martes, 20 de diciembre de 2011

Sor Hermenegilda...¿o 'monseñora' Hermenegilda ???


El nombre me gusta mucho, muy visigodo. Y la doña tiene una estampa que también me agrada, imponente, bien planchada y almidonada, de ordeno y mando, muy dispuesta, capaz y eficaz. Lo que no me gusta y me parece una equivocación es el cargo, el 'ministerio' que le han encomendado a Sor Hermenegilda, nada más y nada menos que secretaria de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica; pueden leer la noticia aquí, en la web de la Conferencia Episcopal Católica de Sudáfrica (o, si prefieren, en el Vatican Insider, que da la noticia con este titular: Una mujer en la cúpula de la Iglesia Sudafricana )

Que es, realmente, lo que es, puesto que un secretario de conferencia episcopal es un señor que sirve a la jerarquía, trata contínuamente con la jerarquía, articula la agenda y los trabajos de la jerarquía y la jerarquía llega a depender de su labor en tanto en cuanto el secretario de la c.e. es el gerente de los asuntos de la conferencia de los obispos, una especie de encargado de todo. Por eso suele ser oficio desempeñado por un sacerdote al que más o menos pronto/tarde se le promociona al episcopado, bien como titular in partibus, o desde la secretaría sale nombrado para obispo de alguna diócesis.

Es el curriculum, por ejemplo, de nuestro Martinez Camino, por citar a un bien conocido secretario de conferencia episcopal. Es un cargo para gente trabajadora y capaz, no apto para incompetentes; pero es un puesto muy ambicionado por la cantidad de recursos y posibilidades que brinda.

Cuando una mujer arriba a un oficio de ese nivel, por el status jerárquico en el que ese oficio se inserta, la lectura del hecho puede ser muy equívoca; verbigracia, el mismo titular del Vatican Insider, que da la noticia con cierto tono (intencionado o no) 'feminista', como si el nombramiento de Sor Hermenegilda supusiera algo más, una especie - digamos - de primer desembarco de la mujer en la Jerarquía, no con carácter sacerdotal, pero sí con evidente 'nivel' de función quasi-jerárquico. La confusión está servida.

Como anécdota co-ilustrativa referiré un caso que presencié hace unos años: Nombraron director de un secretariado diocesano de pastoral seglar a un laico, un señor casado y con hijos. Era un tipo discreto, de poco relieve, pertenecía a un minúsculo movimiento, un instituto secular de provincias; era un desconocido, conocido solamente por el que lo promovió, aceptado por los demás con los que iba a relacionarse porque a nadie le importaba ni el cargo ni el sujeto. Pasó un curso, con sus correspondientes reuniones, emisión de circulares, presentación en algunos foros/escenarios, etc. En el segundo año de su encargo, fue invitado a una mesa redonda ocasional, en la que iba a tratarse/discutirse uno de esos tópicos vaticanosegundistas, "Actualidad de los seglares: Su papel en la Iglesia de hoy", o algo así, uno de esos títulos para uno de esos obligados tostones mortificantes de 8'30 de la tarde. Asistieron los que no tenían mas remedio que estar, los sufridos inexcusables. Yo estaba entre ellos. En esos sitios, suelo buscar un asiento lo menos visible que pueda; a veces me toca a mí decir algo, presentar, o sentarme en la mesa del estrado, dando un toque de severo y sacro tono, solemne (me sale muy bien); sea lo que sea, en cuanto termino mi parte de escenario o me siento en mi rincón disimulado, lo que suelo hacer es abrir el Breviario (para cumplir horas no rezadas o para adelantar las del día siguiente) o ponerme a rezar el Rosario, depende de si hay luz suficiente (entonces breviario) o no (entonces rosario). Estaba yo en una de estas dos piadosas devociones, no recuerdo cual, cuando oigo con estupor que el laico director del secretariado seglar está diciendo esta majadera enormidad:

- "...Porque yo mismo soy 'jerarquía', porque presido un secretariado episcopal, por encargo del Sr. Arzobispo, con nombramiento suyo, y en el organigrama diocesano tengo un encargo superior al de, por ejemplo, un párroco..."

Recuerdo que interrumpí la bravata con un ¡¡¡ejem-ejem-ejem!!! todo lo impertinente que pude y, con mucho ruído, levanteme y fuíme del salón con aire. Vanitas vanitatum (mea ipsa, etiam).

Volviendo a la Sor Secretaria: Si no hay curas en Sudáfrica para ser secretario de la c.e. del lugar, será que no lo encuentran porque no lo quieren, ya que tiene que haberlos, aunque fueran media docena los curas sudafricanos, que serán más.

Siendo Sudáfrica una sociedad de mixta religione, con constantes contactos ecuménicos, tan proclives a las promiscuidades, teniendo 'clérigas' los anglicanos y siendo esta una de las más notorias novedades de lo que llevamos de siglo, la lectura/interpretación que se le dé al nombramiento de Sor Hermenegilda será, dadas las circunstancias, doble, triple, cuádruplemente equívoco. Para propios y extraños.

En España, no hace mucho, creo recordar que el nefasto Don Juanmari Uriarte nombró a una doña para secretaria-canciller de su obispado, el muy insensato (me parece que escribí comentando algo a propósito, a ver si lo encuentro y lo pongo de enlace, para complementar). El caso es que, por aquí y por allá, las astutas serpientes dan sopas con honda a las cándidas palomas. Y conste que no lo digo en demérito de la formidable Sor Hermenegilda, sino como censura (cañazo material, si pudiera) a sus promotores mitrados.

A ver si no cunde el mal ejemplo y se queda Sor Hermenegilda como exótica excepción, solamente ella.

Y a ver si no es tentada para aspirar a más y correr el escalafón.

Oremus!

+T.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Fisichella, siempre preocupante, siempre


Fisichella, Salvatore (Rino per gli amici), no hay vez que abra el pico que no me provoque un repelús, tiene esa des-gracia. Me preocupa que la tal facultad le haya venido con la mitra; pero también me pregunto si estaba dotado de ella antes de la concesión del anillo y el báculo, porque si la cosa fue a priori, no me explico cómo. O si me explico, prefiero abstraerme, para no desbarrar.

La última fisichellada es esta sentencia recogida en una entrevista que publicaba el otro día un medio impío:

La nueva evangelización debe hacerse con dulzura, respeto y recta conciencia

Questiones derivadas de la sentencia, a saber:

I)- ¿Acaso la 'antigua evangelización' se hizo con amargura, rigor, o acritud?

II)- ¿Acaso la 'vieja evangelización' fue irrespetuosa y/o se caracterizó por ello?

III)- ¿Acaso la 'anterior evangelización' se realizó con una conciencia pecaminosa, torcida, alevosa?

Entiendo que de la afirmación se desprenden muy bien esas tres cuestiones, todas quasi respondidas en cuanto supuestas en la declaración titular de Fisichella.

Él lo explica así:

P. ¿Cuál es el estilo de la nueva evangelización?

R. La nueva evangelización debe hacerse con dulzura, respeto y recta conciencia. La dulzura es sinónimo de mansedumbre. Es decir, no se puede recurrir a la arrogancia ni al orgullo ni al sentido de superioridad respecto a otras doctrinas. El respeto tiene que ver con la capacidad de ponerse en el lugar del interlocutor. El respeto significa también sentido de responsabilidad ante Dios, porque nadie puede atenuar la radicalidad del Evangelio ni limitar instrumentalmente sus contenidos.

P. ¿Y la recta conciencia?

R. Se trata de ofrecer una conducta vital irreprochable y creíble.

P. Sorprende, por lo poco habitual, la referencia a la dulzura como instrumento de la nueva evangelización.

R. La dulzura es una nota esencial de la nueva evangelización. Significa acercarse al otro con buenas maneras, sin cogerlo del cuello, sin pretensión de imponerle nada. Con respeto a la diferencia de formas de pensar y de vivir.

Obligadamente, se impone transportar las tres cuestiones que propuse a cada una de las respuestas de Fisichella. De las que se deduce una pésima y muy peyorativa opinión respecto a toda la antigua evangelización y sus protagonistas, los viejos evangelizadores. Pienso, por ejemplo, en los antiguos misioneros. Ustedes pueden pensar también en evangelizadores que se les vengan a la cabeza, para aplicarles los criterios-fisichella. Se sorprenderán.

Sorprendetemente, en mitad de la entrevista, Don Salvatorino traza una semblanza del porqué de sí mismo, de su perfil, raccontando un breve sumario de su vida pastoral-evangelizadora:
"(La política)...Es otro lugar importante para la nueva evangelización. Lo sé por experiencia propia. Durante 15 años fui el párroco de Montecitorio, es decir el capellán del parlamento italiano. Todos los días celebraba misa, hablaba con los diputados y realizaba allí mis funciones sacerdotales. Y eso se puede hacer, siempre que respetemos la idiosincrasia de cada país. En Francia, es impensable algo así. En Italia, se puede hacer: De hecho, en el Parlamento italiano hay una iglesia del siglo VIII. Tenemos que estar presentes en el mundo de la política, porque la política hace la ley y la ley crea la cultura. De ahí que sea muy importante la formación política de los creyentes, asi como su implicación política".

Una nota que nos ayuda a comprender cómo se ha hecho y de qué pasta es este prelado. Muy politicante, diría yo, como si se volviera a la antigua categoría del XVIII-XIX, cuando el Colegio Cardenalicio y la Curia se dividían en dos facciones: Los Zelanti (ancièn régime) y los Politicanti (ilustrados y liberales). Pues Don Rino sería/hubiera sido de los politicanti, pasteleros, acomodaticios, contemporizadores, hombres de flexibilidad, diálogo, promiscuidades y todo aquello. Ahora lo llaman 'mix', en música, me parece. También lo llaman 'fusión'.

¿Y de lo de Asís, qué piensa el comisario de la nuevangelización? Pue esto:

"...En el encuentro del día 27 de octubre, recordamos el espíritu de Asís y nos comprometimos a mantenerlo vivo y operante. No podemos olvidar que también hoy sigue habiendo conflictos y guerras. En Asís recordamos que la paz es el primer objetivo de las religiones...//...sin duda fue algo muy bello y con mucho eco mediático. Pero tenemos que hacer algo más. Asís no puede ser sólo flor mediática de un día. Porque Asís es el compromiso de la Iglesia católica y también de todas las demás religiones para poner en marcha una etapa de compromiso por la paz."
.

¡¡Toma del frasco, Carrasco! y Que si quieres arroz, Catalina. Todo junto y en la misma ristra. La mar de claro, para las mentes oscuras. Trepanante.

Y, ya que estamos, ¿de la Eta, qué nos dice Fisichella de la Eta? Pues también opina de ello este cráneo privilegiado, tan girocho:

"...Cuando termina la violencia en un país, siempre es una etapa muy importante. Una etapa nueva, en la que creo se debería mirar a otras etapas y tener en cuenta otros elementos importantes. Por ejemplo, el respeto a las tradiciones que no pueden ser uniformadas. Y, en estos momentos, predomina la tendencia a uniformar en un contexto de globalización que no respeta las diferencias. Entre ellas, las diferentes tradiciones culturales y religiosas."

Fisichella, sin duda, es el que nos hacía falta para remediar lo de las tres provincias vascongadas y sus desarreglos de víctimas y asesinos. Pelillos a la mar y tomarse unos chiquitos con unos pinchos. Y ya está.

Y el bombazo, el pedo gordo del final, atentos:

Pregunta el tentador astuto (i.e. el periodista):

P. ¿La nueva evangelización apuesta por el cambio de estructuras en la Iglesia católica?

Responde el incitado, el tentado, el excitado Fisichella con un cóctel-rebozado exegético-místico-eclesiológico de agárrate y no te menees:

"...La paciencia es una nota característica de la fe. Lo principal es esperar la venida del Señor. Mire, Juan y Pedro corren hacia el sepulcro vacío. Juan es el signo del amor. Pedro, el de la institución. Juan, el amor, llega al sepulcro antes que Pedro, la institución siempre más lenta. Pero el amor es respetuoso y Juan no entra en el sepulcro. Y espera a Pedro, que es más lento. Como decía Urs Von Balthasar, del que me siento discípulo, tenemos que ejercer la kénosis del Espíritu Santo, es decir respetar los ritmos del Espíritu y de la institución. Desde esta dinámica, esperemos que la nueva evangelización informe también a la estructura de la Iglesia."

Un topicazo, por otra parte, muy manoseado ya, del que abusan los progres vaticanosecundistas que aspiran al vaticanotercerismo, muy alegóricos ellos cuando toca arrimar el ascua de la exégesis a su sardina eclesial. De todas formas, inquietante, muy inquietante. Más todavía dicho por boca del capo de la nuevangelización (sic).

Cierra la entrevista una lista de campanazos, citas/ titulares/ brani scelti del Monseñor Don Rino, como estos (que destaco yo):

"No se puede recurrir a la arrogancia ni al orgullo ni al sentido de superioridad respecto a otras doctrinas"

"La dulzura significa que la nueva evangelización no es otra cosa que una propuesta de vida que proporciona alegría y felicidad"

"Estamos obligados a no repetir errores del pasado en el ámbito apologético"

"Tenemos que estar presentes en el mundo de la política, porque la política hace la ley y la ley crea la cultura"

"En Asís recordamos que la paz es el primer objetivo de las religiones"

"Esperemos que la nueva evangelización informe también a la estructura de la Iglesia"


Y este, señoras y señores, católicos atque católicas mios-as es el panorama que se desprende (nunca mejor dicho) de las palabras del dicharachero Monseñor Salvatore Fisichella (Rino para los amigos).

¡Que el Señor nos coja confesados!


+T.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Lo de Gerena


Sin entrar en detalles (el que quiera enfangarse que busque por ahí más detalles de la cosa, de la sinvergüenza y de todo lo demás), a mí, por lo que me toca, me afecta esto:

COMUNICADO DE LA ARCHIDIÓCESIS DE SEVILLA

El comunicado, si se queda en comunicado, resulta insuficiente, hirientemente insuficiente. Tan circunspecto, tan políticamente correcto. ¿Nada más? ¿No se destituye ipso-facto a la junta de la Hermandad? ¿No se manda a llamar al párroco para que explique lo que sepa? ¿No se anuncia un acto de desagravio?

El particular suscita cuestiones graves: Los ofendidos y heridos son los de Gerena, recalca la nota del Arzobispado, "los sentimientos de los fieles" y "la sensibilidad de los devotos". Vale. Pero ¿Y Dios? ¿Y la Virgen? ¿O es que lo sucedido no es, antes que nada, una ofensa a Dios y a la Virgen, una profanación de una iglesia, una blasfemia material? ¿Dónde se deja a Dios, debiéndosele a Él la primera consideración?

Cuando rezamos y decimos '...que vive y reina', ¿lo creemos o solamente lo pronunciamos como una fórmula obligada, sin creer, sentir, vivirlo y demostrarlo?

El atentado sacrílego exige reparación, desagravio. Con baculazo aleccionador y sanción canónica a quien corresponda. ¿O es que la cosa ha sido espontánea, sin que nadie lo supiera ni lo advirtiera? En un pueblo, en la ermita de la Patrona, van y retratan en cueros vivos a una reputada ¿y nadie lo sabe, nadie lo comenta, nadie dice ni mú hasta que sale publicado el reportaje impúdico y blasfemo? ¿Cuándo ocurrió, en qué fecha? ¿No había nadie de la Hermandad presente, ningún miembro de la junta, ni el santero, ni el capiller, ni el prioste? ¿Nadie vió nada, ninguno de la Hermandad lo sabía? ¿El cura no se enteró? ¿Nadie informó a nadie? Recalco y subrayo: En-un-pueblo, en Ge-re-na.

El caso sería de chiste si no fuera porque es para llorar de pena, de vergüenza y de rabia.

Están en París clamando por una obra de teatro blasfema, y en Gerena, Archidiócesis de Sevilla, montan una escena de burdel en una iglesia y ¿ya está? ¿la cosa va a quedarse en un comunicado, una nota de prensa?

Ponemos el grito en el cielo cada vez que un ministerio o una consejería subvenciona una exposición anti-católica, una película anti-cristiana o una sátira impía y en Sevilla descubrimos espantados que una hermandad le presta su ermita a una cuadrilla impúdica para que graben un reportaje indecente para un calendario obsceno para publicidad de un negocio.

A ver, a ver si se demuestra que no sólo decimos sino que creemos - ¡porque lo sabemos! - que Él vive y reina.

Y que tenga misericordia de nosotros, y que perdone nuestros pecados, y que nos limpie de nuestras inmundicias, torpezas y mil ofensas. Estas que han pasado y todas las demás que se callan y se tapan.

Tu autem, Dómine, miserere!

+T.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Santo en llama viva


Un temeroso estupor me golpea cuando leo/medito/rezo la oración de confianza de San Claudio de la Colombière, y lo mismo me pasa con esta reflexión de San Juan de la Cruz. Reconozco que sólo un santo, muy inspirado por la gracia, muy empapado del conocimiento de Dios, con una fe depuradísima, puede decir cosas como estas:

"No me quitarás, Dios mío, lo que una vez me diste en tu amado Hijo Jesucristo, en quien me diste todo lo que quiero. Por eso me gozaré de que no te tardarás si yo me espero. Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios es mía y todas las cosas son mías, y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. Pues, ¿Qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto y todo es para ti. No te pongas en menos ni te conformes con las migajas que caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera y gloríate de tu gloria, escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón". (Dichos de Luz y Amor, 26)

Un dicho con luz de amor, diría yo, que no me explico sino como efecto de una gran iluminación y un desbordante amor, una inteligencia excepcional del Misterio. Es como el desenvolvimiento del verso del Salmo 'El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?'; o la explayación de la proclamación de San Pablo: 'Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios'.

Con un dicho como este de San Juan de la Cruz, con esta muestra, se puede calibrar todo lo demás, su obra y su vida. No es un Santo más, no es un santo corriente.


Hace ya unos años, el 16 Diciembre de 1990, por la efemérides del IVº Centenario de San Juan de la Cruz, el ABC publicó en su tercera página un artículo memorable del p. José Luís Martín Descalzo, una bellísima semblanza del Santo Místico. Contaba el episodio de la escapada de la celda-cárcel del convento carmelitano de Toledo y la colación de unas peras cocidas con canela que le dieron las monjas carmelitas en el locutorio de su convento, donde le refugiaron.

Si no lo conocen, lean aquí el precioso artículo

Tengo el artículo recortado, plegado entre las páginas de unas Obras Completas de San Juan de la Cruz, y me gusta releerlo. Recuerdo hasta el momento en que lo corté de un ABC, en Roma, pocos días antes de la Navidad de 1990.

De aquella mañana de la huída toledana, esta es mi pequeña semblanza, mi Ex Voto al Santo de los poetas:

Dudó la luz si amanecer el día,
si poner sol o seguir la noche oscura,
si alumbrar o darle cobertura
a aquel que como un ciervo huía

de su pena y prisión. Ya esclarecía;
iba receloso, en la estrechura
de la celda ansiaba aquella anchura
que ahora en despejado se temía

Por una cuesta subió; temblando, el alma
por la boca con su aliento se le iba,
rezando con los labios. Vió una palma

abriendo su penacho arriba,
y remansó su corazón con calma
su verso ardiendo en llama de amor viva.

El final del artículo del ABC recuerda la escena que cuenta el p. Crisógono en su insuperable biografía, cuando estando en Sierra Morena, en La Peñuela, al incendiarse unos pastos, una liebre salió despavorida y se cobijó en el halda del padre Juan, y dos veces que la retiraron volvió las dos a meterse bajo el hábito del Santo. Terminaba Martín Descalzo confesando "...¡Y qué envidia tengo yo de aquella liebre!".

Una liebre escapando de un incendio yendo a esconderse en uno incendiado por la Llama de Amor Viva.


+T.

martes, 13 de diciembre de 2011

Una inquietante conciencia católica


Supongo que no digo nada que otros no piensen si afirmo que la FSSPX inquieta la conciencia de las más graves instancias y en los más altos niveles. Y me refiero al más conspícuo Catolicismo, jerarquía y fieles. Obviamente no toda la jerarquía ni a todos los fieles. Recalco: A los más graves (serios) y conspícuos (selectos).

La inquietud que digo parece como si últimamente se fuera volviendo punzante tensión, sobre todo cuando se evidencia que la FSSPX permanece en sus marcas mientras Roma se ha aproximado a ellas. Una dificil (y arriesgada) aproximación, casi ejercicio de acrobacia contorsionista, como una de esas tablas gimnásticas de estiramiento que parecen imposibles para el que no tenga aptas y flexibilizadas, lubricadas y elásticas, las articulaciones, coyunturas, tendones y musculaturas.

Ante la tribuna severa de los inmovilistas vaticanosecundistas se justifica la acción de aproximación como caridad pastoral y/o liberal praxis de 'intra-ecumenismo', o, como explican otros, diálogo 'intra-católico'. Una buena justificación si no desconcertara tanto el mismo concepto de auto-reconciliación que supone, lógicamente, el reconocimento, más o menos tácito, más o menos implícito, de ruptura y descomposición católicas.

Esté en la fase que esté, la prevista conclusión de las conversaciones Santa Sede/FSSPX se cierra con más signos que hechos, con más pronósticos que certezas. La expectación, sin embargo, ha estado y se ha vivido, sobre todo, fuera de la FSSPX, dentro de los círculos católicos interesados por la cuestión, su desarrollo y su desenlace. Roma está dentro de estos círculos. Digo Roma y vuelvo a lo que dije antes: Los mas graves y conspícuos niveles e instancias de la Urbe Católica.

El artículo de Don Fernando Ocáriz no lo entiendo sino en y desde este ámbito inquieto, punzado, tenso, ante una FSSPX que fuerza a Roma a examinarse en conciencia sobre su esencia católica. En Liturgia, el exámen ha concluído con el motu proprio Summorum Pontíficum, un clamoroso documento, casi una confesión con su acto de contricción. Por eso son tantos los renuentes, por eso está costando tanto penetrar su sentido y asumir su ejecución y su alcance.

¿Y la doctrina? De eso iba, precisamente, el Preámbulo Doctrinal, tan interesante para quienes nos interesamos por esta importante, muy importante, cuestión. Importante porque de lo que pase puede salir algo muy parecido al susodicho motu proprio, de semejante calibre y valor. Huelgan detalles y explicaciones, que, por otra parte, ignoro tanto como Uds. Pero de lo medular, de lo axial, todos los interesados sabemos, con intución bastante aproximada.

Todo lo que está pasando re-plantea necesariamente la situación y la consideración respecto a la FSSPX, tan demostradamente coherente consigo misma. Si entre sus miembros también se debate y opina, imagino que el marco de la reflexión está siendo otro muy distinto que el de sus interlocutores romanos.

Al artículo de Don Fernando Ocáriz, un acto digno, como ha sido, de análisis y comentarios, ha seguido otro acto también de alto valor y necesaria lectura. Me refiero a la ordenación de fr. Charles Morerod o.p. como obispo de Lausanne-Ginebra-Friburgo. He encontrado unos youtubes, con algunas imágenes del acto.

No comento detalles, que se comentan solos. Diré, no obstante, que esa es la iglesia-de-morerod (permítanme la palabreja y los guiones), tan distinta y distante de las formas de la FSSPX. ¿Distante también en la doctrina? Respóndanse Uds. mismos aplicando la regla/traducción de la lex orandi, lex credendi, tan adecuada para examinar/evaluar acontecimientos como este:



Habrán observado que entre los sacerdotes de la procesión se ven extravagancias, además de la patente descordinación de ornamentos, posturas y actitudes; destacan algunas estridencias más llamativas como el clérigo que viste algo como un semi-hábito, a media pierna; o el clérigo de rito oriental; o el que lleva un gorro de piel; o la mayoría que no llevan cíngulo, o los que van sin estola. El último tramo de los revestidos con casullas lo encabezan dos sacerdotes en animada tertulia; los dos suizos son un detalle muy suizo, muy simpático, autóctono; el obispo electo Morerod camina con los brazos sobre el bajo pecho y las manos con los dedos entrecruzados, con ademán 'tímido-coloquial'. Los obispos, mitrados, coloquiales todos, algunos ostentando abdómen y meciendo brazos; el cierre de la procesión con los dos obispos y el ceremoniero pone nota a la comitiva toda.

Que sin embargo comenzaba bien: Turiferario, acólitos con candeleros, Cruz procesional, más ceriferarios, dominicos con hábito completo, etc. Pero el cuerpo de la procesión no seguía la páuta de la cabeza. La realidad se imponía a lo ensayado.

Esto no me pregunten qué es, porque no lo sé. El vídeo titula 'Alocución en la Iglesia de Ntrª Srª', el mismo día de la consagración episcopal. Vean y concluyan (los escopeteros del final no entran en el comentario, of course):



Pueden ver aquí escenas de la consagración y de la Misa (la web no deja poner enlaces directos de los vídeos --> ver en la columna dchaª).

El consagrante principal es el Cardenal Cottier, el antiguo Maestro Teólogo de la Casa Pontificia (1.990-2005), nonagenario, muy torpe de movimientos; la voz que recita no parece la suya, sino la de un monitor o ceremoniero al micrófono.

Siendo ambos suizos y dominicos, los dos insignes profesores del Angelicum, no es de extrañar que Cottier haya sido mentor y padrino de Morerod, muy probablemente. Se comprende que haya querido reservarse la ordenación de su con-frater y pupilo. Al ver la ceremonia, he vuelto a tener la impresión que tuve la primera vez que asistí a una ordenación episcopal: No parece una ceremonia sagrada (en cierto sentido la más alta, la de mayor rango litúrgico), sino una especie de recepción de nuevo miembro de un selecto club: Mucho 'ambiente festivo', aplausos, abrazos, sonrisas, más abrazos, más aplausos, agradecimientos, más aplausos, más agradecimientos.

Y las moniciones, y los cánticos, y el ceremonial en francés. A mí - y esto es impresión personalísima que no espero compartan conmigo - a mí el francés litúrgico, los rezos, cantos y demás en francés, me recuerdan a Lourdes y a Taizé (en Taizé nunca he estado, en Lourdes sí); un rezo, un canto una ceremonia en francés me impactan y me 'desacralizan' el ambiente, no sé por qué será.

Si el Novus Ordo hubiera debido imponer algunas partes de la liturgia ordinaria en latín, sólo en latín, la Misa y ceremonia de ordenación/consagración episcopal debería haber sido una de esas reservas. Por supuesto, entiendo que nada más lejos de la mens de los liturgistas fautores del Novus Ordo que esto mismo que postulo. Si no saben apreciar lo que digo y por qué, no me merece la pena argumentar, con lo que me ahorro y les ahorro la perorata ad casum.

Ayer me leí en español y en italiano el artículo de Andrea Tornielli, sobre la FSSPX, interesante no obstante sus opiniones, que son las corrientes sobre el tema. En su articulete, Tornielli evoca la turbadora cita de Pablo VI, la del humo de Satanás:

"...El obispo lefebvriano afirma, entonces, que el problema para la Iglesia no lo representa el disenso de la fraternidad, sino la presencia de un espíritu no católico que se ha infiltrado en la Iglesia.

Las palabras de Fellay recuerdan aquellas pronunciadas por Pablo VI —un pontífice no ciertamente amado por los lefebvrianos—, que en una homilía de 1972 había dicho: «El humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios. Se creía que después del Concilio habría llegado un día de sol para la historia de la Iglesia. En cambio, ha llegado un día nublado, de tempestad, de oscuridad». Y, en una reunión con el amigo filósofo Jean Guitton, afirmaba: «Lo que me impresiona, cuando considero el mundo católico, es que dentro del catolicismo parece a veces predominar un pensamiento de tipo no católico, y puede suceder que este pensamiento se convierta mañana en el más fuerte. Pero este no representará jamás el pensamiento de la Iglesia. Es necesario que subsista un pequeño rebaño. por pequeño que sea».

La diferencia reside en el hecho de que, mientras el Papa hablaba de esta intromisión en la época posconciliar, durante la contestación y la crisis, Fellay y la fraternidad atribuyen toda la responsabilidad al Concilio.

Estimo suficientemente inteligente a Tornielli para contestarse él mismo en qué estriba la diferente perspectiva de las dos apreciaciones, la de Pablo VI y la de la FSSPX. También que, ya pondere una, ya la otra, al final convenga en que el hecho es el mismo: El espíritu no católico/ no santo que invade y corrompe (¡miedo me da decirlo!) a la Iglesia.

Las imágenes de la ordenación de Morerod no son una ilustración de esto último, obviamente. Pero sí valen como testimonio de las distancias litúrgicas y doctrinales que han separado a Mons. Morerod de sus interlocutores, Mons. Galarreta y los otros representantes de la FSSPX.

No me hago ilusiones de pensar que el episcopado de Morerod haya sido un caso del socorrido promoveatur ut removeatur. Pero imagino que si continuan las conversaciones intra-católicas algo no sería ya lo mismo que con Morerod en la mesa.

Imagino, digo, con temeridad de juicio porque sólo sé lo que les expongo y poco más.

Desde luego, Morerod no parece ser de los inquietados en conciencia católica por la muy activa, profunda, sólida e incisiva conciencia católica de la FSSPX.

¿Vuelvo a emitir un juicio temerario?


+T.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Rosas del Tepeyac


Virgencita de los indios
Niña de Dios bienamada
bendita por siempre sea
tu imagen Guadalupana.

Inmaculada celeste
tu manto estrellado ampara
a los pobres que implorando
se recogen a tus plantas.

Reina del Cielo y la Tierra
que en la tierra mejicana
te apareciste y nos diste
del Cielo firme esperanza.

Míranos si te invocamos
Madre de Dios todasanta
con tus ojitos humildes
de tu Hijo el favor alcanza.

Cuando rezamos plegarias
ante la tilma sagrada
el aroma de tus rosas
de gracia nos embalsama

Por el santo Querubín
que tus pies santos sostiene
guárdanos, Señora, al fin.

Y cuando llegue la hora
contigo a la Gloria sube
a quienes te alaban, Reina
excelsa de Guadalupe.

Una rosa de Castilla
te ofrece ferviente mi alma,
Madre del alma mía.




Ex Voto

+T.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El rosa de la inocencia


El tiempo litúrgico de Adviento es, entre todos, el que más me identifica: Por la esperanza y por la penitencia. Además es el tiempo en que vive la Iglesia, el segundo Adviento que espera la vuelta del Señor.

Los demás Misterios de la Redención ocurrieron en el pasado, son Historia de Salvación. El Adviento es, sin embargo, nuestro presente. Los que no presenciamos los otros momentos de la Salvación sí vivimos ahora esta parte final, esos 'últimos tiempos' que van desde la Ascensión de Cristo y el Pentecostés del Espíritu Santo hasta el Último Día, cuando el Señor venga en gloria, como Juez y Señor de vivos y muertos.

El Adviento es un tiempo en adversativo, con proclamas rigurosas que incluyen la predicación exigente de Juan Bautista, el Precursor, clamando penitencia y conversión para recibir al Rey que viene con su Reino, que no es de este mundo, pero sí es para nosotros, los que vivimos sujetos al mundo y sus esclavitudes. Pero el apremiante clamor de la Voz en el desierto se atempera y endulza con el signo de la Virgen que gesta al Verbo.

La Virgen María es la otra cara de la medalla del Adviento, con Juan Bautista por un lado y Ella en el otro: El rigor y la ternura, el desierto y el hortus concusus, la voz y la estrella, la penitencia y la gracia.

El rosa ornamental-litúrgico del Domingo de Gaudete marca un compás suave, tierno, en la penitencia del Adviento. Que es una penitencia ansiosa por la ausencia del Señor, aunque sostenida, consolada, por la presencia de Cristo en el Sacramento. Y en la Iglesia.

Los ornamentos rosados tienen el color de la carne de un recién nacido; el rosa es el color de la inocencia fragante, de la pureza suave, de la belleza intacta, del amor sin pecado.


Algunas veces predico que cuando los adultos pierden la recóndita alegría de la Navidad y se entristecen cuando llegan las fiestas del Nacimiento de Señor, la tristeza que les amarga esos días santos es sólo nostalgia por la inocencia perdida.

Vestirse de rosa es simbolizar la inocencia añorada que todos pueden recuperar, como un don precioso perdido y devuelto; lo dice la oración, esa que tanto me gusta: "Deus innocentiae restitutor et amator..." .

Se encuentra en Belén, junto al Pesebre que es Cuna del Niño (que se ve) y Trono del Rey  (que se verá).


+T.