martes, 2 de julio de 2013

Desmarcándose de las tendencias (aunque sean esencias)


La conferencia (un pequeño simposio) sobre liturgia y actualidad recién celebrada en Roma parece (esa es mi impresión) uno de esos actos prenotados en la agenda que quedó alterada con la desgraciada renuncia de Benedicto XVI y la inesperada elección del Papa Francisco. Se nota que el tema de la liturgia tradicional ha sido expuesto falto del entusiasmo positivo que hubiera tenido bajo el Papa Ratzinger, el ilusionado promotor de la reforma de la reforma y otras iniciativas que han pasado (?) sin pena ni gloria, y que bajo PP Franciscus parece como si se hubieran convertido en temas embarazosos que se soslayan o se reformulan en otra clave. Como en este simposio, verbigracia.

Las conferencias se tuvieron en las aulas/salones de la Universitá della Santa Croce, la universidad romana del Opus Dei. El ponente principal ha sido Mons. Dominique Rey, obispo de Frèjus-Toulon, el más destacado entre los obispos franceses por sus simpatías tradicionalistas, en liturgia precisamente. Insisto en que sólo es una observación personal mía, pero parece como si Mons. Rey se hubiera desmarcado un punto de su querencia tradicional, dados los nuevos vientos francisquistas. Incluso la insistencia de entender los actos celebrados como un 'homenaje a Benedicto XV' definían un ambiente de discreta despedida y transición al archivo de la historia reciente.

Si no hay buen simposio sin polémica y/o antagonista (presente o ausente), en la Santa Croce el debate ha gravitado, en parte, sobre la FSSPX-SSPX, no en mención/citación/confrontación explícita, sino - yo diría - en forma de elipsis. El Opus Dei actual (sus círculos más conscientes) pudiera estar sufriendo una especie de síndrome de crisis de identidad al ver reflejado parte de su pasado en la sustancia y la forma de la FSSPX-SSPX, a la vez que manifiesta una anómala repulsión por todo aquello de la FSSPX-SSPX que le recuerda su propia identidad pasada, añorada y odiada a la vez. Pretendiendo conjurar fantasmas acusadores y anular cargos de conciencia, se esfuerza en re-definirse en parámetros juanpablistas, cerrando las puertas del pasado y abriéndose compulsivamente al porvenir aggiornato, casi alardeando de un temerario, ubícuo y pluriforme vanguardismo.

Una muestra de este incómodo y mal asimilado pasado-presente, sin ir más lejos, sería la reticente y maledicente crítica que una conspicua miembra del Opus Dei expuso ante los asistentes. Se llama Tracey Rowland, una formidable virago australiana de inquietante estampa andrógina, quasi de pesadilla del género, admiren su foto:



Esta - como decía - imponente mega-woman dijo cosas tan interesantes de analizar en diván psicoanalista y/o sofá de salita de dirección espiritual como estas:

"...(ella) invitó al mundo más cercano a la liturgia tradicional a hacer un poco de autocrítica '(...) resistir el espíritu de la modernidad a veces lleva a excesos, como el de vestir a sus mujeres e hijos como 'huérfanos de una granja Amish' (...) la misa tridentina, liberalizada por el Papa Ratzinger, es vista como expresión de una parte político-teológica dentro de la Iglesia, como aversión al Concilio Vaticano II (...) su atractivo entre los católicos normales y corrientes será limitado. Y esto incluso en un clima, como el de la post-modernidad, donde la mayor parte de los jóvenes miran con curiosidad e interés la tradición, como si fueran teso-ros del desván de la abuela, sin hostilidad ideológica."

Y, sin embargo, las palabras de la masculiniforme miembra Tracey Rowland supuran hostilidad, muy ideológica, de la peor, de la del estilo del mortífero y devastador 'fuego amigo', como esta otra andanada:

"...La sensación es que no se quiere reabrir un periodo de guerras culturales en el seno de la Iglesia, como las que caracterizaron los pasados decenios y, en parte, también el pontificado del Papa alemán, con la lefebvriana Fraternidad de San Pío X."

En cierto sentido, se trataría de una declaración de principios, una de esas sentencias of the record que se dicen y circulan por círculos, tertulias, convivencias de formación, retiros y charlas. Etc.

Conque ya lo sabemos: Es una 'guerra cultural que no se quiere reabrir', algo de los años del 'Papa alemán', cosas de 'lefrebvianos', esa gente con la que los socios de la rotunda Tracey Rowland no tienen nada que ver, ni quieren.

Porque el estilo tradicional, la antigua liturgia, esa que restauró y declaró no-abolida el 'Papa alemán', los ritos tridentinos, el look católico-romano-tradicional, no tienen nada que ver, ni en el pasado ni en el presente, con la vida y obra a la que la Tracey Rowland se consagró, cincuenta años atrás. Quede claro y no quepan dudas.


El pequeño simposio se anunció como

TRIBUTO A BENEDICTO XVI,  ANIMADOR DE LA REFORMA LITÚRGICA
JORNADAS SOBRE  «LA RECUPERACIÓN DEL SENTIDO  DE LO SAGRADO Y DEL MISTERIO»

En Vatican Insider sacaron una breve reseña.

Y Rome Reports también publicó un YouTube apto para todos los públicos (no sale la monstrua Tracey)

Por si lo quieren ver/leer.

La cosa no parece haber dado más de sí. Salvo servir de coartada a Mons. Dominique Rey para desmarcarse de peligrosas e impolíticamente correctas filias litúrgicas. Y servir a la híper-woman Rowland, de las antípodas, para declarar urbi et orbi que ella tampoco (y los suyos, menos).

Un éxito, resumiendo.

Aplausos (y un ¡bravo! a la Cocodrilo Dundee)


n.b, La foto de San Josemaría celebrando la Misa que hoy 'incomoda', la pongo venerando y desagraviando. También rogando por la conversión de los desafectos.


+T.

domingo, 30 de junio de 2013

Francisco pro-sinodal


A estas alturas, tres meses y poco más, nos seguimos preguntando lo mismo que cuando salió desmucetado al balcón ¿querrá/ha querido/está queriendo/quiso/quiere ser Papa? Papa-Papa, con todas sus consecuencias (y presecuencias)?

El delicuescente espíritu vaticanosecundista difundió por toda la Iglesia un virus anti-papal que plagó por doquier todos los rincones católicos; hasta los maspapistasquelpapa se volvieron antipapistas con excusa y coartada antimontinista. En aquel estallido petardista del final de los '60 y el bombazo perpetuo de los '70, la más rancia nobiltá romana, los conspicuos Neri romani - príncipi, marchesi, conti - se estremecieron al mirarse en los espejos del cabinetto del Palazzo Doria-Pamphili y ver que el azogue apulgarado que flanquean al imponentísimo Inocencio X velazqueño les devolvía una estampa mai vista: Desde el 65, como un retrato contra-natura, el rostro de la nobleza pontificia iba marcándose con resentidos trazos, huellas, arañazos, heridas y cicatrices antipapistas; fascinante argumento para Oscar Wilde. Más fascinante si se considera que quien infligía las heridas y descomponía la nobiltá de los Neri era el mismísimo Paulus PP VI, Montini. Paradojas, esquizofrenias o, en lenguaje aggiornato, semplici segni dei tempi, signos, signos de los tiempos.

Continuando con la versión simpático-minimalista de sí mismo, Papa Franciscus parece interpretar un nuevo capítulo de la caída del pontificado romano en clave acelerada de primus inter pares, tutti insieme. Si bien la palabra mágica es sinodal/sinodalidad, a nadie con un mínimo de perspicacia eclesiológica se le escapa el sentido mini-papista (sic) del concepto.

Para ilustrar ecuménicamente el pormenor, recuerdo que cuando el Zar quiso someter al Patriarcado de Moscú debilitó a la Jerarquía suprimiendo al poderoso y carismático Patriarca. Desde principios del XVIII, Pedro el Grande impidió la elección de un nuevo Patriarca, hasta que en 1721 fue sustituido por un sínodo, el Santo Sínodo que asumió el gobierno de la Iglesia Rusa y terminó siendo un dócil órgano más, sometido al absolutismo de los zares Romanov. Paradójicamente, hasta la caída de Nicolás II, en plena revolución bolchevique, no pudo elegirse un nuevo Patriarca Metropolitano.

Las palabras de PP Franciscus en la Basílica de San Pedro, en la Misa de la solemnidad de los SS. Apóstoles Pedro y Pablo, han sido estas:

"Dobbiamo sviluppare il sinodo dei vescovi in armonia con il primato, andare in questa della sinodalità, crescere nella sinodalità in armonia con il primato..."// Debemos desarrollar el Sínodo de los Obispos en armonía con el Primado, caminar en la sinodalidad, crecer en la sinodalidad en armonía con el Primado

A más 'sinodalidad' menos Papado, menos Primado Universal, menos Pontificado Universal, menos Papa. Esa es la regla.

Y esa parece ser la intención de PP Franciscus. Una mala intención si supone debilitar la tradición y lo definido como dogma de fe en el Concilio Vaticano Iº por el predecesor de Francisco, el Btº Pio IX.

Es evidente en la Historia de la Iglesia el valor del Papado como fuente y eje de unidad, gobierno y doctrina. También es evidente la evolución de la institución sinodal en las iglesias ortodoxas y orientales, marcando tendencias más bien disgregantes, poco efectivas en el gobierno, débiles a la hora de regir, generando bastantes veces la tentación de la autocefalia.

Presentar la sinodalidad como una alternativa de gobierno, es atentar contra la sustancia del Primado Romano.

Que sea el Papa quien lo proponga, es un signo más de la descomposición del catolicismo.

Si son sólo franciscadas de sermón ocasional, pase. Si es voluntad deliberada, el Señor nos libre de las consecuencias.

Oremus! (sed nolumus pro sínodo deprecare)


+T.


sábado, 22 de junio de 2013

Episcopones

 
Que a los obispos les afecta la pasión de la ambición, es obvio. No suele ser el interés espiritual lo que les mueve, sino el prurito personal, más bien (no digo siempre). Así desde los más remotos tiempos, siendo excepción los obispos animados al episcopado inflamados en el celo pastoral por las almas. De los de hoy, los actuales, yo no conozco a ninguno de este perfil, estilo Carlos Borromeo o Francisco de Sales.

Siempre me ha chocado el obispo 'hombre de mundo', los de este tipo me decepcionan escandalosamente. Pero son los que imponen su estilo desde el post-concilio. Por ejemplo, por ilustrar, me repatea la fotito de Dolan a carcajada limpia con Obama, en una cena de vips. O la comparecencia de Rouco en el Foro Europa (desayuno incluído). ¿Qué pinta un cardenal Arzobispo de Madrid en un sarao repleto de politicones, masones, empresarios, plumas, peperos y sociatas? ¿Qué les va a contar que les importe o que ellos ya no sepan? ¿Estaba, quizá, nuevangelizando a los presentes?

Aun así, la fascinación por un atril y una sala con gente de la élite del momento es algo irresistible para un mitrado, siempre lo ha sido. El noble cardenal Schönborn podría disertar sobre sus ancestros episcopales, cortesanos y ministros áulicos, señores del Sacro Imperio. Si miramos al siglo XI-XII, el conflicto de las investiduras episcopales-feudales es un remoto ejemplo de un caso como el que critico en la actualidad: Obispos alternando con el poder del momento, disfrutando del ser y estar en las cumbres sociales, codeándose con quienes importan porque son importantes y dan importancia.

De lo que dijera Rouco, cada cual extracta lo que le importa o le interesa, en el tono que le dicta su simpatía (no diré conciencia, porque en esos medios y ámbitos ya se sabe que no existe). Aquí, por ejemplo, en la página del Fórum Europa, publican tres notas-articuletes, distintos:

Rouco pide que no haya que apuntarse cada curso a clase de religión

Rouco recuerda a los políticos que la corrupción es pecado

El presidente de la Conferencia Episcopal Española califica de 'normales y fluídas' las relaciones con Rajoy y su gobierno

Y así cada cual. En la página contra-católica de Religión Digital, se regodeaban por la próxima vacante del Arzobispado madrileño, dando por sentado que estamos en las postrimerías del rouquismo.

Al foro con desayuno acudieron los prelados madrileños que por edad, oficio u afición, compromiso ineludible o comparecencia forzosa podían, debían y tenían que estar: El Cardenal Carlos Amigo, el Arzobispo Castrense Juan del Rio, y los obispos Martínez Camino y Fidel Herráez. Todos con caras circunspectas, de desayuno.

Y todos ellos (Rouco también) en look 'obispo de mundo': chaqueta, pantalón, camisa clergyman o pecherín con alzacuellos y pectoral pudorosamente (vergonzantemente?) disimulado en el bolsillo interior de la chaqueta; el anillo no se lo quitan, es un detalle, un signo de poder que no desentona nunca, raramente se desprenden de él.

La casualidad hizo que casi a la misma hora el Papa Francisco estuviera echando un discurso a los miembros del cuerpo diplomático de la Santa Sede, nuncios y demás representantes, en el Vaticano (leer aquí). Entre otras cosas, les ha dicho:


- el Señor es ese bien prometido, "que nunca debe parecernos algo por descontado". Los bienes del mundo terminan por no contentarnos nunca pero "el Señor es el bien que no desilusiona"

- les ha advertido sobre el peligro de la "mundanidad espiritual" explicado que es "ceder al espíritu del mundo, que conduce a actuar por la propia realización y no por la gloria de Dios". Sobre este aspecto ha matizado que "ceder al espíritu mundano expone sobre todo a nosotros Pastores al ridículo

- ha insistido sobre la idea de que son Pastores y no deben olvidarlo nunca, "sois presencia de Cristo",

- les ha recordado que los candidatos deben ser "pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean amables, pacientes y misericordiosos; amen la pobreza, interior como libertad para el Señor y también exterior como sencillez y austeridad de vida, que no tengan una psicología de 'príncipes'. Estad atentos que no sean ambiciosos, que no busquen el episcopado y que sean esposos de una Iglesia, sin estar en constante búsqueda de otra." Así mismo, ha recordado el santo padre ha insistido que deben ser personas capaces de "velar" por las ovejas que les sean confiadas.

El Papa Francisco parece tener una aguda perspicacia para lanzar dardos y acertar en la diana. Decir que no sean ambiciosos ni promuevan a ambiciosos al episcopado es poner el dedo en una purulenta llaga. También es una fina estocada la advertencia sobre la 'psicología de príncipe', un síndrome tan arraigado que parece que se pega con la mitra o se incuba al calor del solideo.

Conocí a un humilde franciscano que se ostentaba dos veces al año en trono con sillón, repostero y dosel, condescendiente, dando a besar su anillada mano, como un príncipe. Y le gustaba. Y tenía gente a su alrededor que se lo estimulaban, cortesanos (que aquí decimos 'agradaores'). Todavía anda por ahí, con aires de príncipe (destronado).

También conocí a otro prelado que en su primera visita a una parroquia, cuando el cura salía a saludarle, lo primero que le dijo fue -"La próxima vez ten preparado un aparcamiento para tu arzobispo".

Ellos son así. Aunque el mundo ya no se corresponda con sus ínfulas.

No sé en cuánto, cómo y en qué les afectará lo dicho por el Papa. Témome que a los que ya están les resbale como ungüento por las barbas de Aarón. También me temo que se pueda interpretar lo dicho por PP Franciscus en sentido cutre-minimalista y entiendan que sencillez es des-clericalizarse o humildad tirar al cubo de la basura tiaras, mitras, mucetas, roquetes y ornamentos preciosos. Si me explico.

Es verdad que el ciclo de Rouco periclita. No es verdad que lo que venga después será mejor. Porque lo que hay es lo que hay. Se volverá a repetir lo del Cónclave, que con los conclavistas que había elegió al Papa que podían (y querían). Con obispos y arzobispos - mutatis mutandis - pasa lo mismo.

Aun así me ilusiona pensar que los que vengan puedan ser no-ambiciosos, no-principescos, con reconocible espíritu sacerdotal y sacerdotal disposición pastoral.

No es pedir mucho, sinceramente. Pues no es pedir peras al olmo, sino sacerdocio a los sacerdotes.

Ni más, ni menos.


+T.

jueves, 20 de junio de 2013

La sospecha de San José


Timeo dánaos et dona ferentes, Laocoonte dixit. Con toda razón, porque de la panza del caballo regalado salieron, con nocturnidad y alevosía, Ulises y sus socios, que abrirían las puertas de las murallas de Troya a los griegos, impacientes por tomar la ciudad largos años sitiada.

La cita virgiliana se me ha venido a la cabeza cuando han anunciado que el Papa manda mentar a San José en las plegarias eucarísticas IIª, IIIª y IVª del Misal de Pablo VI. Y he recordado la prudente admonición del pío Laocoonte, sacerdote de Apolo, al ver el Caballo de Troya, porque la introducción de la memoria de San José en el Cánon Romano fue el comienzo del fin de la Liturgia Romana tradicional, la punta de espada que abrió el boquete por donde entraron a saco los impíos, con el Patriarca como excusa y devota coartada. Escrito está que lo hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz.

La piedad de los devotos es a veces muy indiscreta. La falta que hacía San José en el cánon todavía no me la explico, porque nunca me lo he podido explicar. Si querían meter a San José en la Misa, en las oraciones de pre-misa, las de la preparación del sacerdote celebrante, ya hay unas preciosas preces josefinas, preciosas de verdad, íntimas y sacerdotales como pocas. Pero postular a San José en el cánon fue una indiscreta intervención sobre algo que jamás debió tocarse.

Los promotores fueron - si mal no recuerdo - matrimonios franceses miembros de los Equipos de Nuestra Señora. En el ambiente híper-devoto de los años '50 de postguerra, imagino que incubaron aquella ocurrencia, de meter a San José en el commemorantes, junto a su Esposa. Y como las beaterías de los beatos suelen colar, la ocurrencia coló, San José se metió y el Cánon Romano, intacto durante siglos, se alteró. Piadosamente, pero se alteró, se intervino en él, se le embutió el nombre del Patriarca para satisfacción de los devotos indiscreto-insaciables...y para regodeo de los que tramaban entrar a saco por aquella brecha que el nombre de San José abrió. Si el venerable eucologio, el más sagrado, la oración del Sancta Sanctorum, se había tocado, intervenido, reformado una vez ¿por qué no dos, o tres, o cuatro...o ciento? Y si se había podido añadir, ¿por qué no, también, quitar?

El asalto del Cánon con San José como Caballo de Troya ocurrió durante la primera etapa del Vaticano IIº. El 13 de Noviembre de 1962, bajo Juan XXIII, la entonces Sacra Congregación de Ritos publicó el decreto "Novis hisce temporibus", formalizando la inserción de San José, detrás de la Virgen y antes de los Santos Apóstoles. Etc.

Pocos años después, ya clausurado el Concilio, con la confusa, flexible y maleable Sancrosanctum Concilium como 'constitución programática', el tristemente célebre Consilium ad exsequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, con el lamentable Cardenal Lercaro presidiendo y el nefasto Monseñor Annibale Bugnini actuando, perpetraban el saqueo, descomposición y reformulación del Canon Romano (¡¡alteraron hasta la fórmula de la consagración!!) y se inventaron la nueva misa del novus ordo con tres plegarias eucarísticas nuevas, más la antigua (con San José recién metido).

Ahora, cuando Roma mete por decreto a San José en el espacio que Pablo VI no le concedió, los pacatos píos de la devoción neo se estremecen de regocijo josefino, ¡oh nubes de algodón de azúcar y virutitas doradas del taller de Nazaret!

Quien esto escribe - que reza a San José todos los días - recuerda aquella inserción primera y siente que le rehelea esta neo-metedura de San José.

Por lo mismo, por lo de aquello de entonces, temo este regalito-coartada de San José, no vaya a ser que traiga sorpresita (post eventum).

Sancte Ioseph, terror demonum! Ora pro nobis; contra fidei inimicis, adiuva nos.

+T.

sábado, 15 de junio de 2013

Tres meses francisquistas

 
Tempus fugit. El tiempo vuela y parece que fue ayer cuando salió al balcón, pero Francisco ya lleva tres meses de Papa, o de Obispo de Roma, tanto monta (aunque dudemos de si para él monta tanto). Tres meses ya.

Cuando empezaron, pensé que lo de las Misas en Stª Marta sería un ínterim, hasta la ocupación definitiva de las estancias en el Palacio Apostólico. A los tres meses, el Palacio sigue vacante y hasta Castelgandolfo se quedará sin Papa en verano, porque Francisco no quiere. El papa Francisco no ha querido tantas cosas que parece dar la impresión de no estar (o no querer estar) a la altura de las cosas. En estos tres meses se ha parecido a uno de esos personajes de peli made in Hollywood estilo 'Rey a la fuerza' o 'Un americano en Versalles' o 'Un pibe en la Santa Sede', si me explico.

Lo más sobresaliente del Papa Francisco es lo que no debería haber sobresalido. Un dato a tener en cuenta es que su presencia no impone respeto, sino que - diríase - empatiza con la gente. Gente común, gente corriente que no sabe sino lo que los medios publican. Y los medios, hasta ahora, han sido excepcionalmente favorables al papa Francisco, no le han tratado como a su predecesor, que sufrió una hostilidad manifiesta y constante desde su elección. El porqué de este trato distinto, no sé precisarlo, pero debe ser algo más que mera caída en gracia, o simple malgusto.

He dicho 'malgusto' - salva reverentia - por comparación con Benedictus, ya que el bajón de calidad - salva reverentia, ítem - ha sido de los que marcan época. Ciertamente una nueva época que muchos temíamos pero no adivinábamos tan cercana. Ahora, tres meses después, nos vamos atreviendo a decir en blogs lo que sigilosamente (por reverentia) nos preguntábamos cuando Benedicto anunció el traumático Cónclave -'¿Qué va a salir de ese Cónclave?', porque el material conclavicio era el que era, siendo quienes eran los purpurados conclavistas, clamorosamente decepcionantes (cuando no temibles).

Del tráuma de la muceta (aun hay cretinos que no captan el signo de la des-mucetación), hemos ido asumiendo (tragándonos) otra reducciones, otros minimalismos, signos todos ellos de la reluctancia del Papa a ser identificado con un Papa, reconozcámoslo. ¿Y qué es un Papa?, preguntará algún impertinente, uno de esos simples que quedan satisfechos con las definición del yo sin sus circunstancias, como si las aceitunas se comieran sin aliño, directamente del olivo, como le pasó a un alto prelado que iba andando por un olivar y cogió una aceituna de un olivo y se la comió (y nunca más comió del árbol de la ciencia de las aceitunas). Si Uds. me entienden (que tampoco hace falta).

También nos avisan de que el Papa-twitter (Misas cortas, breves y repentizadas homilías, twitteres muy bien twitterizados) no va a escribir ninguna encíclica nueva porque va a aprovechar la que estaba escribiendo y tenía casi escrita su predecesor, B-16; conque le va a añadir unos cuantos twitteres y la va a firmar y publicar, así se ahorra papel, que hay que reciclar y tal (un twitter muy bueno el del reciclaje, con exitazo asegurado si lo publica). Aunque por mí, si no publican la encíclica-palimpsesto, pues mejor y así nos ahorramos gastarnos la vista, que uno está muy mayor para tanta encíclica como lleva uno encima con poco más de medio siglo de vida.

Lo de los Palacios Apostólicos sí es una pena. Y un gasto doble, porque eso se paga a la vez que se costea también Santa Marta. Además del lio que se ha armado, porque tienen cercado con carabinieri y gendarmería extra todos los alrededores y las calles adyacentes al muro fronterizo de Citta Vaticana, porque el hostal de Santa Marta está pegando al muro, muy expuesto, y para garantizar la seguridad del Papa Francisco han tenido que montarse dispositivos extraordinarios entre Porta Cavalleggeri, Via Gregorio VII, Via Pio XI y Via Aurelia. Me cuentan que los que tienen que soportar el enredo del tráfico romano, de suyo enredado, están la mar de contentos. Total, nada. Todo sea por la vida sencilla del huésped del Vaticano.

Pio XII, con toda su pompa pacelliana, vivía más parcamente que Francisco. Si no se lo creen, que hagan cuentas.

Los que un día nos atrevimos, libres de prejuicios, a comparar a Wojtyla con Montini...y reconocimos cuánto se perdió con Montini, los que, a pesar de algunos pesares, soñamos los años de Ratzinger, ahora, bajo los tres meses de Bergoglio, estamos quasi sicut in salmo "...super flumina Babylonis illic sedimus et flevimus cum recordaremur Sion..." .

Y si nos olvidamos de Sión, que nos quedemos baldados.

No hace falta - ¿verdad? - que les precise qué es la Sión que recordamos, por quien suspiramos.

Ay!





+T.

viernes, 14 de junio de 2013

Miguelángel en la cripta


En el otoño de 1529 las tropas de Carlos V ponen sitio a Florencia. El Emperador ha tomado partido por los Médici, a quienes ayuda a volver al poder. Los días de la república florentina están contados. El más egregio vecino de Firenze, el maestro Buonarrotti, apoya al viejo régimen de la ciudad y ha diseñado las fortificaciones que servirían para defender la ciudad del asalto de las huestes imperiales.

Desde la primavera de 1527, cuando el Sacco de Roma desestabiliza toda Italia, los Medici están fuera de Florencia. Aprovechando la agitación del momento, con las tropas imperiales ocupando Roma, los florentinos se levantan contra el despotismo de los Medici y proclaman la república, obligando a salir de la ciudad a los príncipes mediceos, el duque Alessandro y el cardenal Hipólito.

Manuel Múgica Láinez, en su 'Bomarzo', traza la semblanza de los dos personajes, el amable cardenal Hipólito, heredero de la noble vis humanística de sus mayores, y el torvo Alessandro, hijo bastardo de Lorenzo II, el hijo del Magnífico; otros decían que su padre verdadero fue el entonces Papa Clemente VII, que lo tuvo, siendo todavía cardenal Giulio de Médici, con una sirvienta mulata, de ahí sus rasgos negroides, tez oscura, pelo africano, labios gruesos y prominentes que le propiciaron el mote de 'el moro'.

Michelángelo, que conocía el caracter odioso de Alejandro el Moro, temía razonablemente las represalias que pudiera tomar en su contra y en el invierno de 1530 decide esconderse, precaviéndose de la previsible violencia del Médici bastardo. Para escondite, escoge el mismo sitio de una de sus obras; como si se enclaustrara en las entrañas mismas de su arte, el maestro Buonarrotti vivió unos oscuros meses en la cripta de la Sacristía de San Lorenzo, debajo de la capilla donde él mismo diseñó y esculpió las tumbas de sus patronos y mecenas, los Médici.

En los meses que allí estuvo, en las paredes de la cripta, MiguelÁngel dibujó rostros, miembros, cuerpos, ropas, fragmentos de hombres reales o imaginados, amados o temidos, soñados o inventados, sacando fuera de su mente y dejando en los muros un abigarrado conjunto de formas cargadas de sugestiva fuerza, como la expansiòn incontenible del genio oprimido por la vida y encriptado por la historia del momento.

Merced a la intervención indulgente del Papa Clemente, Miguelángel puede al fin dejar su reclusión y salir de Florencia. En la cripta quedaron, oscuros y olvidados, los bellos trazos atormentados de aquellos días ocultos, auténtica caverna de arte y genio, rastros de alma y de historia.

En 1975, durante una restauración de la sacristía, los impresionantes dibujos del Michelángelo fueron descubiertos. La cripta, dada la fragilidad de los graffiti miguelangelescos, nunca se ha abierto al público, sólo permanece accesible a los pocos expertos que gozan del privilegio de su estudio y conservación.

Hace un par de días, la edición florentina del diario La Reppublica sacó un artículo con una galería de fotos de la cripta y los graffiti.

Por eso este artículo.

N.b. Si no han leído (anzi releído) el Bomarzo, nunca sabrán bien trazarse y revivir una semblanza de aquel fascinante Cinquecento, cuando los últimos espectros del Medievo aun latían agonizantes en el azogue apulgarado de los espejos del último Rinascimento, vuelto ya Manierismo, crisálida temprana del Barroco.

+T.

lunes, 10 de junio de 2013

Schönborn entrevistado en Alpha (desconocemos la Omega)

 
Un poco más abajo pongo un enlace a un vídeo. Merece la pena ver el vídeo (un poco más de 40' minutos) para hacerse idea del personaje y la situación. El personaje es Christoph Schönborn, el Cardenal Arzobispo de Viena, primado de Austria. La situación es la de la Iglesia en la actualidad, y su futuro previsible, según lo que se deduce de lo que Schönborn dice. Véase:

Entrevista al Cardenal Schönborn en un escenario de Alpha


Primero hay que reconocer que Schönborn domina el medio (auditorio Royal Albert Hall, London). Está relajado, se siente cómodo, incluso ante ese poco atractivo entrevistador (Nicky Gumbel, un mascaròn todo guiño-dientes). El Cardenal no sólo expone claramente sino también simpáticamente, captándose la benevolencia del auditorio y sabiendo crear, incluso, esa atmósfera de intimidad/complicidad que sólo pueden generar los buenos comunicadores. Schónborn lo es, hasta a mí me resulta simpático (yes, very much) en ese escenario.

Aun así - con toda naturalidad - no se apea de sus atavismos nobiliarios, ni se desdice un ápice de su sangre azul, dando cuenta de la alta alcurnia de sus antepasados nobles y prelados al servicio de la Iglesia, del Sacro Imperio y de Europa. Late en todo ello la impresión de una discreta pero firme convicción que proclamaría, sin palabras, una especie de 'ahora me  toca a mí'. Si Schönborn estuviera convencido de la vanidad de todo eso, no dejaría que le preguntasen sobre sus blasones, o se libraría del acoso prensa rosa con displicente evasiva. Pero no, con toda amable (condescendiente?) naturalidad responde. Eso le gusta a la plebe, eso le da su Eminencia, el nobilísimo Graf Schönborn.

Aunque se refiere con mucho respeto a Benedicto XVI, su maestro (recalca), introduce la referencia del Papa Francisco sabiendo que arrancará el aplauso del público. Sobre Francisco, me preocupa que insista en esa especie de carismatismo, contando el cuento/anécdota de la 'inspiración' de la candidatura de Bergoglio

Otro momento que suscita el entusiasmo enardecido del público presente es cuando cita a Benedicto XVI que en la ocasión del último encuentro con sus doctorados en Castelgandolfo dijo (dice Schónborn) esto:
"...no es el propósito último del ecumenismo que nos escuchemos unos a otros y que aprendieramos los unos de los otros cómo seguir a Dios?..." (aplausos, aplausos, aplausos...)

De la nueva evangelización habla con evasivas, en términos generales, diciendo que le hubiera gustado que en el pasado sínodo temático se hubiera hablado, más bien, de la experiencia de fracaso de los obispos tocante a la evangelización en directo de los alejados (imagino que es un detalle afín al francisquismo del momento); seguidamente, alaba el encuentro del escenario-auditorio, como si eso, precisamente, fuera una de las claves de la nuevangelización.

El escenario con la entrevista ante un numeroso público en sala-auditorio es un producto Alpha ¿Qué es Alpha? Alpha es un proyecto nuevangelizador de los anglicanos, una especie de catequesis-programa para élites. Vean aquí algo sobre Alpha. Son muy activos en Hispanoamérica, tienen en preparación una página española alpha.es. Son tan importantes que - subraya Schönborn - estuvieron especialmente invitados al Sínodo de la Nueva Evangelización, el pasado Octubre, y se les concedieron 4 minutos de exposición/intervención en el aula sinodal. Son tan importantes que invitan a Schónborn a una tertulia-espectáculo, y el Emmº Cardenal Graf Schónborn acude gustosísimo. Y muy locuaz.

Dice Schönborn que "...el Señor nos está moviendo, llamando y llevándonos de una manera inesperada" (¿a dónde? ¿quizá al despeñadero de la iglesia de Schönborn en Austria?). En otro golpe de captatio benevolentiae del auditorio, con gesto y voz apropiados, declara que lo importante es que Dios nos ama y quiere salvarnos "...Él está anhelándonos..." (silencio emocionado y contenido de los presentes; mueca horripilante del entrevistador).

Domina el recurso oratorio del balbuceo, del titubeo, tan característico en inglés: Comenzar una frase, desarrollarla, detenerla (eheehhh...mmmh...bbbee...aaahhh...), cambiar en un giro lo que iba diciendo para complementarlo con otro apunte, con una técnica, diríase, muy 'impresionista' (color, paleta, pincelada y brochazo). Si me explico. De hecho, el recurso le resulta muy efectivo.

Un golpe más; Aludiendo al padre del entrevistador y al de un tal obispo Justin, que eran judíos alemanes, Schönborn dice esto: "...la herida más profunda en el el Cuerpo de Cristo es la herida entre Israel y los gentiles" (¡¿?!). Una sentencia que él sabrá qué quiere decir. A mí me suena cabalística, confiésolo.

Al final (minuto 38'48'' ss.) le piden una oración, y termina improvisando (intensos gestos, recogidas palabras) una plegaria pietista que hubiera hecho las delicias del mismísimo John Wesley, padre de los metodistas. Ni un padrenuestro, ni un avemaría, ni siquiera una jaculatoria del Espíritu Santo, ni tampoco una solemne bendición cardenalicia. Nada de eso. Sólo una oración del más neto estilo evangelista -"...Lord of amazing grace..." etc. rematando con una signación-bendición discretamente trazada sobre él mismo y los presentes, también con cierto ademán tímido-titubeante.

La oración y todo, toda la entrevista, se puede entender -of course - católicamente, en ese espíritu de dúctil expresión ecuménica. Pero lo dice un Cardenal de Roma en ese sitio, ante esos jóvenes, en tal ocasión.

Ese es el problema con Schönborn (una de las personalidades más potentes, influyentes, activas e intrigantes del Colegio Cardenalicio, con mucho curriculum por delante): Expone, relata, dice cosas tan acomodables, que lo mismo pueden sonar a católico que a no-católico. Muy finamente, siempre, con gentilísimo estilo de rancio abolengo, hombre con prosapia de siglos, con mucha versatilidad de estilo y movimientos.

Por cierto, el suplemento Alfa y Omega trae una reseña de la entrevista que les reseño (con otra sensibilidad que la de ExOrbe, como Uds. supondrán).

Como les iba diciendo, el simpático Schönborn capta muchos adeptos y profesos por doquier. Hasta en el Madrid de Alfa y Omega.

(Los del Alpha internacional quedaron muy contentos, nos consta).

+T.