo creo en Dios, no en un Dios católico; no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su Encarnación. Jesús es mi maestro, mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser. ¿le parece que estamos muy lejos?"(...)

Estas citas no se van a olvidar.

La distancia entre la fina y sabia exposición de Benedictus y esta coloquial y vulgar charla con un periodista (que alardea de ateo) va in crescendo, no sé decir (¡quién lo sabe!) si aumentará.

PP Franciscus que en estas últimas semanas se ha referido varias veces al pecado de la maledicencia, la cháchara, la murmuración:

"No sabéis el mal que hace a la Iglesia, a las parroquias, a las comunidades la murmuración: hace daño, la murmuración hiere. Pero un cristiano... antes de murmurar debe morderse la lengua. ¿Sí o no? ¡Debe morderse la lengua! Eso le hará bien porque la lengua se hincha y así no puede hablar y no puede murmurar"

Hoy por hoy, la murmuración más dañina para la Iglesia es la que hace PP Franciscus contra la propia Iglesia.

No sé si entre los Eminentísimos de su píccola y selecta corte (?) del G8 habrá alguno que tenga el valor suficiente para decírselo.

Si no, padeceremos más entrevistas, con más desconcierto.

Y la fractura seguirá aumentando (en extensión y en profundidad).

Oremus !!

+T.

martes, 1 de octubre de 2013

Proyectos, novedades, periferias, aproximaciones

 
Los herejes suelen ser inteligentes, por encima de la media. Si son serios, reduplican su peligrosidad. Si son virtuosos (que pueden serlo) son un peligro formidable. A Hans Küng le falta el carisma virtuoso (sencillez, pobreza, humildad, mansedumbre, piedad) para ser formidablemente peligroso; pero, a pesar de sus limitaciones, mantiene una inteligencia más que notable, y sabe decir las cosas, exponerlas bien y explicarlas. Por ejemplo en este artículo:

La prueba decisiva de Francisco

El artículo es uno más de los que ponderan a PP Franciscus y le animan a navegar plus ultra. La impresión de muchos - también la mía - es que todo será menos, como la decepcionante conclusión del dicho 'vísperas de mucho, días de nada'. Bueno, de nada no; más bien, quiero decir, de poco. De poco según lo que muchos esperan, esos que son una especie de versión eclesial del '15M', todo ilusiones, todo deseos, todo fantasía de revoluciones eclesiales que PP Franciscus propiciará. Hasta lo dicen, con cierto aire de proclama desafiante:

Ernesto Cardenal habla de Francisco, un 'Papa revolucionario'

Pero la cosa no alcanzará ese nivel. Lo que sea que será dejará insatisfechos a los revolucionaristas, siempre feroces, rabiosos, violentos contra el altar que subsiste cuando los tronos ya cayeron (o quedaron reducidos a la mínima expresión de su tronío). Los que quisieran ver igualmente inane al Papado, sin el poder de las llaves petrinas, se verán defraudados, algunos, incluso, puede que se sientan traicionados por esperar lo que PP Franciscus no hará ni dará.

Mi aprensión, así y todo, es temer que lo que se vaya haciendo y concediendo deje a la Iglesia más débil, más expuesta, más fracturada. Las tendencias francisquistas son, en este sentido, suficientemente alarmantes, sin ser extremas.

Está en el ambiente, el aire transmite la expectación, la novelería se ha adueñado de los ánimos, todos esperan algo. Y lo van a tener, por lo menos esa prensa aun entusiasta lo va contar así, como una gran novedad francisquista, sea lo que sea. Incluso si no es de estreno, también se tomará como algo a estrenar.

Como muestra de la expansión de la onda (que busca las periferias, plena de ansias centrífugas, excéntricas) me he encontrado con algo que no esperaba. En el articulete de H. Küng que enlacé más arriba, se dice esto:
"...las mujeres que se deciden a practicar el aborto por razones serias, muchas veces con grandes conflictos de conciencia, merecen comprensión y piedad."

Se refiere el hereje Küng, naturalmente, a la piedad eclesial.

Pues heme aquí perplejo, bajo cierto efecto de shock, al enterarme que en mi diócesis ya se practica el consejo de H. Küng:

Proyecto Raquel

Se nos explica que:
"...quiere ser la respuesta de la Iglesia para ayudar a las personas heridas por casos de aborto(...)para la sanación y reconciliación de la mujer que ha abortado, ayudándole a comprender la verdad y gravedad de lo ocurrido, a alcanzar el perdón y la reconciliación con Dios y reconciliarse con el hijo abortado confiándoselo a Dios y reconstruyendo su propia vida poniendo en el centro al Señor"

Pero yo no entiendo. ¿Proyecto, dedicación, medios...para 'reconciliación' de madres abortadoras? ¿No hay, no existen, otras y mejores urgencias que atender, en el mismo campo de la lucha pro vida, sin ir más lejos?

¿No da cierta impresión enfermiza, decadente, una moral que promociona la defensa de la vida del nonato amenazado social, legal y familiarmente y a la vez promueve la compasión para los responsables?

¿Dónde queda el concepto de arrepentimiento y penitencia cuando en su lugar parece sobresalir la comprensión benevolente más que la actitud penitencial? ¿Acaso el psicologismo está usurpando el terreno que pertenece al fuero de la conciencia, un espacio sagrado vinculado al Sacramento, no a la recepción comunitarista-projimista? ¿El tratamiento rehabilitante de la persona y no la contrición (y también la atrición) del penitente?

Un iluminado me decía que no fuera duro, que esto era, al fin y al cabo, como lo del Hijo Pródigo, y que me estaba comportando como el hermano mayor quejoso.

Yo le dije que sí, que había dado en la diana, que así era yo, de una pieza.

Obviamente mi iluminado corrector (fraternal, of course) se creía el protagonista mejor de la parábola. Sin timidez, sin dudarlo.

Paso a paso nos acercamos a situaciones muy parecidas a aquellas que provocaron la gran crisis de la Conferencia Episcopal Alemana, bajo la presidencia del polémico cardenal Lehman, cuando las parroquias impartían cursos de concienciación/información para las interesadas en abortar y les expedían el certificado de asistencia al curso, documento que les servía luego para acreditar la información requerida legalmente para acceder finalmente al aborto. Aunque este 'proyecto raquel' no sea (todavía) eso, tengo la impresión de que es un paso más para que surja una sensibilidad comprensiva que postule el respeto de conciencia (y circunstancias) de las abortadoras. Si esto no se ve, es que se ve muy poco.

Mis dudas mayores, sin embargo, versan, por el momento, sobre esa sintonía, que me inquieta, entre lo del 'proyecto raquel' ese y lo dicho por H. Küng en su articulete. ¿Estamos tan cerca, tan próximas están ya nuestras posiciones?


+T.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Torna la calamidad?

 
El rumor escalofriante corre y vuela por internete desde hace unos días, esta tarde hasta decían que la cosa era inminente, cuestión de horas: Piero Marini, el iconoclasta, retorna con entrada triunfal, por la puerta grande, nombrado prefecto de la Congregación para el Culto Divino.

Si es verdad, si no es rumor, si no es cháchara de mentidero de esas que censura PP Franciscus, el asunto es grave, muy grave, porque desvelaría intenciones ya incoadas, no meros pronósticos. Algo funesto.

Todos sabemos cómo fue y qué perpetró Marini (el malo) durante los años del juanpablismo. Marini fue el último jalón (descendente) del bugninismo, el ejecutor final de una secuencia de agentes del des-catolicismo litúrgico. Piero Marini, un capítulo más allá de Vergilio Noé, fue el anti-Dante, la contrafigura perversa del venerable Monseñor Dante.

Nuestra memoria no olvida los ridículos paramentos con que revistió a JP2º, ni los estrambotes ceremoniales-litúrgicos, ni la descomposición por capítulos de los restos que aun perduraban de lo que fue solemnidad creyente y se mudó en ensayo minimalizante, ocasión para la 'creatividad'. Marini fue maestro en recortar el espacio de Dios y prolongar el de los actuantes.

Pensamos que había sido defenestrado, definitivamente. Vana presunción, porque se ha procurado un imponente curriculum de corte francisquista. He buscado y encontrado un breve florilegio de dichos, citas, declaraciones, más o menos recientes, de Piero Marini. Lean y háganse cargo del personaje:

"Yo quisiera, después de los milagros que va a hacer este Papa (Francisco) con nosotros, mandarle a Benedicto XVI una carta dándole las gracias. Porque gracias a que ha dimitido, la Iglesia se va a reformar, gracias a su sacrificio va a ser una explosión."

"Es una primavera, una ventana abierta que nos permite respirar aire diferente. Hasta ahora hemos respirado aires de pantano, de aguas turbias, muertas, que huelen mal. La Iglesia estaba en una situación de tener miedo por todo, con los problemas del Vatileaks, de los pedófilos, todas estas cosas que ya no aguantamos más. En cambio desde que Francisco fue elegido, ya no se habla más de estos problemas"

"No soy contrario a que el estado reconozca la unión (entre homosexuales) porque es necesario hoy. Lo veo en Italia en que no hay esto, y sufren tantas personas... dos personas se ponen juntas y no pueden ir cuando uno se enferma... hay varios problemas, la herencia, todo eso... pero no podemos decir que esto es una familia, un matrimonio"

"La Iglesia del siglo XXI necesita aceptar el Concilio Vaticano II en un gobierno "comunional". Los obispos son la suprema autoridad de la Iglesia junto con el Papa y nunca sin él. Así lo ha definido el Concilio. Ahora el Papa tiene que constituir un sínodo de Obispos para que gobierne a la Iglesia junto con el Papa. Solamente eso puede salvar las decisiones del Papa como privadas suyas y no como de toda la lglesia. Una decisión del Papa tomada junto con los obispos tiene la autoridad por toda la Iglesia."

Este es Piero Marini en palabras. Lo que pudiera hacer si es verdad que será el capo de Culto Divino, estremece imaginarlo.

Qué pena que la esperanza de Benedicto XVI no sólo se haya abortado, sino que se vea echada por tierra y pisoteada de forma tan despiadada y vejatoria.

Si es verdad lo de Marini (el malo).

Recemos para que no.

+T.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Don Georg



El tiempo y las cosas golpean y modelan, impactan y tallan, tiñen, dibujan, marcan rostros, cuerpos, movimientos, voces, estilos. Hay dos personajes a los que los acontecimientos vividos estos últimos meses se les nota llamativamente. Monseñor Georg Gänswein y Mons. Guido Marini estaban en ese segundo plano, discreto y competente, de los hombres eficaces y serviciales. Aunque continúan los dos en los mismos puestos, no son ya los mismos de antes: El pelo se les ha vuelto cano, las arrugas se han multiplicado, el rictus grave, taciturno, les distingue con una estampa nueva. Y sin embargo han mantenido la impronta 'benedictina', no se han rendido al estilo barato francisquista. Profesan fidelidad pero conservan sello. Son dos banderines de esperanza, dos hitos bien visibles.

Para mí ha sido una agradable sorpresa encontrar este reportaje de su reciente vista a Urbisaglia, su sede titular. Con bella y solemne impronta 'benedictina', Don Georg ha demostrado su respeto por lo que es honrando a sus fieles presentándoseles tal y como un obispo debe mostrarse ante su pueblo, como un obispo: Sotana filetata con faja y solideo, hábito coral, mitra preciosa y ricos ornamentos litúrgicos. No ha perdido un punto de sencillez, ni un ápice de humildad. No se ha gastado un doblón en ropajes. No ha dejado de ser accesible y simpático ni un sólo momento. Ha estado felizmente agradecido todo el tiempo. Todo el tiempo con dignidad, solemnidad, sacralidad. Todo eso que parece haberse perdido recientemente y que él conoció y sirvió de otra forma. La forma que él mismo demuestra saber apreciar y conservar.

No es vanidad, es sentido.

En las fotos ya no aparece el Bello Giorgio que titulaban las portadas de las revistas de frivolidades. Ahora el tiempo y los hechos le han remodelado eso que los griegos decían 'prósopon', la máscara de la persona/personalidad/personaje, con las huellas de la acción del tiempo y las cosas trasluciendo la sal del dolor. Los ojos de Don Georg se han vuelto viejos, y la mirada más profunda, quizá por el efecto forzado de enfocar para ver el lejos y no el cerca, preferentemente. No sé si me explico.

Dicen que lo van a hacer próximamente arzobispo de una importante sede alemana, Múnich, me parece. Si es cierto, se irá de Roma, pero se llevará un tesoro de gracias compartidas ayer y hoy suyas, bienes muy personales que son no sólo glorias romanas (oropeles) sino espinas (coronas preciosas) y cruces (trono del Rey).

Quienes le profesamos entonces simpatía, hoy le reconocemos virtudes.

Donde esté, será un sacerdote valioso para la Iglesia.

Es nuestro pronóstico. Y nuestra esperanza.

p.s. Por cierto, se me olvidaba esta cita, una extraña cita, de Gänswein en Urbisaglia: 

“Transmitiré vuestro saludo tanto al Papa Benedicto como al Papa Francisco, porque convivo con el primero pero trabajo con el segundo”

Dos Papas.

¿Habrá sido lapsus o consciencia?

+T.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Inquietudes con F


Al poco de salir al balcón, aquella noche de Marzo, inolvidable, todos nos figuramos cosas, muchas, ninguna en correspondencia con el entusiasmo de la plebs sancta que aplaudía y sigue aplaudiendo. En cierto sentido, el aplauso es su fuerza. Es obvio que ha ido tomando conciencia, aunque manifieste de muchas maneras esa anómala reluctancia a ser lo que es con todas sus consecuencias y referencias. Y qué duda cabe de que le influye el aplauso, la aceptación benevolente popular, manteniendo, durante medio año ya, un entusiasmo que no decae. Esto no es extraño. Tampoco preocupante.

Lo que preocupa son otras cosas, otros epifenómenos francisquistas. Uno de los más inquietantes es la impresión de estar puenteando, sorteando, esquivando formas, modos propios, adecuados, correspondientes, eligiendo medios sesgados, indirectos, transversales, para comunicarse. O, por lo menos, para dejar caer o dejar flotando en el aire.

Vuelvo a referirme con esto a los sermoncillos de Santa Marta, las cartas privadas publicadas y las entrevistas. Y vuelvo a preguntar-me: ¿Qué son, qué valen, qué valdrán? De entrada, formalmente, valen poco, pero valen, por comparación, mucho, por ser quien es el que sermonea, escribe o contesta al periodista. Es el Papa, aunque ejerciendo en privado, en modo, digamos, particular (no diré familiar, ni doméstico).

El efecto es la confusión que no cesa y el rumor que no decrece. Hablar a medias en los medios para dar pábulo a la opinión y los opinantes, es lamentable viniendo de quien viene. Hay una enorme diferencia entre ser maestro y ser animador de opiniones.

¿Puede tratarse de una forma nueva, un nuevo formato? Podría ser, pero que se diga, entonces, que lo es. ¿Una neo-forma de la apología fidei? La carta al director de La Reppublica podría entenderse así, y lo misma esa otra carta de Benedicto al profesor ateo, una nueva modalidad del género apologético. Aun así me cuestiono la prudencia y la oportunidad de que el Papa (y el otro Papa) descienda a ese nivel, se preste a la entrevista o conteste a uno que publica sus dudas de fe o su militancia contra la fe en la prensa o en un libro. ¿Eso compete al Papa? ¿Es parte a considerar de su ministerio? ¿Es novedad que devendrá formalmente un 'magisterio'?

Mi impresión es que estamos ante otro síntoma de la decadencia degenerativa, otro epifenómeno de la crisis languideciente. Una crisis nuevamente oculta bajo la hojarasca del pueblo exaltado y el Papa exaltante, con el agravante de que el francisquismo parece acelerar peligrosamente los ya arriesgados derroteros del juanpablismo.

Hace un par de días me llegó un mail con carga detonante. Se trataba de una comunicación que circula entre grupos de vanguardia des-católica, comunidades de base y grupúsculos por el estilo. El mail traía el nombre de 'Pepe Castillo', que no es otro que el funesto José Mª Castillo, uno de los grandes ideólogos pseudo-teólogos del des-catolicismo revolucionario. Ya no es (parece ser) jesuita; tampoco me parece que es cristiano, porque no cree el mínimo para serlo. El texto del mail era un articulete del susodicho, del que entresaco algunos fragmentos:


El actual obispo de Roma, el papa Francisco, nos acaba de anunciar a todos que la Iglesia vuelve a retomar el gobierno sinodal. ¿Será como el del primer milenio? No puede ser idéntico. Pero, por lo que el papa ha dicho, irá ciertamente por ese camino. Dice Francisco en su reciente entrevista: “Los dicasterios romanos están al servicio del papa y de los obispos: tienen que ayudar a las iglesias particulares y a las conferencias episcopales. Son instancias de ayuda. Pero, en
algunos casos, cuando no son bien entendidos, corren peligro de convertirse en organismos de censura. Impresiona ver las denuncias de falta de ortodoxia que llegan a Roma. Pienso que quien debe estudiar los casos son las conferencias episcopales locales, a las que Roma puede servir de valiosa ayuda. La verdad es que los casos se tratan mejor sobre el terreno. Los dicasterios romanos son mediadores, no intermediarios ni gestores”. Esta es la idea que Francico tiene sobre el papel que les corresponde a las Congregaciones de la Curia Vaticana. El papa las pone al servicio de las Conferencias Episcopales. Y no al revés.

Pero la cosa no se queda en esto. El redactor de la entrevista recuerda que el pasado día de San Pedro, el 29 de junio, el papa definió “la vía de la sinodalidad” como el camino que lleva a la Iglesia unida “a crecer en armonía con el servicio del primado”. En consecuencia, mi pregunta es ésta: “¿Cómo conciliar en armonía primado petrino y solidaridad? ¿Qué caminos son practicables, incluso con perspectiva ecuménica?” Esta pregunta es fuerte y, en cuanto empiece a ponerse en práctica el proyecto al que apunta, todo cambiará. Porque, en el fondo, lo que viene a decir es que nos sentaremos juntos todos los cristianos - sea cada cual de la confesión que sea - para intercambiar en serio nuestras propuestas, hasta que lleguemos al día dichoso de recuperar la unidad perdida.

Por eso, sin duda, el mismo Francisco siguió diciendo: “Debemos caminar juntos: la gente, los obispos y el papa. Hay que vivir la sinodalidad a varios niveles. Quizá es tiempo de cambiar la metodología del sínodo, porque la actual me parece estática. Eso podrá llegar a tener valor ecuménico, especialmente con nuestros hermanos ortodoxos. De ellos podemos aprender mucho sobre el sentido de la colegialidad episcopal y sobre la tradición de sinodalidad. El esfuerzo de reflexión común, observando cómo se gobernaba la Iglesia en los primeros siglos, antes de la ruptura entre Oriente y Occidente, acabará dando frutos”. Y el redactor añade estas palabras de Francisco, palabras que tienen que remover las bases de la teología: “Tenemos que caminar unidos en las diferencias: no existe otro camino para unirnos. El camino de Jesús es ése”.

Con una añadidura final, que les calla la boca a los que viven de la protesta contra todo cuanto viene de Roma: “Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Temo la solución del “machismo con faldas”.... Las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar.... En los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino. Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia”.

Este papa es noticia mundial porque ha tomado en serio el Evangelio. Y más en serio aún, la centralidad de Jesús en la vida. Lo central no es la religión y sus ritos, ni los dogmas y sus ortodoxias. De nada de eso habla Francisco. Aquí no se escucha el sonsonete de la prédica clerical, moralizante, amenazante y con frecuencia excluyente. El futuro de la Iglesia está en recuperar su pasado. El pasado que nos lleva derechos al galileo Jesús de Nazaret. Si no echamos por ese camino, la Iglesia no va a ninguna parte. Si el Evangelio es el centro, lo decisivo no será la religión. El centro será la humanidad, todo cuanto nos humaniza. Por eso el papa es noticia mundial.

Esta es la interpretación que un cabecilla radical des-católico, un cabecilla muy inteligente, jesuita también como el Bergoglio que fue, capaz de captar la onda e interpretarla. Una perspicaz lectura/comprensión de las declaraciones de PP Franciscus, digna de tenerse en cuenta.

Nada que ver con las prolíficas y prolijas explicaciones de los neo-católicos, empeñados en la comunión con lo que cada vez más parecen ser ruedas de molino.

El entusiasmo neo-papista tiene amplias tragaderas, degluten bien. Por el momento.

Otros (nosotros), como pájaro en la alcándara, vemos, oímos, entendemos, comentamos, nos preocupamos, nos inquietamos.

Y oramos.


+T.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La Subida



La Subida es una fiesta de mi pueblo. Se representa el misterio de la Asunción de la Virgen. La Imagen de Ntrª Señora, oculta por un sepulcro dorado con ribetes de nubes contrahechas de tul, sube por una rampa, entre escalinatas con niñas vestidas de ángeles, hasta el trono de su Altar Mayor, donde es coronada.

En el año 1968, se rodó una película protagonizada por el famoso cantaor y artista flamenco Juanito Valderrama, que interpretaba el papel de sacerdote, cura de pueblo. En un momento del film, como fondo de una Misa en la que Valderrama canta un prefacio 'aflamencado', se grabó la Subida, tal y como se celebra cada tercer domingo de Septiembre.

Aun recuerdo - fue en Mayo, el año de mi Primera Comunión - el tiempo que pasamos en el templo parroquial hasta que se consiguió filmar la escena definitiva.

Ahora, aquella grabación de 1968 tiene para todos nosotros, mi familia, mi hermandad, mi pueblo, un precioso valor.

Lo que más nos emociona, a pesar de ver ese mismo acto todos los años, es la Virgen.


¡¡Bendita sea su Gloriosa Asunción !!!


El acto de La Subida hoy:





¡¡¡ Viva la Asunción Gloriosa !!!



+T.