sábado, 3 de marzo de 2012
Colegialismo pan-electoralista Papal
Un momento especialmente tenso del Vaticano II fue cuando Pablo VI se vio obligado a intervenir en el aula imponiendo su autoridad docente como Pontífice Universal sobre el Concilio, justamente lo que parecía quedar insuficientemente expuesto en el texto de la constitución de Ecclesia, la Lumen Gentium, cuyo contenido se vio modificado por la famosa Nota explicativa previa (véase al final del texto de la constitución dogmática, donde aparece, paradójicamente en el lugar de un apéndice y no precediendo al documento, como correspondería).
Como se sabe, la nota explicativa aclara algunos puntos sobre la autoridad y potestad universal del Papa, cabeza visible de la Iglesia y sucesor del Apóstol San Pedro, con respecto al tema de la colegialidad episcopal que, tal y como aparece en algunos párrafos de la Lumen Gentium, podrían suscitar equívocos o malentendidos al respecto. De todas formas, el postconcilio iría definiendo una nueva comprensión del episcopado, con nuevas formas de expresión del poder episcopal parcialmente colegiado, como las que se fueron creando en torno a la institución de las conferencias episcopales.
Fuera del aula conciliar hubo, a la vez y durante la celebración de las sesiones, un concilio paralelo, extra-conciliar pero conectado versatilmente con el aula, que recogía la opinión y la voz de los peritos, los teólogos, los consultores e incluso los periodistas y comentaristas, cuyo eco tuvo cierta repercusión indirecta en los miembros del Concilio, muy atentos a lo que se decía fuera del recinto basilical. Fue en ese medio donde se generaron especies como la del famoso 'espíritu del concilio', cuya indefinición propiciaba la adscripción de cualquier exceso, ya fuera idea o proyecto.
En esos medios, más que en el aula, surgió la idea de ver sustituído, más o menos pronto, el tradicional Colegio Cardenalicio auxiliar y elector del Papa por una nueva formación integrada por obispos (incluso 'todos' los obispos) que se hicieran cargo de la elección del Pontífice, dando así expresión a toda la doctrina que se iba elaborando sobre el episcopado y la colegialidad episcopal. Al fin (era la tesis) un cardenal en cuanto cardenal, propiamente, es quasi nada, mientras un obispo, en cuanto tal, es un sucesor de los Apóstoles y la cabeza de una 'iglesia particular'.
La inciativa corrió como una brisa gélida, amenazante, sobre las naves de la Basílica Vaticana, y pasó con el Concilio y su clausura. Sin embargo siguió circulando passim, y raro es el cura, el religioso o el estudiante de teología que no la haya oído, explicada o discutida, en clase de Eclesiología. Ahora parece que vuelve a salir, retomada con nuevos particulares, pero, en sustancia, la misma:
«Presidencialismo» papal y cónclave ampliado
El articulete del vaticanista Andrea Tornielli merece leerse. Tal y como refiere, esos son los aires que describen el ambiente y estado de opinión que se está formando, todo ello con el trasfondo de los vatican-leaks que han marcado la actualidad romana de estas últimas semanas: Una Curia alterada y cripto-movilizada, unos gestores curiales en entredicho, una opinión interna muy agitada y una atención externa voraz con apetito de más noticias y expectativas de algún escándalo. Todo esto en Italia, el epicentro de la vida de la Iglesia, enclave de sus organismos institucionales, con el Papa como centro y cabeza.
La tesis de conferir al Papa más autoridad dotando a su elección de más base representativa es una engañosa premisa de lo que puede ser un equívoco silogismo que se cierre con la conclusión de que el Papa adquiere su potestad por el consenso o la delegación de los obispos que le votan en un cónclave (o lo que fuera). La especie contiene en germen consecuencias que descompodrían en un instante la naturaleza misma del Papado tal y como se define en el magisterio y la doctrina católica.
¿Es ese el sentir de una minoría bien informada y opinante, o es la tendencia que se descubre/intuye en una mayoría todavía no del todo emergente?
El Pontificado Romano ha vivido durante su historia muchas y variadas vicisitudes, peligrosa unas, favorables otras, unas esclarecedoras y algunas envueltas en la confusión de las coyunturas y circunstacias del momento. ¿Estamos ahora al borde de una de esas encrucijadas de crisis?
Siempre temí el pontificado que siguiera al de JP2º, por lo que podría significar de confirmación, continuísmo o deriva. La elección de Benedicto XVI me pareció providencial, estando la situación como estaba, con los electores y los elegibles que formaron aquel histórico Cónclave.
Pero cada vez temo más el Cónclave que vendrá (Dios quiera que tarde) porque será, más que nunca, un cónclave con extra-cónclave paralelo, cuya conclusión no me atrevo a imaginar.
En el artículo de Tornielli se evidencia una comprensión politizada del Papado, su poder, sus implicaciones, todo impregnado de un espíritu mundano ajeno a la sacralidad eminente y sustancial de quien es por gracia de Dios (no por poder de los hombres) Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia.
Que ese estado de opinión, tan católicamente equivocado, se esté formando, se emita y circule desde Italia, es una preocupante, muy preocupante noticia que sólo en un futuro más o menos inmediato se desvelará con todas sus consecuencias (o con algunas, no menos preocupantes).
Oremus!
+T.
viernes, 2 de marzo de 2012
Parole, parole, parole...
Fue un éxito de Mina, allá por los 60-70, yo era un chiquillo, pero me acuerdo, después entendí la canción aquella, cuando fuí ya mayor: Era un diálogo de sordos, presuntamente enamorados, cada uno diciendo una retahíla de frases acostumbradas, él recita y ella canta, hasta que Mina rompe con su ¡...parole, parole, parole...! palabras, palabras, palabras...Se podría traducir también, más vulgarmente, estilo quasi bocadillo de comic, como 'bla-bla-bla'.
Ayer estuvo Mons. Fisichella en Sevilla, hablando. Dijo que si tal, que si cual, que si aquello, que si lo otro; un discurso mil veces repetido, mil veces oído. Le preguntarían preguntas otras mil veces preguntadas y respondería con respuestas mil veces respondidas. Como la copla de Mina, que él debe recordar mejor que yo, parole, parole parole...
El presidente del Pontificio Consejo alertó de que esta “nueva evangelización” pueda quedar reducida a una “fórmula abstracta”, por lo que habría que clarificarla desde el contenido, que radica en la persona de Jesucristo, “el mismo ayer, hoy y siempre”, y desde el método, que es el de la fe, traducida en vida sacramental, liturgia y vida de cariad.(aquí)
Por ejemplo, el que estaba a su diestra en el estrado de conferenciantes era el rector del CET (Centro de Estudios Teológicos,de Sevilla), de chaqueta y corbata, un salesiano, liturgista, que obligaba a sus alumnos (seminaristas a punto de ordenarse diáconos o presbíteros) a asistir a una "misa" en la que explicaba la institución de la Eucaristía en el contexto de la cena de pascua judía (séder) celebrando una cena de pascua judía, tal cual, con cordero asado, lechugas con salsa agridulce y pan ázimo, todo ello preparado por unas monjas salesianas que estaban acostumbradas a preparar en su convento-residencia ese tipo de cenas-eucaristías: Se comenzaba con las oraciones, las lecturas como una misa, y se servía el cordero con los panes ázimos y las lechugas, se bendecían las copas de vino, y en el transcurso (comiendo cordero, pan y lechuga, y bebiendo vino) el profe consagraba el pan y el vino, y se comulgaba. Impresionante.
Lo estoy escribiendo y me está dando horror cuando lo escribo. No sé si el entonces profesor de liturgia, hoy rector del CET, que se sentaba en la conferencia de Fisichella a la diestra de Don Rino, seguirá celebrabdo ese rito, esa aberración litúrgica de su invento al que obligaba a sus alumnos. Tampoco lo sabrá Monseñor Fisichella, ajeno a estas cosas. Pero en la mesa, presidiendo, estaban los dos. Parole, parole, parole...
Por eso todo lo que se dijera me suena tan insustancial, tan desvalorizado, tan delicuescente...
Don Fisichella, además, clavó un rejón de castigo al clero sevillano y católico en general: Los fieles no van a Misa y se escapan de las iglesias por causa de los sermones y homilías tan malos, insoportables, mediocres, descomprometidos y mal pergeñados que predican los curas en las misas de los domingos. Eso dijo Don Fisichella. Y se quedó tan tranquilo. Y nadie le dijo mú.
¡Cómo le iban a decir mú, ni a poner un pero, siendo el comisario de la Nuevangelización! A un señor así, a un monseñor (perdón) se le dice amén por triplicado. Of course.
Como el discursete de Monseñor Salvatore Fisichella fue el jueves por la mañana, no sé si estaría en Sevilla el lunes y vería el Viacrucis del Consejo de Hermandades, con tantísimo público asistente, de toda edad y condición social, toda la tarde, hasta casi las dos de la madrugada, con Sevilla entera acompañando la imagen del Señor de la Salud, de la Hermandad de la Candelaria, que ha presidido el Viacrucis este año.
Si lo hubiera visto, Don Rino, razonable y teólogico, se cuestionaría (digo yo) qué tendrán los viacrucis que llenan las calles mientras las iglesias se quedan vacías (dice él) por los malos sermones de los curas.
Parole, parole, parole...¿No, Monseñor Fisichella?
+T.
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miércoles, 29 de febrero de 2012
Todos juntos, todos conectados: ¿Todos lo mismo?
En Roma, en plena Piazza de San Pietro, en la sala de exposiciones del brazo izqdº del Colonnato llamado de Carlomagno, está abierta al público esta interesante muestra-exposición:
Verbum Domini Exhibit
La muestra se presenta con este subtítulo explicativo: Catholics, Protestants, Jews & Orthodox Christians Collaborate in Rome This Lenten Season (Católicos, protestantes, judíos y ortodoxos cristianos coloboran esta Cuaresma en Roma).
La confusión exquisitamente servida en bandeja cultural. Ecumenismo y comunión inter-religiosa, dirán algunos. Promiscuidad indiferentista judeo-cristiana, resumo yo.
Que la muestra sea atractiva e interesante por la calidad de la colección de códices, textos, volúmenes, fragmentos y otros objetos, no excusa que sea criticable esa presentación donde Catolicismo, Protestantismo y Judaísmo aparecen como elementos de un mismo conjunto, sin diferenciar, sin distinguir, sin separar.
La separación es un hecho histórico que una exposición no debe obviar. Item más: La distinción es una diferencia esencial (en el caso del judaísmo-cristianismo) y accidentalmente sustancial (en el caso del catolicismo-protestantismo): El Cristianismo no es el judaísmo (ni viceversa) y la separación consumada por el protestantismo respecto a la Iglesia Católica merma de tal manera la entidad de las confesiones reformadas que sólo se comparte con el Catolicismo un mínimo básico del Credo original.
Se puede presentar una común identidad bíblica siempre que se enseñe también que es precisamente el desencuentro respecto a las Sagradas Escrituras lo que (entre otras cosas) separa al Cristianismo del judaísmo y a los protestantes de la Iglesia Católica.
Pero no parece ser ese el sentido de la exposición, o, por lo menos, la intención que se intuye en estas y otras iniciativas y/o eventos semejantes, gustosamente recibidos y hasta promovidos por la Santa Sede. De un tiempo a esta parte, una cordialidad proclive a la inter-comunión, el diálogo y el encuentro domina todo un mundo de relaciones, antes vetadas y ahora deseadas y propicidas.
La lectura, la conclusión que de todo ello se saca es una especie de suma de factores cuyos sumandos parecen indiferenciados y el producto final equiparado.
Pero la suma es errónea, los sumandos no son tales, y el resultado es falso.
Me repito. Con otras palabras, en otras ocasiones, he escrito esto mismo a propósito de otras circunstancias, de otros encuentros.
Pienso y sostengo que hay que repetirlo. Con esta máxima, que nunca debe faltar:
Veritatem facientes in charitate - Practicando la verdad con caridad Ef 4, 15
Pero hay que insistir, aclarar, distinguir, separar.
+T.
martes, 28 de febrero de 2012
¿Instituto de perfección o de posición ???
La tentación de excelencia suele pagarse muy cara en el medio cristiano. Me refiero a ese prurito absurdo de tener gente de apellido y blasón en las filas de un instituto religioso, extraño antojo para un discípulo del que nació en pesebre, se crió carpintero y fue crucificado entre delincuentes. Tampoco tuvo tumba propia, sino de limosna.
¿De dónde proviene el snobismo de nuestras órdenes, congregaciones e institutos religiosos católicos? ¿Hasta qué época tenemos que remontarnos para detectar ese tufo elitista que le reconoce más gloria al status de noble que al de siervo? ¿San Bernardo de Claraval, quizá? Más adelante la cosa se esclarece (se enturbia, es decir) con jesuitas que lucen blasones de los Borja (impúdica ostentación, dadas las circunstancias de haber nacido con la lacra Borgia) o de los Gonzaga o el del mismo Javier. Claro que la santidad disculpa estas manchas de haber nacido noble, a posteriori. Pero también es cierto lo bien que se recibieron las vocaciones cuando llegaron con recomendación de sangre azul y blasón historiado.
De casos más modernos y contemporáneos, no hablaré, no quiero meterme en vericuetos tan espinosos de explicar, que sale uno cardado y hecho jirones. Pero me voy a referir - con toda la delicadeza que pueda - a un caso de hodierna actualidad, porque está ocurriendo en estos mismos días. Ustedes ya lo sabrán.
Que el desgraciado fundador quisiera tener gente de élite para su fundación, no se comprende según virtud cristiana pero se entiende según defecto humano. Así y todo se pregunta uno cómo se leería en el ámbito del susodicho fundador, sus fundaciones y sus fundados, los Misteria Vitae Christi, y afirmaciones apostólicas como esta:
"¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios." I Cor 1, 26-29
En su vanidad, los snob-fundadores podrían dar la vuelta a este texto y decir justamente lo contrario: Mirad qué selectos, mirad cuánta elite, mirad que somos el plus ultra. Y así.
En el caso que ocurre, la crème se ha separado de la masa damnata, y se ha replegado a su casa. A casa de papá y de mamá. Los cinco o seis que son, con una hermana también.
La hermana, con nombre de nena pija madrileña, ya se ha fundado otra cosa, para ella y sus chicas, que estarán encantadas. Ya se sabe que estas muchachas son muy despabiladas, además de disponer de muy buenos recursos. No comprendo que haya obispos tan complacientes y expeditos para aprobar novedades tan rápidamente, salvo que me lo expliquen por via de lógica snob-clerical. Otra vez.
Del caso que no nombro, conozco a los que no se han ido y están aguantando. Se están santificando en la prueba, entre las zarzas del enredado mundo del patético ex-fundador (que tampoco nombro). Estos, los que aguantan, son los que se están ennobleciendo en el sufrimiento, sin escaparse a casa de papá, sin fundarse un club para ellos y sus amigos. Si soportan la prueba, que será larga, habrán probado que su vocación era sincera y que no levantaron la mano del arado. Al fin y al cabo, la simiente sigue siendo la misma y también el campo es el mismo. Sólo ha fallado el capataz, muy gravemente, pero nolos operarios, si trabajan y siguen fieles a su vocación sobrenatural (habría que subrayar 'sobrenatural'). Los que se han quedado no están fallando. No creo que me equivoque si digo que están (dolorosamente) reparando.
Dentro de poco, el Domingo de Ramos, en la Misa de Pasión, se canta el prefacio que reza:
"...Siendo inocente, se entregó a la muerte por los pecadores y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales..."
Parece evidente que esta chica y sus hermanos no han querido que se les sume a gente de mal vivir, no sea que su apellido quede deshonrosamente asociado, salpicado por las miserias que han salido a la luz (que son las mismas que estaban ocultas).
Humanamente, según el mundo (su mundo), quizá procedan acertadamente. Cristianamente, se equivocan: Esa no es la sabiduría de la Cruz.
Pero siempre les quedará el apellido. Y esa conciencia de superioridad que las élites inculcan a sus crías, un handicap tan dificil de vencer.
+T.
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domingo, 26 de febrero de 2012
Las Tentaciones en el Desierto
Hace dos cuaresmas comenté este pasaje del Stº Evangelio del 1er. Domingo de Cuaresma, Las tentaciones del Hijo, quizá el más misterioso paso de la Vida del Señor. Decía en aquel comentario que se debe considerar el valor de este Evangelio ya que tuvo que ser relatado por Cristo mismo a sus discípulos, pues en la escena del desierto está sólo Jesús frente a Satanás, sin más testigos que los Ángeles que también se citan como presentes. Es un Evangelio singular.
En la secuencia de San Marcos (Mc 1, 12-13), el relato es sumario, resumido, sin detallar las tentaciones, las tres que aparecen en San Mateo (Mt 4, 1-11) y San Lucas (Lc 4, 1-13) : la conversión de las piedras en pan, la caída desde el pináculo del Templo y la donación de los poderes del mundo. En cuanto se lee el texto, surge, casi espontánea, la cuestión: ¿Por qué se dejó tentar el Señor?
En la Última Cena, Cristo se refiere al doble valor de sus actos, según la forma en que es titulado por sus discípulos: "...Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy." Jn 13,13. Como Señor, se revela con potestad redentora, siendo el Hijo de Dios; en cuanto Maestro, enseña a los hombres su doctrina y les da ejemplo con su vida. En este sentido, al permitir las tentaciones de Satanás, por una parte está revelando su divino poder frente al diablo, que no puede vencerle con sus tentaciones, dejándole vencido e impotente. Por otra, nos enseña a nosotros cómo podemos resistir la tentación del demonio con el ayuno, la oración y la misma fuerza de Cristo:
"...No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" Mt 4,4
"En verdad, en verdad os digo: el que crea en Mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún" Jn. 14, 12
"...Sin Mí no podeis hacer nada" Jn 15, 5
Otra cuestión referente a la escena de las tentaciones es por qué Satanás no distingue, no conoce, no sabe con seguridad quién es Jesucristo, por eso su pregunta, en condicional, probando, tanteando: "Si eres Hijo de Dios..."
El Demonio no concibe a Dios en la humildad. Los demonios creen en Dios y le temen (St 2, 19), por su omnipotencia y majestad; pero en el desierto (y antes en Belén y durante los años de la vida oculta y sencilla en Nazareth), no son capaces de descubrir a Dios en la humildad de nuestra carne. Sólo después de la revelación en el Jordán, cuando se escucha la voz del Padre proclamándole su Hijo, la noticia de su presencia en el mundo hace temblar a las potestades infernales. Así y todo, Satanás no está seguro de que Jesús, el que hace vida penitente cuarenta días en el desierto de Judea, sea el Hijo de Dios.
Dice San Atanasio que "...Habíase acercado a Él el enemigo, como a un hombre; mas no hallando en Él los signos de su antiguo veneno (el pecado), se retiró."
Al concluir las tentaciones, sí sabe que Jesús Nazareno no es un hombre más entre los hombre. Después, durante los primeros tiempos de su ministerio en Galilea, los demonios le confiesan Hijo de Dios, pero Jesús les impone silencio, no quiere que los espíritus inmundos le proclamen: Quiere que sean los hombres quienes crean en Él y le confiesen, que para eso ha venido.
Las palabras con las que San Lucas concluye este capítulo del Evangelio "...Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno", son comentadas por algunos Padres y Escritores eclesiásticos:
San Ambrosio dice: "Ves como el diablo no es pertinaz en su propósito, sino que cede a la verdadera virtud; y si no cesa de aborrecer, teme insistir, porque rehusa ser vencido frecuentemente. Y así, oído el nombre de Dios, se retiró (dice) hasta el tiempo en el que no vendría a tentar, sino a combatir abiertamente".
Teofilacto comenta: "... porque lo había tentado en el desierto acerca de la voluntad, se retiró de Él hasta el tiempo de la cruz, en el que le tentaría con tristeza."
Porque será en la Pasión cuando el Demonio se ensañe con la Humanidad Sacrosanta del Verbo Encarnado, desencadenando todos los sufrimientos, humillaciones, injurias, tormentos y heridas en el Cuerpo de Cristo, su vencedor, el vencedor del pecado. La victoria sobre la muerte vendría después, al punto de ser consumada la Pasión.
Cierro con esta breve meditación de Fray Luís de Granada, un sustancioso compendio para la meditación de este pasaje de los Misterios de la Vida de Cristo:
Acabado el bautismo, fue llevado el Señor por el Espíritu Santo al desierto, donde estuvo cuarenta días ayunando, y orando, y padeciendo diversas tentaciones del enemigo. Todo esto es nuestro, y todo para nuestro bien: la soledad para nuestro ejemplo, la oración para nuestro remedio, el ayuno para la satisfacción de nuestras deudas, y la pelea con el enemigo para dejarnos vencido y debilitado nuestro adversario.
Acompaña, pues, tú, hermano mío, al Señor en todos estos ejercicios y trabajos tomados por tu causa, pues aquí se están haciendo tus negocios y pagándose tus delitos. Imita en todo lo que pudieres este Señor, ora con Él, ayuna con Él, pelea con Él, mora a tiempos en la soledad con Él, y junta tus trabajos y ejercicios con los suyos, para que por este medio sean ellos más agradables a Dios.
Laus Tibi, Christe, Rex aeternae gloriae!
+T.
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sábado, 25 de febrero de 2012
Sor Finanzas
Seguramente, la noticia será vieja, de esas que repescan en los periódicos para rellenar titulares. De todas formas merece un comentario, porque la cosa tiene miga:
Monjas franciscanas operan en Wall Street
Como no tengo mente económico-financiera y nunca sé siquiera si tengo dinero o no, me faltan talentos/capacidades para evaluar la ocurrencia de estas avispadas franciscanas, no sé si sus gestiones son valorables y/o oportunas. Pero entiendo que eso de meterse en el mundo del pecado para gestionar el pecado, no es ni muy franciscano, ni muy católico, ni muy cristiano. Tampoco es monjil.
Si a San Francisco y a Santa Clara le hubieran dicho que sus hijas del siglo XXI estarían implicadas por voluntad pastoral (digamoslo así) y elección/opción carismática en el más reputado centro financiero de nuestro mundo, no sé qué hubieran pensado. Quizá sea esa lejanía de los carismáticos fundadores y los orígenes franciscanos lo que les genera a las franciscanas de Wall Street ese extravío: ¿Entiende sus orígenes, conocen al Poverello d'Assisi, distinguen sus esponsales con la Dama Pobreza?
Siempre ha sido una tentación de los intrépidos apóstoles de cada época meterse en el más profundo fango para rescatar almas, pero las operaciones de estas monjas parece que buscan inquietar al sistema finaciero-bancario, más que otra cosa. Probablemente esperan sacar algún fruto bueno de sus actividades, pero no sé si con ello lo que intentan es una cierto efecto testimonial o si se proponen colapsar a la banca y el mundo del capital. Sea lo que sea que tengan en mente, vuelvo a decir que me parece poco franciscano, poco católico y poco cristiano.
Para los que sostengan que el Vat.2º y sus efectos no rompieron la continuidad de la Iglesia, hechos como este plantan evidencias que dificilmente se pueden negar: Estas monjas (si es que a estas alturas se auto-reconocen como monjas) no son lo que fueron las franciscanas y clarisas de las que remotamente proceden. No ya porque no usen hábito y se hayan secularizado en sus modos de vida, relaciones y expresiones religiosas características, sino, en este caso, porque su inmersión en el mundo las desconecta de sus supuestas bases, raíces, fundamentos franciscanos.
Pero el panorama está tan descompuesto que habrá franciscanos que aplaudan la inicitiva y clarisas que estén tentadas de cerrar sus conventos e irse a un piso para articular una célula anti-capitalista como la de sus correligionarias yanquis.
El mundo de las congregaciones religiosas femeninas de los EEUU está tan perdido como no se atreven a informar los visitadores a quienes la Santa Sede les encargó hace unos años inspeccionar y elaborar un detallado documento. La situación es tan grave que parece preferirse cubrir con tupido velo los resultados del informe. Y esperar.
Esperar a que estas desconcertadas setentonas vayan extinguiéndose, ellas y sus errores. No me aprce buena 'política', pero la Iglesia se ve abocada al dilema: Si interviene con la contundencia merecida, la reacción será inmediata y la rebelión general; si deja de intervenir, el mal se enraizará más profundamente y se expandirá por más sitios:
Su orden se ha unido al Interfaith Center on Corporate Responsibility, una agrupación de decenas de órdenes y grupos religiosos que, como las Hermanas de San Francisco, han optado por el activismo como accionistas. Y su doctrina se está extendiendo, con grupos similares en Reino Unido, Suiza y Noruega. Nash y el resto de hermanas de la congregación son muy coherentes.
Si para los israelitas la tentación fue idolatrar becerros de oro, para estas modernas post-vaticanosegundistas el resorte que las mueve ya no es el desposorio divino ni la oblación salus animarum, sino los derechos humanos y el medio ambiente. Cosas veredes.
Algunos dirán que es lo mismo, que aquello hoy equivale a esto, y que si San Francisco viviera hoy emprendería una acción como esa. Y tal y tal y tal
El cuento de siempre con la devaluación y degeneración católica consecuente.
Me imagino también que alguno dirá que lo de estas poco-monjas es, al fin y al cabo, nueva evangelización.
+T.
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miércoles, 22 de febrero de 2012
Inmutemur habitu
Lo primero, después de la tentación y la caída, al pie del Árbol de la Ciencia, fue que Adán y Eva se vistieron:
"...et aperti sunt oculi amborum cumque cognovissent esse se nudos consuerunt folia ficus et fecerunt sibi perizomata" // '...se abrieron los ojos de los dos y como conocieron que estaban desnudos cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores' Gn 3,7
La inocencia original incluía la desnudez inocente, mientras el pecado descubrió al momento la culpabilidad del desnudo, que había que vestir. La vestimenta fue, en origen, efecto del pecado.
El primer vestido fue aquel 'perizoma' (literalmente 'en torno al cuerpo', una especie de cinturón o faja vegetal de hojas de higuera (no de parra). Y así, con ese mínimo atuendo, comparecieron nuestros padres, Adán y Eva, ante Dios.
Insistiendo en el detalle del vestimento, antes de expulsarlos del Paraíso, el Señor hizo unas túnicas de pieles para Adán y Eva:
"... fecit quoque Dominus Deus Adam et uxori eius tunicas pellicias et induit eos / el Señor Dios hizo a Adán y a su esposa unas túnicas de piel y los vistió" Gn 3, 21
Dignificó así el Señor la primera vestidura de los hombres, y tuvo compasión de su desamparo, expuesto como estaría a las inclemencias del mundo, fuera del Paraíso.
Un par de versículos antes, en Gn 3, 19, la maldición del trabajo fatigante concluye con la declaración de la muerte y la reducción al polvo de la tierra
"...in sudore vultus tui vesceris pane donec revertaris in terram de qua sumptus es quia pulvis es et in pulverem reverteris // Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra de la que fuíste sacado, porque eres polvo y al polvo volverás."
justamente la admonición que reza la Iglesia al imponer el sacerdote la ceniza cuaresmal sobre la cabeza de los penitentes: Memento, homo, quia es pulvis et in púlverem reverteris // Recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo volverás.
La antifona que se entona al comenzar la ceremonia de imposición de la ceniza comienza cantando 'Inmutemur hábitu...'
Inmutemur hábitu, in cínere et cilicio; jejunemus, et ploremus ante Dominum, quia multum misericors est dimittere peccata nostra Deus noster
Cambiemos nuestra vestimenta por la ceniza y el cilicio; ayunemos y lloremos ante el Señor, porque nuestro Dios es compasivo y misericordioso para perdonar nuestros pecados.
Otra antífona, reza este impresionante verso de la profecía de Joel:
Inter vestibulum et altare plorabunt sacerdotes ministri Domini et dicent parce Domine, parce populo tuo, et ne claudas ora canentium te, Domine // Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo perdona, Señor, perdona a tu pueblo Jl 2, 17
Es un versículo rebosante de conciencia y espiritualidad sacerdotal: Al oficio efectivo de los sacerdotes se encarga y confía la súplica penitencial por el pueblo, siendo el llanto de los sacerdotes el que debe preceder la rogativa, reconociendo un valor especial, singular, insustituíble, al clamor doliente y penitente de los ministros del altar, primeros servidores del Señor y agentes de la propiciación por el pueblo.
Cuando un sacerdote ora, su oración tiene un efecto especial, cuando un sacerdote implora, su rezo doliente tiene un valor específico, dotado de una gracia sobrenatural aneja a su ministerio que es oficio de intercesión pro pópulo.
Y si en el Antiguo Testamento la gracia de la oración sacerdotal es tan elevada, en el Nuevo Testamento la potestad de la oración del nuevo sacerdocio de Cristo confiere a la súplica penitencial de los ministros del altar, sus sacerdotes, una virtud celestial tanto más alta cuanto más sagrado es el misterio que ofician in Christo, en el Hijo de Dios, cuyo sacrificio renuevan y ofrecen sin cesar desde el oriente al ocaso.
Por eso es tan necesaria la súplica santificante del sacerdote. Y es necesaria la conciencia sacerdotal en el propio ministro, y también en el pueblo: Para que el sacerdote asuma conscientemente la gravedad sacrosanta de su oficio, y el pueblo admire y requiera el ministerio del sacerdote, don precioso de Dios para sus fieles.
¿Y no será el llorar cosa del Viejo Testamento, algo que contradice el espíritu del Nuevo Testamento, que debe ser de alegría exultante y constante? Sed contra, escrito está:
"Amen amen dico vobis quia plorabitis et flebitis vos mundus autem gaudebit vos autem contristabimini sed tristitia vestra vertetur in gaudium // En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo" Jn 16,20
¿Y es la penitencia, el ayuno corporal, algo propio de este estadio de espera del gozo sobrenatural y eterno, no se contradice la disciplina del ayuno con la esperanza alegre del cristiano? Escrito está también:
"...venient autem dies et cum ablatus fuerit ab illis sponsus tunc ieiunabunt in illis diebus // llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán" Lc. 5,33-39
Esta mañana, en la Misa de ceniza, he predicado sobre le Evangelio del día, Mt 6,1ss.
"Adtendite ne iustitiam vestram faciatis coram hominibus ut videamini ab eis alioquin mercedem non habebitis apud Patrem vestrum qui in caelis est // Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial..." et reliqua
Comenté que para vivir este Evangelio de sinceridad, de interioridad vuelta a Dios, primero hay que tener obras que perfeccionar. Es decir, que sólo el que reza, da limosna y ayuna está en condición apta para entender y practicar esta doctrina de Cristo. Si los fieles, por negligencia personal o descuído de sus pastores, han dejado de practicar estas acciones, ¿qué van a corregir, qué van a mejorar, qué van a interiorizar, qué van a ofrecer a Dios?
Inmutemur hábitu: Mudemos el vestido, porque inocencia para andar en desnudez no tenemos, la perdimos. Y no basta un cinturón de hojas para cubrirnos, necesitamos un vestido más recio para andar por el mundo, a la intemperie de la tentación, expuestos al pecado. Y debe ser nuestro vestido convenientemente severo para cubrirnos y protegernos, que sea de penitencia nuestra veste, sayal resistente tejido con misericordia y caridad, para combatir firme, con coraza que nos defienda y poder guardar la ternura íntima de nuestro espíritu para derramarlo ante el Señor, Dios nuestro, con ayuno, con llanto, con luto: Porque un corazón contrito y humillado no lo desprecia el Señor.
Y si no tenemos corazón digno que presentarle, tomemos el Corazón traspasado de Cristo Jesús, y con Él en las manos, llorando sus amores, acerquémonos con confianza al Trono de la Misericordia para alcanzar su misericordia.
Ahora, que es tiempo oportuno; hoy, que es día de salvación.
p.s. Y esto sobre la ceniza
+T.
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